IMÁGENES

Imagen 46: Amnesia

Por Okashira Janet

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Amo el NaruHina, ustedes lo saben, yo lo sé, así que iniciemos.

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Hinata colocó una mano al frente, estaba cansada, le dolían las piernas, los brazos le estaban temblando, pero a su alrededor la gente estaba cayendo, grandes bolas de chakra salían despedidas del centro mismo del desastre. A lo lejos vio a Naruto, peleando codo con codo con Sasuke, se veía tan poderoso…

—Naruto-kun… —No pudo evitar susurrar su nombre, pero apenas fue una pequeña distracción, al instante siguiente saltó para esquivar otra peligrosa emanación de chakra, eran como balas pesadas y letales.

—¡Hinata!

—¡Kiba-kun!

—¡Cuidado! —Hinata sintió algo caliente bajando por su espalda desde su nuca, vio la boca de Ino abrirse para gritar y también sintió una momentánea calma, como si las cosas alrededor perdieran todo sentido y peso… luego sólo hubo oscuridad.

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Naruto nunca antes había sentido la euforia de una victoria como en ese momento, no podía haber nada mejor, Sasuke y Sakura a su lado, el corazón de todos latiendo juntos, la ebullición, la algarabía, las personas que se abrazaban llorando y los gritos de felicidad, ¡habían ganado!, ¡el mundo ninja estaba a salvo!

Recibió tantos abrazos que llegó un momento que ni siquiera sabía a quién abrazaba.

—¡Lo lograste Naruto!

—¡Eres nuestro héroe!

—¡Gracias Naruto! —Palmadas, sonrisas, reconocimientos, aunque todos estaban cansados no paraban de hablar, de la batalla, de la victoria, del mundo de ahora en adelante. Por un par de horas Naruto logró seguir el ritmo de aquel carnaval de felicitaciones, pero justo cuando estaba dándole un abrazo a Gaara sintió un repentino temblor en las piernas.

—¿Naruto?

—Creo que estoy un poco…

—¿Cansado? —Los ojos verdes de Gaara lo miraron atentamente—. Voy a decirles a todos que te dejen dormir un rato.

—No yo… —Pero fue imposible, se quedó colgando de Gaara como un trapo sobre un perchero.

—No te preocupes, nos encargaremos de lo demás. —Y así fue como (sin ningún heroísmo) Naruto y la cuarta guerra ninja se dijeron adiós. Si alguien le hubiera dicho a Naruto que al dormirse iba a descansar una semana seguida sin abrir los ojos y que lo iban a tener que nutrir por una sonda intravenosa no lo hubiera creído, pero así fue. Cuando por fin abrió los ojos se sorprendió de encontrarse en una cama de hospital, ¿acaso no lo había dejado Gaara en una campiña del campamento?, su sorpresa fue mayor cuando miró hacía la ventana y vio las calles características de Konoha, ¿tan profundo había dormido que lo habían llevado a la aldea sin que dejara de roncar?, toda idea romántica de heroísmo por su parte seguramente ya se había perdido.

Frustrado por echar a perder tan rápido su nueva imagen giró la mirada alrededor, pero se encontró solo (clásico de Konoha tener a un solo paciente por habitación), así que se paró, se quitó la intravenosa (tenía práctica de cuando era niño) y luego de ponerse su ropa, que alguien había dejado para él sobre una silla, salió de la habitación sintiéndose realmente descansado.

Caminó por el pasillo apenas unos cinco pasos antes de que un montón de enfermeras se le echaran encima.

—¡Naruto-sama!

—¡Naruto-sama!

—¿Ya se encuentra bien Naruto-sama?

—¿Eh?, —sin poder evitarlo sus mejillas se pusieron coloradas y dio un paso atrás—, sí, gracias.

—¡Naruto-sama se sonrojo!

—¡Kyaaa, que mono es Naruto-sama!

—¿Uh? —El rubio sintió sus orejas arder, estaba haciendo el ridículo, con razón Sasuke se portaba tan frío con sus seguidoras, era para no pasar semejantes bochornos—. Sakura… —Tuvo que obligarse a carraspear—. ¿Sakura-chan esta por aquí? —Hubo un par de risitas.

—Esta con Sasuke-kun.

—Oh. —Naruto se lo veía venir de cualquier manera, no era como si lo hubiera impactado tanto, aunque sería un mentiroso si no admitía que lo desilusionaba un poco, es decir, sus dos mejores amigos juntos, ¿era lo mejor verdad?, pero, ¿acaso Sakura no mostraría ni un poco de compasión por él después de todo lo que lo habían golpeado?, cierto, Sasuke también estaba ahí, pero él había llegado mucho después, en cambio él había llegado desde el principio, siempre en el lado correcto de la batalla.

