Epílogo II

(Esta era la sorpresa ^.^)

...

The Cranberries "Ode to my family"

Aclaraciones del cap., al final.-


Bella.-

...

Vi como la noche caía ante mis ojos, sentada en mi oficina. No tenía ánimos de irme a casa todavía, no quería encontrarla sola y menos sentirme más sola, después de que repitiera la acción que venía realizando desde hacía unos varios meses… Me sentía frustrada y triste por todo esto. No sabía que estaba pasando y me angustiaba tener la misma certeza que venía tomando fuerza en mí, desde la primera vez que hice todo.

- ¿Doctora Swan?.- escuché la voz de mi secretaria por el interlocutor

- Dime.- contesté perdida aun en mis cavilaciones

- Su esposo está en la línea. Dice que la trató de ubicar a su móvil, pero que se encuentra apagado

- Pásame la llamada.- respondí, mientras hurgaba en los cajones de mi escritorio y verificaba con móvil en mano que no lo había vuelto a encender

- ¿Bella?.- tomé el auricular para detener el altavoz

- Hola. Acabo de ver mi móvil. Lo siento, no volví a encenderlo una vez terminé con mis pacientes

- Está bien, estaba algo preocupado ¿Qué haces ahí aun? Ya son las 8, deberías estar en casa

- Es solo que me quedé revisando algunos expedientes de los pacientes que me toca atender mañana.- mentí en algunos puntos

- Estoy igual, no he descansado desde la mañana. Pero lo bueno es que estaré desocupado temprano y viajaré a primera hora. Odio estos días cuando debo quedarme

- Seatlle no se moverá.- bromee

- No, pero extraño dormir con mi esposa acurrucado en una cama cálida.- gimoteó

- Yo también te extraño, pero así es la responsabilidad del trabajo.- traté de sonar conforme

- ¿Te pasa algo?.- preguntó de pronto, pillándome desprevenida

- N-no… Debe ser el cansancio.- me levanté y comencé a caminar por el espacio que me permitía moverme el tener el auricular en mano

- No me mientas, te conozco muy bien ¿Qué va mal?

- Es…solo que no me acostumbro cuando debes quedarte por mitad de semana allá.- rogué porque se creyera mi nueva mentira

- Lo siento amor, pero viajando todos los días de Seatlle a Chicago y viceversa no me queda otra que sacrificarme un día y dejar todos mis pendientes listos. No puedo aprovecharme de Emmett y Jacob.- se disculpó con voz penosa

- Lo entiendo… No me tomes en cuenta, es solo el cansancio que me hace decir tanta estupidez.- sonreí nerviosa y sequé mis lágrimas que ya empezaban a surcar mi rostro otra vez

- Te amo. Y mañana estaré de vuelta

- Yo igual te amo. Adiós.- corté la llamada y volví a sentarme en mi silla

Salí del Hospital con la luna brillando en lo alto. Era siempre así cuando Edward debía quedarse en Chicago para adelantar trabajo o realizar algún atrasado, por estar viajando todos los días hasta acá… Nos habíamos mudado desde que había aceptado el trabajo en el Hospital del doctor Hayes, y luego de nuestra sencilla ceremonia de boda. No había querido nada muy pomposo, no hubiese sido yo en ese momento. Y para mí, lo más importante éramos solo el y yo.

Mientras manejaba a casa, destellos de ese día azotaron mi cabeza. Ya serían 5 meses desde que nuestras vidas se habían unido ante Dios y ante todos para siempre… No recordaba haber tenido día más feliz en mi vida. Con mis amigos cercanos y nuestras familias reunidas, yo no pedía nada más. Mi vestido había sido sencillo, al igual que todo. Alice no había estado muy contenta, pero Edward había sido enfático en señalar que todo se haría como nosotros lo señaláramos, ni un gramo más o un gramo menos.

"Acepto" Nunca una sencilla palabra había tenido tanto significado para mí. No era solo aceptar una unión, sino aceptar compartir cada detalle de mi vida con esa persona. Aceptar las virtudes y defectos, los buenos y malos momentos y salir adelante. Era aceptar remover todo lo mío por un nosotros… Y seguía sintiendo cada día, que había sido la mejor aceptación de mi vida. Mi Edward…

Entré a casa y me dirigí de inmediato a prender el equipo de música. Necesitaba algo de ruido para aplacar el silencio sepulcral que se extendía en la oscuridad y soledad de casa, mientras Edward no estaba… Me paré en el umbral de la puerta de cada habitación, intentando encontrar algo para hacer, pero casarme con un hombre maniático del orden no ayudaba mucho. Hasta el pequeño cuadro que adornaba la pared y se había corrido un poco el día anterior, hoy estaba totalmente recto.

Entré al salón y me dejé caer con pesadez en el sofá. Miré detalladamente cada rincón de él, y de pronto quedé concentrada en las fotos que habíamos tomado en nuestra luna de miel. Había sido un viaje corto, tan solo unos cuantos días, pero los mejores que habíamos tenido desde que éramos solo 1.

...

- ¿Dónde iremos?

- Es una sorpresa

- Edward.- refunfuñé

- Está bien. Iremos a un lugar con sol, mar, arena y mucho, mucho calor.- relató mientras sonreía y se paseaba por la habitación

La sonrisa que pintaba mi rostro fue poco a poco decayendo, hasta convertirse en una perfecta línea recta. Me voltee y seguí ordenando la ropa que llevaríamos, dándome cuenta que todo cuanto había dejado revisado la noche anterior ya no se encontraba en el mismo lugar. En lugar de camisetas de manga larga, chaquetas y pantalones; habían faltas, pantalones cortos, sandalias y blusas escotadas… Miré con horror las pequeñas prendas que estaban apostadas en un partimiento de la maleta. Ni siquiera quise sacarlas, pues sabía lo que era.

