I'm waiting for you in eternity


Summary:Los errores se pagan según nuestra condición y muchos no tienen enmienda. Aprender a vivir junto a ellos es el desafío que ha llenado la nueva existencia de Bella Swan.

Disclaimer:Los personajes no me pertenecen, pero la trama es mía por lo que queda prohibida la reproducción parcial o total del texto sin mí previo consentimiento.


Epilogo.


Previamente en I'm waiting for you in eternity: Bella cree que Carlisle la había traicionado y que la mataría para quedar a mano con Edward, pero cuando se da cuenta que sólo está fingiendo, alcanza a salvar la vida de Edward dando la suya a cambio de la de él.


Forks, 2005.

Desde la ausencia de Bella, de esa pequeña existencia extinguiéndose en mis brazos que no pude borrar esa imagen de mi mente. Ver, oír y repetir un sinfín de veces el suceso no era sano, pero nada en mí nunca lo había sido, nunca fui ni sería un ser humano, no podría compartir esos sentimientos ni comprenderlos, no puedo hablar de sentirlos. Si los humanos supiesen de nuestra existencia envidiarían nuestra eternidad, por mi parte, daría mi eternidad por la capacidad humana de sentir.

—¿Estás bien? —sonrió Tanya al verme.

—Si —respondí secamente.

—Pues no lo pareces, estás demasiado tenso ¿En qué piensas? —sonrió nuevamente.

—Nada —mentí.

No sé si decir que sentía nostalgia por la partida de Bella, después de todo ella había dado su existencia por salvar la mía, eso para un humano habría sido la muestra más certera de amor, lo sabía, pero por más que intentase de buscar ese sentimiento en mí, parecía estar perdido aún.

Quería sentir el calor de ese sentimiento, podía verlos en los ojos de ella antes de desvanecerse y convertirse en cenizas ante mí. Es un completo misterio para mí que Bella fuese capaz de sentir y vivir de una manera casi humana, jamás comprendería cómo lo consiguió, pero no podía estar tranquilo, no hasta ser capaz de tomar el peso del acto de Bella.

—¿Qué tal si vamos de caza? —insistió Tanya.

—Déjalo ya, no quiero nada, de hecho sería mejor que te fueses —ordené.

Ella fue capaz de sentir mi orden y se marchó sin chistar.

Esos ojos, suplicantes parecían perseguirme, cerré mis ojos intentando borrar esa imagen de mi mente, pero era incapaz de conseguirlo, ella seguía ahí, marcando mi existencia con un gran símbolo de interrogación.

"Ya no estorbarás" dije.

"Ya no te amaré más" ella me respondió.

"Me libraré de ti para siempre"

"No te amaré más en esta vida, por lo menos no en esta"

"No te ilusiones con otra vida, después de esta no hay otra"

No había olvidado esa comunicación telepática, no había olvidado nada de ella, no fui capaz de borrar su esencia, ni su aroma, ni su tacto. Era ella, siempre había sido ella, de una manera extraña estaba siempre en mis pensamientos, no sé si era capaz de sentir, pero sin duda existía algo más que el lazo creador, existía algo más y no estaba seguro que fuese amor.

—¿Qué haces? —interrumpió Alice.

Alice había sido una de las tantas vampiresas que se habían unido al clan de Carlisle, él buscaba fortalecernos para enfrentar a los Vulturis, no entendía el motivo, pero Carlisle siempre había estado sediento de venganza por todo.

—Pensando —sonreí.

Alice tenía un don especial, ella podía ver los sucesos del futuro, era una chica agradable, a pesar de poder ver mis decisiones antes de hacerlas y comentarlas siempre sin esperar que sucediesen, ella era la única comunicación sincera y plena que llenaba un vacío inmenso.

—Lo sé, aún te cuestionas lo de siempre ¿no? —sonrió.

—Si —dije secamente.

—Ella fue para ti lo que no quieres reconocer —susurró.

—Lo sé.

Las palabras se escaparon de mi boca, el triunfo en los ojos de Alice delató mi reconocimiento. Ella era para mí lo que me negaba a aceptar. Lo supe desde siempre, pero mis ansias de negarlo, de ser frío y conseguir mi meta principal habían logrado apagar la poca llama que se había encendido cuando le conocí.

—¿Qué harás ahora? —volvió a susurrar.

