Disclaimer: Ninguno de estos personajes me pertenece, todos son de Tsugumi Oba y simplemente los uso sin ánimos de lucro, sólo de desahogo.

Aquel Chico

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Ella suspira y sollozo apenas audible escapa de sus labios, una lágrima traicionera recorre su mejilla, pero ella la seca inmediatamente. Está muerto. Raito le había dicho que por fin había logrado matar al gran detective L. Misa pensó que se alegraría enormente cuando llegara este momento, pues por fin podría estar en paz con Raito por siempre, sin correr el peligro de que L los separara si él descubría que Raito era Kira.

Pero no. No era así, al menos no del todo y ella al darse cuenta intentaba ignorarlo inútilmente, ocultarlo delante de Raito, porque no debía de sentirse culpable por la muerte de L, porque él había sido su enemigo, el enemigo de los dos. Y aún así no podía evitar sentir aquella presión y punzada en su interior tan sólo en recordar a aquel chico delgado de comportamientos bizarros. Aquel chico que le había hecho enojar tanto, pero a la vez sentirse curiosa y divertida (aunque nunca lo hubiese demostrado). Porque él había sido tan diferente.

Y ahora… estaba muerto. Sólo muerto. Así de fácil y simple. Jamás lo volvería a ver tragando esos dulces como si de agua se tratara, como si fuera un niño de cinco años o algo así, ni tampoco tomando litros de té o café con montonales de cubitos de azúcar disueltos. Tan sólo el imaginarlo allí, sentado en esa posición tan suya, mientras le miraba con esa intensa, pero a la vez ausente, mirada, no podía evitar que una sonrisa divertida pero a la vez meláncolica se dibujase en su rostro.

Ahora había acabado aquello y no podía evitar sentirse agobiada por ello, ahora solo serían viejos recuerdos, que intentaría olvidar porque Raito sólo debía estar en su mente, junto con todos esos propósitos y pensamientos del sueño del mundo perfecto que comenzaban a alcanzar. L no debía de ocupar más sus pensamientos, porque nunca había importado, sólo Raito. Sólo él.

Misa se convence así misma de que L no fue nada para ella, que quedaría en el olvido cuando por fin lograra junto a Raito su mundo perfecto. Su engañaba a sí misma, por supuesto, jamás lo olvidaría y cada vez que viniese algún recuerdo de aquel bizarro chico pelinegro no se extrañaría cuando un atisbo de sonrisa quisiese dibujarse en su rostro y una punzada de culpabilidad y melancolía apareciese en su pecho.

No lograría entenderlo. Jamás.

N/A:

+Agradezco su es que leíste, terrícola, uno de mis otros desahogos por el final del animé. Sé que también es una trama hecha montones de veces, pero es mi propia versión xD.