Torero

Disclamer: Hetalia no me pertenece; pertenece a sus respectivos creadores (as).

Antonio estaba terminando de ponerse su traje de torero, ese día había una corrida de toros en la plaza y a el le había tocado torear un toro negro llamado "gigante", el toro era un poco mas grande de los que el normalmente acostumbraba torear pero estaba seguro de que podría controlarlo. Antonio termino de arreglarse y miro el reloj de pared "por favor, ven" fue lo ultimo que pensó antes de tomar su capote y salir de la habitación.

Faltaban quince minutos para que Antonio saliera al ruedo, estaba nervioso, no por la cantidad de gente que llenaba la plaza o por el tamaño del toro, sino porque la persona que esperaba aun no aparecía y se estaba comenzando a desesperar ¿Qué tal si no llegaba a tiempo? Ese pensamiento lo angustiaba y entristecía ¿Qué tal si había decidido no venir a la corrida? Antonio sabia que a el no le gustaban las corridas de toros pero el le había dicho que haría todo lo posible por llegar ¿Dónde estaba? ¿Acaso había ocurrido algún imprevisto? Esperaba en Dios que no, se sentó en una banca mientras le llegaba el turno de salir al ruedo "por favor, ven, te necesito" pensó el castaño mientras trataba de calmarse.

-Antonio-lo llamo una voz a sus espaldas.

El castaño volteo a ver a la persona que lo había llamado, se trataba de Madrid, Antonio le sonrió a su hija y le hizo un espacio en la banca para que se sentara a su lado.

-¿Ya llego?-le pregunto a su hija mientras esta se sentaba junto a el.

-Todavía no-le contesto la joven-Calmate, estoy segura de que ya viene para acá-dijo la chica sonriendo

-Espero que tengas razón-le dijo Antonio mientras miraba las nubes pasar.

-Buena suerte-le dijo Madrid antes de levantarse e ir a ocupar su lugar en la plaza.

Cinco minutos, Antonio daba vueltas por el lugar, nervioso y desesperado"por favor ven, te necesito" pensó el castaño a punto de sufrir un ataque de nervios.

Ya era hora de salir al ruedo, Antonio trataba de calmarse, en unos cuantos momentos, estaría frente a frente contra "el gigante" y no podía perder la concentración o saldría lastimado. "ya no va a llegar" pensó Antonio descorazonado pero tenia que seguir adelante, saldría al ruedo, enfrentaría al toro, daría la mejor actuación de su vida y Madrid y el irían a celebrar después de la corrida "aunque me hubiera gustado que estuvieras aquí apoyándome" pensó Antonio saliendo al ruedo para saludar a la gente, al mirar a la derecha, ahí estaba ¡Pedro! Pedro estaba en la plaza sentado junto a Madrid, sonriendo y devolviéndole el saludo, era todo lo que Antonio necesitaba.

La puerta del toro se abrió, la corrida oficialmente había comenzado.

Fin