Disclaimer:Los personajes son de Stephenie Meyer.

Claim: Leah/Sam

Summary:Sam era tan necesario como el aire que respiraba, pero ¿cómo haces para vivir sin aire? Leah no tenía ni la más mínima idea, sin embargo su única solución era seguir aguantando la respiración y seguir adelante.

Notas: Para el reto Palabras Para El Recuerdo, del Foro LOL. (Palabra clave: Fascinación)

No air

Tell me how I'm supposed to breathe with no air

Can't live can't breathe with no air

That's how I feel whenever you ain't there

I

Se conocían de toda la vida. Él la había visto pasar por sus peores y mejores épocas. Con pelo corto, largo, con trenzas, sin ellas. Con espinillas y sin dientes. Ella a él también.

Siempre había visto a Sam Uley como un niño más. Otro chico más entre tantos que había en la reserva. Hasta ese momento.

Se maldijo a si misma por no haberse dado cuenta de lo apuesto que se había puesto Sam en ese tiempo. El pelo largo, los labios gruesos. Musculoso y con voz grave. Sin embargo no todo había cambiado. Los ojos, sus ojos, eran los de un niño en el cuerpo de un hombre. Dulces y tiernos, alegres.

Y en el instante en el que lo miró fijo a los ojos cayó rendidamente a sus pies. Y es que el brillo especial que emanaban era fascinante.

(Luego lamentaría una y otra vez el efecto de sus ojos en ella)

II

Paseaba por First Beach la primera vez que él la invitó a salir.

Rachel y Rebecca iban a su lado cotilleando cuando él se acercó y, con un halago y una sonrisa, ya la tenía donde quería, fascinada, rendida a sus pies.

Y no había hecho falta nada más.

(Y era ahora que sabía que siempre sería así)

III

Feliz, en ese momento se sentía feliz, plena. Él la había besado. Su primer beso y se lo había dado él.

Había sido maravilloso, tanto que no se sentía capaz de describirlo correctamente. Miles de palabras venían a su cabeza. Intenso. Dulce. Hermoso. Perfecto.

(Con el tiempo se arrepentiría de haberle entregado todo en pos de una fascinación, pero ya nada podría hacer por cambiar el pasado)

IV

Desesperada, angustiada, dolida. Él había estado desaparecido durante días y cuando volvió no le dio ninguna explicación. Se siente herida.

Lo ve cambiado, taciturno. Como si llevara un gran peso sobre la espalda. Y sus ojos, sus benditos ojos muestran una madurez que antes no tenía. Y ella sólo puede extrañar esa chispa de antaño.

Sam no es el mismo y le duele. Tal vez debería llamar a Emily para contarle lo que sucede y ver si la puede venir a visitar.

(Tiempo después sabría que ese fue su peor error)

V

Otra vez habían sido sus ojos los que la habían alertado. Esos ojos que mostraban que él ya no la quería, esos ojos que miraban a otra, a su propia prima. Esos ojos que la habían conquistado desde el primer momento, que la habían fascinado.

Fascinación, esa era en definitiva la cuestión. Él la miraba a Emily y se encontraba fascinado, como tiempo atrás lo había estado con ella.

Tal vez ella era la equivocada. Tal vez ella se había hecho demasiadas ilusiones con un amor fugaz. Pero, para ella, Sam era tan necesario como el aire que respiraba, pero ¿cómo haces para vivir sin aire? Leah no tenía ni la más mínima idea, sin embargo su única solución era seguir aguantando la respiración y seguir adelante. Sobretodo en ese momento, que caminaba al altar como madrina de bodas de su prima.