—Sakura-san se ha repartido el día entre ustedes dos. —Una joven enfermera lo miró sonrojada—. La mañana con Naruto-sama y la tarde con Sasuke-kun, ella es una gran ninja-medic.

—Y una gran amiga también. —Naruto sonrió sintiéndose idiota de haber dudado de ella, ¿no había estado Sakura siempre con él en los momentos claves?, que siguiera amando a Sasuke no iba a cambiar las cosas entre ellos.

—¡Kyaaa Naruto-sama ha sonreído! —El rubio no pudo hacer otra cosa que componer una mueca y dar un paso atrás, ¿ahora este iba a ser su futuro?

—Chicas, por favor. —Para su sorpresa una voz desganada fue en su rescate—. Necesito hablar un par de cosas con él.

—Shikamaru-san… —Hubo una serie de susurros y las chicas se apartaron respetuosamente, se notaba que sentían admiración por el Nara, pero no la confianza para bromearlo.

—¡Shikamaru! —Naruto le palmeó la espalda, el Nara le obsequió una fugaz sonrisa, luego echaron a andar.

—Dormiste un montón flojo.

—¡No lo hice a propósito!, —Naruto chilló—, además era de esperarse yo fui el más guay de todas las naciones ninja.

—Lo fuiste. —Shikamaru asintió.

—Eh… —Nuevamente Naruto se sonrojó como colegiala, no estaba acostumbrado a los halagos, siempre era él quien tenía que subirse la moral—. No, estaba bromeando, sin los Kages y…

—Fuiste el héroe de esta guerra, eso nadie lo duda. —Shikamaru suspiró—. Mientras estabas dormido pasaron un montón de cosas.

—Me supongo. —Naruto bufó—. ¿Gaara ya se fue?, me quería despedir de él.

—Todos volvieron a sus respectivas aldeas a arreglar sus asuntos, sus finanzas y a enterrar a sus muertos.

—Oh. —A Naruto se le había olvidado ese punto, su faz se ensombreció.

—Las bajas siempre serán un mal necesario, pero Naruto, te tengo una buena noticia, —la mano de Shikamaru apretó su hombro—, eres candidato oficial para ser el próximo Hokage.

—¿Qué? —El rubio abrió la boca sin acabar de creerlo.

—Tuviste mucha competencia, —Shikamaru soltó una risita—, en el ardor de la guerra medio mundo quería ser Hokage, hasta Sakura.

—¿Sakura-chan?

—Sigo pensando que hubiera sido mejor opción…

—¡Oye!

—El caso es que ahora tienes que llenar un montón de papelería, pasar un par de pruebas y tomar un entrenamiento, pero tu sueño está prácticamente al alcance de tu mano.

—¡Eso es…! —Naruto apretó los puños sintiendo una felicidad completa que lo envolvía, pero en ese momento una voz hizo que ambos desviaran la mirada.

—¡Hinata!, te he dicho que no me sueltes la mano, podrías perderte. —Kiba, vestido con ropa civil sujetó a Hinata de la mano, la chica llevaba una bata de hospital y el largo cabello suelto le caía hasta las caderas haciendo contraste con su ropa blanca.

—Pe-perdón Kiba-kun.

—¡Ey Hinata!, —en cuanto la vio Naruto sintió el deseo apabullante de tomarla de la cintura y darle vueltas, pero se contuvo y en lugar de eso corrió hasta ella con los ojos brillosos—, ¡¿a que no sabes qué?!, ¡voy a ser Hokage!

—Uh… —Para su completa confusión la chica se sujetó de los hombros de Kiba y se escondió tras su espalda poniéndose roja por entero—. Mu-muy cerca…

—¿No le has dicho nada? —Kiba chasqueó la lengua dirigiéndose a Shikamaru.

—No me ha dado tiempo. —Shikamaru se cruzó de brazos—. Quería darle una buena noticia primero para aligerar la mala.

—Se lo digas como se lo digas va a ser una mala noticia. —Kiba bufó y luego le dio una palmada a Naruto en la mano (quien trataba de sujetar a Hinata mientras ella lloriqueaba asustada)—. Resulta que Hinata se ha puesto un golpazo en la cabeza y ahora no se acuerda de nada, lo siento.

—¿Eh? —Naruto, que seguía en su afán de tocarle la frente para ver si tenía fiebre mientras ella murmuraba cosas incomprensibles, giró a verlo sin entender—. ¿Qué dijiste?

