Dedicado a todos los que han venido leyendo y a quienes me alientan a continuar con sus comentarios.


Recuerden: letra Normal perspectiva de Michiru... Cursiva, recuentos de Haruka


Capitulo 9

El reencuentro

- ¡Michiru! - repito agitada.

- ¿Haruka? ¿Realmente eres tú? - Los Perros ladran - ¡Shiyo! ¡Naru! ¡ váyanse! - Los aleja con un ademán. Ella se ve nerviosa. Como si no supiera que hacer. Tiene el arco y el violín en la misma mano y la otra la estira llamándome. - ¿Haruka? - Repite y me acerco a ella y tomo su rostro con mis manos.

- Eres tu, realmente eres tu - le digo y la beso con ansias, ansias acumuladas desde hacia tanto. Al sentir sus labios con los míos me invadió una emoción tan grande que parecía que el corazón iba a salirse de mi pecho. Ella toma mi rostro con su mano libre y sonríe mientras lagrimas brotan de sus hermosos ojos. - No llores - le digo secando su rostro con mis manos.

- Haruka, realmente eres tu - comienzo a preocuparme por la forma en que llora desconsoladamente. - Es que... Es que... - intenta decir - te extrañé tanto Haruka, me hiciste tanta falta - esconde su rostro en mi pecho y la abrazo con fuerza -

- Yo también te extrañe, tanto como no tienes idea - le digo besándole la cabeza, la abrazo y acerco aún más a mi, con miedo a que vuelva a escaparse - tranquila - intento calmarla. Quisiera golpear a Misuzu por tener que verla así, no se que cosas habrá vivido aquí sola. - tranquila - repito intentando calmarla

- Tuve tanto miedo, tanto miedo - me repite tomando con fuerza mi camisa con el puño cerrado -

- tranquila, tranquila, no volveré a dejarte sola, jamás - la separé un poco de mi para poder ver su rostro y secar sus lágrimas. - No dejaré que te separen de mi nunca más. No quiero que vuelvas a tener miedo. - la beso suavemente - ¿Con quién estás aquí? ¿Te hicieron daño? - ella niega con la cabeza secándose los ojos

- Estoy con mamina, me ha tratado muy bien. - dice sonriendo y llevando su mano libre a mi rostro - realmente eres tu - dice acariciándome - espere tanto por esto.

- ven - le digo tomándola de la mano - vamos a mi casa. - comenzamos a caminar, ella sonríe dulcemente, se ve tan hermosa que quisiera guardar esa imagen en mi retina para siempre. Podría opacar al mismo sol con el brillo que hay en sus ojos.

- ¿Cómo me encontraste? - me pregunta sonriendo.

- uff - digo agotada - ni siquiera tienes idea de las cosas que he... - me interrumpe el sonido de mi teléfono - Discúlpame - me excuso para atender - ¿Aló?

- ¡Haruka! tengo excelentes noticias, ¿estás en la casa de la playa? ¡La llamada viene de por allí cerca!-

- ¡pa! - le digo emocionada - ¡está aquí conmigo! la encontré ¿Puedes creerlo? -

- ¿De verdad? vaya hija, te felicito, a ambas, me pone muy feliz. Veo que soy malo para las primicias. Bueno, las dejo, más tarde hablamos, Estoy seguro de que tienen mucho que hablar.

- Muchas gracias por todo pa - le cuelgo con una gran sonrisa -

- tu suegro, quería contarme donde te podía encontrar, pero ya sabe que estamos juntas.

- Haruka, ¿le has contado a tu padre?... ¿lo nuestro? - me dice un poco avergonzada.

- Si - le respondo con una sonrisa - El sabe de hace rato mi situación. Desde siempre. Cuando era mucho mas chica le conté y ha sido un verdadero apoyo para mi.

- Que lindo - me dice - a mi me hubiera gustado poder contar con mi padre o mi madre para contarle lo nuestro. Aunque no se si lo hubiesen aceptado. - Le acaricio la mejilla. Ya casi llegamos a mi casa. Subimos lentamente la escalera de piedras que da al mar y entramos al amplio living que minutos antes me hacía pensar en ella. Ella se quita las sandalias y las deja en la entrada. Yo hago lo mismo y tomo su mano para guiarla al sofá. Tomo el violín y el arco y los dejo encima de la mesita de centro.

