EPILOGO:

Bolitas de papel.

Eras de noche, pero no una noche cualquiera, hacía apenas unos minutos mi vida había cambiado de manera tan radical que aún pensaba que de un momento ahora despertaría; pero es que… ¡Dios mío! ¡Acababa de casarme con Edward Cullen!

Todo había comenzado hacía unas horas. Alice y Rosalie estaban en la de Edward, en la que ahora vivíamos juntos, correteando de arriba para abajo retocando mi cabello, peinando incluso mis pestañas y acicalando el hermoso vestido blanco. Hacía 6 años ya desde el incidente del casino, Edward ya había cumplido 23 años y estaba comenzando a trabajar con su padre como médico y yo aun tenia 22 pero no tardaría en cumplir los 23 y terminar mi carrera de literatura, muchos decían que aun éramos jóvenes; pero yo no pude negarme a esa hermosa petición de matrimonio que Edward me hizo en una cena bajo la luz de la luna y a esa intensa mirada suya que encandilaba a cualquiera.

Como decía, todo fue muy rápido el día de hoy y las tres estábamos bellísimas. Alice con un vestidito hasta las rodillas rosa pálido de palabra de honor con una cintita de color blanca bajo el pecho, unos tacones también blancos y su cabello liso con las puntas hacia fuera. Rosalie por su parte, vestía un traje rojo hasta el suelo pero con una raja que dejaba a la vista toda su pierna derecha, era agarrado al cuello y con escote muy seductor, su melena rubia estaba peinada con hermosos tirabuzones que le llegaban hasta un poco más debajo de sus pechos y adornado con una cinta negra al igual que sus tacones. Ambas estaban muy hermosas; pero por primera vez, yo me vi en aquel espejo mucho más linda que ellas dos. Mi cabello chocolate estaba rizado hasta casi mi cintura, y adornado con una diadema de circonitas que me había regalado la madre de Edward junto con unos pendientes a juego, el vestido era diseño de Alice que hacia juego con el anillo de compromiso que Edward me había regalado. Simplemente me veía perfecta por una vez, perfecta para Edward…

Una vez estuvimos todas listas nos montamos en el mercedes de Carlisle y fuimos hacia la iglesia. Un camino de rosas llegaba hasta el altar donde mi esposo me estaba esperando con su traje de chaqueta y una rosa blanca en el bolsillo e su chaqueta. Toda fue tan precioso, tan perfecto, y el escuchar a Edward decir el ``si quiero´´ me hizo estremecer. Sonó tan cargado de amor, tan dulce, tan tierno y tan perfecto que…

- Edward… - suspiré

- ¿Pasa algo mi amor? – gritó Edward desde abajo

- No nada solo pensaba en el día de hoy…

- No tardaré en subir a la habitación Bella estoy terminando unos…asuntos…

Creo que es mejor que dejes de recordar o te acabara dando algo Bellita Me gritó la vocecita de mi cabeza. Pero me era imposible que este día se me olvidara y quería seguir pensando en todos esos lindos detalles. Como cuando salimos de la iglesia y fuimos al banquete de bodas. Recordaba como Edward me tomaba de la cintura haciéndome apoyar mi cabecita en su pecho y bailando al compás de la melodía que Edward compuso para mí cuando nos conocimos. Todo fue tan mágico tan perfecto…

Suspiré y me dejé caer sobre la cama lo mejor que pude con el vestido de novia puesto. Aun recordaba la primera vez que Edward y yo pasamos la noche juntos, dormiditos y abrazados en nuestra cama debido a que mi me daba miedo dormir sola con el ruido de los truenos; pero desde esa noche, ya no pude volver a dormir sola, siempre me inventaba una excusa, cualquiera, solo para dormir con Edward. Aunque el no era tonto, y obviamente se dio cuenta de que me gustaba dormir entre sus brazos y llegó la noche en que ya no tuve que inventarme nada sino que el solito me susurro si quería dormir con él que a fin de cuentas éramos pareja.

La cama aun conservaba en la almohada el olor a almendras amargas de su champú y el de su masculina colonia y a la vez mezclado con su olor. Hundí, sin poder resistirme, mi carita en la almohada y cerré mis ojitos dejándome embriagar por su olor dulce pero nunca empalagoso. De pronto, cuando intenté hundir aún más mi rostro mi nariz chocó con algo duro.

- ¿Qué es esto? – Susurré tocando la zona de la almohada en la que Edward dormía.

Al parecer bajo la funda de la almohada había algo, que por lo que pude tocar era rectangular, como un libro pero no muy gordo. Sin dudarlo, metí mis manitas bajo la funda de la almohada y tiré de aquello que Edward escondía. ¿Qué era? ¿Y porqué estaba oculto? Finalmente logré sacar el pequeño libro de terciopelo negro de la almohada y li miré de arriba abajo con un poco de miedo a abrirlo y ver que había en tu interior. Acaricie la tapa de terciopelo admirando su textura y tocando las letras en color plata de E.C que había escritas. ¿E.C? pensé Edward Cullen… sí, esto era de Edward; pero ¿Qué era?

