Epílogo

Para siempre...


Levanté mis dedos uno por uno sobre las tensas cuerdas, buscando la nota apropiada, buscando la perfección de mi pieza. Fruncí el seño cuando un sonido discordante tiró de las cuerdas y resoplé frustrada, había ensayado esto por meses, semanas y semanas haciendo fricción con mis dedos hasta llegar a lastimarlos, sin embargo aún no encontraba esa nota perfecta que convirtiera esta pieza en el epítome de la perfección. Si muy exigente, pero deseaba dar o mejor de mi esta vez.

Traté de enfocarme en las notas del pentagrama, a pesar de que sabía la pieza de memoria, quería saber si el fallo estaba en mi o en mi lectura de las notas musicales. Coloqué mis dedos en posición y mi arco en alto sobre las cuerdas tensas y comencé a tocar.

Cerré los ojos inevitablemente, la pasión y el placer en tocar me embargaba y a pesar de que tenía que ver el pentagrama, no pude evitar sentir el vibrar de la música por mis venas.

Cuando abrí los ojos luego de unos cuantos acordes, mi mirada fue atraída por una figura en la puerta, sonreí cuando lo vi parado allí mirándome tocar en silencio.

Continué tocando maravillada por su presencia, era como un bálsamo del que no me saciaría jamás… aunque pasaran los años.

Él me sonrió y caminó atravesando la habitación, el hotel había dejado a nuestra disposición la sala de ensayos de la orquesta que tocaba cada noche en el salón de baile, por lo que teníamos rienda suelta para utilizarlo mientras estuviéramos aquí.

Sonreí meneando la cabeza cuando lo vi sentarse en el piano, era increíble que los dos hombres que habían cambiado mi vida tuvieran los mismos gustos… el piano y yo. Sus ojos marrones se fijaron en los míos y vi con deleite cómo posicionaba sus manos sobre el teclado, entonces cambié la melodía que había estado ensayando por largas horas en la tarde por una más suave, más lenta y delicada, una nana.

_¿Preparado?_ pregunté con una sonrisa suspicaz, él asintió con esa sonrisa que tanto amaba y comenzamos a tocar al unísono.

Su nana… esa hermosa nana.

Mis ojos se llenaron de lágrimas, tantos recuerdos, tantos buenos momentos, tanta felicidad en mi vida, que casi no podía pedir más… solo, solo que estuviera Edward conmigo ahora. Solo eso. Mi corazón se oprimió con la realización que lo había dejado lejos, tan lejos de mí… tan lejos de aquí.

Sus manos corrían por las teclas de manera sublime y el orgullo quería estallar en mi pecho, el amor, la ternura… oh dios, gracias por darme tanto!

Cuando finalizó la pequeña pieza él saltó de su asiento y corrió hacia mí, rápidamente dejé mi chello en su pedestal y abrí mis brazos para atraparlo, su risa llenó el lugar en el momento en que sus labios tocaron los míos con ternura,

_Te amo_ susurré con devoción. Sus manos se alzaron a mis mejillas para borrar el camino de lágrimas que eran pruebas de mi profunda emoción…

_Yo también te amo mami._

Sonreí abrumada de felicidad. Tomé sus mejillas con ambas manos y dejé un suave beso en su nariz… él era tan hermoso.

_¿Por qué lloras?_ su vocecita me desconcertaba, por dios… si a veces hasta me parecía estar hablando con un adulto en vez de con un niño de seis años, era tan maduro para su edad. Sus ojos recorrían mi rostro con curiosidad y suspiré… nada podía ocultarle, había heredado los dotes de su padre para leer mis pensamientos y mis emociones.

_Extraño a papá_ dije secándome las lágrimas con el dorso de la mano, pero luego le sonreí _pero estoy tan feliz… Eithan, mi amor… lo hiciste tan bien cariño. Cada día me sorprende más el talento que tienes_ acaricié sus cabellos cobrizos tan rebeldes como el de su padre y besé nuevamente su nariz.

_Papá me enseñó esa nana_

_Si…_ susurré _recuerdo cuando la tocó por primera vez… Helena tenía 5 meses y tu papi acababa de casarse conmigo, tu hermana se quedó dormida en mis brazos esa noche_

_Yo también extraño a papi_ dijo recostando su cabeza en mi hombro. Un paseo por Londres con mis hijos no era lo mismo sin su papá, sin el amor de mi vida. Extrañamente odiaba a Emmett por eso, cada paso que había dado en esta vida desde que volvió a mí lo di con Edward a mi lado, no tenerlo en este lugar conmigo dándome su amor y su apoyo… dios, era casi agonizante, esto no estaba completo sin él.