—No lo sé, ya es tarde para intentar conseguir algo, es absolutamente tarde —dije mientras me acercaba a la ventana.

La oscuridad era el refugio de los de mi especie, pero donde estuviese nada me refugiaría de aquellas imágenes tan dolorosas.

—¿Me acompañas? —Alice me tendió la mano.

—¿Dónde? —dije algo confuso —. No deseo ir de caza.

—No es de caza a lo que voy, es más creo que si bajas podrías conocer mucho más de lo que crees —rió.

Cuando llegamos a la orilla del lago, ella sonrió, sabía algo que no quería decirme, su rostro lo delataba y por más que intenté entrar en su pensamiento me vi bloqueado.

—¿Qué ocurre? —insistí.

—Carlisle está por llegar —añadió mientras se acercaba al lago —, quizá todo te traiga más de una sorpresa.

—¿Carlisle tiene algo para mí? —dije confuso.

Ella simplemente levantó sus hombros en señal de que ignoraba todo, aunque de verdad, ella y yo sabíamos que tenía claro que era lo que Carlisle se traía de manos.

—¿Cazando? —rió Carlisle.

—Sabes que no bebo de humanos —gruñí.

—Si, una muy mala decisión si vamos a enfrentar a los Vulturis —rió.

—Puedo hacerlo sin tomar la vida de nadie —volví a gruñir.

Carlisle solamente sonrió, le pidió a uno de sus ayudantes que trajese algo. Fue entonces cuando la vi. Allí estaba, era Bella. Los mismos ojos achocolatados, llenos de miedo, mientras ella intentaba soltarse de las manos de Carlisle.

—¿Qué recuerdas, Edward? —rió Carlisle.

—¿Qué hiciste? ¿Quién es? —gruñí.

Después de la muerte, ningún vampiro tenía derecho a reencarnarse, no había más opciones para nosotros, después de ser cenizas sólo eso seríamos. ¿Qué mala broma me habría hecho Carlisle? ¿Sería que Bella nunca dejó de existir? Imposible, ella se hizo cenizas en mis brazos.

—¿Isabella? —susurré.

Ella me miró confundida, no parecía entender por qué le hablaba, sólo me miró llena de miedo y dejó de intentar soltarse de las amarras de Carlisle.

—No, no es Isabella, pero ¡Vaya que se parece! ¿No? —rió Carlisle.

—¿Quién es? —bufé.

—Averígualo tú —sonrió soltándola sobre mí.

Fue entonces cuando comencé a sentir su corazón y su latido, uno tras otro con una fuerza avasalladora, parecía llevarse todo su pecho en cada latido. Fue entonces cuando comprendí que esta humana no era Bella, no podía ser ella, el parecido era impresionante, era casi Bella, pero no podía serlo, no había otra oportunidad para un vampiro.

Cuando su mirada se posó sobre la mía, nuestras miradas parecieron fundirse, el deseo de su sangre me invadió por completo, era la misma esencia que tenía Isabella, el mismo aroma intenso, el mismo deseo de su sangre me invadió.

—¿Isabella? —gruñí lleno de deseo.

—¿Te conozco? —susurró ella, sus manos temblaban, mientras intentaba sostenerlas.

—¡Que romántico! Pero esto es más de lo que puedo soportar —rió Carlisle —, será mejor que no te entretengas con tu cena, porque es ella o eres tú y créeme esta vez no tendré piedad.

Jamás me perdonaría el haber dado muerte a Esme, lo sabía, pero esta chica no tenía culpa de parecerse a Bella.

—¿Te conozco? —volvió a insistir.

—No —susurré.

—¿Por qué me parece haberte conocido antes? —continuó temblando.

—Lo dudo —sonreí —. ¿Cuál es tu nombre?

—Marie —sonrió —, Marie Swan.

Marie Swan, debía ser familiar de Isabella, ¿sería su tátara nieta?

—Soy Edward —sonreí, aunque fallé terriblemente.

—Edward Cullen —su voz pareció transformarse, podía sentir la voz de Isabella, era ella, ¿podía serlo?

—¿Cómo lo sabes? —fruncí el ceño.

—Porque me pareces conocido —sonrió.

—¡Ya basta! No me gustan los sentimentalismos, terminemos esto de una vez ¿Quieres? —insistió.