- ¿Edward te queda mucho? – pregunté para ver si me daba tiempo a abrir y leer aquel librito

- Un poco, no seas impaciente Bella… - escuché su risa

- Bien, tenía tiempo para investigar; pero tenía tiempo. Sin dudarlo abrí el librito por una página al azar y lo primero que leí fue la frase de….querido diario…

Quiero diario:

Sí, se que hace tres años te dije que no volverías a saber de mi porque ya era un niño grande pero es que necesito contarle a alguien, o a algo en su defecto, como es que me siento. Hoy vi a un ángel, por desgracia ese ángel lloraba y necesitaba mi ayuda; pero como todo un caballero la salve. Sé que sonara cursi en cuanto lo escriba; pero quiero que ella me vea como su príncipe azul y noche tras noche volveré a ese casino solo para verla, para ganar esa partida y poder ser tan importante para ella como ella se ha convertido en el centro de mi mundo para mí…

Mis ojos comenzaron a picar un poquito al leer el principio de aquellas 5 páginas que Edward dedicaba solo al primer día que me vio. Pasé las páginas siendo consciente de que no podría leer todo el diario antes de que Edward llegase a la habitación por lo que me conformaría con leer algunas partes. Volví a ver nuevamente las letras de...querido diario… escritas con su pulcra y hermosa letra y volví a leer de nuevo.

Querido diario:

Escribiría mil palabras sobre cuan maravilloso fue estar esta noche a su lado. Al principio estaba asustada, ese veía dulce e indefensa como una pequeña, gritaba e intentaba mostrarme su firmeza; pero sus manitas temblaban y yo sabía que solo necesita que alguien le diese cariño, le demostrase que podía confiar en que las cosas se solucionarían y yo quería ser ese alguien. Por suerte, al fin conseguí que confiase un poquito en mí y la consolé…no puedo describir lo que sentí cuando ella se quedo dormida entre mis brazos y una hermosa nana comenzó a escaparse de mis labios…esta chica…me estaba enamorando…

Sentí una lagrimita resbalar por mi mejilla. Él era tan lindo, desde el primer momento se enamoró de mí. Sin poder evitarlo seguí pasando páginas y de pronto algo en concreto llamó mi atención, en una pagina, su letra estaba algo temblorosa y esta ni tan siquiera comenzó con lo de querido diario sino con…

Hola, sé que así no es como se empieza un diario pero es que la verdad ni tan siquiera se como puedo estar escribiendo ahora. ¿Qué por qué? Digamos que Bella no se valora lo suficiente y que las ropas del casino ni tan siquiera marcaban un 10% de su escultural y suave cuerpo. ¡No es lo que piensas!

Bella…ella es tan idiota que pensó no sé que cosa sobre Tanya y se escapó huyendo de mí. Cuando yo regresaba hacia mi casa con intención de relajarme un poco conduciendo vi el coche de Ángela frente a un carril bici y unas pisadas en el suelo, por el tamaño de los piececitos y el aroma al champú de fresas que aún impregnaban el lugar, deduje que Bella se había adentrado sola y preocupado comencé a seguirla; pero nunca esperé ver como Félix volví a intentar violarla, mi sangre hirvió y no pude evitar atacar a Félix para proteger al amor de mi existencia y más aún, cuando lo ultimo que salió de entre sus suaves labios, cuando creía que ella me odiaba, fue…mi nombre…Sin dudarla la salvé y la tomé en brazos llevándola hasta mi coche. Seguidamente fuimos a mi casa y es aquí cuando comienza mi…``problemita´´.

Sus ropas estaban muy sucias y sus rodillas con cortes al igual que sus manos. Así que después de pensarlo mucho, comencé a deshacerme, con cuidado de no despertarla, de sus ropas…se veía tan sexy son su ropita interior que… ¡Edward contrólate! Como decía cure sus heridas con cuidado le puse unas ropas mías. Rozar su piel con la yema de mis dedos era como acariciar el terciopelo, como el tacto una nube…tan suave, tersa, cálida y tan...perfecta…ella era tan hermosa y demasiado sexy para su propia seguridad…Ahora solo me queda decir…que necesito una ducha muy helada.