—Tiene amnesia. —Shikamaru suspiró—. No se acordaba como se llamaba, no recuerda a Neji ni a su hermana, no recuerda a su clan, pero al final ha tenido que aceptar a Kiba porque se la paso pegado a ella toda la semana por más que ella lloraba diciendo que le tenía miedo.

—¿Puedes creerlo?, —Kiba gruñó—, yo que he cuidado de ella por cuatro años y viene y me dice que me tiene miedo porque soy muy violento.

—Cualquiera tendría miedo. —Shikamaru entrecerró los ojos—. Intentaste golpearla en la cabeza para ver si así recobraba sus recuerdos.

—Pudo haber funcionado. —Kiba se defendió—. ¡Y tu deja de hacerle muecas!, —el castaño apuntó a Naruto con el dedo—, ¡¿eres idiota?!

—Sólo estaba pensando que quizás me recordara si le muestro mi lado divertido. —Naruto se rascó la nuca.

—Pues yo creo que la has aterrorizado. —Shikamaru se pasó una mano por la cara, Hinata estaba prácticamente azul.

—El caso es que ha vuelto a ser la tímida y débil chica de antes. —Kiba se cruzó de brazos mientras un tic le latía en la ceja, Hinata se había echó un ovillo en su espalda, sujetándolo por la camisa y hundiendo la cara entre sus omoplatos—. ¡Y ahora que por fin había logrado avanzar con éste idiota!

—¡No me digas idiota! —Naruto se puso rojo por entero—. Si no me recuerda sólo será cosa de que me vuelva a recordar.

—¿Y cómo piensas hacer eso genio? —El castaño arqueó una ceja.

—Primero haciendo que no me tenga miedo. —El rubio asintió repetidas veces con la cabeza—. Si se ha hecho tan dependiente de Kiba en una semana seguro que a mí me toma menos tiempo.

—¿Quieres que se vuelva dependiente de ti? —Shikamaru lo observó cómo quién ve un caso perdido.

—¡Oh!, —la sangre se le subió a la cabeza—, lo que quería decir… —Fastidiado Kiba sujetó a Hinata por los brazos y la puso frente a Naruto, la chica abrió mucho los ojos que se le llenaron de lágrimas al estar tan cerca de un hombre extraño que la veía como quien ve un objeto a la venta. Naruto sabía que en realidad debía sentirse mal por verla tan asustada y llorosa, pero por otro lado… ¡era una monada esa expresión de desesperación y vulnerabilidad! (¿acaso estaba un poco enfermo por sentir eso?).

—Ki-Kiba-kun. —Infructuosamente ella trató de volver a la seguridad de la espalda del castaño.

—Sí, ya lo decidí. —Naruto la tomó por los hombros—. Si vivimos juntos una semana seguro logro que me quiera de nuevo.

—Este hombre es muy optimista, ¿cierto? —Shikamaru y Kiba entrecerraron los ojos.

—¡Shikamaru, cancela mi trabajo para convertirme en Hokage una semana!

—¿Seguro? —El Nara se rascó una oreja.

—Sí, —el rubio sonrió ampliamente cerrando los ojos—, hay algo más importante que debo hacer primero. —Acto seguido tomó a Hinata por la cintura y sin el menor problema se la echó en un hombro, la chica se sonrojó de tal manera que estuvo a poco de desmayarse—. Nos vemos. —Enseguida saltó por la ventana con la chica bien sujeta.

—¿Él dijo que había algo más importante que volverse Hokage, cierto? —Kiba echó una mirada por la ventana.

—Probablemente no se ha dado cuenta de la intensidad de sus sentimientos dado lo idiota que es. —Shikamaru ladeó la cabeza.

—Y a todo esto… —Kiba deprimió los hombros—. ¿No es esto un secuestro?

—Tal parece…

—¿Qué le vamos a decir a su padre?

—Por ahora guardemos silencio…

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—¿No es genial Hinata-chan? —Naruto se dejó caer sobre una suave cama estilo occidental—. Tomarnos unas vacaciones luego de tantas cosas desagradables…

—¿Do-donde esta Kiba-kun? —Hinata estaba echa un ovillo en un rincón de la habitación, pero por lo menos ya no intentaba escapar de él como al principio.

—No te preocupes por él, —Naruto le sonrió distraído—, lo veremos cuando regresemos, ahora lo importante es relajarnos juntos, ¡este hotel es genial! —Hinata lo miró reírse y el pavor creció en ella, aquel chico rubio le había dicho que se llamaba Naruto y que ella lo amaba.