_Lo llamaremos más tarde ¿te parece?... sebe estar trabajando aún_ dije mirando mi reloj sincronizado al horario de Inglaterra. Acaricié el cabello de mi niño y besé su frente. _ ¿Sabe Emilie que estás conmigo aquí?_ recordé de repente que nuestra nana tal vez estuviera preocupada. Emilie había sido eso para nosotros desde que salió de casa de Benjamin, ella y Sam estaban juntos, eran tan felices y yo era tan feliz por ellos.

_Hum… no, es que deseaba verte tocar y bajé, Emilie no me hubiese acompañado porque estaba ayudando a Hely a darse un baño y yo quería verte tocar._

_¿Sabes que no debes andar solo por el hotel ¿verdad?_

_Lo sé mami y lo siento_ agachó su mirada y sus manitos juguetearon con mi relicario que colgaba de una fina cadena en mi cuello. Con sus pequeños deditos abrió la joya en forma de corazón y sonrió al ver las fotografías, en una Helena y él abrazados y sonriendo, en la otra… mi único amor, Edward y yo mirándonos como si nada más existiera en el mundo excepto nosotros, en el día de nuestra boda.

_Papi dice que estabas muy hermosa ese día… que parecías una princesa_ murmuró mi hijo antes de besar con reverencia la fotografía. Sonreí con el gesto, Eithan había heredado los dotes de su padre para derretirme.

_Al igual que tu hermana, al igual que tu papi… él parecía todo un caballero_

Mi niño recostó su cabeza en mi pecho y suspiro profundamente, _Cuéntame_ pidió por encima vez, a pesar de que había relatado ese suceso como si fuera el más hermoso de los cuentos por años, a mis hijos les gustaba oírlo una y otra vez más.

_Tu papi me sorprendió_ murmuré con una sonrisa. Recordar ese día me estremecía y me sacudía de tal manera que había asumido que junto a los días que mis hijos nacieron era el mejor de mi vida. Ese día Edward me había sorprendido como nunca.

_Él dijo que te quería mucho como para hacerte esperar…_

Sonreí asintiendo _Aunque tu papi era el que no quería esperar, pero no vamos a decirle eso ¿no?, la verdad es que yo deseaba mucho que ese día llegara._

_Cuéntame más mamita_ pidió mi hijo abrazando mi cintura y hundiendo su rostro en mi pecho.

_Cuando tía Rose y tu abuelita Esme me llevaron a probarme el vestido, yo ya lo sabía, ellas me ocultaron la sorpresa que habían estado armando con tu papi… pero me gustó tanto que no me importó._

Yo llevaba un hermoso vestido blanco ese día, era mi segunda boda, pero la sentía como la primera y definitiva. Era Edward a quien me debí haber entregado desde el primer día, era solo él. Siempre fue él.

Pero la mayor sorpresa me la llevé cuando bajé del auto ese día, el sol era brillante y el clima el apropiado… era verano y no había nada más hermoso que Seattle en verano. No había nada más hermoso ese día que Edward tomando mi mano al bajar del auto Rose.

Él parecía tan nervioso, ansioso… tan diferente a lo que yo sentía, serenidad y absoluta felicidad. Sin embargo no era solo porque me veía allí en frente, era por algo más también. Cuando me di cuenta ya era demasiado tarde, él estaba frente a mí.

_Papá_

Él parecía paralizado al verme, al igual que yo… que al verlo allí no pude más que aferrarme a la mano de Edward como si fuera el pilar que no me dejaría caer. Los ojos de mi padre eran los mismos que yo conocía, solo que parecían cansados y nerviosos, sus manos se abrían y cerraban al costado de su cuerpo, como si estuviera deseando aliviar la tensión.

_Hum…Bella, cariño_ Edward apretó mi mano con inseguridad, _este es… mi regalo de bodas_

Despegué los ojos de mi padre… oh dios, mi padre. Y miré a mi futuro esposo, sus ojos brillaban de devoción, me miraban con fervor y anhelo… y con miedo. ¿Esa era su sorpresa? ¿a caso creía que no me gustaba?... oh mi Edward.

Alcé mi mano y toqué su mejilla antes de acercar mis labios a los suyos y dejar un suave beso,

Pronto bebé… esta noche…

Miré de nuevo al hombre que un día me había permitido ser quien era, quien fui y quien soy… mi padre. Él tenía sus ojos brillantes, su cabello bien peinado y lleno de canas, su bigote eterno y recortado… su traje de frac… ¿me entregaría a mi nueva vida? Oh si, no quería más que eso.

Solté la mano de mi amor y caminé atravesando el pequeño claro forrado en césped y pequeñas flores blancas, siempre mirando los ojos de mi padre.