- ¡Que hermosa alfombra! - exclamó con una gran sonrisa. Se quedó un momento inmóvil moviendo los dedos de sus pies, abriéndolos y cerrándolos, aprisionándolos contra la alfombra. - Se siente rico – me dice. Yo sonrío, no puedo contenerme y la abrazo nuevamente con fuerza y le beso la cabeza. Ella me toma el brazo con su mano y sonríe. - Podría morir en este momento. No hay nada más que pueda pedir. - Se voltea hacia mi lado y toma mi rostro con sus manos. - Soy feliz Haruka. Soy feliz teniéndote conmigo nuevamente. - Me observa con sus brillantes ojos azules, me mira fijamente y no puedo creer que no pueda ver en mi rostro la felicidad que ella me provoca. Se acerca a mi y me besa. El cálido sabor de sus labios, esa dulce humedad hace que mi cuerpo se estremezca de pies a cabeza. La tomo por la cintura y la acerco más a mi cuerpo.

- Eres lo más hermoso que existe – le digo al separar nuestros labios. - Nunca, óyeme bien, nunca voy a dejarte ir de mis brazos. - ella sonríe y se acurruca en mi pecho -

- No quiero que lo hagas, no quiero que me dejes. - Vuelvo a besarle la frente y tomo su mano para llevarla, ésta vez si, al sofá. La dejo sentada.

- ¿Quieres tomar o comer algo? - le pregunto. Ella niega con la cabeza -

- Siéntate aquí conmigo – me dice golpeando el sofá con la palma de su mano. - Sólo quiero sentirte a mi lado. - Le hago caso, me acomodo y paso mi brazo por su espalda para que se acerque más a mi. Ella levanta su mano y la apoya en mi pecho. Suspira. - Estoy feliz. No me importaría si el mundo se acabase en éste mismo instante. Al tenerte a mi lado siento que no importa lo que pueda sucederme.

- No tienes idea lo eternos que se han hecho éstos días sin ti. He enfrentado a Misuzu un par de veces. - Ella se sobresalta y se aleja un momento.

- ¿Has visto a Misuzu? ¿Qué te ha dicho? -

- Bueno... - Empiezo a decir – de todo menos que aceptará lo nuestro. De todos modos le dejé en claro que no renunciaría a ti por nada del mundo.

- Me siento muy decepcionada de ella. Jamás pensé que sería capaz de hacer algo como lo que me hizo. - Vuelve a apoyarse en mi y toma entre su puño cerrado mi camisa. - Ha sido tan duro para mi, tenía tanto miedo. Ni siquiera quería moverme por miedo a terminar peor. Nadie me decía nada, nadie pasaba por la calle como para preguntar en donde me encontraba. Se me hacía increíble estar tan aislada.

- Bueno. - comienzo a explicar – de hecho esta es una de las villas más exclusivas de japon. Es un gran barrio privado. Es difícil llegar y es aún más complicado cruzarse con alguien, por que las casas son distantes y cada una tiene su sector de costa. Tu hermana planeo muy bien donde dejarte. Sigo pensando que no tiene excusa para lo que hizo. Créeme que si no fuera tu hermana...

- En cierto modo comprendo sus miedos. Pero no era la forma de actuar. - Me interrumpe.

- ¿Qué quieres hacer de ahora en adelante? - Le pregunto acariciándole el cabello

- ¿A qué te refieres? -

- Bueno, supongo que cuando se den cuenta de que no estas, comenzarán a buscarte. Mi pregunta es la siguiente. ¿Quisieras venir a vivir conmigo? - hago una pausa. Ella se queda en silencio y mi corazón comienza a latir con fuerza. Los colores se me suben al rostro.

- ¿Vivir contigo? - repite sin emitir más respuesta.

- Quizás será un poco apresurado, pero me temo que...

- ¿Estás diciéndolo en serio? - Se da vuelta y queda frente a mi. Su rostro a milimetros del mío. - ¿De verdad Haruka? - Yo sonrío un tanto extrañada. No comprendo su incredulidad. - ¿Quisieras vivir conmigo a pesar de...

- Es lo que más deseo, aunque hace poco que estamos juntas. Pero, sé con certeza que quiero poder hacerte dormir en las noches y dormirme yo abrazándote y sintiendo tu respiración. Despertarme a tu lado cada mañana. Y hacer de los momentos cotidianos de un día algo maravilloso. Puede sonar cursi pero eso es lo que quiero.