- ¿Por qué esa cara?.- miré a Edward a mi lado

- Por nada.- intenté sonreír

- Me alegro.- murmuró antes de besar mi frente y salir

- No voy a ponerme esto.- susurré con voz ahogada. Jamás había usado un bañador y menos lo haría delante de toda esa gente

- ¿Qué cosa no te pondrás?.- gritó Edward desde el otro lado de la puerta

- ¡No, no y no!.- grité enfurecida.- No saldré de aquí hasta el día que no vayamos.- me senté sobre la tapa del inodoro con los brazos cruzados sobre mi pecho

- Bella, abre la puerta.- Edward comenzó a golpear.- Bella.- suspiró cansado luego de unos minutos

- Ve a disfrutar de la playa Edward. Yo buscaré qué hacer

- No te comportes como una niña pequeña ¿Por favor?.- saqué mi lengua y se la enseñé a la puerta

- No soy una niña, simplemente no pretendo hacer el ridículo ahí ¡Es mi luna de miel, no mi cámara escondida!.- regañé golpeando mi pié con fuerza en el piso

- Vamos a ver lo que traes ahí.- golpeó dos veces más.- Amor, abre la puerta o tendré que echarla abajo y nos correrán de aquí.- lo pensé como una opción, así no debería ir a la playa con esos ridículos bañadores.- Ni siquiera lo creas una alternativa. Me llevarán detenido y tendremos que quedarnos más tiempo aquí

Resoplé y me puse de pié, tirando todas las prendas que tenía en mi mano a la maldita maleta que parecía estarse burlando de mí… Caminé hasta la puerta y la abrí, quedándome un par de minutos shockeada con la vista que me entregaba mi esposo con una bermudas a la cadera de tono azul eléctrico con franjas blancas a sus costados… Seguí todo el camino de su cuerpo hasta llegar a su rostro. Me miraba con una sonrisa ladeada y una ceja enarcada. Me enderecé y me voltee a guardar todo lo que estaba tirado alrededor.

- ¿Cuáles son las prendas tan horrendas que Alice y Rose han empacado para ti?.- preguntó divertido. Lo miré feo

- No me pondré un bañador que apenas tapa la mitad de mi cuerpo ¡Es ridículo!.- dije exasperada. Se agachó y sacó el primero que estaba a la vista

- ¿Esto es feo?.- preguntó incrédulo. Era completo de negro con una flor a un costado en tono rojo. No era feo, pero no lo reconocería delante de él. Simplemente eso no iba conmigo

- Me niego a usar eso.- indiqué con mi dedo haciendo muecas

- ¿Entonces?.- suspiró y se sentó donde había estado yo minutos atrás.- ¿Saldrás al mar con gorro, bufanda, guantes, botas y abrigo?.- se rió. Más feo lo miré

- Eso no va conmigo.- mascullé saliendo de ese espacio. Me tiré en la cama y me arropé hasta el último pelo visible

Sentí la cama hundirse a mi lado y la cobija intentar ser removida varias veces, pero entre más lo intentaba yo la aferraba con más fuerzas a mí… Sentí su fuerte suspiro y luego el peso de su cabeza en mi espalda. Mis ojos poco a poco comenzaron a picar ¿Por qué me había vuelto tan insegura de pronto? La respuesta estaba clara. Habíamos paseado por la playa minutos antes de internarnos en nuestra cabaña y la totalidad de las mujeres que allí habían, usaban diminutos bikinis y todas, sin excepción, parecían mujeres sacadas del mundo ideal ¡Yo no era así! Yo tenía kilos demás, y se notarían mucho más si me quitaba toda la ropa y me presentaba en eso.

- Nos quedaremos los dos aquí.- dijo de pronto Edward, levantándose de la cama.

- Tu puedes ir.- murmuré con mi voz ahogada por la almohada

- Es un viaje de los dos. Donde esté uno, estará el otro.- comentó

Retiré las mantas de mi cabeza y por un pequeño espacio vi como se ponía una polera en su pecho desnudo y buscaba otra prenda dentro de la maleta. Me sentí mal y quise remediarlo, pero la única forma de hacerlo era dar mi brazo a torcer y enfundarme en esa pequeña prenda que parecía venir de mi peor pesadilla a romper mi tranquilidad y mi autoestima… Se sentó en el sillón frente a la TV y la encendió en algún canal que no podía ver…

Me senté en la cama y el me miró por unos segundos, regalándome un pequeña sonrisa para luego volver su atención al televisor. Sabía que estaba tratando de decirme que estaba todo bien, pero no era así. Mi reciente maldita inseguridad estaba afectando todo cuanto se nos ponía por delante y yo no era así. Nunca nada había podido conmigo y con mi fortaleza, ni siquiera una horrible marca que ya no estaba en mi cuerpo… Había intentado rebajar mi peso, pero solo había conseguido un par de kilos. No era algo que pudiera hacer de la noche a la mañana y menos cuando había estado tantos años con peso demás en mi cuerpo.