Oh papá…

Sentí muchos ojos puesto en mí, en nosotros… pero no podía apartar los míos de ese par de marrón chocolate. Por mi cabeza comenzaron a correr una sucesión de imágenes, una tras otra… mi primer día en la escuela de su mano, nuestras navidades, cada una de ellas, solo él y yo… mi primera bicicleta y mi primera caída, sus manos nudosas colocando una bandita en mi rodilla herida, su presencia eterna… las lagrimas en sus ojos cuando me gradué en Europa, oh dios… él ya sabía, sabía que no me volvería a ver después de eso. Su mano reteniendo la mía cuando me entregó a él, a Benjamin… mi enojo y mi ira cuando supe que él me había vendido. Tanta furia injustificada, tanta mentira!

_Papá_ susurré ahogando un sollozo mientras caminaba hacia él. Lo vi tomar aire profundamente y exhalar como si estuviera aliviado,

_Hija_

Luego de eso solo lo vi caminar hacia mí y tomar mi cintura con ambos brazos para estrecharnos en un profundo abrazo,

_Oh papá…_ gemí en su cuello, _¿por qué?... ¿por qué nunca me lo dijiste?_

_Porque pensé que ibas a ser feliz… perdóname hija, por favor, perdóname_ dijo con voz áspera.

_No sin ti a tu lado, no con él…_ susurré entre sollozos _no me vuelvas a dejar, papá… soy feliz ahora, esto no sería completo si tú no estuvieras aquí_

Él me tomó de los hombros y me miró a los ojos, alcé mis manos para borrar la huella de sus lágrimas, mi padre…

_Hablaremos de todo lo que tú quieras hija, pero ahora estoy aquí para entregarte al hombre que está ansioso por poner su anillo en tu dedo… es el correcto ¿no?_ preguntó con una sonrisa suspicaz mirando por encima de mi hombro.

_Si_ sonreí _es el único… el correcto_

_Bien_ dijo suspirando, su mirada se apaciguó y sonrió con nostalgia _lo supe desde el momento en que me encontró y me habló tantas maravillas de ti… de todo lo que me perdí. Es el correcto esta vez_ volví a sonreír y colgué mis brazos en sus hombros… no podía creer tenerlo allí, en ese día verdaderamente especial, conmigo.

Y no hubo más palabras, no hubo más reproches, ni conjeturas, solo un profundo abrazo que se hizo eterno, por todo el tiempo que no había podido abrazarlo. Solo podía permitirme ser feliz y dejar el dolor atrás, porque delante de mí se me habrían nuevas posibilidades de ser feliz junto a los que amaba, él incluido.

Esa tarde él me entregó, luego de llevarme del brazo por un ancho y largo corredor cubierto por una alfombra blanca y pétalos de gardenias, él entregó mi mano al único hombre en ese salón, que me miraba como si yo fuera el sol que iluminara su oscuridad… mi Edward.

_Cuídala con tu vida hijo…_ susurró mi padre palmeando la mano de Edward cuando tomó la mía. _Gracias por devolvérmela…_

Edward asintió con una sonrisa humilde y tomó mi mano con fuerza entrelazando nuestros dedos para caminar hacia donde el ministro nos esperaba.

_¿Fue cuando tuviste que viajar con Emmett a investigar un caso?_ susurré mientras subíamos las escaleras al altar, él sonrió y alzó las cejas,

_Que perspicaz mi amor, ahora… sé mi esposa ¿si?_

Sonreímos juntos mientras tomábamos nuestras posiciones, él nunca dejó ir mi mano, nunca apartó sus ojos de los míos y yo nunca los aparté de los suyos. Con cada palabra de entrega, devoción y amor que dijo en sus votos, me parecía increíble poder amarlo más y más… pero lo hacía, lo amaba cada vez más con cada segundo que pasaba.

Mis ojos se llenaron de lágrimas cuando Esme se acercó a nosotros con mi hija en sus brazos, mi pequeña Helena… ella traía en su manita pequeña el anillo, que como siempre trataba de ofrecer… Edward lo tomó antes de dejar un beso en su regordeta mejilla y volteó a mí para colocarlo en mi dedo,

_Yo, Edward Anthony Cullen, te tomo a ti Isabella Mery Swan, con esta alianza que simboliza mi amor y entrega total a ti, para ser parte de tu vida, para respetarte, amarte y adorarte, en cada momento de la mía … tanto tiempo como vivamos_ él deslizó la banda de oro y platino, como lazos entrelazados, en mi dedo y besó mis nudillos… _te amo bebé_ susurró con sus ojos verdes ardientes fijos en los míos.

Oh mi amor… creo en tu promesa y te amo…

Fue mi turno cuando Alice se acercó con el anillo sobre una almohadilla blanca rectangular, lo tomé y miré a mi amor… las palabras se ahogaron en mi garganta. Dios… quería decirle tantas cosas en ese momento… tantas…

_Yo Isabella Mary Swan, te tomo a ti Edward Anthony Cullen…con esta alianza como símbolo de mi amor eterno, mi devoción absoluta y mi entrega total a ti, mi único amor. Para ser parte de tu vida, respetarte, amarte y adorarte en cada segundo de la mía… por toda la eternidad._ deslicé el anillo igual al mío, pero más grande, en su dedo anular y levanté la mano para besar la banda de platino y oro… _yo también te amo_ susurré con una sonrisa entre lágrimas.

