Hola a todos!, bien este mini fic surgio hace instantes, estaba en la cama casi durmiendo cuando vinieron a mi mente estas imagenes y senti la necesidad de escribirlas antes de que se me fueran. No se aun cuantos caps serán pero se que van a ser poquitos. sin más, los dejo con el fic.

Espero no ofender a nadie con el tipo de historia que es. Simplemente surgio así. No pretendo faltarle el respeto a nadie.


Mis Ojos son tu voz

Capitulo 1

Todos los días de mi vida son exactamente iguales, no es que me queje, pero a veces la monotonía aburre. No puedo hacer nada contra ello, así que me resigno a seguir viviendo así, de todos modos no puedo decir que no tengo nada ni a nadie. Tengo a mi hermana que me quiere y me cuida, aunque a mi parecer me sobreprotege demasiado quizás por que, aunque no sea cierto, se siente culpable por mi situación. Misuzu es 6 años mayor, cuando yo apenas tenia 2 años, quiso ir a visitar a mis abuelos a la casa que ellos tienen en Cere. Según me han contado, mis padres no se habían separado nunca de ella y lo dudaron por bastante tiempo, pero las insistencias de misuzu y mis abuelos terminaron por convencerlos. Así fue que cuando las vacaciones de verano concluyeron mis padres y yo emprendimos viaje hacia Cere para buscar a mi hermana. Ibamos los 3 en el coche, estábamos a 2 horas de llegar cuando un camión perdió el control y volcó, el trailer del camión golpeó de frente al coche y mis padres murieron en el acto. De milagro yo me salvé, por que venía amarrada a la sillita de bebé en el asiento trasero, aún así sufrí graves lesiones. Dicen que estuve casi 2 semanas en coma y luego unos cuantos meses en terapia intensiva. Cuando me recuperé notaron que actuaba extraña y luego de examinarme, llegaron a la conclusión de que había perdido la vista.

Por supuesto no recuerdo absolutamente nada de eso creo que la memoria de mi vida comienza a los 6 años cuando comencé a ir al colegio. Luego de la muerte de mis padres, Misuzu y yo quedamos a cuidado de mis abuelos maternos que nos criaron con todo el amor y dedicación que seguro habían profesado a mi madre. Vivimos felices hasta que mi abuelo murió de un paro cardiaco cuando yo tenia 17, luego del incidente mi abuela comenzó a desmejorarse y un año después se fue con el. Así mi hermana y yo, que nunca nos separamos vinimos a vivir a Tokio, al departamento que habíamos compartido con nuestros padres. Mi papá era militar, al morir el estado nos proporcionó una pensión a mi hermana y a mi, así pudo pagarse la universidad, y cuando recibió el titulo de Licenciada en Psicología le anularon la subvención, a mi en cambio, por mi incapacidad la recibiré de por vida. Debo admitir que es lo suficientemente buena como para poder pagar todos mis gastos. Ahora vivo sola en el departamento, mi hermana se casó hace 2 años y se mudó, más bien casi la eché del departamento por que no quería irse, lo cierto es que quiero que ella tenga su vida y pueda ser feliz sin que yo sea una carga constante. Ahora puedo manejarme perfectamente en la ciudad y al departamento lo conozco como a la palma de mi mano. Al final la convencí y se mudó a 3 calles de aquí. Todos los días viene a visitarme por si necesito algo y me trae el almuerzo y la cena para que caliente en el microondas, ya le he dicho que exagera y puedo manejarme perfectamente bien pero no hace caso. Agradezco siempre por tener una hermana como ella. A decir verdad es mi única compañía además de mi gata. A ésta hora ha de estar por llegar, con su enorme simpatía y buen humor que siempre me contagia, mientras la espero, me entretengo tocando mi preciado violin. No es que no sea modesta pero soy bastante buena, muchos me han dicho que es posible que así sea por que los que tienen una incapacidad suelen desarrollar mas sus otros sentidos, como sea cuando interpreto esta dulce melodía siempre vienen a mi estos pensamientos, es tan calida y suave que imagino siempre el calor de mi madre. Ella debe haber sido así. Dulce, calida, refinada y armoniosa.

Suena el timbre y detengo mi practica. Busco el estuche del violin y lo coloco dentro. Mi hermana que tiene llave de mi departamento entra gritando mi nombre. Suele ser muy efusiva.

- ¡Michiru nuevamente practicando! ¿Acaso quieres que los oídos de los vecinos sangren? – bromea mientras me besa la mejilla -

- Misuzu por favor no me digas eso, hieres mi susceptibilidad – contesté en broma mientras me dirigía a la mesa -¿Qué me has traído hoy?, ya te he dicho que puedo cocinarme sola, no hace falta que me traigas el almuerzo todos los días -

- vamos hermanita, sabes que me gusta sentirme útil -

- diga lo que diga no me harás caso – contesté resignada. Me senté en una de las sillas mientras sentía como mi hermana guardaba las porciones en el refrigerador, esperaba de un momento a otro el regaño diario.

