Los personajes son de Stephenie Meyer.


Happy Mother's Day

―¡Jacob, es hora de comer!

Comenzaba a preocuparse. Lo había llamado dos veces, sin obtener respuesta. Empezó a buscarlo por toda la casa: su recámara, la sala, debajo de los sillones (su lugar preferido para esconderse)… pero no estaba.

―¡Jake! ¡Se va a enfriar tu comida! ―le llamó nuevamente―. ¡No es hora de jugar, Jacob!

Respiró profundamente, antes de que el pánico invadiera por completo la situación. Tenía solo cuatro años, así que no podía irse muy lejos. Buscó, como última instancia, en el cuarto de Rachel y Rebecca, esperando que estuviera jugando a molestar a sus hermanas.

Entonces, su pie chocó con algo en el piso: un pequeño carrito, y giró su vista hacia el viejo garaje junto a la casa. Jacob sabía que tenía más que prohibido ir a ese lugar, pues había herramientas que podían ser peligrosas para él; pero, por alguna razón, él lo encontraba fascinante.

Ya estaba preparando un regaño justo para el niño, pero, al abrir la puerta, se llevó una muy grata sorpresa.

El pequeño niño se encontraba tirado boca abajo, meneando sus piernitas al aire, y rodeado de un montón de hojas blancas. Sus labios habían capturado su pequeña lengua, demostrando lo concentrado que estaba en su labor y su ceño estaba fruncido.

Se aclaró la garganta, tratando de llamar su atención, y él dio un brinquito. Comenzó a recoger rápidamente las hojas, evitando que las viera, y se levantó con la cabeza agachada. Sabía que le esperaba un escarmiento. Mientras tanto, escondía detrás de su cuerpo una hoja de papel.

―¿Se puede saber qué estabas haciendo, Jacob? ―le dijo con tono severo.

―Lo siento ―se limitó a decir.

―Sabes que no puedes estar aquí, Jake. ¿Qué estabas haciendo?

―Es que… Rachel y Rebecca estaban hablando sobre sus regalos, y me sentí mal porque yo no tenía uno ―explicó, mientras su labio inferior comenzaba a temblar, anunciando una ronda de lágrimas―. Entonces, me acordé que el otro día te gustó el dibujo que te había hecho, y decidí hacerte uno nuevo.

El niño sacó la hoja de su espalda y la puso delante de él.

―¡Feliz día de las madres, mami!

La mujer, con lágrimas derramándose sobre sus mejillas, se agachó para quedar a la altura de su pequeño hijo, y lo rodeó en un cálido abrazo. Besó su frente y tomó el dibujo que su niño le había hecho con tanto amor.


Feliz día a mi mamá. Todas díganle 'Hola' a mi mamá :D

Ella sabe que amo escribir, leer y todo eso, y me apoya en todo (o casi todo) lo que hago. Es mi soporte y es a la primera persona que recurro cuando tengo una duda sobre algo. Se ríe de mis ocurrencias y me jala las orejas cuando hago algo que no debo. Es como cualquier mamá... pero mejor ;D. A lo mejor no va saber de qué trata esto (y, a lo mejor, ni lo va a leer) pero le dedico esta pequeña cosita a ella. Amo cuando tengo la oportunidad de comprarle algo (no solo el día de las madres), desde un café del Starbucks hasta sus discos favoritos; pero a veces no se puede y, sin embargo, sé que ella valora las pequeñas cosas que hago.

¡Y, ya! Es la 1:15 de la mañana y ando de sensibilera (ahorita me les pongo a llorar, y así). Originalmente esta historia iba a ser completamente diferente en cuanto a personajes; pero, por alguna razón, se me ocurrió hacerlo así. Últimamente ando muy Team Jacob D: (nada en contra, simplemente no había tenido una preferencia en sí. Soy Suiza :D)

Dejen bonitos reviews y luego vayan a darle un beso a su mamá :D

Twitter: /c_ linan