Él suspiró sin dejar de mirarme y negó con la cabeza con incredulidad, sus ojos brillantes y llenos de emoción, su pecho lleno de orgullo subiendo y bajando con una respiración errática…

Si mi amor… solo tuya…

_Con el honor que la iglesia me confiere, los declaro marido y mujer_ palabras que selló este acuerdo, el único que valía para mí, el único que me traería felicidad.

A penas el ministro dijo las palabras, Edward dio un paso hacía mi y tomó mi rostro entre sus manos, en un segundo mis labios chocaron contra los suyos en un beso ferviente y lleno de promesas, que no veía la hora de cumplir. Su lengua acarició la mía sin restricciones, sin vueltas ni pérdidas de tiempo, haciendo caso omiso de los aplausos, de los abucheos de Emmett, de los carraspeos de otros. Pero finalizó cuando unas pequeñas manitos tocaron nuestros rostros.

Helena en brazos de Esme nos recordó que teníamos una vida por delante, no… no solo una vida, una eternidad.

Ese día fue día de amor, amistades, reencuentros y ´pura dicha y felicidad. Bailé el vals con mi padre y mi Edward, corté el pastel con la mano de mi esposo sosteniendo la mía, abracé a Esme negándome a soltarla cuando me dijo "no he perdido a mi niño, he ganado una hija…", reí con euforia cuando Carlisle y Charlie se pelearon por sostener a Helena, lloré con Alice y Rose cuando me abrazaron luego de tirar el ramo, quien tomó Rose, luego de caer al suelo y aplastar a Alice… Emmett vitoreó subido encima de una silla. Se amaban tanto… Oh… y cuando él quiso sacar mi liga, Edward se le adelantó y se enterró debajo de mi vestido sosteniendo mi cadera, tomó la liga con los dientes y la sacó de mi pierna, luego de besarla se la tiró a Emmett en el pecho,

_Consigue tu propia pierna para sacar eso_ dijo con una sonrisa socarrona antes de tomar mi cintura y besarme una vez más.

Y acuné a mi niña mientras su padre tocaba en el piano la hermosa melodía que ahora mi hijo tocaba a la perfección, luego de ocho años desde esa noche en que Edward la había tocado por primera vez para mí.

_Como me hubiese gustado estar ahí… y comer pastel_ dijo mi hijo en mis brazos mientras ahogaba un bostezo,

_Cariño, tienes pastel en cada fiesta de cumpleaños… a demás cuando lleguemos a casa puedo hacerte uno, ya sabes que es lo que mejor me sale_ revolví sus cabellos,

_No, a mí me gusta el pastel de la abuela Esme_ murmuró cruzándose de brazos y con una mueca enojada a pesar de que se aguantaba la risa,

_¿Qué?... ¿el pastel de la abuela Esme?_ llevé mis manos a los costados de su cuerpo y le hice cosquillas _Esos es inaudito jovencito!_

Eithan se retorcía en mi regazo mientras reía sin detenerse, era la única manera de quitarle el sueño, esta noche tenía que estar lucido para mí, él estaba allí en representación de su papá… quería que al menos de uno de los dos hombres que amaba con todo mi corazón, estuviera allí mirándome.

_ Eithan!_ la voz de mi hija nos sacó de nuestro pequeño mundo. Mi pequeña Helena estaba parada en el umbral de la puerta, sus manos en puño sobre su cadera y su pie tamborileando en el suelo de linóleo. Ella se había convertido en una hermosa niña de 8 años, con el cabello ondulado como el mío y de color castaño, su piel pálida y sus enormes ojos verdes esmeraldas _Emilie te está buscando, mamá!... ¿no lo regañarás? Lo buscamos por todo el hotel!_

_Cariño, perdona por no avisarles que estaba conmigo… estábamos… en una charla interesante_ dije levantándome de la silla y comenzando a guardar mi chello en su estuche.

_Si pero_ ella miró hacia atrás_ Eithan! Vamos… mamá, ponte bonita, vamos!_ con eso salió corriendo del estudio de ensayos.

_Mami… mi hermana está loca ¿lo sabías?_ dijo Eithan seriamente. Reí tomándole la mano y con la otra aferrándome a mi estuche, salimos de allí hacia la suite para prepararnos, la noche estaba cerca.