- Haruka... - susurra acariciándome - ¿Qué cosa tan buena pude haber hecho para que la vida me recompensara trayéndote a mi? - Sonrío. El hecho mismo de existir hace que mi vida tome los colores que jamás había conocido. - A mi también me encantaría compartir mi vida contigo. Voltea hacia mi y comienzo a besarla con suavidad. El volver a sentir su piel, su cuerpo tan frágil en mis brazos hace que mi mundo de vueltas. Quisiera fundirme en ella. Quisiera quemarme en este delirante fuego que se enciende cuando nuestras pieles hacen contacto. Sin darme cuenta comienzo a besarla más intensamente inclinandola hacia atrás en el sofá. Ella separa sus piernas y me coloco suavemente encima suyo. Ella rodea mi cuello con una mano y con la otra acaricia suavemente mi espalda. Levanta la pierna que caía a un lado del sofá para colocarla encima mio. Deseaba tenerla. Deseaba fundirme con ella nuevamente. Luego de tantas noches soñandola y deseando volver a tenerla entre mis brazos.

- Haruka... - susurra intentando contener sus ansias mientras recorro con besos su estilizado cuello. Sentir su voz pronunciando mi nombre provoca cosas inexplicables en mi interior. Es como si un fuego inmenso ardiera en mi haciéndome perder todo raciocinio. Me detengo un momento a pesar de mis ansias de seguir. - ¿Qué sucede? - me pregunta un tanto desconcertada.

- Gracias – le digo aumentando aún más su desconcierto. - Por darme la oportunidad de hacerte feliz. - Ella me sonríe y para mi sorpresa toma mi rostro en sus manos y comienza a besarme con fogosidad. Me sorprende en cierto punto la facilidad con la que me arrebató la camisa a pesar de utilizar solo una mano. Comienza a desabrochar los botones de mi pantalón con una desesperación que me deja un tanto perpleja pero me gusta. Recorro con mis manos sus piernas para elevarle el vestido a la cintura. Ella sonríe. Sonríe con una mezcla de felicidad y deseo que hacen que me vuelva loca. La beso con ímpetu. Bajo mi mano para poder llegar a ese sitio sagrado para mi. El camino lo recorro lentamente acariciando con la yema de mis dedos el contorno de esa zona. Me pierdo en el sonido agitado de su respiración, ella se impacienta y mi teléfono comienza a sonar con insistencia.

- No atiendas – me dice. Yo niego con la cabeza susurrando un no. El timbre cesa y nuevamente suena al pasar unos segundos. - Déjalo, apágalo. - insiste. No me hago rogar y lo pongo en modo silencioso para que no vuelva a interrumpir.

- Te he echado de menos. - le susurro al volver a su lado.

- Y yo a ti – me contesta cerrando sus ojos. Continúo besandole el cuello con suavidad a pesar de sus ansias. Acaricio su espalda y le quito el vestido dejando al descubierto su irreal figura ante mis ojos. Me detengo a observarla unos momentos. Ella me toma nuevamente llevándome hacia sí. Y comienzo a besarla ésta vez con más ansias. Disfruto de sentirla. Su dulce calidez hace que mi cuerpo sienta deseos de explotar de placer sin siquiera tocarme. Sus manos me recorren la espalda, los brazos y pechos. Momentos despues, ambas nos encontramos frente a frente como Dios nos trajo al mundo. Comienzo a recorrer con mi boca su cuerpo disfrutando centimetro a centimetro de su delcioso sabor. Al acercarme al delicado valle comienzo a sentir su natural aroma. Suspiro y me acerco a ésa preciada zona. Ella lanza un leve gemido al sentir mi respiración y entrando en mi labor deslizo suavemente mi lengua por su centro. Continuo masajeando suavemente el punto que la lleva al extasis. Sus ansias incrementan al igual que las mías y acelero la velocidad. Recorro su intimidad de arriba hacia abajo saboreando y disfrutando el delicioso nectar que emana mientras sus gemidos alimentan mis sentidos.

- Haruka, no te detengas – me pide entrecortadamente tomando con su mano mi cabello. Accedo a su petición gustosa. Cuando siento que está a punto de llegar al orgasmo con dos de mis dedos me adentro en ella haciéndola sobresaltar. Sus entrecortados gemidos me dan a entender que voy por el camino correcto. No me detengo. Ella arquea su espalda y me toma con fuerza. Luego de un breve silencio se desploma en el sofá. Levanto la vista para verla. Ella sonríe acalorada por el arrebato pasional recién vivido. Me acerco a su rostro y le beso el mentón, ella desliza su mano por mi boca y sonríe. - Siento que tu boca me gusta cada vez más. - Me escondo en sus pechos para descansar. Pero ella parece no estar de acuerdo al deslizarse debajo mio en un movimiento inesperado. Con total soltura me toma por los brazos y me pone de costado. Se esconde en mi y suavemente acerca su mano a mi punto y comienza a masajear mi clítoris ansiosa. Me estremezco de sentirla allí. La excitación es tanta que me provoca un dolor mezclado con placer. No puedo evitar gemir de satisfacción al sentir sus gráciles dedos en mi húmeda intimidad.

