Disclaimer. Si fuera Meyer, mi esposo seria Pancho, un hermano mío (creo) se llamaría Jacob y sería multitriplitipimillonaria (Puede que exagere) por escribir personajes protagonistas con exceso de cliché y mucho Mary Sue.

Claim. ¿Edward/Rosalie/Emmett?

Advertencias. Ninguna.

Agregado. Va respondiendo al reto "Palabras para el recuerdo", del foro LOL.

Palabra Clave. Tragedia.


Cause You Don't Understand

Muchos podían decir que la vida era una tragedia, y por eso ansiaban la muerte. Otros, se daban el lujo de afirmar que la muerte era una tragedia, y por eso se empeñaban en amar cada instante de la vida. Pero nadie, nadie, podía decir que la vida y la muerte eran una tragedia.

Salvo ella.

Porque en realidad nunca había apreciado la vida como debía hacerlo y detestó los últimos minutos de ella. Y porque había muerto solo para seguir sufriendo los recuerdos que la seguían de su primera vida. Porque si, estaba convencida de que estaba muerta. Mil veces más hermosa (si es que era posible) pero aun así muerta. Porque su piel era fría y dura al tacto y porque aquel cuerpo vacio no generaba vida. Era como ser todo, pero no tener nada, a la vez. Y no le gustaba. Y simplemente lo odiaba. Y no podía desear morir pues ya estaba muerta. Pero en realidad no vivía, porque aquello…no era vida.

Una nota desafinada del resto la hizo regresar a la realidad. Vio dos ojos fríos y sin un poco de compasión clavarse en ella.

—Deja de quejarte tanto.

Rosalie alzó ambas cejas de forma altiva y escaneó al hombre a unos metros de ella. No la comprendía, simplemente era eso. Edward no podría comprenderla y jamás lo haría. Tampoco la quería, y eso no era un secreto para nadie. Todos siempre la habían amado y había suplicado por un poco de su atención, pero él…él simplemente la quería lejos de su vida.

Y él era otros de los que hacían de su vida una tragedia.

—No quiero —respondió simplemente, para acto seguido desviar la mirada hacia el vidrio empañado de la sala acogedora.

—Deberías estar agradecida —acotó fríamente, antes de darle la espalda para posar de nuevo los gélidos dedos sobre las teclas del piano.

— ¿Por qué? ¿Por darme una muerte donde no puedo descansar en paz? —Atacó con leve cizaña—. ¿O porque me crearon solo para intentar que fuera tu compañera?

Él bufó sin girarse a mirarla aquella vez.

—No comprendes nada.

— ¡Tú eres el que no entiende, Edward! —Gritó, saliéndose levemente de sus estribos—. ¡No sabes lo que es pasar por lo que yo he pasado y saber que tienes que soportar una vida inmortal sin ningún sentido!

—Suficiente tengo con escuchar tus lloriqueos en tu cabeza, haz el favor de no repetirlos en voz alta.

— ¡Lo gritaré cuantas veces quiera! —se levantó frunciendo el ceño, pero sin lograr que así su rostro se viera menos perfecto—. Porque es la verdad…porque una vida así no tiene sentido, si es que se le puede llamar a esto vida.

La sala se llena ahora de silencio y ni siquiera se escuchan las respiraciones de los presentes. Y aunque se movieran por todo el lugar, seguramente no se escucharían.

—Tú anterior vida no tenía sentido. Te dieron una oportunidad para tener algo que valga la pena. Búscalo. Trata de convertir lo que tu llamas "tragedia" en una alegría —respondió, simplemente, antes de iniciar la canción suave justo donde se había detenido.

Rosalie frunce los labios y se deja caer de nuevo en la silla. Pone su perfecto rostro angelical descompuesto sobre la palma de su mano y observa como en el mundo exterior llueve suavemente. No discute más con él y prefiere permanecer en silencio. Porque Edward no la entiende, y jamás lo haría. Solo espera que algún día encuentre a alguien que pueda hacer su vida menos imperfecta.

Encontrar a alguien que la ayude a ver la luz del día.