¡Vamos Bella, tú puedes! Me repetí varias veces, hasta que mi cuerpo cobró vida propia y dirigió mis pies al sanitario nuevamente. Me desvestí rápidamente y tomé el primer bañador que apareció a mi vista… Ni siquiera quise mirarme en el espejo, y salí en forma apresurada del baño cogiendo una toalla. Me paré a su lado y respiré profundo

- Estoy lista. No sé nadar, así que espero no te muevas de mi lado. Y tampoco quiero morir en las fauces de un tiburón.- solté a modo de broma para aliviar mi tensión

- No tengo intención de tener otro pasatiempo que no sea cuidando a mi mujer.- señaló mientras se levantaba y se posaba frente a mí.- Menos aun cuando se ve hermosa con ese bañador.- rodé mis ojos

- Si, seguro seré la más hermosa de todas las sirenas que allí hay.- solté sarcástica. Me giré para salir, pero él me detuvo

- Con que a mis ojos seas la más hermosa, creo que debería bastar, incluso para ti. Pero no miento cuando digo que te ves bellísima así.

Tomó mi mano y me guió hasta el gran espejo. No quería mirar mi reflejo, pero el tomó mi barbilla y me obligó a hacerlo. No sé si me veía realmente hermosa, pero la sonrisa que él reflejaba junto a mí y su rostro de felicidad, me hizo sentirme segura…

- ¿Edward ha llegado esta mañana?.

- Si mamá. Regresó a primera hora

- Ese hombre terminará totalmente estresado si sigue con ese ritmo tan acelerado.- comentó mientras revolví su café

- Están pensando en trasladar la empresa a estos lados. Así también Leah estaría más cerca de su familia.- asintió.- Y Emmett dice que está harto de una ciudad tan grande

- ¿No es riesgoso? Digo, no podemos comparar Chicago con Seattle. El negocio puede funcionar muy bien allí donde todos los días se está construyendo un edificio nuevo o casas por montón, pero… ¿Aquí?

- Ellos están pensando en todo. De hecho están haciendo una evaluación de todo, antes de tomar una decisión final.- comenté para dar finalizado el tema

- ¿Y tú? ¿Cómo estás?.- preguntó como si estuviese hablando del clima, pero sabía que estaba más preocupada que eso

- Bien.- acompañé mi única respuesta con una sonrisa

- Bella, sabes que no necesitas mentirle a tu madre.- me miró severamente.

- Estoy bien mamá ¿Cómo ha quedado papá? ¿La enfermera lo atiende bien?

- El está muy bien. Igualmente preocupado por ti ¿Haz hablado con Edward del tema?

- No hay nada que hablar. Esperaré hasta el mes que viene

- ¿Cuándo te realizaste la última prueba de embarazo?.- siguió su interrogatorio

- Hace dos semanas.- contesté, recordando que anoche no había sido capaz de volver a enfrentarme a un resultado negativo

- Bella, creo que tu ansiedad es la que te está jugando una mala pasada. Hija no todas las mujeres tenemos la misma facilidad para quedar embarazadas

- Mamá, llevo 5 meses intentándolo.- tragué ese maldito nudo que estaba alojado en mi garganta

- ¿Y? Hay mujeres que les toma años quedar en cinta mi amor.- acercó su mano por sobre la mesa y acarició la mía

- Y hay mujeres que nunca lo logran.- expulsé con rabia

- Bella…

- Mamá, gracias por venir a verme. Dale mis saludos a papá y dile que el fin de semana intentaremos estar allí, pero ahora debo volver al trabajo.- saqué el dinero de los cafés y los puse sobre la mesa

- Está bien cariño. Dale saludos a Edward

Asentí y me retiré de allí.

- ¡Mierda!.- grité cuando vi todos los pedazos de vidrio en el fregadero

- ¿Qué pasó?.- Edward llegó en menos de un minuto a mi lado

- Estropee la comida, habrá que pedir algo fuera.- me quité el delantal y lo tiré sobre la mesa

- Bien ¿Qué pido? ¿Pizza?.- cuestionó mientras buscaba algún número para llamar. Lo miré enfurecida. La comida estaba repleta de vidrios y él solo atinaba a llamar para pedir otra cosa ¿Acaso no iba siquiera a reclamarme mi estupidez?

- Pide lo que quieras, se me quitó el apetito.- salí pisando fuerte y me fui al jardín, para terminar de plantar unas flores que Esme me había traído en su último viaje

- Amor ¿Con qué ingredientes la…?

- ¡No pises ahí!.- grité cuando lo vi avanzar sin mirar que una de las flores estaba allí y quedaba aplastada por su pié.

- Lo siento, no la vi.- se excusó

- Nunca vez nada.- mascullé. Lo miré con rabia y el frunció el ceño

- Dije lo siento Bella, no es para tanto. No es como si no pudiésemos comprar otra

- Las trajo tu madre ¿Qué crees que dirá cuando vea que no son las mismas? ¿Qué no hago nada bien como dueña de casa?

- Estoy seguro que no diría nunca eso. Esme jamás ha sido el ogro de suegra que estás relatando.- dejó caer la mano que sostenía el teléfono

- Claro, como no eres tú quien debe responder por una casa. Arruiné el almuerzo y lo único que se te ocurre decir, es pediremos una pizza. Aplastas una flor que estaba por enterrar y tu única palabra es lo siento ¿Crees que con tu pasividad logramos mucho?.- gruñí en su dirección

- ¡Hey! ¿Qué es todo esto? Bella, no es como si se fuera a terminar el mundo por…

- No, claro que no. Porque súper Edward siempre tiene solución a todo, pero te digo algo ¡No es así. No todo lo haces perfecto!.- grité fuera de mí

- Ok, no quiero pelear. Volveré cuando se te haya pasado tu momento de ofuscación.- se dio media vuelta

- ¡Siempre es lo mismo contigo! ¡Siempre arrancas de los problemas!