Me amas intensamente dattebayo. —¿estaba loco?, no lo recordaba para nada, además no dejaba de hablar todo el tiempo, siempre con esa sonrisa luminosa, ¿era un demente?, ¡y la había secuestrado!, ¡la había llevado a ese hotel!, en el camino Hinata había intentado resistirse, pero él era increíblemente fuerte, de hecho ni siquiera le había causado molestias, la cargaba como un saco de patatas cualquiera, hablando animadamente acerca de la guerra y "fue tan genial cuando nos tomamos de la mano en medio de la batalla dattebayo", no le entendía ni una palabra, era como Kiba al principio cuando le gritaba groserías y la asustaba, ¿acaso todos los hombres eran iguales?

—Bueno Hinata-chan, ahora vamos a dormir, ¿de acuerdo?

—No… —La joven balbuceó aterrada, él se quitó la playera, lanzó un enorme bostezo y luego caminó hacia ella—. N-no, a-aléjate… —Pero él no la escuchó, la tomó de la mano y la arrastró a la cama hablando animadamente del itinerario del día siguiente—. Po-por favor… —Fue en vano, él la metió en la cama, la cubrió con las sabanas, Hinata sintió que la desesperación, el miedo y la frustración crecían en ella, su pecho desnudo, varonil y trabajado estaba a escasos centímetros de ella, era un torso entrenado en la batalla, ¡jamás lograría ganarle!, un par de lágrimas empezaron a correr por sus mejillas cuando él finalmente apagó la lámpara sin darse cuenta de su estado.

—¡Bueno, buenas noches Hinata-chan! —Y sin más se giró hacia el lado izquierdo de la cama dándole la espalda y se echó a roncar.

—¿Se-se ha dormido? —Hinata no podía creerlo, se sentó con las rodillas pegadas al pecho y asustada le echó un vistazo, pero él incluso tenía la boca abierta y estaba babeando, ¿la gente se podía dormir tan pronto? Y más importante aún, ¿entonces no quería abusar de ella?, un ramalazo de alivio la recorrió de arriba abajo y luego se sintió un poco tonta, ¿por qué un hombre tan apuesto querría abusar de alguien como ella?, la verdad es que aunque le causaba miedo Naruto era muy guapo, tenía el cabello dorado, ojos azules y un cuerpo de infarto. Ella en cambio tenía unos ojos muy extraños, no se parecían a ninguno de los que había visto en el hospital y su piel era tan blanca que en ocasiones se le veían las venas y cualquier golpe le hacía un feo moretón. Definitivamente no había nada que pudiera tentarle a un hombre como él.

Así que un poco más relajada se acostó dándole la espalda y se ovilló contra las sabanas, le aliviaba saber que él no iba a tocarla, pero por otro lado… su rostro entero ardió, ¿en que estaba pensando?, ¡ella no quería sentir el tacto de esas manos bronceadas de hombre!, ¡claro que no!

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Naruto despertó por la mañana y por un pequeño momento no supo dónde estaba, el colchón era blando, la almohada tibia y la pared… bueno, no recordaba esa pared, ahogando un bostezo se talló un ojo y se incorporó a medias, la sabana le resbaló hasta la cintura y para su sorpresa descubrió unas hebras negras y sedosas extendidas en el lado contrario de su cama.

—¡Oh!, —una sonrisa iluminó su rostro al recordar—, Hinata-chan. —Su plan era despertarla, recitarle en un dos por tres los planes turísticos del día y arrastrarla a todos los lugares que quería ver, pero para su propia perplejidad se quedó viéndola fijamente sin hacer un solo movimiento. Hinata dormía con el piyama que Sakura le había prestado, un conjunto de un suave color verde de una camiseta con pantalones cortos, pero había algo que su compañera de equipo no había calculado. Los senos de Hinata se apretaban de tal manera bajo la camiseta que parecía que iban a tronarla en cualquier momento y en extraordinario contraste con aquel cuerpo de diosa su rostro era el de una niña que durmiera tiernamente en un país encantado.

—¿Hum? —Hinata abrió los ojos al sentir una mirada fija sobre ella, pero en cuanto lo hizo notó unas pupilas azules observándola sin recato—. ¿Qué-que haces? —Asustada se tapó con la sabana hasta el cuello.

—Viéndote. —Naruto contestó con simpleza.

—¿Po-por qué?

—Porque eres muy bonita. —Naruto le sonrió con sinceridad y le revolvió el cabello—. ¡Ahora escúchame!, —sus ojos azules se iluminaron—, ¡tenemos que ir a ver ese lugar dónde hacen algodón de azúcar!, ¡dicen que puedes comerte todo lo que puedas! —El rubio siguió hablando con bríos, pero Hinata no podía dejar de verlo, por alguna razón cuando le había dicho que era bonita su corazón había saltado.

