Disclaimer: Los personajes no me pertences, son de la magnifica Stephenie Meyer (aunque no me importaría que Edward me perteneciese por un ratito *¬*) La trama si es toda mia y por ello espero que sea de su agrado ^^

Summary: Bella es una chica obligada a ser el premio de una partida de póker y ser el juguete de algún viejo verde...¿Pero que sucederá cuando un hermoso chico de ojos verdes decida ayudarla? ¿Lo conseguira?


...Premio de una partída de Poker...

CAPITULO 1: Recuerdame porque hago esto...

Sonreí. Otra sonrisa. Otra más y otra…y a cada cual, más falsa. La música del casino estaba puesta bastante fuerte, casi podía pasar por una discoteca o por un prostíbulo debido a la cantidad de chicas casi desnudas que se paseaban de un lado para otra portando bandejas cargadas de bebidas. La verdad aun me costaba creer como es que había llegado a estar aquí. Como es que había llegado a convertirme en el premio de una partida de póker del casino más famoso de Seattle.

- ¡Ey preciosa! – gritó uno de los hombres que jugaban al póker – Dentro de unos minutos tu y yo jugaremos a algo mucho más divertido – sonrió a la vez que me guiñaba un ojo.

Rápidamente giré mi cara y crucé mis brazos sobre mi pecho. Esto era tan incomodo y desagradable. Me sentía sucia, despreciable y solo tenía ganas de gritar, llorar y salir corriendo de este lugar. Tenía ganas de golpear a todos y cada uno de esos tipos que me miraban con tanta lujuria como personas había en el local. Para colmo, la ropa que llevaba – una minifalda de cuero que llegaba justo bajo mi trasero, unos tacones que eran armas mortales para mí y un sujetador de cuero negro con algunas cadenas colgando – no ayudaba para nada en pasar desapercibida. Odiaba que me mirasen así y eso que lo peor aún no había llegado…yo era el premio que todos aquellos jugadores de póker querían ganar y cuando uno de ellos ganase yo sería suya durante toda la noche.

Para muchas de las chicas que había en el casino, el ser el premio de una partida de póker era algo normal y que hacían porque querían ganar un sueldo extra – ya que ellas solo eran camareras – pero yo, yo estaba aquí en contra de mi voluntad, a costa de mi propia vida. Yo nunca había tenido novio, ni tan siquiera había besado a un chico y ahora me pedían que tuviese sexo con viejos verdes que bien podrían ser mis padres o mis abuelos y que no eran capaces de ver más allá de mis pechos.

Escuché el silbido de un par de hombres que seguían mirándome y quise volver a girarme en otra dirección; pero cuando vi de lejos a mi ``jefe ´´ mirarme de esa manera tan aterradora, no pude hacer otra cosa que sonreírle a aquellos tipos a la vez que hacia un par de posturitas sexys. Más hombros se unieron a los silbidos mientras comenzaban a gritarme como si fuese una putilla barata. A quien quieres engañar Bella, ahora eres una putilla barata. No pude evitar que mis ojos se humedecieran, ya no aguantaba más, esto era demasiado para mí. Rápidamente salí corriendo al baño y me encerré allí mientras me dejaba caer apoyada en la puerta y comenzaba a llorar.

- ¡Eh, Vampirita, ya puedes ir sacando tu esbelto trasero del baño e ir nuevamente con esos jugadores! – gritó ``mi jefe ´´

- ¡No! ¡No quiero! ¡Ya no aguanto más! ¡No puedo soportar esto! ¡No quiero que me miren! ¡No quiero tener que acostarme con todos esos hombres! ¡Quiero ser Bella! – las lágrimas seguían cayendo por mis ojos a la vez que intentaba cubrir mis rostro con las manos.

- ¡Sal de una vez! ¡O si no…!

Mi cuerpo reaccionó estremeciéndose ante sus palabras y produciendo una mayor cantidad de desgarradoras lágrimas. Daba igual que intentase huir, porque si no obedecía, me matarían. ¡¿Por qué me pasaba esto a mí? ¡¿Se puede saber que chica de 17 años es un premio de un casino? ¡¿Se puede saber que chica de 17 años es obligada a perder su virginidad a entregar la parte más intima de su cuerpo a un jugador de póker? ¡¿Se puede saber que chica de 17 años tenía que vestirse de esta forma para poder comer? ¡¿Se puede saber que chica de 17 años tiene que acostarse con viejos verdes para que no la maten? La repuesta a toda es sencilla, porque tú eres la única adolescente de 17 años que había en el orfanato…

Flashback

- ¿De 17 años? ¿Estáis seguros? Adoptar a alguien con esa edad es una adopción inútil. ¿No prefieren adoptar a algunos de aquellos niños?