- ¡¿Y por qué carajo en vez de gritarme y enojarte por qué se yo, no me dices lo que realmente te molesta?.- bramó cuando acabé con su paciencia

Pasé por su lado empujándolo y corrí hasta nuestro cuarto. Cerré con un fuerte portazo y me quité los zapatos tirándolos por algún lugar de la habitación para enterrarme en la cama a llorar… El día de ayer había sido uno de los pocos que podía contar como el más horrible de mi vida. Dos compañeras de trabajo habían llegado emocionadas a contar que una de ellas estaba embarazada y la otra sería tía en unos 7 meses más, pues su hermana estaba igualmente embarazada…

¿Y yo? ¿Por qué yo no podía? Lloré como pocas veces lo había hecho y lloré más fuerte cuando sentí la puerta principal cerrarse seguido del ruido del motor del auto de Edward. Sabía que él no tenía culpa y que yo estaba descargando mi frustración en él o en todo lo que pudiese. Incluso con una enfermera había actuado en forma petulante, y eso no correspondía a mi forma de ser… Solo estaba molesta y necesitaba desahogarme con alguien…

- Despierta amor.- sentí susurrar a Edward. Me había quedado dormida mientras reventaba en llanto

- ¿Qué…que hora es?.- pregunté con mi voz ronca

- Las 11 de la noche.- me sorprendí de cuanto había dormido, más no tuve ánimos de levantarme

- Quiero seguir durmiendo.- musité con mi cara enterrada en la almohada

- No. Vamos a conversar de lo que ocurrió ¿Qué va mal amor?.- escondió su cara en mi cuello y depositó un beso allí

- Lamento lo que pasó, es solo que estoy cansada.- murmuré sin voltearme

- La mentira del cansancio ya no está teniendo efecto preciosa.- susurró contra mi pelo.- Así que creo que es tiempo que hablemos bien

- Estoy bien, debe ser…

- Debe ser algo que no haz querido compartir conmigo.- me interrumpió completando mi frase.- ¿Tiene algo que ver con las boletas de compra que he encontrado de una farmacia?.- cuestionó con voz suave

El maldito nudo volvió a posarse en mi garganta. Claro que tenía que ver con ello, y obviamente era algo que no habíamos conversado porque me daba terror enfrentarme a ese tema y al de realizarme exámenes que de seguro arrojarían el resultado que tanto temía… Me removí en la cama y quedé de espalda. Giré mi rostro para ver a Edward recostado de lado esperando por una respuesta mía…

- Quiero ser mamá, que seamos…padres.- susurré con voz queda. Me voltee, aferrándome a su camisa

- ¿Por qué no me lo habías dicho?.- me apretó contra él

- Porque quería y…creía que en cualquier momento pasaría… Y quería darte una sorpresa.- hablé entrecortado, otra vez llorando

- Esto es un tema de ambos amor. Debiste decirme y no dejar que me enterase por todas las boletas que por casualidad encontré buscando unos planos.- sonrió contra mi pelo

- Tengo miedo Edward… Y no quiero volver a escuchar que a veces cuesta, que hay otras opciones, que…

- Bella.- tomó mi cara y la elevó.- También es algo que yo quiero, pero creí que era cosa de meses. Si crees que algo no anda bien, entonces nos haremos algún examen y decidiremos qué hacer dependiendo de los resultados

- No quiero escuchar que hay algo mal con mi cuerpo.- mi labio inferior comenzó a temblar

- Nadie dice que debes ser tú. Quizás el que tiene algún problema soy yo. O puede que solo sea el resultado de tomar anticonceptivos por tanto tiempo… O algo normal. No nos apresuremos mi amor. Pensemos en ello cuando tengamos los resultados en mano ¿Está bien?

Comencé a remover el anillo de matrimonio del dedo de Edward. Estaba nerviosa por lo que venía a continuación y al parecer no era la única. Edward movía su pierna en forma insistente golpeteando contra el piso, a la vez que su mano no dejaba su cabello en el mismo lugar por más de un minuto… Nos habíamos realizado los exámenes que el médico había indicado, aun cuando él había señalado que normalmente se esperaba un año para dichos análisis, y que con 6 meses de espera era muy pronto para pensar en un problema de fertilidad.

La secretaria nos indicó que pasáramos mientras el médico venía. Nos sentamos frente al escritorio y esperamos en silencio. Edward pasaba en forma distraída su mano por mi hombro y mi espalda y cada tanto una sonrisa nerviosa aparecía en sus labios.

- Buenos días.- saludó el doctor.

- Buenos días.- saludamos con Edward al mismo tiempo

- Tengo el resultado de ambos aquí.- agitó los papeles delante de él.- Los he revisado y no hay ninguna anormalidad en sus resultados.