~g~

Me miré al espejo… y me vi, si, ella que se reflejaba allí era yo, tan hermosa, tan natural y resuelta, pero tan triste…

Dios, lo necesitaba…

_No, no, no… no llores Bella, hablaras con él antes de tu actuación, dios… Edward, te extraño_ susurré ahogando un sollozo. Me sentía tan perdida sin él, cómo me había acostumbrado a su presencia en momentos como estos!...

Respiré profundo y lancé el aire suavemente, una… dos… tres veces, la angustia estaba allí en mi pecho aún, pero estaba bajo control, o esperaba que lo estuviera toda la noche.

_No seas cobarde Bella, maldición mi amor, ¿por qué te necesito tanto? ¿Por qué me hiciste necesitarte tanto?_ susurré abriendo bien los ojos y abanicándomelos con mis manos para no dejar correr mis lágrimas. Tomé un pañuelo tissue del tocador y sequé las lagrimas que amenazaban con caer de mis ojos, la maquilladora que había enviado la organización del evento no estaría muy contenta si me veía con mi rímel corrido y mis ojos llorosos.

Sentí unos pequeños golpes en la puerta y sonreí a pesar de mi tristeza,

_Mami?... ¿te estás poniendo bonita?_ preguntó Eithan detrás de la puerta.

_Si cariño, mami se está poniendo bonita_

Me miré al espejo una vez más, mi vestido de gaza azul se pegaba a mi cuerpo deliciosamente envolviendo mi torso y vientre, dejando mis hombros desnudos y cayendo en suaves ondas hasta el suelo desde la cadera. Me veía bien, mi cuerpo recuperado de mis dos embarazos me había beneficiado con un poco más de curvas en la cadera y había hecho mis pechos más grandes, algo de lo que Edward estaba exclusivamente agradecido.

Suspiré profundo acomodando un mechón de cabello que había caído de detrás de mi torzada en la nuca y me sonreí a mí misma en el espejo, mi esposo me había dicho una vez que me amaba más que a nadie en el mundo, pero para que todo fuera más fácil para mí, tenía que amarme a mí misma primero…

_Estas hermosa Bella… hermosa para él, aunque no esté contigo_

Pellizqué mis mejillas para darle un poco de color a mi palidez y respiré profundo otra vez. Esta noche tenía que demostrar el arduo trabajo que me había tomado todos estos años. Esta noche sería crucial… mi primera noche en Londres en un concierto exclusivo con la Orquesta Sinfónica de Londres, era la mayor oportunidad que se me había presentado en mi vida.

Aro Casio me había "visto" tocar el chello en el Instituto de música en Seattle, habíamos organizado hace cinco años, un evento entre todos los padres del Instituto, para juntar fondos y llevar a nuestros niños a un viaje educativo a Boston, para que se interiorizaran con la Orquesta filarmónica de esa ciudad. La idea era despertar la orientación de cada uno de ellos, incentivarlos y mostrarles su posible futuro como grandes músicos. Aro, que era el director de la Orquesta nos ayudó a organizar la visita. Fue emocionante, los niños quedaron impactados con tanto talento y los profesores tuvimos la oportunidad de tocar junto a la Orquesta en una función privada para los padres y niños que componían la escuela de música.

Aro vio mi potencial, mi amor por el chelo y allí comenzó todo. Al principio fueron viajes a Boston para tocar en ciertas ocasiones en la Filarmónica, mientras tanto yo continuaba ejerciendo mi cargo en el Instituto de música en Seatlle. Luego vinieron las giras como invitada, la participación en una actuación junto con algunos chelistas en New York, unos cuantos congresos de música de jóvenes talentos y luego las invitaciones a tocar a Europa.

Tenía las puertas abiertas… pero nunca quise cruzar el umbral. Edward me apoyaba en todo, también mis amigos y mi padre… pero Helena y Eithan eran pequeños, no podía desprenderme de ellos cuando sabía que me dolería mucho cumplir mis sueños sin tenerlos a ellos conmigo. No, esperaría… Europa tenía que esperar.

Edward me acompañaba en ciertos viajes, algunas veces a Boston, otras veces a New York para los congresos, Esme y Carlisle eran los abuelos pacientes que cuidaban a sus nietos mientras mi marido me acompañaba a cumplir mi sueño.

Pero un día, hace un año, Edward me dijo que no podía esperar más, los niños eran lo suficientemente grandes como para acompañarnos y experimentar esta experiencia con nosotros. Las invitaciones para tocar en Europa continuaban llegando… nunca habían cesado, no mientras yo seguía visitando la Filarmónica de Boston. Londres era un sueño que me embargaba y me espeluznaba a la vez… era demasiado para lo que había esperado, sin embargo había aceptado la invitación de Charles Strudger, para tocar con la sinfónica de Londres en una noche especial.

Un sueño increíble hecho realidad.

Pero no lo tenía a él aquí conmigo… ¿de qué servía si no tenía el pilar más fuerte de mi vida para darme el ánimo que tanto necesitaba?... sin él no era nadie, no era Isabella Cullen, la famosa chelista de los Estados Unidos, era nada.