- Por favor Michiru – le pido al sentirla entusiasmada. Quiero más, deseo más. Me invaden unas ansias locas de besarla, de recorrerla con mi boca por completo. Mis manos la buscan y acarician cada rincón de su cuerpo. Ella acelera sus movimientos al tiempo que succiona deseosa mis pezones, primero uno y luego el otro. Siento un placer embriagador que me recorre de pies a cabeza. Su boca, sus manos, su respiración entrecortada me enloquecen cada vez más. Intento contenerme pero no puedo soportarlo. Una enorme corriente eléctrica recorre mi espalda y una explosión me libera de todas las ansias contenidas en mi. Suspiro y la abrazo con la fuerza que me queda. La veo sonreír y me acerco mas a su rostro para poder besarla. Ella se ubica a mi lado y pasa su brazo sobre mi.

- Creo que es muy pequeño como para que descansemos aquí – me comenta intentando acomodarse.

- Si hicimos las acrobacias que acabamos de hacer no creo que se nos dificulte descansar un poco.

- Es que eso se puede hacer en cualquier lado, a cualquier hora y como sea. La tortícolis viene después – bromea -

- Tienes razón – sonrío y le deposito un suave beso en los labios. Nos quedamos en silencio unos instantes. Me concentro en escuchar su respiración que se regulariza paulatinamente. Vuelve a acomodarse y comienza a acariciarme el cabello.

- Haruka tengo una duda. - me comenta seriamente -

- ¿Cual? - le pregunto volviendo a besarla. No puedo evitarlo al verla entre mis brazos tan tierna y adorable, la encuentro totalmente besable.

- ¿Quién te habrá llamado hace rato? - Preguntó.

- ¡Cierto! - había olvidado que me habían llamado. Quizás era mi padre. -

- Si era importante es mejor que lo revises urgente. - Me quejo un momento pero ella insiste. No tengo más remedio que levantarme de su lado y tomar el aparato que extrañamente no estaba en el sitio dónde lo había dejado. Busco las llamadas perdidas y efectivamente tenía siete de mi padre.

- Que insistente – pensé mientras le devolvia el llamado. Sono unos momentos y luego atendió – ¡Hola pa! - lo saludé animada.

- Ruka me he cansado de llamarte. -

- Lo siento, es que estaba ocupada -

- Me imagino en que pero no quiero saberlo con certeza – refunfuño -

- ¿Qué es eso tan importante que tienes que decirme? - pregunto haciéndome la desentendida de su comentario

- Es que, llamó al parecer la hermana de la niña esa.-

- Michiru -

- Si la hermana de Michiru, está completamente desesperada por que no la han visto desde hoy en la mañana, dicen que salió a tocar el violín como siempre y no ha regresado.

- Bueno, yo la encontré hace rato, pero ha estado en la playa desde la mañana.

- Supongo, pero estaba nerviosa por que no la han visto y llamó pidiendo hablar contigo, pero le dije que estabas buscándola en otra ciudad.

- Ya veo... - digo cambiando mi tono de voz a uno más serio.

- ¿Que sucede Haruka? - me pregunta preocupada notándolo-

- Un momento Mich – le pido – padre, hablare con ella y veremos que hacer. Muchas gracias por todo.

- No hay por qué hija, pero denle una noticia pronto a ésta muchacha o morirá de un infarto. Ha llamado más de doce veces a la oficina. -

- De acuerdo. Muchas gracias pa. - me despedí y colgué. Volví hacia donde ella estaba, su expresión denotaba preocupación y exigía que le contara lo que me había dicho. - Misuzu está volviendo loco a mi padre preguntando por ti. - le comento sin necesidad de que pregunte.

- ¿Por qué? - pregunta preocupada, le cuento lo que mi padre acaba de decirme y se queda pensando un momento.

- Bueno, a decir verdad salí hoy temprano y no vi más a mamina desde entonces, pero estuve siempre en el mismo lugar.

- Pero se nota que la señora le ha dicho que desapareciste desde la mañana. - Ella se encogió de hombros y volvió a acomodarse en el sofá

- Deberé mandar una señal de humo entonces - respondió indiferente.