- No, queremos adoptar una joven adolescente de 17 años y es nuestro único interés.

- Bueno…esta bien…acompáñenme…

No pude evitar sentir que mi corazón latía de forma muy acelerada. ¿Podría ser esto cierto? ¿Una pareja estaba interesada en adoptar a una chica como yo? ¿A alguien de mi edad? Una linda sonrosa curvó mis labios y antes de que la cuidadora y la pareja entrasen en mi habitación me encerré en el baño con el vestido mas bonito que pude encontrar y me lo puse. Escuché la puerta abrirse cuando yo aun seguía en el baño y a la cuidadora gritar mi nombre; pero yo seguí terminando de arreglarme. Peiné un poco mi cabello recogiéndolo en una cola alta y dejando un par de mechones libres, me puse unos lindos zapatos con un poco de tacón y finalmente miré que tal lucía mí vestido azul en el espejo del baño. Perfecta…Pensé y rápidamente salí del baño para encontrarme con los que parecían ser mis ángeles salvadores pero los que luego descubriría…serían mis ángeles de la muerte.

- Isabella – me llamó la cuidadora Marie – ellos son los señores Vulturi y están interesados en adoptarte.

- ¿De verdad? – pregunté muy ilusionada – E-esto…quiero decir…encantada señores…yo soy Isabella, Bella para los amigos.

- Es un placer Bella…

En cuanto esas tres simples palabras escaparon de los labios de aquel hombre de mirada gélida…sentí como mi cuerpo se estremecía y una gota de un sudor frío recorría mi espalda. En sus palabras…no había el cariño hacia una hija que se adopta. Había la lujuria de un pederasta que recorría con sus intimidantes ojos mi figura deteniéndose de manera exagerada en mis pechos. Por un segundo sentí la necesidad de oponerme a que me adoptasen y esconderme bajo las sabanas con mi libro favorito a esperar que finalmente una pareja que quisiera darme cariño viniese a por mi; pero sabiendo que era imposible, que nadie a excepción de esas dos personas se interesarían por una chica de mi edad y no queriendo tener que recurrir a la prostitución cuando saliese del orfanato, sonreí y dejé que todo siguiese adelante.

Al cabo de unos días, algo muy extraño para una adopción, yo ya era Isabella Vulturi según la ley. Aquellos señores que ahora serían mis padres y más tarde mis jefes me abrieron la puerta de un hermoso mercedes negro para llevarme lo que yo pensé sería mi casa. Oh Dios míos…en que momento puse un pie en aquel vehículo…o en que momento decidí dejar que esas personas me adoptaran…Oh…pobre e ingenua Isabella Marie Swan – mi verdadero nombre – en donde te has metido…

- No te muevas o te meto una bala en el cerebro sin dudarlo ni un solo instante…

Me amenazó aquel tipo que había aparecido de la nada en el asiento trasero del mercedes y me sostenía entre sus piernas con el frío acero de un arma en mi cabeza. Asustada y con las lágrimas desbordándose de mis ojos obedecí y me quede quieta…Error…la mano libre de ese hombre recorrió mi pierna desde el tobillo hasta mis muslos, mi trasero y muy cerca de mi intimidad, después subió a mi cintura, mi vientre, mis pechos – en los cuales se detuvo varios minutos – y finalmente, tras soltar un ronroneo en mi oído se dirigió al Señor Vulturi – el que me adoptó – y asintió con la cabeza.

- Es muy buena, jefe…perfecta para el negocio…- susurró con la voz algo áspera, debido a su excitación.

- Pues no la toques. Ella es nuestra única virgen, muchos tipos se pasaran la noche jugando al póker solo para poder apoderarse de ella.