- De nuevo solo has comido la mitad, Michiru no quiero que te debilites, debes alimentarte bien no es bueno que…

Y en ese momento mi mente se va de mi cuerpo y dejo de oírla hasta que se canse de regañarme, no es que no me alimente, es que ella hace cada porción para que rinda por 4, es lógico que no me termine las 2 porciones. Cuando se enoja y me regaña intento imaginar su rostro, me ha contado que su cabello es rojo y tiene los ojos de color violeta intenso y según mi abuela decía era tan hermosa como mi mamá cuando era joven, sonrío sin darme cuenta y me devuelve a la realidad – quiero que te hayas comido todo ¿de acuerdo? -

- de acuerdo onee-chan, ahora si me disculpas debo salir a caminar – Todos los días antes del almuerzo voy caminando hacia al parque, para distraerme y para hacer un poco de ejercicio, así son todos los días de mi vida, me levanto, desayuno y alimento a mi querida Mika, practico con el violin hasta que llega mi hermana, luego tomo mi baston y salgo a caminar hasta llegar al parque. Mi hermana que es maniatica del orden se queda ordenando el departamento. Cosa que a mi no me molesta en absoluto. El día de hoy esta fresco. Estamos en otoño, dicen que la magia del otoño es ver las hojas cayendo de los árbolesa mi me suena un poco triste, por que las hojas caen cuando se secan, pero bueno habra que verlo para descubrir su encanto.

Ya solo quedan dos cuadras para llegar a mi sitio favorito. Voy atenta a cada sonido y cada movimiento a mi alrededor, si me distraigo puede ser peligroso. Además muchas veces la gente es desconsiderada, una de las primeras veces que salí sola en la ciudad mientras hacia este mismo recorrido me empujaron y me hicieron dar media vuelta, fue horrible por que quedé desorientada y no sabia para donde ir, me quede inmóvil asustada, hasta que un amable señor me acompañó.

He llegado y busco la banca en la que me siento todos los días, encojo mi bastón y lo guardo en mi bolso, ya me ha pasado que unos niños jugando me lo quitaron y créanme que no quiero que vuelva a sucederme, así hasta que no sea la hora de volver no lo sacaré del bolso. Me gusta mucho este lugar, disfruto oír como los niños llaman a sus madres, ellas les contestan con juegos, los niños ríen y se oyen ladridos de perros que corren alegres hacia sus amos, siento el sonido de las hojas de los árboles que se mueven con el viento. Simplemente adoro este lugar por que puedo disfrutar aunque sea de lejos de las cosas que me gustaría hacer. Alguien que se sentó a mi lado haciéndome volver a la realidad -

- Hola – me saluda con una voz bastante particular, es una mujer sin duda.

- Hola – le devuelvo el saludo, aunque se que está a mi izquierda no volteo el rostro hacia ella -

- ¿Qué hace una joven tan bonita como tu tan sola en el parque? – pensaba que ese tipo de comentarios solo los hacían los chicos -

- siempre vengo a este lugar, me da paz – contesté, era cierto y en las veces que había venido al parque solo me habían hablado dos personas un joven desagrádale que me elogio hasta que le dije que era ciega y una señora muy simpática que me contó que le recordaba a su sobrina Laetitia. Debido a mi escasa vida social no tengo amigos mas que mi hermana y la amiga de mi hermana, Monica. Pero cada una esta en sus trabajos y familias, asi que no cuentan. Es bueno conversar con otras personas de vez en cuando.

- yo es la primera vez que vengo, acabo de mudarme – al parecer se acomodo de alguna manera por que la banca se movió bruscamente – antes vivía en Toramite ¿conoces?

- no, la verdad solo conozco Cere y Tokio, no he tenido la suerte de viajar mucho -

- es una pena, yo viajaba muy seguido cuando era mas chica, pero ahora hace tiempo que no lo hago.

- ¿a que te dedicas? – le preguntointeresada.

- trabajo en la empresa de mi padre, estudie administración y ahora que terminé trabajo junto a el, aunque la verdad preferiría hacer otro tipo de cosas, pero no siempre se puede hacer lo que se quiere ¿verdad?

- es cierto – contesto pensativa -

- ¿y tu? ¿a que te dedicas? ¿estudias? –

- no -

- ¿trabajas? -

- no -

- ah, eres de esas niñas que viven de sus padres – no creo que lo haya dicho de mala fe, creo que estaba bromeando pero me incomodo, si era una persona normal se incomodaría ella aun mas con mi respuesta -

- no, mis padres están muertos – se quedó callada, sonreí noté su incomodidad, se podría decir que soy fría al hablar así, pero es la realidad y en situaciones como ésta no hay otra manera de explicarlo –

- oh lo siento mucho, no fue mi intención -

- no te preocupes –

- entonces, siento curiosidad por saber de que vives ¿estas casada? -

- no, la verdad es que el estado me mantiene, digamos que gracias a una pensión que me ha dejado mi padre.