No pude evitar que una tierna y tímida sonrisa curvase mis labios, ¿Tan mal lo había pasado Edward como para ni tan siquiera poder describirlo? ¿Cómo para tener que darse una ducha helada? Sonreí, pues por mi loca cabecita había pasado un idea un tanto arriesgada pero que sería bastante divertida y todo hay que decirlo, también seria muy excitante. Volví a sonreír y dejando el diario abierto a plena vista me tumbé en la camita y esperé ansiosa que Edward regresase de lo que estaba haciendo abajo y que tanto tiempo le estaba llevando. De pronto, tal y como si hubiese leído mi mente, sus pasos firmes comenzaron a hacer eco en la escalera.

- Bella cierra los ojos… - obedecí a su petición y escuché como se movía por la habitación – Ábrelos… - volví a seguir sus indicaciones.

Edward estaba frente a mí con un la mas tierna y a la vez pícara de sus sonrisas y entre sus manos una copa de helado idéntica a la que preparó la noche que se declaro y comenzamos a ser novios.

- ¿Qué es esto Edward? – pregunté divertida tomando la cucharilla entre mis dedos y tomando un poquito de helado – Tan rico como la primera vez – susurré

- Y tu tan torpe como la primera vez…

- ¿A qué te refieres? – Edward se fui inclinando lentamente hacia mí - ¿Sabes porque prepare helado? Porque me recuerda que gracias a él, fui capaz de probar la nata de tus labios...y por lo recuerdo…sé que estaba delicioso…

Sin dudarlo, sin pedir permiso y sin que ni tan siquiera me hubiese imaginado sus intenciones…sus labios se posaron sobre lis míos con infinita dulzura, con amor, como todos esos besos que durante estos 6 años habíamos compartido. Edward era la ternura personificada, la dulzura, el amor, no podía imaginar a un chico mejor con el que compartir el resto de mi vida. Además, él seguía siendo tan tímido como para recurrir a un helado para probar mis labios de esa forma tan…pícara…No sé de que forma ambos acabamos tumbados sobre la cama; pero cuando sentí una de las manos de Edward jugueteando con los botones de la espalda de mi traje de novia, le detuve y eso le dejó algo confuso.

- ¿Sucede algo mi amor?

- No Edward…no es nada solo que antes subiendo las escaleras me dañe mis manitas y las rodillas…creo que me corté…

- ¿Estás… - le silencié con un dedito sobre sus labios

- Sí…estoy perfectamente…solo me preguntaba si podrías ayudar a quitarme el vestido y curar mis heridas…eso si, intenta no distraerte con el tacto suave, terso y cálido de mi piel

En cuanto terminé de pronunciar esas palabras Edward supo a que me refería y miró hacia la almohada disimuladamente; pero se fijó en que en la mesita de noche, estaba su diario abierto y justo por esa página. Sus mejillas se tiñeron de rojo y desvió su mirada nervioso y mordiendo su labio inferior. Se veía tan sexy….

- ¿Lo has leído verdad? – susurró cerrando el diario – Que cruel eres Bella – dijo fingiendo estar indignado – creó que te mereces un castigo…

Sus labios volvieron a acariciar los míos; pero esta vez era puro fuego, pura pasión. Enredé mis deditos en su cabello cobrizo y le atraje lo más posible a mí. Sentí el blandido colchón contra mi espalda y solo pude susurrar un breve te amo. En esta noche tan maravillosa de mi boda, mientras los rallitos de la luna se colaban por la ventana iluminando nuestros cuerpos y las manitas de Edward acariciaban mi mejilla…estaba segura de que esta noche…sería mágica e inolvidable…y que de ella nacería el fruto de nuestro amor eterno.


Renesmee POV

- ¡Renesmee Cullen Swan! – La profesora de historia me lanzó un tiza que me dio de pleno en la frente

- ¡Auch! – me quejé acariciando mi frente

- Nada de quejas Señorita Cullen, lleva toda la hora distraída si no le gusta mi clase hay tiene la puerta, puede marcharse cuando lo desee

- Lo siento profesora, no volverá a ocurrir

-Eso espero…

La señorita cara rana se volvió a girar hacia la pizarra y continuar con su aburrida clase de historia. ¿Cómo quería que no me distrajese si se pasaba toda la hora hablando y hablando y sin dejarnos ni tan siquiera preguntar en clase las dudas? Si es que era una tortura…De pronto una bolita de papel me golpeó en la cabeza, la cogí y desdoblé hasta leer en ella otra de sus notas: Porque adoro ver como tus ojos brillan y tu boquita se abre ligeramente siempre que estás distraída…Desde hacía ya unas semanas siempre en clases cuando menos me lo esperaba alguien me lanzaba una bolita de papel con una nota igual de linda como esa; pero siempre sin firma. En la primera nota que era más como una carta, decía que no tenía valor a decirme todas las cosas que posteriormente escribiría, que era demasiado maravillosa y que nunca me fijaría en un chico como él.

