Este es mi primer fic de Naruto, acerca de Gaara en realidad... Inspirado en la canción de Beto Cuevas: Háblame

Ojalá lo disfruten, este inicio es algo corto pero es lo esencial para comenzar.

Gracias de antemano.


Háblame, aunque no te escuche háblame...

Esta es la historia que hoy voy a contarles, la típica que se queda aferrada al corazón y al recuerdo y que ni al ser contada miles de veces, puede desprenderse un poco del alma... Por el contrario, hace más daño y se queda ahí.

Mi nombre es Aran, aquí en la aldea de la Arena, soy la loca de todos los días que nadie quiere ver, soy la hereje condenada y maldita, soy la que estorba y causa lástima a todos. Dicen, soy una mentirosa, pero la realidad es que no saben escuchar, no saben juzgar ni discernir entre el amor verdadero y un interés material o de poder.

En realidad nadie sabe nada... Sólo él, solo el afamado Kazekage y no tiene intenciones de desmentir mi situación o ayudar en algo, ni porque ahora yo estoy en su lugar y sufro de la misma discriminación que un día él padeció.

Gaara... Aún su nombre me es dulce al pensamiento, y sin querer sonrío al verlo entre nubes de arena en mi mente. Debo de estar más loca de lo que dicen, para que a pesar de mi situación, aún sienta algo por él.

¡Ay Gaara! Extraño, extraño el pasado, pasado extraño que tuvimos tú y yo.

El único deseo que tenía era que me hablaras, que notaras mi existir y así tal vez, poder ser colaboradora cercana y quizá con suerte, alguien con un lugar seguro en tu corazón. Y creí que así fué, pero algo no funcionó o algo no entendí, no lo sé y seguiré sin entender, porque con actos decías una cosa, con palabras, todo lo contrario.

Sólo buscaba tu amor, yo sé que tú también buscabas eso, pero no se que reglas haya que no te lo permintan mi fugaz Kasekage.

¿Por qué te hablo con cariño aún? Porque aún te siento...

Las noches de desierto son así, como su nombre lo dice, sin almas en los alrededores, sin pasantes, sin ruido, frías... Y aquí en la Aldea de la Arena, ver el norme coliseo que la rodea es un espectáculo de locos, como si las estrellas del cielo quisieran darse un chapuzón en esta enorme vasija de arena.

Veo mis pasos, tan distantes uno del otro, tan distantes de su camino, tan distante yo de tu corazón... Que cosas pienso, la noche, la situación se presta a poesía, poesía que me roba unas lagrimas y algo de lamentos, mi amado Kasekage.

Deseo tanto volver a aquellos momentos, por más superficiales que hubieren sido, y a pesar de todo, los mejores de mi vida y creo, y estoy casi segura que los tuyos también, porque al menos lograste sentir todo el amor que tengo para ti, solo que ahora se desperdicia en mis pensamientos y no en tu piel o en tus labios, amado Gaara.

Después de caminar un rato, Aran llego a su objetivo, el lugar mas alto de la puerta principal de la aldea, un grupo de ninjas velaban por la seguridad de lugar, ella paso de largo y andubo un rato por las alturas... Un rato que se volcó en el amanecer.

Si, como en estos momentos ya se imaginarán, mi historia es una historia de amor, la historia que viví con el Kasekage, antes y después de su resurrección. Ojalá hubiera muerto ese día, ojala hubiera regresado tal cual era, así yo tendría una razón por la cual vivir, así tendría limpia mi reputación, así hubiera decidido no amarte tanto.

Aquí voy, solo espero no aburrirlos, tanto drama pero espero solo incluir el necesario para que me entiendan y no me juzguen más. Desde aquí, desde el lugar mas alto de la aldea, espero me escuchen, pero en especial a ti, Gaara, escuchame y háblame.