Disclaimer: Ninguno de estos personajes me pertenecen, sino a Stephenie Meyer, sólo me dedico a escribir crueldades como esta con ellos.

~Advertencias: Sin gran sentido; Necrofilia; Mentalward; Darkfic.

Bella

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Edward la amaba con toda su alma, su amor por ella era casi enfermizo, obsesivo, inmenso. Ella debía de saberlo, se lo hacía saber a cada instante, porque nunca debía de olvidarlo. Besaba con gran pasión y ternura, a la chica que tenía en brazos, como si la vida fuera y se fuera en aquello.

Y era así. Ella era todo para él, no existía nada más, era su mundo, su razón de vivir, su existencia. Y ahora, él sólo existía para ella. Aquí sólo ellos y nadie más, no importaba nada más, no existía nada más, todo lo indispensable para vivir estaba en ellos. No se imaginaba que podría pasar si ella se alejara de él, seguramente no podría vivir con ello.

Nadie ni nada nos separará jamás, cariño. Sólo tú y yo, por siempre —susurra él contra su oído de una manera escalofríante, llena de locura y amor demente. Las palabras sonaban tan bien, sólo ella y él… por siempre. Por eso siempre se lo recordaba, para que ella también estuviese feliz, muy feliz.

La mece y besa en la frente con mucho cariño, con ella, como una frágil y traslúcida muñeca de porcelana, refugiada en la calidez sus brazos. La luz de luna cae sobre ellos haciendo la escena todavía más tétrica y él entonces repite las palabras, por enéisma vez, jamás se cansaría de decirlas, porque estaba tan feliz.

—No podrán separarnos, amor, ni siquiera la muerte. Ni siquiera él —repite completamente ido, su voz resonando en el oscuro silencio del bosque que él apenas y notaba—. Aquí sólo estaremos tú yo juntos, sin nadie quien nos moleste o separe.

La mano que aprieta con fuerza el traslúcido y raquítico brazo de la muchacha se dirigió hacia el rostro de ésta y lo acarició con una sorprendente ternura y dedicación. Sus ojos perdidos e idos de este mundo, sólo fijos y perdidos en la figura cadavérica que tenía en brazos. Era tan hermosa, tan perfecta, tan afortunado y feliz se sentía de tener la dicha de tenerla en sus brazos.

Había matado por accidente a Bella, presa de los celos enfermizos que sentía hacia ella y Jacob, perdió la cabeza ante tal acto erróneo y la locura de pronto se apoderó de él, dándose cuenta de la realidad. Decidió llevarse a Bella consigo, consigo para siempre, para estar por siempre juntos, porque no permitiría que la apartaran de su lado. Y aquí vivían como dos enamorados, los más felices del mundo, sin necesitar a nadie más.

Edward estaba enamorado de un cadáver, del cadáver del que alguna vez fue el amor d su vida, pero eso no importaba, él no se daba cuenta realmente, estaba loco de amor por ella y sólo eso importaba y sólo eso notaba. Ella estaba aquí con él y jamás se iría de su lado. ¡Jamás!

Porque nada los separaría, ni siquiera la muerte.

Al pensar esto él se ríe de una manera histérica, su risa resonando en la oscuridad y vacío del bosque. Tan feliz de la vida porque, Bella, el amor de su vida y él, vivirían felices por siempre. Aquí, solo, con su muñeca, su Bella.

N/A:

+Por lo general siempre me pongo a investigar cosillas en internet, entonces me encontré con el concepto de Necrofilia y dije: Tienes que escribri algo sobre ello, es tan tétrico y oscuro, como me suelen gustar los fanfics. Sé que es una completa locura, xD, pero me encantó, fue hermosamente demente y sin sentido. Con lo de "Ni la muerte nos separará" quise poner un poco de ironía U_u. Si tienen algo que agregar, pues… ojalá se les antoje dejar un comentario, sino, pues gracias por leer :)

Leon.