- ¿Ninguna?.- pregunté con sentimientos encontrados

- Absolutamente ninguna Isabella. Los exámenes de fertilidad que les he realizado a Edward y a ti, están completamente normales. De hecho, he pedido a un colega mío que me dé su diagnóstico y ha sido el mismo

- ¿De igual forma podemos someternos a algún tratamiento?.- consultó Edward

- No.- respondió firme el médico. Dejó los papeles sobre el escritorio y me miró.- ¿Cuándo fue la última vez que te realizaste una prueba casera de embarazo?.- lo tenía claro

- Un mes y medio.- esclarecí

- ¿No haz sentido ningún cambio en todo este tiempo?.- siguió inquiriendo el médico

- No… ¿Cambio en qué sentido?.- cuestioné intrigada con su interrogatorio. Edward miraba con intensidad al hombre frente a nosotros. Un presentimieto se puso en mi pecho, pero preferí esperar

- Tomando en cuenta las fechas que me haz dado y lo que tengo aquí. Creo que posiblemente si no haz presentado cambios hasta ahora, no tardarán en aparecer.- sonrió con complicidad.- Realizando sus exámenes, nos hemos encontrado con una sorpresa… No pueden someterse a algún tratamiento, porque milagro o no, ustedes ya están en camino a ser padres. Estás embarazada Isabella

¡Estás embarazada Isabella! Se repetía en mí como un disco pegado que tocaba una y otra vez la misma parte… Me levanté de mi asiento por el abrazo de Edward y comencé a sonreír como tonta aferrada al cuello del hombre de mi vida ¡Sería mamá! ¡Seríamos padres! Pero… ¿Cómo? Si todo seguía igual en mí…

- Mi amor, vamos a ser papás.- susurró Edward. En cuanto mis ojos se cruzaron con los suyos, se aguaron inmediatamente al verlos inundados en lágrimas

- ¡Estoy feliz! Por fin estás aquí.- toqué mi vientre con adoración. Edward puso sus manos sobre las mías

- Está aquí amor. Es nuestro y lo esperaremos con toda la ilusión del mundo


Ed.-

¿Alguien podía resistir tanta felicidad? Esperaba que sí, porque tenía el presentimiento que era solo el comienzo de mucha más… Me pasee por la tienda mirando diferentes cosas para bebés. Varias de las dependientes me miraban con una sonrisita coqueta y pestañeaban en forma exagerada. Mi sonrisa estaba incrustada en mi rostro, pero no era para ellas, y tampoco pretendía cambiarlas por ella. Era para la mujer que estaba en casa y llevaba a mi hijo o hija de ya 5 meses de embarazo…

La noticia había sido totalmente sorpresiva cuando supuestamente íbamos allí para esperar unos resultados de exámenes y un supuesto tratamiento para poder lograr agrandar nuestra pequeña familia. Bella había sido la más impresiona, y se lo había hecho saber al médico, aludiendo a que su ciclo menstrual seguía normal, a excepción de un flujo menos abundante. El nos había tranquilizado, diciendo que no era un síntoma extraño, muchas mujeres pasaban de la misma manera, incluso hasta varios meses después.

El agotamiento que había sentido los meses anteriores con una rutina bastante extenuante entre cada viaje que debía realizar desde el trabajo a casa, había desaparecido como el vaho que se emitía con el frío de la mañana… Las fuerzas necesarias para seguir adelante, estaban en esa mujer que tanto amaba y en esa pequeña vida que crecía dentro de ella…

- ¿Me querrás cuando me ponga más obesa?.- consultó acurrucada en mi pecho

- Te querré incluso cuando tengas tantas arrugas que no se te vean los ojos, la nariz, la boca…

- ¡Hey! Tu serás el primero en ponerte así.- refunfuñó

- ¿Y tu me querrás entonces?.- esta vez fui yo el que cuestionó

- Te voy a amar incluso cuando ya no estemos en este mundo.- las manos de ambos se fueron instintivamente a la pequeña protuberancia que comenzaba a formarse

- ¿Podrá escucharme?.- pregunté cuando se me pasó por la mente ese pensamiento. Ella se rió de mi inquietud

- Es muy pequeño amor. Tengo solo 3 meses.- me levanté y coloqué mi cabeza en su vientre

- ¿Qué eres bebé?.- juguetee, mientras Bella se reía

- No seas curioso papi.- imitó la voz de un niño

- Quiero comprarte cosas. He pasado viendo una tienda repleta de cosas para bebes, pero necesito saber si eres una hermosa princesa o un valiente príncipe.- gimotee, dándole sonoros besos a la piel

- Lo sabrás cuando nazca papi.- respondió Bella y yo hice un mohín

Y así era y sería. Habíamos decidido que desde el comienzo al final, todo respecto a nuestro primero hijo o hija fuera una sorpresa, aunque yo tenía mis sospechas…

En una mano tomé un precioso y pequeño vestido rosa y en la otra una tenida demasiado agrandada para un pequeñín. Sabía que Bella me volvería a regañar por llegar con otra bolsa más de ropa; así como lo venía haciendo desde la misma semana en que habíamos sabido que seríamos papás… Pues normalmente llegaba cada nuevo día con algo nuevo… Pero es que era emocionante. Todo lo que ibas viviendo a cada momento, todo lo que ibas aprendiendo cada día…

- ¿Tenemos que ver nuevamente esta película?.- pregunte cuando me fijé en los personajes que estaban apareciendo en la pantalla

- No seas así Edward. Sabes que me gusta.- se sentó a mi lado y puso un cuenco de palomitas en su regazo

- No es por nada amor, pero la hemos visto demasiadas veces esta semana.- quince para ser exactos

- ¿Verdad que es hermosa?.- preguntó luego de un rato. En la misma escena y de igual forma con los ojos llorosos como todas las otras veces

- Si, hermosa.- repetí como robot. La tomé por la cintura y la acurruqué entre mis piernas

- Estoy segura que nuestro bebé la amará de igual manera que nosotros.- comentó felizmente llorona

- Ehm, seguro.- murmuré.