Saqué mi celular de mi bolso y miré si tenía llamadas perdidas, Edward había prometido llamar fuera la hora que fuera. Bueno, tal vez Emmett lo había mantenido ocupado a jornada completa en la oficina. Edward se había convertido en su mano derecha y prácticamente era el segundo al mando luego de él, no me extrañaba que estuviera ocupado…

Oh dios, pero lo necesitaba tanto.

Pulsé la tecla de llamada cuando encontré su nombre en mis contactos y esperé ansiosa que esa suave y aterciopelada voz me atendiera a cientos de kilómetros de distancia. Pero fui a parar al buzón de voz.

_Mierda_ gemí llevando el celular a mi pecho, _Edward… por favor amor, necesito escuchar tu voz antes de esta noche… te necesito bebé_

Dios, no llores, no llores… Bella, solo sal y has lo tuyo.

Un nuevo golpecito me sobresaltó, _¿Mami?... ¿aún estás allí?_ Eithan estaba impaciente.

_Voy cariño, dame… un momento amor_

Había dejado el xenac exactamente hace 9 años y estaba considerando seriamente tomarme uno…

Negué a regañadientes y caminé hasta la puerta, cuando lo abrí estaba mi niño esperando por mí allí, jugando con un coche de juguete sobre el suelo.

_Al fin_ dijo dando un salto en sus pies _ven… quiero mostrarte algo_

Tomó mi mano con fuerza y logró llevarme por el corredor de la suite hasta la sala, reí por su entusiasmo.

_Hay alguien que te quiere ver_ dijo con una sonrisa. Emilie era la que estaba a cargo de prepararlos por mí, ella debería haberme ido a avisar que había alguien que quería verme.

Estaba por protestar cuando llegamos al salón,

_Feliz Noche!_ gritaron varias voces a la vez, alguien corrió a abrazarme mientras celebraba un cartel enorme que decía "Te deseamos lo mejor!" , sus brazos me envolvieron pero mis ojos se quedaron fijos en esa persona que caminaba hacia mí con una enorme sonrisa en su rostro y tan hermoso como siempre…

_Edward_ susurré con mis ojos llenándose de lágrimas. Mis piernas reaccionaron y caminé rápidamente hacia él desenvolviéndome de Alice, que gritaba en mi oído que me deseaba lo mejor. Salté entre los brazos de mi esposo, que me sostuvieron a centímetros del suelo cuando me atraparon por la cintura. _Oh mi amor!... oh cielos… bebé, dios… te extrañé tanto_

_Shh… amor, te extrañé también cariño_ dijo él a mi oído. Por enésima vez esa noche tenía mis ojos llenos de lágrimas. Hundí mi rostro en su cuello inhalando su aroma varonil y eternamente sensual y gemí de necesidad… oh dios, cuánto lo había extrañado!

_No me habías llamado, no atendías mis llamadas… me preocupé_ sollocé en su hombro,

_Quería darte una sorpresa cariño, lo siento_ sus labios me besaron suavemente en la sien.

_Fue mi culpa en realidad_

Me desprendí de los hombros de Edward en cuanto oí esa voz y miré con sorpresa a mi alrededor.

_¿Emmett?_ chillé cuando tomé conciencia de quiénes estaban allí a demás de Edward y Alice _oh por dios!_

Emmett me miraba con burla mientras tenía su brazo alrededor de Rose, que sostenía a Dilan, su pequeño de dos años. Esme me miraba con una enorme sonrisa mientras Carlisle besaba su frente y Alice sostenía mi otra mano mientras que Jassper su marido, sostenía el cartel que ella había tirado al suelo por abrazarme, Charlie sostenía a Eithan entre sus brazos…

_¿Están todos?_ gemí ahogando mis sollozos. Edward y Alice soltaron mi mano y corrí a abrazar a mi familia. Dios… lo amaba tanto _¿cómo?... oh cielos, ¿cómo no me dijeron nada? Edward!..._

_Te extrañé tanto hija, no quería perderme este momento…_ murmuró Charlie cuando lo abracé fuertemente. _Estoy orgulloso de ti cariño…_

_Lo sé papá_

_Charlie quería darte una sorpresa, Esme y Alice organizaron todo y Rose también… ¿tú te creías que íbamos a faltar esta boche amor? ¿Tú te creías que yo iba a faltarte?..._ volteé a mirar a mi amor, su mirada me fundía y acaloraba mi cuerpo como si lava viva recorriera mis venas… lo amaba, no había duda de eso, pero parecía como que cada día que pasaba lejos de él alimentaba esa hambre voraz por su cuerpo, por su pasión, su deseo… eso nunca iba a morir entre nosotros.