Tras esas notas, me pasé días intentando adivinar de quien se trataba, en mi clase había 11 chicos, tenía claro que no se trababa ni de James ni de Laurent , pues era unos idiotas que nunca serían capaces de escribir algo tan lindo, eso dejaba la lista en 9, tampoco podía ser Benjamin, Eleazar ni Peter pues ambos tenían novia y estaban súper enamorados, eso dejaba la lista en 6: Seth, Nahuel, Garrett, Stefan, Alec y el último pero no menos importante Jacob.

La verdad estaba muy confusa, de los 6 posibles chicos que podían ser todos eran muy guapos, guapísimos más bien y encantadores. Aunque Jacob…él era un tanto extraño, bueno más bien reservado y aunque sus fracciones mostraban a un chico guapísimo, sus gafas de culo de botella y sus ropas parecidas a las de la beneficencia le empeoraban; pero solo físicamente, porque por las pocas, casi nulas palabras que había tenido con él había descubierto que era un chico maravilloso y muy dulce; pero no podía pensar que se tratara de él… no podía ser… ¿No?

Las clases finalizaron y al fin pude bostezar y desperezarme con tranquilidad. Las clases de historia me dejaban muy cansada. Me desperecé y cuando abrí los ojos me vi rodeada de los seis posibles chicos que me mandaban las notas.

- ¡Ey Nessie! ¿Qué me dices te apuntas esta tarde a ir La Push? - me preguntó Seth con una radiante sonrisa

- ¿La Push? Pues…sí supongo que sí, le diré a mis padres y eso… - vi a Jacob solo detrás de nosotros y sin poder evitarlo al verle tan solito levanté mi manita y le llame – ¡Jake! – yo mismo le apodé así - ¿Te vienes a la Push?

- Lo siento Renesmee pero ya le dije a los chicos que no – me dedicó una tímida sonrisa – tengo que hacer el trabajo de cómo se conocieron mis padres que se me hizo muy tarde y hay que entregarlo mañana…

- E-El trabajo… ¡Mierda se me olvido! - grité llevando mis manitas a mi cabeza - ¡chicos lo siento no puedo ir me marcho corriendo a casa que voy a suspender!

Le di un beso en la mejilla a todos y cada uno de ellos y cuando llegué a Jacob, por algún motivo extraño, mis labios hicieron cosquillas y en mi estomago revoloteó una extraña mariposa al contacto de mis labios en su morena piel. Me retiré rápidamente de su lado, grité un adiós y salí corriendo ¿qué era lo que me había pasado? Nunca antes había sentido ese cosquilleo en mis labios al besar a nadie en la mejilla, y eso que todos mis amigos les doy pequeños besos como saludo. ¿Entonces? ¿Por qué me había pasado eso con Jacob? Agité mi cabeza con fuerza intentando retirar de mi mente los estúpidos y raros sentimientos que había sentido de pronto de por ese chico… ¿sentimientos? ¡¿Pero que dices Nessi?

Llegué al aparcamiento y busque mi mini cooper rojo que destacaba entre todos los coches normales del aparcamiento. Es lo que tenía ser la hija del mejor médico y de una exitosa novelista, el dinero sobraba en mi casa. Me monté en mi amado coche y comencé a salir del aparcamiento; pero en cuanto estaba apunto de salir Jacob se cruzó delante a mi.

- ¡Cuidado! – Frené de golpe - ¿¡Jacob estás idiota!

- Y-yo lo siento Renesmee… - se disculpó y me miró con una carita tan tierna tras esas gafas de culo de baso que me fue imposible no dedicarle una sonrisa

- ¿A dónde vas con tanta prisa?

- Mi coche se estropeó y tengo que llegar pronto a casa o me regañan. De veras siento lo sucedido Renes…

- Nessi, mis amigos me llaman Nessie. Anda sube, te acercaré a tu casa.

- ¿Pero no tenías que hacer el trabajo?

- ¡Es verdad! Pero… - le miré de arriba abajo con curiosidad quería saber como eran sus padres. Quizás eran pobres o algo, y yo pudía ayudarles – quiero acercarte a casa, ¿Le vas a negar algo a una dama? Además, puedo llamar a mis padres y hacemos la tarea juntos. ¿Qué te parece? Me vendría bien algo de ayuda soy muy mala escribiendo redacciones.

- Pero… - el me miró algo perplejo

- Porfiii~~ hazlo por tu nueva mejor amiga – le sonreí de nuevo

- Esta bien… - Jacob miró al suelo muy tímido y después se montó en mi coche.

Se veía como un perrito apaleado con esos ojitos oscuros tan lindos y su cabello negro alborotado por el viento que hacía en la calle. De pronto, se retiró las gafas para limpiarla, al parecer tenía una pestaña en ellas. Nunca antes me había fijado de ese modo en él; pero era guapísimo, sus ojos se veían mucho más lindos ahora y su rostro era muy masculino y sexy. ¡Nessi concéntrate en la carreta y deja de mirarle! ¿¡Qué te pasa idiota? ¡¿Desde cuando miras así a Jacob? Me gritó mi cabecita. El resto del camino fue muy tranquilo, escuchábamos música y me di cuenta que tenía bastante cosas en común con Jacob. No entendía muy bien porque me estaba comportando así; pero me gustaba estar con él.