Y en ese preciso momento, nuestra pequeña creación hizo su primera aparición formal en nuestra vida. Brindándole a Bella una pequeña patadita en su vientre, percibida de forma nítida por las manos de ambos que descansaban en el mismo su lugar, sobre ella o él.

- ¿Lo sentiste?.- Bella se giró hacia mi con los ojos como platos

- Por supuesto amor.- la besé y la acomodé de tal forma que su vientre quedó casi a mi altura.- Hola amor ¿Estás ahí?.- toqué con pequeños golpecitos su guatita, pero nada volvió a pasar

- Ella o él estaba opinando de la película.- sonrió Bella pasando sus manos por su rostro

- De seguro piensa igual que yo. Que es mucho drama en tan pocos días.- comenté, sintiendo un golpe en mi cabeza por Bella. Así mismo, nuestro bebé volvió a manifestarse.- ¿Se movió?.- pregunté emocionado

- Si mi amor, y le pide a su padre que no critique nuestros gustos ¿Cierto bebé?.- le habló a su barriga que volvió a patear.

Desde ese día hacía casi 2 semans, me hice la idea que serían dos mujeres contra un hombre sometido a las princesas de la casa.

- ¿Ya te decidiste Edward?.- me giré hacia la voz de mi hermana, Alice

- Si, voy a llevar este.- extendía el vestido rosa

- ¿Aun crees que será una niña?.- preguntó divertida mi hermana

- Estoy completamente seguro.- ella tomó unos zapatitos blancos y los adjuntó

- Entonces vamos a llevarle una tenida completa.- sonrió

- o -

- ¡Edward!.- salí disparado del baño al llamado de mi esposa. Ella se rió de mí.- No voy a dar a luz aquí.- rodó sus ojos.- Es solo que no puedo abrochar mis tenis.

- También es mi primera vez ¿Sabes?.- entrecerré mis ojos a ella

- Lo sé, estás histérico.- rió

- Y yo no sé como tu puedes estar tan relajada.- comenté incrédulo

- He leído mucho.- encogió sus hombros.- Y creo que las mujeres nacemos preparadas para esto

- Alice estaba hecha una fiera.- recordé a mi hermana, mientras terminaba con sus zapatos y me sentaba a su lado

- No todas somos iguales ¿Recuerdas?

- Voy a llevar las cosas al auto.- asintió y se puso de pié con dificultad. Su vientre era redondeado totalmente y apenas podía ver sus pies

- No me mires así.- habló divertida entre dientes

- Te ves preciosa así Bella. Siento como si hubiese sido ayer cuando supimos que seríamos tres en casa.- expresé con tanto sentimiento

- En un par de días seremos tres en vivo y en directo.- bromeó. Intentó llegar hasta mí para darme un beso, pero tuve que acortar la distancia yo

Pasé un brazo por su cintura y con el otro tomé su mano para bajar al primer piso. Tomé los bolsos que había preparado y nos encaminamos juntos a la salida de la casa… Se sentó con dificultad en el asiento trasero, ya que el del copiloto quedaba un tanto justo para ella en estos momentos. Manejé con lentitud hacia la Clínica, escuchando a Bella tararear una canción que continuamente oía y ponía para nuestro tesoro… Tesoro que en unos días más estaría con nosotros.

La fecha para el nacimiento estaba prevista para un par de días más, pero mi padre nos había recomendado internarla por cualquier complicación o el adelanto del mismo, y era mejor que estuviera bajo el ojo médico. Los padres de Bella llegarían esta tarde y toda mi familia y amigos estarían al pendiente desde hoy. Estaba nervioso, quizás tenía que ver con ser padre primerizo y esperaba que todo saliera bien… Miré por el espejo retrovisor a mi mujer seguir cantando animadamente, mientras miraba su vientre y lo acariciaba como siguiendo el ritmo de la música. La veía sonreír a cada tanto, estando seguro que eran los momentos en que nuestro bebé respondía a sus estímulos.

- ¿Cómo estamos Bella?.- inquirió mi padre en cuanto bajamos del auto

- Muy bien, como si ni tal estuviera a pocos días de conocer a mi bebé.- sonrió.- Bueno, he notado algunas molestias, pero en los controles me han dicho que es normal experimentarlas días antes del nacimiento

- Es así. Bueno, en cuanto se presente el momento, estaremos al pendiente

- Gracias Carlisle.- sonrió ella con ternura.- ¿Mis padres llegarán hoy?

- Así es. Esme vendrá con ellos cuando lleguen. Ahora pasemos a la que será tu habitación por estos días

Efectivamente mis suegros estuvieron pronto al lado de su única hija y su primero nieto o nieta. Los dos estaban realmente emocionados, sin embargo, como siempre era Renée quien lo exteriorizaba más con su constante parloteo y jovialidad. Charlie en cambio, observaba atento cada detalle de Bella, y en varias oportunidades me observé reflejado en sus actos, como cuando un pequeño quejido por parte de ella, nos hacía inmediatamente estar alertas.