¿Póker? ¿Apoderarse de mi? ¿Qué estaba pasando? ¿De que iba todo esto? Yo no podía parar de llorar y gritaría si no fueses porque el tipo del arma, después de tocarme y de ver que yo no dejaba de gritar tapó mi boca. Al parecer, la situación parecía divertirles a todo. Incluso la mujer, la que se suponía sería mi madre, parecía divertida con mis lágrimas. Al cabo de unos minutos…que para mi fueron horas…el coche se detuvo frente a un inmenso edifico en el cual en letras grandes de neón se leía el nombre de ``Casino Vulturi ´´.

- Vas a entrar con nosotros, sonriendo y haciendo ver que todo esto te encanta…- Noté el acero con más fuerza en mi cabeza y asentí – Perfecto. Ahora…Jane, ocúpate de ella.

- Será un placer señor…

Los hombres se bajaron del coche como si nada hubiese ocurrido sonriendo y saludando a la gente que entraba y salía de aquel casino. La señora Vulturi, que ahora sabía se llamaba Jane, se sentó en la parte trasera del mercedes conmigo y me sonrío de manera ladina y suficiente mientras cogía unas bolsas del asiento donde anteriormente había estado sentada. Yo ya no pude más, confiaba en que las mujeres eran más débiles que los hombres y en que Jane no llevaba arma, por lo que de ella quizás podía escapar o en su defecto obtener algunas respuestas para apaciguar mi llanto y mis ganas de ser yo quien me volase la cabeza con aquella pistola.

- ¿Qué está pasando Jane?

- ¡Calla! – me ordenó a la vez que golpeó mi mejilla – No por ser mujer soy más débil que esos dos ¡¿entendiste? Para ti soy Señora Vulturi o majestad y no tengo porque darte ninguna explicación. Mira guapa, tu solo eres un premio ¿entiendes? Una simple putilla barata de nuestro casino…

- ¡¿Qué? ¡No! ¡No! ¡No pienso ser una puta! ¡No pienso serlo!

Con todas mis fuerzas comencé a gritar, a llorar, y a golpearla. La golpeé en la boca del estomago y abrí al puerta del vehículo dispuesta a echar a correr; pero cuando iba a hacerlo…una bala pasó muy cerca de mi rostro y me sorprendí al ver a Jane empuñando una pistola. Ella también estaba armada; pero aun así, no me importó, prefería morir a tener que ser la putilla de un casino.

- ¡Dispárame! ¡Mátame! ¡¿A que esperas? ¡Yo no quiero vivir! ¡No quiero vivir así! ¡Mátame! ¡Mátame!

La voz ya apenas podía escapar con claridad de mi garganta debido a la producción masiva de lágrimas y al desgarrador dolor de mi corazón. Por desgracia, Jane no parecía dispuesta a calmar mi dolor sino a incrementarlo. Dejó escapar una fuerte carcajada de sus labios y después cerró la puerta del coche dejándome nuevamente en aquel vehículo con ella.

- Isabella, Isabella, Isabella… ¿conoces a Alice?

- ¿Alice? ¡¿Qué sabes de Alice?

- Sé que es tu amiga por carta, que la conociste en una excursión que hiciste con el orfanato y ambas os convertisteis en muy buenas amigas. Sé que es la única persona importante para ti que te queda. Y lo qué es mejor…sé que si no colaboras con los Vulturi, la mataremos…

Si antes pensé que mi corazón estaba desgarrado, ahora estaba totalmente muerto. Daba igual lo que hiciera o dejase de hacer, si me mataban o no, porque si yo no obedecía ellos matarían a Alice…la única amiga que he tenido en mi vida, la única chica que realmente se preocupó por mi, que me abrió su corazón, mi hermanita mayor – aun que ella hubiese cumplido los 18 hacía solo un mes – no podía dejar que nada malo le pasase a Alice. Además, ella me contaba de su familia, sabía que tenía hermanos, unos padres muy dulces y cariñosos que la adoraban y unos amigos magníficos. Yo no podía sacrificar su feliz vida por la mía, ya que aunque yo lograse escapar de los Vulturi, mi vida siempre sería una completa desgracia.

- Esta bien majestad. Usted gana…

- Eso está mejor. Ahora…déjame ver que podemos hacer con esas marcas de llanto estúpido y esas ropas…y por cierto…a partir de ahora ya no serás más Isabella Swan…eres Vampirita, nuestro premio de póker.

