Luego del atentado de Marimeia, los representantes de la Esfera Terrestre y de las Colonias comenzaron un proceso de desarme y de paz en todo el universo. Lograron destruir las últimas bases de respaldo que tenía Dekim y algunos intentos de Oz de retomar el poder y formaron una Institución que velaría por estos ideales: ESUN, encabezada por la Ministra de Relaciones Exteriores y Heredera al trono del Reino de Sank, Relena Darlian. En cuanto a los pilotos, ellos fueron la principal ayuda para llevar a cabo el ideal y luego, cada uno decidió seguir su rumbo junto a sus seres queridos. Wu Fei Chang se unió a la Corporación de los Preventers, entidad que respalda el accionar de ESUN, junto a Sally Po, Lucrecia Noin y Lady Une. Duo regresó a la colonia XR-987 donde instaló un taller de repuestos junto a Hilde, su novia. Sin embargo, llevaban los últimos 6 meses viviendo en el Reino de Sank, ya que Duo realizaba trabajos de investigación para los preventers. Trowa Barton se reintegró al circo junto a Catherine, sin perder el contacto con los demás ya que al igual que Duo, mantenía trabajos ocasionales de investigación. Quatre Rabberba Winner volvio a su país y desde allí se convirtió en el respaldo directo de Relena en el tema de las relaciones exteriores. Finalmente, Heero decidió colaborar, al igual que Trowa con los preventers, bajo el mando directo de Milleardo Peacecraft, el encargado de las misiones de desarmería de las colonias y la Tierra. Al fin y al cabo se sentía en deuda con todo lo que la familia Peacecraft había logrado, en especial con cierta princesa.

Era el año 200 después de la Colonia, y en la colonia L- 933 se llevaba a cabo una de las tantas conferencias que celebraban el bicentenario en que todos los representantes de la zona y la ministra de relaciones exteriores se encontraban.

Serán dos horas- dijo Relena a su guardaespaldas, Hans Shinder, un joven de 24 años de ojos celestes mas claros que los de la princesa y el cabello rubio como el de Quatre, que había servido en la milicia junto a Zecks y ahora llevaba un año como protector de su hermana.

Una hora y media – respondió él sonriéndole a la chica mientras presionaba el botón que indicaba el numero 20 del asensor.

Hans, llevo mucho tiempo en esto. Serán mínimo 2 horas- dijo ella arreglando su cabello largo y traje blanco, de dos piezas.

Vamos Relena, debes ser más optimista!

Soy optimista y realista...- respondió ella sonriéndole.

Te apuesto un café- dijo el tendiéndole la mano- en la mejor cafetería de la Tierra que la conferencia no durará más de una hora y media- La chica sonrió devuelta y tomó la mano del chico, justo antes de que el ascensor se detuviera y abriera sus puertas a un gran salón que albergaba al menos, 1000 personas. Relena arregló su cabello una vez mas y comenzó a caminar, dejando atrás a su perplejo guardaespaldas.

Mocaccino, con crema y chips de chocolates- dijo ella sonriendo sin mirarlo- en la cafetería que queda en Sts. Joseph, cerca de la oficina - Hans rascó su cabeza y la siguió molesto por la derrota.

Luego de 3 extenuantes horas, Relena estaba lista para abordar aquel transbordador que la esperaba y llegar a la Tierra, específicamente, a su cama deseada. Bajó del automóvil que lo había trasladado hasta el aeropuerto de la colonia, y cuando estaba a punto de abordar, una pequeña niña que jugaba en los angares llamó su atención. Tenía el pelo de color como el chocolate y sus ojos eran de color rojo. Traía puesto un vestido largo blanco con una cinta del color de sus ojos amarrada en su cintura, y saltaba y bailaba al rededor de los demás aviones, mientras cantaba una canción que Relena apenas podía escuchar.

Relena- dijo Hans- Iré a hacer una llamada telefónica, esperame en el transbordador. Relena solo asintió y dirigió de nuevo su mirada a la pequeña niña. Caminó hacia ella, curiosa de escuchar la melodía que tatareaba, y justo antes de alcanzarla, ella se detuvo y la miró fijamente.

Hola- dijo sonriente Relena- que linda canción la que cantabas- dijo acercándose un poco más- ¿podrías cantarla denuevo para mi?- le preguntó la princesa mientras se agachaba para mirar a la niña a la cara. Sin embargo, la chica no se movió y luego de unos segundos abrió su boca para gritar, pero ningun ruido salió de ella. Relena se quedó perpleja frente a la situación mientras que una serie de imágenes saltaron a su cabeza, haciendo que cayera hacia atrás. Era una guerra, una guerra en la que ella no había estado. En ese momento, pudo escuchar el grito de la niña y tapó sus oidos y cerró sus ojos con fuerza.

¿Relena? ¡Relena!- gritó Hans corriendo hacia la princesa. La tomó de las manos e intentó calmarla- ¡Relena!- Relena dejó de gritar y al sentir a Hans abrió sus ojos y sacó sus manos de sus oidos.