- Carlisle, de verdad preferiría quedarme.- volví a insistir

- Edward no es necesario. Hay enfermeras y doctores a su cargo, y por lo que veo, mi nieta o nieto no tienen intenciones de adelantarse

- ¿Y si pasa algo?.- mi padre puso sus ojos en blanco

- Estoy de turno y soy médico ¿Recuerdas?.- me enseñó su placa.- Creo que aprendí lo suficiente para avisar a la familia y atender la emergencia. No pasará nada, ahora vete que Bella debe descansar.- resoplé y me di por vencido

- Preciosa.- susurré. Sus ojos estaban poco a poco cerrándose.- Me iré a casa, pero volveré temprano

- Amor, estaremos bien.- levantó su mano y acarició mi mejilla.- Tienes que dormir, mira que pronto deberemos acostumbrarnos a nuestro nuevo integrante

- Estoy más que dispuesto a cambiar toda mi rutina por ella.- sonreí y la besé, para luego depositar un beso a su vientre

- O hijo. No seas discriminador Edward.- me regañó

- Lo que sea, será igualmente bienvenido. Te amo, los amo…

- Nosotros también te amamos papá.- murmuró para acomodarse y dormir

Sentía el sonido taladrarme los tímpanos. Abrí los ojos para solo encontrarme oscuridad, y alargué mi mano para detener el maldito despertador. Pero cuando lo alcancé pude notar que no era proveniente de él aquel sonidito estridente… Busqué a Bella en la orilla de la cama que comúnmente ocupada y ahí reaccioné totalmente. Bella estaba en la clínica y la música que volvía a repetirse era la de mi móvil. Me levanté de un salto y corrí a tientas por la habitación buscándolo…

- ¿Bueno?.- respondí jadeante

- ¿Dónde estás?.- gritó mi padre en el teléfono y me alarme, comenzando a vestirme con rapidez

- Estaba durmiendo ¿Qué le pasó a Bella?

- Está presentando síntomas. Comenzamos con el trabajo de parto, así que si no quieres perderte nada debes venir rápido hasta aquí

- Salgo.- anuncié y corté

Siete horas más tarde estábamos casi en el mismo punto que al principio. Todo marchaba bien, a excepción de mi hija que se tomaba todo el tiempo del mundo para acomodarse y salir a conocernos… Mi padre me había confiado que el médico a cargo, había señalado esperar un poco más, de lo contrario, el parto sería inducido… Bella mordía con fuerza su labio cada vez que una nueva contracción llegaba… Y a pesar de todo el dolor o la angustia que tuviéramos acumulada entre ambos, me sentía más vivo que nunca. Era como estar volviendo a la vida nuevamente, después de haber permanecido en un letargo duradero.

- El bebé está en posición, así que estamos listos. Cuando sientas deseos de pujar, debes hacerlo Bella.- indicó el médico minutos más tarde

- Estoy contigo y haremos esto juntos.- susurré en su oído

- Estoy…nerviosa.- me confió con sus ojos aguados

- Es lo último mi amor. Yo igual lo estoy, pero lo harás bien y estaremos los tres muy pronto. Te amo.- besé sus labios rápidamente, a tiempo cuando el intenso pitido comunicó una nueva contracción.

Y así siguieron más, mientras la preciosa mujer que estaba en la camilla trayendo nueva vida, se aferraba con fuerza a mi mano y se esforzaba por hacer tal cual mi padre, el médico y las enfermeras le iban indicando… Nunca un momento de la vida tuvo más significado en mis años.

El nacimiento de la creación que había hecho junto a la mujer que había decidido fuera mi compañera de toda la vida, había pasado a dividir mi vida en un antes y un después. Un antes que terminaba el mismo día en que Bella había logrado derribar lo que era, un ser totalmente defectuoso. Y un después que igualmente comenzaba allí y cobraba fuerza inigualable el día de hoy. Cuando el amor verdadero había transformado mi vida en un mar de perfecciones y se consolidaba con la llegada de esa princesa que venía a coronar nuestra vida para siempre.

- Edward…- habló mi padre, en el mismo instante que el sonido más celestial al oído humano podía llegar

- Está aquí…- susurró Bella agotada, y aun así sonriendo feliz

- Señor y Señora Cullen.- habló el médico que se alzaba desde los pies de la cama con un pequeño bultito en sus manos.- Es una niña

Supe en aquel mismo instante, que esa niña ya me tenía tomado del dedo meñique. Con solo observarla desde lejos y envuelta en esa manta… Se acercó con ella y la depositó en el pecho de Bella, dándonos una amplia sonrisa. No había palabras para expresar el momento… Bella lloraba, mientras acariciaba la pelusita de cabello que se asomaba. Me acerqué a mis dos mujeres con los ojos repletos de agua, que no me dejaban ver con claridad la maravilla que se extendía frente a mí.

- Es perfecta.- señaló con voz quebrada mi esposa al revisar sus manitos, sus pies y todo su cuerpo

- Es más que perfecta amor.- reí a la par de mi llanto ¡Era papá! Un sueño que tanto había anhelado, pero que buscaba en el lugar equivocado.

- ¿Estás contento? Es una niña al final de todo.- inquirió Bella mirándome fijamente

- Ustedes son mi mayor felicidad. Tú y nuestra pequeña princesa.- toqué con mis dedos la carita de mi bebé. Su calor era abrumador y su suavidad era exquisita

- Creo que tiene tu color de cabello.- añadió alzando su cabeza para verla mejor

- Tendrán varios días y semanas tratando de buscar a quien se parece.- expresó mi padre mirándonos con orgullo.- Los bebés van cambiando muy rápido… Felicidades a ambos por esta preciosa pequeña. Iré a darles la noticia a los demás. Disfrútenla.- se despidió y salió

- Esta princesa necesita un nombre.- murmuré limpiando mi rostro

- Se llamará Antonella. Bella como una flor.- susurró Bella.- ¿Te gusta?