Solté el cuello de mi papá y caminé hacia mi esposo.

_Nunca dudé de ti mi amor_ dije rodeando su cuello con mis brazos mientras él envolvía mi cintura con los suyos _sabía… de alguna manera, que esta noche iba a ver tus ojos verdes centellando en la oscuridad desde el escenario, como aquella vez ¿recuerdas?_

Él sonrió de lado y acercó su boca a mi oído, _Siempre mi amor, siempre estaré allí_

~g~

Me mordí el labio con fuerza pero por suerte no hubo sangre ni cortaduras. Estaba esperando que digan mi nombre en la presentación de la Orquesta para salir a escena.

Estaba nerviosa no lo podía negar, pero sobre todo… estaba ansiosa. No podía creer en el lugar donde me encontraba esa noche, era un sueño hecho realidad no había concebido nunca, pero que cuando comencé a ver que yo podía hacerlo, me fui convenciendo poco a poco que tenía talento y que por algo estaba allí.

Dijeron mi nombre unos minutos después, cuando creía que podía caer desmayada en cualquier momento. Cuando salí por uno de los laterales del escenario me concentré en mirar al director de orquesta que me esperaba en el centro del escenario con una mano levantada, por más que solo deseaba ubicar a mis hijos y mi esposo entre el público.

_ Muchas gracias por acompañarnos esta noche, querida Isabella_ murmuró con reverencia el director cuando llegué a él y le tomé la mano, hizo una pequeña reverencia con la que me sentí halagada.

_El gusto es inmensamente mío_ dije emocionada, el anfiteatro estaba lleno de gente, los asientos colmados y los balcones que estaban a los lados también, todos vestidos de gala, algunos con pequeños binoculares que me hicieron recordar las grandes obras de opera a las que había asistido en mi otra vida.

El director me acompañó a mi silla, que estaba frente a todos los músicos que se repartían entre violonchelistas secundarios, violinistas, flautistas y demás instrumentos. Los graves y los agudos separados por grupo, clasificados entre los instrumentos de viento y los de cuerda y percusión. Yo tenía un lugar privilegiado, frente al público y el director, una silla más adelante que los demás, como chelista solista.

Había tocado muchas veces en esa posición cuando era la invitada, pero aquí, sentada entre la honorable Orquesta sinfónica de Londres, era un inmenso honor.

Coloqué mi chello en posición y mi arco con mi mano alzada sobre las cuerdas, esta noche tocaría "Nessum Dorma" de Puccini, una de mis melodías favoritas. Tomé una respiración profunda y me tomé esos segundos previos mientras el director preparaba su batuta, para buscar a mi familia en el público.

Me tomó poco tiempo, ellos estaban sentados en las primeras filas, Edward con mis dos niños a su lado, mi papá junto con Esme y Carlisle y rose entre Alice, Jassper y Emmett. Todos mirando al escenario con expectativa y una sonrisa en el rostro.

Me centré en los ojos de mi amor, del único que podía domar mis nervios y que podía hacer que mi ansiedad bajara de 90 a 10, mi Edward.

_Te amo_ susurré solo para él, que sonrió repitiendo las mismas palabras, nuestra conexión iba más allá de todo.

Fijé mis ojos sobre el cuaderno de partituras que tenía frente a mí y miré luego al director, él mantuvo su batuta en alto un momento antes de comenzar a moverla suavemente… mi señal.

El arco, mi chello y yo éramos uno en ese escenario, esa hermosa melodía era mi preludio a todo lo que venía para mí y mi familia. Si, tenía un sueño, después de años en que fueron aplastados y suprimidos, con la llegada de Edward en mi vida habían vuelto a resurgir, con más fuerza, con más ímpetu.

Las notas nostálgicas que hablaba de las estrellas si un barítono las hubiese cantado, que hablaba del amor, de la noche… salió perfecta en mis manos. En conjunto, el suave sonido de los violines y el coro fue lo que lo hizo especial… lo habíamos ensayado, pero con la sala llena de publico atento todo sonaba irreal, increíble.

No podía pedir más nada en la vida, lo tenía todo, el amor al arte, mi música, mi padre, mis hijos y un hombre que me amaba incondicionalmente…

Cuando las ultimas notas flotaron en el aire en ese tremendo auditorio, las lagrimas mojaron mis mejillas… dios, era tan irreal que temía despertar y descubrir que había sido un sueño.

Al terminar el auditorio estalló en aplausos, se pusieron de pie al igual que yo y el director me tomó de la mano,

_Increíble, Isabella… increíble!_ gritó por encima de los aplausos, juntos tomados de la mano hicimos una reverencia al público, parecía que nunca iban a dejar de aplaudir. Emmett aullaba sosteniendo a Eithan sobre sus hombros, mi niño sacudía su puño triunfante y Helena en brazos de su papá aplaudía con una enorme sonrisa adornando su hermoso rostro, Edward aplaudía como los demás, pero había eso en sus ojos… eso que me estremecía tanto a veces. Una especie de orgullo mezclado con devoción.