Al cabo de unos minutos llegamos a su casa y para mi sorpresa. ¡Era enorme! Más pequeña que la mía sí; pero mas grande que la de cualquiera. Me bajé del coche con los ojitos abiertos como plato y mi boca ligeramente abierta: De pronto, noté la manita de Jacob en mi mentón y cerró mi boquita.

- Creo que ahora tienes muchas preguntas – sonrió – aunque no lo creas mi familia es muy adinerada, mi padre Jacob Black es el jefe de policía y mi madre es una abogada de prestigio.

- Pe-pero entonces ¿por qué esas ropas?

- Te parecerá una broma o una tontería; pero antes, de venir aquí yo vivía en Phoenix. A mi padre le ofrecieron un trabajo tras ayudar en un caso muy importante de un casino donde conoció a mi madre. Yo nací al poco tiempo allí, en Phoenix – Tomó mi manita y comenzó a caminar hacia la entrada – En el instituto era muy popular , todos querían ser mis amigos, siempre había alguien en mi casa jugando conmigo a la pley; pero un día todo cambió. Fui al baño y cuando regresaba a mi habitación escuché a los chico decir que el único motivo por el que estaban conmigo era por mi dinero…me deprimí mucho y le supliqué a mis padres que nos mudásemos. Como ellos querían regresar aquí volvimos y yo decidí que ya no quería ser mas el chico rico con el que estuviesen los demás por el dinero, me cerré en mi mismo, me hice más tímido y extrovertido y cambie mis ropas. Así a gente me querría por lo que soy…

Sin poder evitarlo me lance a sus brazos y le abracé con muchísima fuerza. No sabía que lo había pasado tan mal. Por suerte ahora contaba con Seth y los demás y ellos si eran sus amigos de verdad y le apoyaban siempre. Además también contaba conmigo. Él no lo dudó y me correspondió el abrazo con mucha fuerza apoyando su cabecita en mi hombro y oliendo el aroma de mi champú. No puedo definir que es lo que sentí en el momento en que sus labios se posaron en mi mejilla y su sensual voz susurro un gracias en mi orejita. Me puse muy nerviosa, pero me encantó como se sentían sus labios sobre mi piel. ¿Qué era lo que estaba comenzado a sentir? ¿Y por qué por Jacob?

- Bueno entremos…empieza a hacer frío aquí fuera – Jacob se quitó sus gafas

- Si…y no te preocupes, vistas como vistas tienes al los 5 locos esos y me tienes a mi – revolví su cabello – y ponte las gafas que te vas a golpear - sonreí

- Sí, son geniales y tu eres…maravillosa – apartó su mirada – y por las gafas no te preocupes son parte del disfraz, es decir, que veo perfectamente…

Así que todo era un disfraz…para ser sincera me moría por ver como se vería con una camisa blanca ajustada y unos vaqueros como visten todos los chavales en el insti, debía de estar… ¡Nessi! ¡Céntrate! Tomada de la manita de Jacob entramos en su casa. A sus padres le sorprendió verle acompañado y más de una chica; pero me recibieron con unas enormes sonrisas que resplandecían en sus rostros de piel morena. Jacob me llevó hasta una salita donde había muchos libros colocados de manera muy ordenada en las estanterías y un ordenador y una mesa con sus respectivas sillas, todo perfecto e ideal para una sala de estudios.

- Toma asiento Nessie, yo voy a por mi trabajo y ha hablar con mis padres.

- No te preocupes Jake yo llamare a mis padres para obtener información.

Jake se despidió de mí con una dulce sonrisa y yo saqué mi teléfono móvil y llame a mis padres. La verdad mi rostro se tornaba cada vez más pálido mientras les escuchaba hablar. Nunca les había preguntado algo así y ahora resulta que mi madre estuvo metida en el caso del casino del que Jacob me contó había ayudado su padre. Estuve tomando algunas notas y cuando Jacob llegó, solo me quedaba plantear el trabajo. Estuvimos hablando sobre el caso del casino cuando le dije que mi madre había estado implicada y el me ayudo con algunos detalles que no entendía muy bien. También me ayudó con la ortografía y la forma de expresión más correcta. Él era muy inteligente y yo demasiado torpe, más de una vez tenía que pedirle ayuda y pensé que se acabaría cansando de mí; pero el siempre me sonreía y me ayudaba.

