. Droga para dos .

De: PRISS

06-JUL-07

25-DIC-07

Capítulo I: "La droga."


Ella sufría y él no comprendió el impulso de reunirse con ella en la cama, tomarla entre sus brazos y deslizar sus manos por la blanca piel que ardía por el contacto piel con piel con un hombre. Ese era su castigo.


Anna abrió los ojos con cierta dificultad; se sentía mareada, débil. Lo peor es que ni siquiera sabía dónde estaba o como había llegado allí.

A pesar de no estar en condiciones para explorar su entorno, la rubia pudo apreciar un poco de la habitación que la mantenía prisionera.

El amplia cama en la que yacía, el blanco color de las cuatro paredes y nada más. Sus negros ojos se posaron en la puerta de la habitación, que se abrió de pronto, dejándole ver a un muchacho de rasgos chinos y ojos gateados.

~ Ya despertaste. Eso me agrada, Annita… justo a tiempo.

Lo escuchó decir. Ella estaba segura de haber visto ya a ese tipo, pero sus sentidos y su memoria parecían estar levemente paralizados.

~ ¿Sabes?, me costó mucho trabajo deshacerme de los otros dos.

~ Los otros… ¿dos?, entonces…

Anna recordó lo que había pasado. . .

Había tres chicos, ella solo conocía a Yoh, bueno, solo su nombre. Él se le acercó y, por enésima vez, la invitó a salir. Su respuesta: la misma de siempre: ¡no!, tan seca e indiferente era su voz.

La Kyouyama se dio media vuelta y no supo más. . . Y aquí estaba ahora, sola con un tipo que no conocía y cuyas intensiones pudo adivinar en el momento en que él comenzó a quitarse la camisa para luego posarse encima de ella.

Anna quiso escapar, pero ni siquiera fue capaz de alejarlo. Se aterró al entender que algo le habían dado como para estar así ahora.

~ ¿Qué me hicieron?.

Preguntó ella en un susurro, sintiendo las manos de aquel hombre ir y venir por su cuerpo.

La rubia se estremeció al tiempo en que un gemido se le escapaba de los labios; se odió a si misma por ello, por no poder hacer absolutamente nada para evitar esto.

Mientras la risa de ese sujeto resonaba en la habitación, atormentándola.

~ Ya sabía yo que sin droga esto no funcionaría.

~ ¿Dro, doga?…

La rubia se sorprendió tanto al comprender la magnitud de las cosas, que poco pudo hacer para impedir que ese hombre la desnudase. Ese maldito debía tener mucha experiencia porque la estaba tocando de una manera en la que su cuerpo respondía a sus estímulos, obligándola a no resistirse más. O quizás era la droga, si. . .

Aun cuando suplicaba por que se detuviese, que la dejara y decirle una y otra vez que ella no quería esto, Anna ya se había dado por vencida y se había resignado a que ese chico hiciera todo cuanto le plazca con su cuerpo.

Más de pronto, alguien más se lo quitó de encima. . .

~ Maldito imbécil!!, ¿qué crees que haces?.

Ren creía que se trataba de uno de sus compañeros, más apretó los dientes al percatarse de que se trataba nada menos que del hermano de Yoh. . . Hao.

El moreno impactó un golpe justo en el rostro del chino, luego prácticamente lo arrastró a la planta baja, donde se hallaban los otros dos.

~ ¿Qué demonios pasa aquí?.

~ ¿No es obvio?, queríamos divertirnos un poco con la chica, pero se puso difícil así que tuvimos que drogarla.

~ ¿Qué dices?, que le dieron?.

~ Yo no sé, solo sé que la estimula para el sexo.

Le dijo Tao; una sonrisa bien marcada en su rostro.

Esa confesión puso eufórico al Asakura, quien impactó su puño en el rostro del chino, noqueándolo.

~ Maldito bastardo.

Susurró entre dientes, lanzando una despectiva mirada a su hermano y al peliazul; esos tres habían sobrepasado el límite.

Hao dobló la boca, más luego recordó a la chica.

El moreno subió donde ella, sin saber si llevarla a su casa o al hospital, más al entrar en la habitación, no supo qué hacer. Era tremenda la escena que ante él se desencadenaba. . .

La lida rubia se retorcía sobre la cama, gimiendo casi con dolor. Ella se giró y sus miradas se encontraron; lagrimas mojando sus tersas mejillas.

~ O-onegai. Y-yo… no puedo más.

Hao frunció el ceño; esa mujer estaba sufriendo y no comprendió el sentimiento que lo impulsó a reunirse con ella en la cama, tomarla entre sus brazos y deslizar sus grandes manos por su blanca piel que ardía por el contacto piel con piel con un hombre.

Y él, sin planearlo, era el único que podía calmar el fuego que habían encendido en ella y que la consumía dolorosamente.

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. . . . Continuará.


¿Qué tal?.

Vaya, creo que esto al principio tenía pinta de ser un REN x ANNA, pero NO!.

Bueno, pues tenía muchas ganas de escribir esta idea donde Anna es secuestrada y sometida a los deseos de. . . pues ya saben, el siempre sexy e irresistible, Hao Asakura. ^0^'.