- ¿Por qué no llamas a tu hermana? - le sugiero

- No siento deseos de hablar con ella. ¿Podrías tú llamarla? - me pide volteándose en el sillón. Como no puedo resistirme a sus encantos. Luego de quejarme unos momentos Procedo a llamar a mi querida cuñada. Ella me atiende ansiosa y le comento que Michiru está conmigo y que está bien. Se la nota más calmada luego de la noticia. Pero luego adopta nuevamente el tono áspero de siempre.

- Sólo quería decirte que estaba bien. Y recordarte lo que has dicho sobre el destino. Te dejo para que pienses. Adiós. - le digo y corto la comunicación.

- Uy, que ruda – comenta ella con una sonrisa – Eres mi héroe – me dice estirando sus brazos. Me acerco a ella y la tomo nuevamente. - Me gustaría conocer a tu padre. Debe ser tan amable y simpático como tú.

- Lo es, de hecho soy igual de guapa que el – le digo orgullosa. Ella se ríe empujándome suavemente con la mano. - ¿Que quieres hacer? ¿Volvemos a Tokio o nos quedamos aquí? -

- Me gusta mucho éste lugar. Pero extraño la ciudad. Y deseo saber cómo está Mika. -

- De acuerdo, sus deseos son ordenes. Pero antes. ¿Qué te parece si te presento a tu suegro?, después de todo gracias a él pude encontrarte. Puedes quedarte ésta noche en mi casa y ya mañana vamos a tu departamento.

- Me parece muy bien. - coincide y busca mi rostro para volver a besarnos. - Luego de remolonear un poco nos damos un baño juntas, nos vestimos y viajamos hacia la ciudad. Ya es tarde y mi padre seguramente se encuentre en mi casa. Fuimos conversando bastante y riéndonos durante el trayecto. Me encanta verla reír. Es como si todo su rostro se iluminara. Sería difícil explicar la felicidad que me provoca el poder tenerla conmigo. Tanto tiempo esperándola. Tanto tiempo deseando que a mi vida llegara alguien como ella. Se me hace increíble el haber encontrado a una mujer tan fantástica.

Al llegar a la casa abro el portón automático y conduzco por el pequeño sendero que lleva a la entrada de la enorme casa. Estaciono el vehículo en la entrada y la ayudo a bajar. Golpeo la puerta y abre Kami.

- ¡Haruka! - me saluda - ¿Y ésta señorita tan linda quien es? -

- Buenas noches - saluda ella. Kami ha sido mi nana desde que tengo memoria. Y al igual que mi padre sabe todo de mi.

- Buenas noches hermosa - la saluda guiñándome el ojo.

- Buenas noches Kami, - la saludo sonriendole - ¿Donde está mi padre? - pregunto ansiosa, mi madre seguramente estaría perdida haciéndose algún tratamiento de belleza y no estaría muy gustosa de conocer a su nuera. Así que no perdería el tiempo con ella. Como si de vudú se tratara al mencionarlo el apareció. Lo vi venir por el pasillo que daba al estudio. Seguramente estaba bebiendo un poco de brandy.

- ¡Mi pequeña Ruka! - gritó mi padre entrando al salón. Michiru sonreía un tanto nerviosa. Toma fuertemente mi brazo como si temiera que me alejara de su lado. El se acerca caminando lentamente y al ver a Michiru se detiene. Se queda observándola inmóvil y casi con la boca abierta.

- Pa, ella es de quien tanto te he hablado - se la presento. Mi padre me observa y vuelve a verla.

- Mucho gusto en conocerlo Señor Tenoh. Soy Michiru Kaioh – saluda ella inclinándose levemente.

- ¿Michiru... Kaioh? - repite, aún incrédulo. Me quedo viéndolo exigiendo una explicación ante su reacción. No creía haberle dicho nada particular que lo hiciera reaccionar de ese modo. Michiru tomó nuevamente mi brazo al no obtener otra respuesta. Yo la tome del mismo modo para reconfortarla. - No puedes ser Michiru Kaioh... - insiste. Lo interrogo con la mirada y el se queda aun en silencio.


N/A: les cuento que en éste "lemon" si se lo puede decir así. No quise hacerlo muy explicito ni descriptivo por que creo que la idea del encuentro amoroso, es simplemente el deseo de dos almas, dos cuerpos, de unirse nuevamente luego de estar mucho tiempo extrañándose. La idea es el volver a estar juntas. Sea como sea. No darles un buen lemon o una escena de sexo en si. No se si me explico. Para eso les dejaré otras historias xD

Gracias a todos los que leen. Espero que les haya gustado. Y espero sus comentarios.

nos leemos proximamente en el ante último capitulo de ésta historia