Un niño de la edad de mi hija llegó a mi lado con un enorme ramo de flores, el director tomó mi chello en sus manos y yo tomé el ramo de flores enorme besando al niño en su mejilla.

Minutos más tarde bajaba las escaleras del escenario hacia los camerinos, con mi ramo de flores en mano, mi asistente llevando mi chello y varias personas siguiéndome, entre ellas representantes de las más destacadas escuelas de música y Orquestas de toda Europa. El director mismo me presentó a varios de sus colegas y sorprendentemente muchas cadenas de televisión querían mis palabras, era abrumador…

Yo solo quería llegar a mi camerino, ver a mis hijos y esposo y volver a Estados Unidos, las propuestas podían esperar, había mucho de qué hablar todavía y no podía decidir sola, Edward y yo éramos un equipo, un todo…

Tomé un vaso de champagne que me esperaba en mi camerino y deshice la torzada de mi nuca, mi cabello cayó libre por mis hombros al fin y masajeé un poco mi cuero cabelludo… dolía.

Los golpecitos en mi puerta no se hicieron esperar y sin siquiera llegar a abrir, una personita chiquita entró como un torbellino y se tiró a mis brazos,

_Mamá!... estuviste increíble!_ bramó Eithan antes de soltarme y comenzar a narrar mi actuación desde su punto de vista agitando sus manos con fuerza imitando mis movimientos en el chello. _... y la gente te miraba como si fueras la princesa más linda! Helena casi se pone a llorar, papá solo se la pasó diciendo "oh por dios, Bella… mi Bella, te amo" y abuelito Charlie lloró… yo no lloré porque soy niño_ se alzó de hombros _pero te aplaudí fuerte, fuerte, oh… y tío Emm aullaba como un lobo_ comenzó a reírse.

_Estuviste estupenda amor_ la voz de mi esposo me distrajo de mi hijo que continuaba con su relato. Me aferré a la cintura de mi marido y él sostuvo la mía con ambas manos, besó mi cabello antes esconder su rostro en mi cuello _toda tú, tu talento y tu ímpetu, todo eso que mostraste a los demás hoy, solo era la cima del iceberg llamado Isabella, ¿eres consciente de que allí afuera te esperan muchas cosas, verdad? ¿eres consciente de que en este momento tal vez eras la mujer más deseada por muchos hombres y mujeres? Y no me refiero de manera sexual…_

_Me sobrevaloras_ murmuré recorriendo su cintura debajo del saco de su frac, _si es así, no quiero esa atención, solo me interesa la tuya_ besé su cuello recorriendo con la punta de mi lengua la piel dulce debajo de su oreja.

_Mhmm mi amor_ ronroneó _ sigue haciendo eso y tendré que sacarte de aquí_

_¿Qué esperas?... oh mi amor, custodio mío, no hay lugar en el mundo donde quiera estar ahora mismo más que en tus brazos, enredados los dos entre sábanas blancas_ susurré en su oído antes de morder el lóbulo.

_Bebé… siempre seré tu custodio, ahora… ¿me dejas sacarte de este lugar?_

_Siempre…_

Helena y Eithan se tomaron de la mano y Edward tomó la mía, tomé mi ramo de flores con mi mano libre y abrimos la puerta del camerino. Cuando salimos al corredor, los músicos de la orquesta y los periodistas estaban haciendo un bullicio en el que era imposible pasar, algunos querían una foto conmigo, otros solo unas palabras… pero Edward me sostuvo fuerte de la cintura y logró encaminarme a la salida sosteniendo de la mano a Helena.

Saludé a muchos en mi camino, escuché las propuestas de giras con famosas Orquestas y filarmónicas de Europas para ir de gira con ellos, algunos me propusieron contratos y otros presentaciones en algunos eventos.

No quería nada… había tiempo, solo deseaba estar con el hombre que amaba y mis hijos.

Al llegar al auto y ayudarme a subir, la mirada de Edward lo decía todo…

Oh bebé…

El único contrato que había firmado a sangre, con él… solo con él… y sería eterno, mi amor, mi devoción, mi alma por completo, solo a él… y para siempre.

"…Y si se apagan las luces, si se enciende el infierno, si me siento perdido se que tu estarás conmigo, con un beso de rescate…"


Bueno, muchas gracias por compartir esta historia conmigo y por leerla y por dejar sus reviews. fue LA historia para mí, mi custodio hermoso y su afan por prteger a costa de todo a su Bella. Gracias por acompañarme a pesar de ser un largo camino, hermosas... las espero en mi perfil para compratir más fics con ustedes, muchas gracias.