Cuando al fin terminamos nuestra redacción, me di cuenta de que era muy tarde y debía volver pronto a casa. Jacob vio en mi mirada tristeza y no sé en que momento su manita se poso en mi mejilla y me sonrió.

- Es tarde, deberías regresar a casa. Mañana nos vemos en clases Nessi.

- Si, mañana nos veremos – sonreí – por cierto Jake…gracias por tu ayuda – le di un beso en la mejilla

- De nada, puedes venir cuando quieras para que te ayude o para que pasemos un rato juntos…yo…me lo pase muy bien contigo – Le vi coger una margarita de las flores del suelo, corto un poquito el tallo y me la puso tras la orejita – para que te acuerdes de mi… - su mirada de tornó algo seria y avaergonzada y sus mejillas comenzaban a adquirir una tonalidad sonrojada - Renesmee…nunca pensé ser capaz de esto pero…yo….

*piiii* *piiii* *piiii*

En cuanto noté el móvil vibrar en el bolsillo de mi pantalón me separé de Jacob y respondí rápidamente. Por desgracia colgaron justo cuando fui a contestar pero en la pantallita ponía mamá, así que deduje debía de estar preocupada y pidiéndome que regresase ya a casa.

- Lo siento Jake pero tengo que irme rápido. Mañana hablamos ¿vale? Adiós.

Rápidamente me metí en mi mini cooper y arranqué huyendo del lado de Jacob. Sí, huyendo. Pues realmente no sabía que es lo que me quería decir, parecía que me iba a confesar algo… ¡pero es imposible! Jacob era un gran chico y yo no era nada especial, además, uno de sus cinco amigos era el chico de las notas…aunque…y si era él…y si el era el chico por que suspiraba cada noche por esas lindas palabras que escribía en bolas de papel, por todas esas rosas que a veces aparecían en mi taquilla….¡No Nessi no pienses tonterías! Él y yo apenas nos hemos empezado a conocer bien hoy, si es cierto que yo fui la que le recibió cuando vino a Seattle; pero el era muy callado y parecía incomodo con mi presencia, cuando comenzó a salir con los chicos ya perdimos todo el contacto y ahora…no él no podía ser el chico de las notas y la verdad tampoco entendía porque cada vez era más dulce conmigo si de primeras rechazó mi amistad…aunque quizás lo hizo porque aún no confiaba en las personas después de lo que le paso. Yo…

- ¡Arg! ¡No entiendo a los hombres mamá!

Me quejé entrando en mi casa y encerrándome en mi habitación. Mi madre subió rápidamente a preguntarme si estaba bien y que me sucedía. Le conté sobre Jacob y mi madre solo sonrió acaricio mis cabellos y me dijo que me subiría un baso de leche antes de dormir y que ya lo entendería en su momento. Tras tomarme el baso de leche me acosté. La verdad me costó dormir pero cuando lo hice tuve un sueño maravilloso en el que Jacob…

- ¡Renesmee! ¡Arriba! ¡Llegaras tarde a clase!

- ¡Voy mamá!

Me desperté pesadamente, tomé unos vaqueros pitillo con una camisa de cuadros con un cinturón marrón bajo el pecho que combinaba a la perfección mis botas bajitas de tacón marrón. Lo que tenía que tus tías fuesen unas diseñadoras de moda y presidentas de una agencia mundial de modelos, es que siempre vas vestida a la última y pobre de ti como no luzcas sus conjuntos.

Bajé rápidamente a la cocina y saludé a mis padres con un beso en la mejilla a cada uno y sin perder tiempo tomé una tostada y un poco de zumo y salí corriendo hacia mi mini. Deseaba llegar pronto a clases y así poder pensar en como afrontar a Jacob el día de hoy. Quería verle, quería pasar mucho más tiempo a su lado; pero no podía evitar pensar en mi chico de las bolitas de papel, ese chico del que estaba enamorada desde hacia tiempo simplemente por su dulzura, por sus rosas y por esas bolitas de papel con tan hermosas notas; pero cuando estaba con Jacob…sentía como en mi estomago revoloteaban mariposas y como el contacto de su piel con la mía me producía pequeñas y agradables descargas eléctricas.

Llegué a clases y estacioné mi coche junto al trasto de Jacob que llevaba para no llamar la atención. ¿Habría él llegado ya a clases? Siempre llegaba muy temprano. Caminé por los pasillos hacia mi taquilla y la abrí para coger el libro de historia. Como cada viernes en la mañana allí estaba la rosa roja con una notita que decía: Nos vemos en clases…Sonreí y me llevé la rosa a los labios depositando un beso en sus pétalos. Cerré la taquilla tras coger el libro de lengua y comencé a caminar hacia mi clase; pero iba tan distraída que…

- ¡Auch! – choqué con alguien y caí al suelo dejando caer mi archivador y mi libro de lengua al suelo - ¡Mira por donde… - levanté la mirada y un chico guapísimo ante mí, su pelo era negro como el carbón sus ojos oscuros y su sonrisa blanca destacaba en su piel morena, la camiseta blanca que llevaba se ajustaba a su cuerpo marcando su musculatura y esos vaqueros le daban un aspecto despreocupado y sexy - L-Lo siento e-esto…

- No importa Nessie, iba distraído – el chico se levantó y me tendió su mano para ayudarme a levantarme - ¿Estas bien?