¿Que sucedió?¿Qué pasó?- le dijo el preocupado

Esa niña –dijo Relena asustada- esa niña estaba cantando y yo me acerqué para escucharla, pero luego gritó...- dijo entre jadeos mientras los ojos se le llenaban de lágrimas-

¿que niña, Relena?

La niña del vestido blanco que estaba justo aquí…y que gritaba...

Relena...aquí no hay nadie...- dijo Hans mirándola preocupado- y la que gritaba eras tu.

No, no Hans- respondió incrédula- la niña de ojos rojos...

Vamos Relena- dijo él tomándola repentinamente- creo que debes descansar- La princesa se dejó cargar hasta su asiento dentro del transbordador, y no quitó su mirada del espacio durante todo el viaje a casa. Hans la miraba de reojo e intentaba inciar una conversación, pero la princesa respondía en monosílabos y con una sonrisa forzada. Al final mantuvieron silencio hasta el aeropuerto de Sank, donde los esperaba el Conde Relámpago.

¡Relena!- dijo él sonriendo y caminando hacia la escalera de descenso de la nave- te estabamos esperando- finalizó mirando de reojo a su acompañante, Lucrecia.

Hermano...- respondió la chica abrazándolo. Aquel saludo llamó la atención de Milleardo y más aún cuando vió descender a Hans, que todavia mantenía esa mirada de preocupación. – vamos a casa- dijo la chica salundando a Lucrecia y luego entrando a la limosina. Milleardo la miró y luego a Hans, decidiendo al final seguir a su hermana y comenzar un silencioso viaje regreso a la Mansión. Al llegar allá, fue recibida por una sorpresa: todos los pilotos (exceptuando a Heero) y sus amigos estaban allí. Al fin y al cabo, Relena no había tenido tiempo de celebrar su cumpleaños numero 20.

¡SORPRESA!.- gritaron todos al unísono y luego le cantaron el cumpleaños feliz, haciendo que la princesa olvidara por al menos un minuto, lo que había ocurrido en el aeropuerto.

¡Feliz cumpleaños, srta Relena!- dijo Quatre acercándose para abrazarla, junto a Dorothy. Ellos llevaban juntos al rededor de 2 años, después de que Dorothy dejara de pedir perdón por lo ocurrido en Libra.

Hey, Lena!- dijo Duo acercándose para abrazarla también- ¡Hilde, ven a saludarla!-

Aquí estoy, Duo- dijo ella algo avergonzada caminando hacia Relena- Feliz cumpleaños, srta Relena.

Muchas gracias, Hilde! - pero antes de que pudiera seguir hablando, Trowa y Catherine se acercaron, junto con Sally y Wu Fei, que se limitó a saludarla inclinando su cabeza. Estuvieron celebrando hasta la media noche y pasaron un rato muy agradable, sin darse cuenta que alguien los observaba desde afuera de la mansión. Relena no había dejado de pensar en él y a decir verdad , él tampoco habia olvidado a la princesa dejando guardado en el fondo de su memoria aquella vez en que cayó y Relena lo atrapó antes de que tocara el suelo. Esa fue la última vez que estuvo así de cerca de la chica, ya que a pesar de llevar casi 4 años trabajando para Zecks, Heero Yui todavía no aprendía a vivir una vida normal. Se veían muy seguido, incluso Heero reemplazaba en algunas ocasiones a Hans como guardaespaldas, pero su relación se limitaba a cordiales conversaciones y gestos. Nunca fueron más alla por más de que los dos así lo querían. Relena había decidido esperar silenciosa por él, y él había decidido mejorar para ella.

Al cabo de algunos minutos, los pilotos decidieron dejar a la cumpleañera descansar, ya que habia asistido a 3 reuniones ese día y no había dormido nada. Todos se despidieron y se marcharon, dejando a Milleardo, Lucrezia, Hans y Relena conversando tranquilos en el living.

Bueno, creo que iré a dormir- dijo Relena sonriendo y levantandose- mañana me espera un laargo dia de trabajo.

¿no has pensado en vacaciones?- dijo Lucrezia mientras tomaba un sorbo de su té- no has descansado en mucho tiempo...

Lose, Lu ..- respondió sonriendo cariñosa- pero todavia no puedo.

Llevas 2 años postergandolas – agregó Milleardo- al parecer voy a tener que obligarte-finalizó su hermano leyendo unos informes.

No te preocupes hermano, te prometo que lo haré antes de que termine el año.- finalizó sonriendo y dirjiendose a la puerta de la sala- lo pasé muy bien, muchas gracias. Buenas noches.

Ya en su habitación, Relena tomó su pijama y se lo puso , pero antes de acostarse fue al baño y mojó su rostro, sin notar que alguien entraba en la habitación y dejaba una simple, pero elegante rosa roja en el velador de su cama, para después abandonarla sin ser notado. Relena se miró al espejo y ahi fue cuando sintió la brisa helada. Fue a su habitación vió la flor depositada al lado de su cama, entremedio de las cortinas que bailaban por el viento. Cerró la ventana del balcón, sin dejar de mirar aquel pequeño regalo y se sentó en el borde de su cama, justo antes de tomar la flor y olerla. Se esbozó en su rostro una amplia sonrisa y devolviendo la rosa a su lugar, se recostó para no despertar hasta la mañana siguiente.