Fin del Flashback

Y así….fue como acabé haciendo posturitas sexys para esos tipos y subida en un pequeño pedestal junto al resto de premios de aquella partida póker. La verdad, aun sabía bastante poco sobre lo que estaba sucediendo a mí alrededor. Lo que sabía era gracias a las conversaciones que escuchaba de algunas de mis ``compañeras de trabajo ´´ o de algún jugador borracho que a cambio de verme el escote me contaba todo lo que yo desease.

- Vampirita – me gritó enojado - ¡Sal ahora misma o tu amiga lo pagará!

Nuevamente Alice…ella era la única que de cierto modo me ataba a estar en este lugar y por ella me levanté del suelo del baño y enfrenté a mi ``jefe ´´- el señor Vulturi, alias majestad, alias mi padre adoptivo – y tras coger el maquillaje que el me tendía y volver a maquillar mi rostro de manera exagera para ocultar que había llorado, o que peor aun ellos me habían golpeado, caminé firmemente hacia mi pedestal esperando que la partida de póker finalice y al fin que esta noche maldita terminase…

Cuando al fin volví a aquel pedestal me sentí algo intimidada, más que ante, desde que había salido del baño sentía que alguien me observaba, pero por alguna extraña razón, no sentía miedo o asco como cuando todos aquellos tipos lo hacían.

- ¡Venga! ¡Desfilando borracho!

Los gritos de los de seguridad me hicieron volver a la partida de póker y ver como dos hombres grandes y corpulentos arrastraban a un tipo que parecía estar sufriendo por culpa de haber ingerido una gran cantidad de alcohol. Lo correcto hubiese sido llamar a una ambulancia; pero los Vulturi no se preocupaban por sus clientes, sino por su dinero. En cierto modo, me alegré de que ese hombre estuviese sufriendo un coma etílico, ya que así serían menos jugadores.

Por desgracia hoy la suerte no estaba de mi lado y varios hombres comenzaron a pelear para ocupar el lugar de aquel borracho; pero entre tantos gritos, golpes y la intervención de los guardias de seguridad, un hombre consiguió apodarse de aquel asiento de manera tranquila. Como si todo lo que sucedía a su alrededor no le perturbase en lo más mínimo. En cuanto tomó las cartas del borracho entre sus manos sonrió y me miró, al parecer llevaba una buena mano.

De pronto, algo extraño sucedió en mi interior, por primera vez no sentí asco, ni repulsión sentí… ¿deseo? Los ojos verdes de aquel desconocido eran sumamente hipnotizantes y su rostro era perfecto y pálido, muy varonil, además, no parecía muy mayor, unos…20 años diría yo… ¿¡Isabella que diablos piensas? Me regañó mi mente Puede que ese sea el chico más atractivo que hayas visto en toda tu vida; pero recuerda porque está ahí sentado, el solo quiere acostarse contigo, algo de una noche y si te e visto no me acuerdo ¡Así que deja de mirarle! Mi mente tenía razón. Ese atractivo desconocido solo quería acostarse conmigo y nada más. Si nos hubiésemos encontrado en otras circunstancias o en otro lugar el ni tan siquiera hubiese reparado en mí.

La partida de póker continuó por unos minutos y yo cada vez estaba más asustada. La partida no tardaría mucho en finalizar y yo no tardaría mucho en ser la muñeca de alguno de esos tipos…De pronto noté una fría mano en mi hombro y me giré lentamente…ante mi se encontraba uno de los hombres corpulentos que trabajaban en aquel casino y al que ya reconocía como Felix.

- Venga ya casi están a punto de finalizar, es hora de ir preparándote…


N/A: Bueno este es mi nuevo fic. ``Premio de una partida de póker´´ aun no sé de que me vino la idea pero me pareció muy interesante...y bueno ¿Que creeis que sucedera? ¿Cómo conseguira Bella librarse de esos hombres? ¿ y del casino?

Espero saber vuestras opiniones y os advierto que quizas tarde un poco en actualizar pero como mucho seran un par de semanas aunque el siguiente capitulo está ya casi listo. Bueno espero que os guste tanto como a mi me esta gustanto escribirlo y...

¿Veis ese lindo botoncito verde de ahí abajo? ¿Que tal si lo pulsais y me dejais un lindo reviews?

Espero ansiosa saber si os gusta.

Nos leemos!

Besos Vampiricos para todos ;[

Att: SthelaCullen