- ¿Y no te sientes muy inútil al no hacer nada y vivir del estado? – otra vez no creo que lo haya dicho de mala intención.

- lo que sucede es que estoy incapacitada de la vista y se me complica conseguir un buen empleo así – un silencio, un carraspeo y vuelvo a oír su voz -

- ¿hablas en serio? – pregunto con miedo

- así es, tuve un accidente de pequeña y perdí la vista -

- discúlpame, creo que no he hecho otra cosa mas que incomodarte con mis preguntas desubicadas, no fue mi intención lo siento mucho – se notaba realmente apenada, vuelvo mi rostro hacia ella y con mis manos busco el suyo, acaricio su piel suavemente intentando interpretar sus rasgos, estaba sorprendida, se notaba o quizás por la impresión no podía cerrar la boca aun. Bordeo suavemente su labio inferior. Parece ser una joven muy bella. ¿Por qué pienso que es joven? Por su aroma y por la suavidad de su piel, pero su aroma me dice que es joven y es muy activa, de esas personas que no pueden quedarse quietas ni un instante -

- no te preocupes, no lo hiciste con mala intención, solo querías darme conversación y eso está bien, no me molesta en absoluto, además si te lo hubiese dicho desde un principio no me hubieras hablado así ¿verdad? – aun tengo su rostro en mis manos, no sabría explicar el por qué pero no quiero soltarla -

- es cierto, disculpa, pero no pareces que… pareces… es que tus ojos son tan bellos – titubea y yo siguiendo mi sentido común dejo caer mis manos y vuelvo mi vista nuevamente al frente, no entiendo por que pero mi corazón comenzó a latir con fuerza, nadie más que mi abuelita me había dicho jamás que mis ojos eran bellos, lógicamente yo no lo se, pero el cumplido por parte de ella aceleró mi corazón sin explicación alguna – Lo siento, ¿te incomode de nuevo?, discúlpame es que estoy nerviosa -

- ¿Por qué nerviosa? – pregunto sorprendida, no sorprendida por ella sino por mi, era lógico que estaba nerviosa por la situación, no entiendo por que espero que esté nerviosa por otro motivo.

- Bueno, no lo sé quizás por todas las tonterías que vine diciendo, es que tus ojos no parecen los de una persona ciega – sonrío ante su comentario y noto que vuelve aponerse incomoda – disculpa otra vez hago un comentario indebido -

- no te preocupes – la calmo – créeme que no me incomodas, es mas, me agrada tu compañía – agacho la cabeza, es cierto, me siento cómoda con ella, no tiene nada de malo que se lo diga -

- a mi también me agradas, discúlpame preciosa, pero con todo el dolor del mundo debo marcharme, ¿quieres que te acompañe hasta algún sitio? – se levanta del asiento, quiero decirle que si, que me acompañe pero no es correcto por que debe tener otras cosas que hacer y yo puedo manejarme perfectamente sola.

- te agradezco, pero me quedaré un rato mas aquí y luego iré a casa, estoy cerca así que ve sin cuidado -

- de acuerdo, como gustes, bien – siento que toma mi mano, la besa y sin soltarla me dice – ha sido un verdadero placer y disculpa mis preguntas, prometo que la próxima platicaremos un poco mas – suelta mi mano y la oigo despedirse con un - adiós – sigo el sonido de sus pasos hasta que se pierden entre tantos otros, suspiro y me reclino en la banca ¿Por qué me siento así? Lo mejor es que vuelva a mi casa, saco mi bastón de mi bolso y lo extiendo, y durante todo el trayecto de vuelta pienso en ella, al llegar a la entrada de mi edificio me doy cuenta que no le pregunté su nombre. Noe entiendo el por que, pero no puedo evitar sonreír al imaginarla, sería mi enorme necesidad de hablar con alguien y que ella había sido entretenida. Seguramente, lo que tenía en claro era que había cambiado mi día, puede sonar simple, pero son este tipo de cosas las que le dan sabor a cada día que pasa. Al abrir la puerta de mi departamento siento como Mika se tira al piso para recibirme, maulla y sale corriendo hacia su tarro con comida, ella come cuando esta feliz, cuando esta triste, cuando esta con sueño y cuando no, cualquier excusa es buena para ella. Mientras oigo a Mika comer me dirijo al refrigerador, para hacer lo mismo que todos los días, almuerzo, luego un baño, un poco de música, la cena y a la cama a esperar que llegue el otro día. Debo admitir que me siento impaciente y quiero volver al parque, tengo la esperanza de encontrarla otra vez y aunque sea preguntarle su nombre.


Bien, hasta aqui llego el primer cap, en breve subiré el que sigue.

Al que lo lea muchas gracias ^^