- Es un nombre para ella.- sonreí y besé a mis dos chicas

- o -

- Llamó Emmett y dice que necesita hablar contigo para los últimos detalles de su traje. Que según él se ve ridículo vestido así y si no te despegas de nosotras por un día siquiera, él es capaz de ir en pijama a su matrimonio

- ¿Y no puede venir él hasta aquí? Seattle no está lejos.- encogí mis hombros y seguí admirando a Antonella que abría sus ojitos por pequeños momentos

- Edward.- llamó Bella con un tono de advertencia

- Ok, iré la próxima semana.

- La próxima semana será tarde. Debes ir esta.- maldecí bajo mi aliento

- ¿De qué color tienes tus ojitos mi regalona? Déjame verlos.- supliqué perdiendo el hilo de mi conversación con mi esposa

- Amor aún es luego para saber.- el tono de ella era cansino. Ok, venía preguntando lo mismo estas tres primeras semanas

- Carlisle y Esme me han dicho que si tiene como una aureola en su pupila serán claros…- me fijé detenidamente cuando volvió a abrirlos.- No tendrá mis ojos.- susurré al verla fijamente

- Ella es hermosa, era obvio que no tuviera tu color, sino el mío.- la miré de inmediato. Estaba riendo en silencio

- Muy graciosa. Pero tiene mi pelo.- sin mirarla supe que rodaba sus ojos

- Por supuesto. Ella saca lo mejor de cada uno.- se recostó en el otro extremo de nuestra bebé. Así quedamos haciendo una pequeña jaula con nuestros cuerpos a nuestra hija

- ¿Cuántos hijos quieres tener?.- pregunté jugando con los deditos de Antonella

- No lo sé… ¡Edward! Recién estoy recomponiéndome de un embarazo. No creo que sea el momento más idóneo para hablar de otro hijo.- se carcajeó

- Yo creo que sí.- me encogí de hombros.- No quiero que mi princesa esté tan solita

- De seguro no lo estará. Ni siquiera haz ido a la esquina. Debo agradecer que eres uno de los dueños de la empresa, sino a esta hora estaríamos con un aumento de la cesantía.- justo en ese momento sonó el teléfono. Bella enarcó una ceja hacia mi para que me levantara a atender.- Esto es mucho.- bufó cuando yo no hice amago de atender

- Tu madre está hecha una mañosa.- le conversé a mi pequeña. Acaricié su carita con mi nariz y la enterré en su cuello, absorbiendo ese aroma tan exquisito que expelía

- Era tu padre y dice que cuando te dignes a aparecer en Chicago, necesita que vayas a casa. Que tienen algo para Antonella y que vendrán la próxima semana

- Pueden traerlo ellos.- murmuré sin dejar de oler a mi princesa

- ¿Edward? ¿Piensas algún día salir de aquí?.- cuestionó divertida

- Algún día.- me moví solo unos centímetros para ver a Bella y guiñarle

- Estás loco.- sonrió negando con su cabeza

- Ustedes dos me tienen loco.- la apunté a ella y a mi pequeña

- Eres un sometido ¿Puedo entonces aprovecharme de ello?.- movió sus cejas de arriba hacia abajo

- Por supuesto.- exclamé y antes que volviera a hablar, me adelanté.- Siempre y cuando no tenga que ver con salir de la casa.- resopló y yo reí

- Ok, creo que no tengo tanto poder como esta pequeña brujita.- hizo un mohín pinchando suavemente a Antonella

- Claro que lo tienes. Yo soy tuyo… Pero tienes razón, no tanto como ella.- me burlé, obteniendo como resultado ver aparecer su pequeña y rosada lengua en forma infantil.

Estaba enamorado. De mis dos mujeres hermosas, pero mientras Bella me tenía tomado de mi labio inferior. Mi hija me tenía no solo del dedo meñique, sino de todos… Era un sueño hecho realidad, y uno de cual no quería despertar ni que nadie me pudiera interrumpir… Por eso no pensaba salir de casa en mucho tiempo… O al menos en los próximos 15 años…o más… Según yo…

...

The End

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Ok, mis chicas. Aquí van las respectivas aclaraciones.

Hice este segundo epílogo, no para buscar la mayor aprobación o poder quedar bien con quien no estuvo muy de acuerdo con el final que hice; sino tiene que ver con algo que en mi cabeza se escapó cuando escribí el que sería el único epílogo; el anhelo de Edward por se papá. Y que lo había dicho varias veces en cap anteriores y que con la premura de redactar el final se me pasó por alto. Gracias a Cecy Cullen en especial y varias en general, que me expresaron y me di cuenta de mi error.

También quiero aclarar que no habrá Secuela. Mis razones me las guardo, porque sé que muchas no estarían de acuerdo. Pero también tiene que ver con que

creo que el Fic perdería su sentido. La idea central era que Edward entendiera que el amor iba más alla del aspecto físico y una secuela tendría que

tener un nuevo drama que seguramente haría perder todo el brillo que ha tenido la historia =)

...

Muchas gracias a todas quienes me dejaron su comentario.

Se agradece todas y cada una de sus palabras. Me he sentido feliz de haber agradado en cierto término a muchas. Bueno, no puedo dejar contenta

a todas, así que igualmente gracias a quienes me dejaron saber que no les había parecido mucho el final. Soy imperfecta xD ¡No soy Ed! jaja

¡Las quiero mil y las dejo invitadas a pasar por mis otras historias a quienes me han preguntado por si tengo algo más escrito!

En mi perfil las encontrarán

...

Pam3.-