- Si gracias… pero… ¿Quién eres?

- Ja, ja, ja – rió – tanto cambié que ni me reconoces Nessi – me miró con dulzura y entonces…

- ¡¿Ja-Jacob? ¿Pero y esas ropas? ¿Y que haces aquí deberías de estar entregando el trabajo no?

- Ja, ja, ja – volvió a reír – ayer me hiciste ver que ya tenía amigos de verdad y no veo porque ya no puedo ser yo mismo y sobre que hago aquí pues fui a entregar el trabajo pero estaba un profesor de guardia, me dijo que hoy no vendría la profe de lengua y le dejásemos los trabajos en la sala de profesores.

- A ya veo…te favorece ese nuevo look – susurré a lo que él solo sonrío – Y bueno cambiando de tema entonces llevaré el trabajo después en el recreo, iré a la biblioteca y volveré a leer el trabajo a ver si está bien. Aunque después de las clases de ayer creo que estará todo perfecto.

- Yo iré a ver si veo a Seth y a los demás para decirles que no hay clases, ¿te parece si después voy a buscarte a la biblioteca? – Jacob se agachó recogió mis cosas y me las dio

- Me encantará… - tomé mis cosas y tras despedirme con un fugaz beso en la mejilla comencé a marcharme.

En la biblioteca todo estaba tan tranquilo como de costumbre y no dudé en sentarme y comenzar a buscar entre mi archivador el trabajo de lengua sobre como se conocieron mis padres; pero cuál fue mi sorpresa, al ver que dicho archivador no era el mío, sino el de Jacob que seguramente nos los cambiamos al chocar en el pasillo y que en una de las fundas de plástico había varios papeles arrugados en los que con caligrafía muy hermosa ponía: Renesmee cada día que pasa estas tan hermosa como una flor en primavera mis ojos se abrieron ligeramente y busqué entre mi maleta la nota de la rosa de la mañana. Puse la nota junto al papel de Jacob y vi que la caligrafía era la misma. El chico de las notas, el chico del que estaba enamorada y Jacob, el chico por el que creía estaba comenzando a sentir algo, eran la misma persona. Por eso sentía todo aquello cuando estaba a su lado, por eso deseaba probar sus tersos labios.

Rápidamente cerré el archivador tomando el papel entre mis manos y lo guarde todo en mi maleta comenzando a correr en busca de Jacob; pero no se si era mala suerte o simplemente el destino que siempre que lo veía chocaba contra el y caía al suelo.

- ¡Nessie! – tomó mi manita y me levanto - ¿Estas bien?

- ¡Jacob! ¡¿Por qué no me lo dijiste? ¡¿Por qué no me dijiste que tú eres el que me lanza bolitas de papel?

- Las has visto dentro de mi archivador ¿verdad?

- ¿Por qué no me lo dijiste? – le exigí una respuesta

- Pensaba que estarías enojada. Cuando nos conocimos el primer día tú me recibiste, me ayudaste a encajar y me trataste muy bien y sin embargo yo tan desconfiado y dañado no fui capaz de darme cuenta de que no me portaba bien contigo y que te dejaba de lado…pero tú si te alejaste. Pensé que estarías enojada; pero cuando me hablaste un día y vi que seguías siendo igual de maravillosa decidí conquistarte, se me ocurrió lo de las bolitas de papel y las rosas…pensaba decirte la verdad pero…no sabía cuando…y más cuando de seguro tu no sientes lo mismo…

- Jacob…

- Shhh – me silenció con uno de sus dedos – no hace falta que respondas, quizás no me conoces lo suficiente para sentir algo por mí…pero al menos…espero poder seguir siendo a…

No le dejé terminar. Rodeé su cuello con mis bracitos y le besé en los labios. Fue un beso torpe al principio pues era el primero de ambos; pero era dulce, tierno y me hacía tocar el cielo con la yemita de los dedos. Nunca pensé que mi corazón fuese capaz de latir así y al fin ahora sabía que Jacob era mi chico de las bolitas de papel.

Lentamente nos fuimos separando y yo deposite un beso en su frente poniéndome de puntillas. Él tomó mi cintura y me sostuvo con cuidado mientras volvía poner los pies totalmente en el suelo.

- Te amo Jacob… - susurré muy cerquita de sus labios

- Yo también te amo Renesmee….y ¿Estás enfadada por habértelo ocultado?