—¿Qué no entiendes? Es exactamente igual a Isabella Swan, huele a ella, dice recordarme de algún lado, tiene su mismo apellido. ¿No te parece extraño? —grité —. Ella podría ser la reencarnación de Bella, lo que implicaría que nuestra especie puede renacer.

El rostro de Carlisle se transformó, pude ver que pensaba en Esme, deseaba encontrarla más que nada, fue entonces cuando desapareció sin más.

—¿Quién es él? —susurró Marie.

—Él es Carlisle, mi creador, el asesino de Bella —gruñí.

—Isabella Swan —susurró ella —, ese nombre —murmuró.

No quise presionarla, pero entonces sentí a Alice que aún permanecía.

—Es lo que crees que es Edward —susurró —, ella es Isabella, es su reencarnación, ella es la comprobación de que somos capaces de reencarnarnos.

—¿Cómo lo sabes? —dije aún confundido.

—¿No lo sientes, Edward? Deja fluir tus sentimientos, sentirás que ella es Isabella, sabrás que ella es, no necesitas más pruebas que eso —sonrió.

Lo sabía, no tenía dudas, ella era Isabella, era humana esta vez, podía sentir su esencia, podía sentirla, esos ojos no me habían abandonado.

—¿Qué soy quién? —dijo Marie.

Alice se acercó a ella y le sonrió con amabilidad, la sentó en la hierba.

—Tú luces igual a una chica que vivió hace mucho tiempo, ella era Isabella, la novia de Edward, pero falleció trágicamente, de hecho te has reencarnado, tú eres Isabella —sonrió.

—¿Qué yo qué? —frunció el ceño confundida.

—Déjala, no lo entenderá —me acerqué a ella para borrar su recuerdo, pero Marie detuvo mi mano.

—No quiero que vuelvas a hacer eso nunca más —dijo molesta.

—¿Volver a hacerlo? —dije curioso.

Ella se encogió de hombros.

—Dime, Alice, ¿Cómo es posible que Isabella se haya reencarnado en Marie? Incluso ¿Cómo es posible que se reencarnase en la misma familia? —dije curioso.

—Hay una leyenda que ronda alrededor de las brujas y que dice que solamente aquel vampiro que haya sentido como humano, que se haya convertido sin perder su humanidad y que fuese capaz de entregar el sentimiento más puro, sería capaz de volver a tener una nueva oportunidad —finalizó Alice.

Fue entonces cuando comprendí. Ella había vuelto, ella tenía razón, no me amaría más en esa vida, pero si existía otra, otra en la que quizá si hiciese bien las cosas ella podría volver a amarme, amarme y yo sentir lo mismo por ella.

—Te amo, Isabella —susurré.

Sentí el reconocimiento en sus ojos, sus ojos brillantes, redondos y achocolatados me miraron con ternura, sonrió y sus mejillas se sonrojaron.

—Tardaste más de una vida en poder decírmelo —sonrió Marie —, pero ya no soy Isabella, soy Marie.

Fue entonces cuando volví a mirar a Alice, ella sonreía sin explicarme nada, era toda una cómplice de todo eso.

—Había encontrado a Isabella hace mucho, pero tú no estabas listo para volver a verla, debías reconocer tus sentimientos antes de verla de nuevo, sobre todo porque sólo un te amo verdadero volvería a la luz a esta nueva vida —sonrió Alice.

Fue entonces cuando dejé expandir ese amor sobre mí, no importaba si fuese Isabella, Marie o quién fuese, no me importaba, podía sentir ese amor puro que se extendía sobre ella. Fuese quién fuese había sido capaz de redimir mi corazón, lo había vuelto a hacer latir y mi existencia ya no sería más solitaria.

Sufrí setenta y cinco años para ser capaz de comprender que el amor existe para todos y en todos, incluso si no lo mereces. Yo sin duda no lo merecía ni la primera, mucho menos la segunda vez.


Hola chicas.

Tardé demasiado en subir este epilogo, pero me debatía entre hacerlo de esta manera o de otra, pero no me resistí y lo terminé así.

Es que dejar a Edward forever alone, me hacía sentir mal, lo confieso, no he dicho que todo sea color de rosa, pero parece que me salió así ¿No?

No hay caso conmigo, lo sweet me sale por los poros xD a veces, gracias.

Les cuento que estoy de locutora de RADIO! Es una radio Online que cualquiera de ustedes puede sintonizar.

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(quita los espacios)

Cariños

Manne Van Necker