Los personajes son propiedad de la señora Meyer.

Hoy no fue un buen día para mí, pero desde que me levanté tenía ganas de escribir esto. Y se lo dedico a mi mamá (aunque sé que es probable que no lo lea xD), porque ella ejemplifica todo lo que significa ser madre. ¡Te amo, mamá! Gracias por todo.

¡Feliz Día de las Madres!


An Unique Mother's Day


Cuando Nessie llegó de la escuela ese diez de mayo, Edward de inmediato notó que su hija tenía algo. Supuso que era tristeza, puesto que Bella, su esposa y la madre de Nessie, murió cuando dio a luz a la niña, por lo que Nessie no tenía una mamá como sus compañeritos de escuela. Antes podía volcarse sobre Esme, su abuela, pero como se habían mudado a New York en ese año, no podría hacer nada más que hablarle por teléfono para felicitarla.

Así que corrió a acogerla en sus brazos y besarla en todo el rostro, como siempre hacía cuando su nena tenía un mal día. Sin embargo, al final vió que no era tristeza, sino que una brillante sonrisa iluminaba su rostro —la cual había tratado de ocultar poniéndose seria cuando entró a la casa— y hacía que sus bellos ojos chocolate, como los de Bella, se vieran aun más grandes y adorables.

—¿Qué pasó, princesa? Pensé que habías tenido un mal día... —la depositó en el piso alfombrado de la sala y se hincó frente a ella, para quedar a su tamaño—. ¿Quieres hablarle a Esme?

—No, todavía no, papi —su sonrisa se ensanchó más, confundiendo a Edward—. Quiero darte tu regalo. Lo hicimos hoy en la escuela.

Nessie se quitó la mochila y sacó con cuidado lo que parecía ser un portarretratos, y se lo dio a Edward. Él lo examinó con detenimiento. Era de papel maché pintado con todos los colores del arcoiris, y adornado con estrellas de papel. Dentro estaba una fotografía que mostraba a un Edward cuatro años más joven, con una pequeña bebé en un brazo y con el otro tocándo una sencilla melodía en el piano. Recordaba vagamente cuando Alice, su hermana, le tomó esa fotografía. Su pequeña no podía dormir, y después de haber sido arrullada por Esme y Rosalie, su cuñada, probó suerte en sus brazos, junto al piano. Dio resultado.

Los ojos se le humedecieron, y ahogó un sollozo cuando vió que en la esquina inferior del portarretratos había una nota "Mom and me" pero Nessie había tachado el Mom para escribir Dad.

Levantó la vista para ver a su pequeña, y la abrazó de nuevo.

—Gracias, hija —le dijo con la voz ahogada.

—Me alegra que te gustara. ¡Feliz Día de las Madres, papi! Yo sé que mi mami está en el cielo, y nos está cuidando, y sabes que la quiero mucho, papi. Pero es que hoy me di cuenta que tú me cuidas como una mamá y un papá juntos. ¡Te quiero, papá!

Edward abrazó más fuerte a su pequeña. Desearía que Bella estuviera ahí, pero agradecía de todo corazón el gesto tan bello de su hija. Y desde entonces, una sonrisa acudía a su rostro cuando pensaba en las palabras de Nessie "Feliz Día de las Madres, papi".


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