- Bueno te perdonare si me ganas al póker

- ¿Póker?

- Digamos que desde ayer quiero saber que se siente siendo el premio de una partida de póker

- ¿El premio?

- Si ganas…aceptaré ser tu novia y si pierdes… ¡Tendrás que atraparme! – comencé a correr un poco como una niña pequeña

- ¡Ganaré! Vas a ser mi novia aun que juguemos mil veces – rió y salio corriendo detrás de mí

Nuestras musicales risas inundaron los pasillos del instituto. Ahora, solo esperaba comenzar la partida y dejar que Jacob la ganase. A fin de cuentas, nada me haría más feliz que ser su premio de una partida de póker.


N/A: Bueno pues hasta aquí el final de esta historia. Siento nuevamente la tardanza pero bueno comencé las clases y me era dificl sacar tiempo para escrbir. Además no quería escribir algo cualquiera queria escribr algo lindo y que apreciese Nessi y Jacob al final y me pareció divertida la idea de que Nessi le diga a Jacob de salir si gana una partida. Creo que me quedó una historia de la que estoy orgullosa y aunque suene hipócrita creo que hice un buen trabajo y me hizo muy feliz que os gusatase a tanta gente, de verdad, vuestro apoyo es lo que me ha echo seguir con esta idea, me hizo muy felíz ver que me apoyais, que os gustaba leerme y son tantos los comentarias que me han llegado alma. Muchos me hebis dicho que era una grandisima escritora, que mi fic era de los mejores que habíais leido, de verdad no sabeis lo feliz que me habeis echo y lo agradecida que estoy con todos vosotros por vuestro apoyo con esta historia. No sé si en un futuro me dedicaré a esto o simplemente se quedará como un hobbi de algo que me gusta hacer (aun que yo pienso se me da mal) pero solo espero que si algún día publico un libro (cosa csi imposble) tener a fans como vosotros apoyandome en cada segundo. Gracias de todo corazón a todos vosotros mis queridos lectores os deseo lo mejor y espero que sigais leyendo las proximas historias que lleguen a mi mente y tal y como prometí le quiero dedicar este capitulo a todas esas personas que aunque carecen de cuenta en fanfiction han leido mi fic, a todos esos que lo habeis agragado a favoritos, a los que simplemente lo leeis aunque no comenteis y a todas las personas que nombrare a continuacion y que les agradezco por cada uno de sus comentarios de animo (perdonad si escribo mal vuestro nick pero es algo dificil)

pEqUe, eviita cullen, Kotesiita Cullen Swan, Andysuperchula, mmenagv, PatriciaaJayme17, Agatha-rash, Marnie Cromuell, LenaCullenSwan, isabel20, ScarlettCullen, UbT, Karin Cullen, PaiitoCullen13, alejandra87, miadharu28, Alizce, NessylitleCullen, Anita (Lani´s world), Aiiram, Paky, NeTaMu CulLen, Guili Nessie, Dary- Cullen Night, Nessa610, belu19, astridnatica, Viky, YeIcY LEaNe SwAnSea, Ilovemybaby, pattyQ, 13yeya, KiriaMordant, Kotydecullen, panqueadri, fefitha25, EDWARD-BELLA-MANSON, twifanMarie, Pattz love, EdwardKaneme, sumube, CullenKika16, lucero08, Ginegine, vickyifm, Hadelqui, skyara, Vero (Vikkii Cullen), sarydark, musegirl17, Isuldory, ameysy, Su Broderick, .Swan, Natiezcullen, veroniica, .Cullen, mars992, yevi08, lalice30, Megu Swan, danydany17, Serena Princesita Hale, yeritah, amyel1806, ZazuBlack, Sra. Misterio, tiinaCullen, Laura Arianna Cullen, Mareliita, Makken, supattinsondecullen, dany-cullen-patt, Lauris princess, BellaSwanTwilight, Hey Vampire girl, love12song, LenaCullenSwan, nati-912, Ester Cullen Swan, estefaniaalicecullen, liszed, Genesis Cullen Swan, De luZ.-, Natuchi23, vampira1985, Natalie-Cullen-Pattinson. (Si alguien más comentó o me pidio que le dedicara el capi y no esta su nombre que me lo diga por mensage privado y automaticamente le agregare)

Esto solo a sido un pequeño detalle a todos vosotros poque sois los mejores lectores del mundo y agredezco muchisimo vuestro apoyo, desde los que solo leyeron hasta los que incluso habeis recomendado mi historia. Mil gracias a todos y nos leemos en mi proxima historia.

Besos vampiricos para todos ;[

Att: SthelaCullen (Esther para los amigos ^^)

P.D: Todos aquellos amantes de la literaturatura, de mis historias, visiten mi blog .com/