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Naruto había pasado tres días geniales con Hinata, ella ya no le tenía tanto miedo, incluso a veces se reía (no mucho y no muy seguido, pero lo hacía), todas las mañanas Naruto se despertaba antes que ella sólo para verla dormir y no sólo era por la panorámica sensual (¡no era un pervertido!), simplemente verla tan vulnerable y hermosa le alegraba todo el día. Lo único malo es que seguía mencionando mucho a Kiba y de vez en cuando pedía regresar con él, al principio Naruto no le había tomado mucho en cuenta que lo mencionara tanto dado que solo lo había conocido una semana (según las leyes de la amnesia), pero últimamente empezaba a fastidiarlo.

¿Cómo había podido Kiba con una sola semana calar tanto en ella?, ¿acaso los antiguos sentimientos de su corazón se estaban haciendo presentes?, a ser sincero siempre había pensado que Hinata y Kiba eran demasiado cercanos, más incluso que simples buenos amigos, pero nunca le había molestado tanto ese pensamiento como ahora.

No sólo eso, le estaban pasando cosas extrañas, Hinata llamaba mucho la atención, tanto por la peculiaridad de sus ojos como por las otras partes de su cuerpo (no entendía muy bien por qué, pero la ropa de Sakura que en ella se veía tan recatada en Hinata se volvía muy sensual).

El caso es que últimamente cuando los hombres la veían más tiempo del permitido (según sus propios estándares) empezaba a irritarse, así que terminaba por abrazarla o alguna cosa así y como resultado ella se asustaba, se ponía a temblar, pedía que la soltara, se ponía roja como un tomate y en la última ocasión había llorado y se había desmayado (todo en el mismo paquete).

¿Tan repulsivo era?, más que preocuparlo ese pensamiento le causaba enfado, ¿por qué ella se aferraba a la camisa de Kiba y no podía permitir que la abrazara por la cintura para alejar a unos tipejos?, no es como si quisiera aprovecharse o algo así. Además, ¿no había sido ella quien le había confesado que lo amaba?, confesar algo tan impactante y luego perder la memoria y tratarlo como repelente era una falta de respeto con todas las de la ley.

Así que al mismo tiempo que lo hacía inmensamente feliz Hinata también lo enfadaba en más de un sentido.

—¿Uh? —Naruto abrió los ojos, el sol le estaba pegando en la cara así que sacudió un poco la cabeza, normalmente el sol no le daba en la mañana…—¿Eh? —Para su sorpresa no estaba girado a la izquierda (como lo hacía todas las noches) si no que se había girado a la derecha, ¡no solo eso!, Hinata estaba entre sus piernas, ¿cómo había pasado eso?, bueno prácticamente daba la impresión de que él la había abrazado con piernas y brazos durante la noche (clásica posición de garrapata), de tal manera que ahora la cabeza de la chica estaba contra su pecho, los senos de la joven se pegaban a su abdomen.

¡Mal, mal, mal!, Naruto quería moverse pero le estaba saliendo tal cantidad de humo de la cabeza que pronto pasaría por ser una locomotora, tuvo que obligarse a sí mismo a respirar profundo y tratar de relajar un poco sus brazos y piernas, soltarla lentamente…

¡Y una mierda, no podía!, escalofríos muy parecidos a lo que debía ser el placer lo recorrían de arriba abajo así que fijó la mirada en un punto de la pared y trató de pensar en otra cosa, sus mejillas ardían y en lo único que podía concentrarse era en el cuerpo suavecito contra el suyo.

—¡Ah! —Para su desgracia su debate mental no duró mucho porque ella despertó y lo aventó con tal fuerza que por un momento Naruto pensó que había recordado como realizar el Junken. —¿Qué-que estás haciendo?

—Lo siento. —El rubio se frotó el pecho adolorido—. Fue un…

—¡No te me acerques! —Hinata chilló observándolo asustada—. ¡No me toques!

—Oh… —Naruto sintió tal frío en su corazón que apretó los dientes, ya no era el niño ingenuo que podía sonreír cuando lo lastimaban—. Así que es así. —Se colocó la playera y salió de la habitación—. No volverá a suceder. —Hinata vio la puerta cerrarse y apretó las mantas bajo sus manos, había hecho lo correcto, ¿cierto?, llevaba cuatro días de conocerlo, no podía permitir que rompiera sus barreras tan fácilmente, cada día que pasaba con Naruto era tan feliz que se asustaba a sí misma, ¿cómo podía abrirse de esa manera con un extraño?, ¿qué tal si solo estaba jugando con ella?, ¿cómo podía saber que era sincero?, le causaba tal terror ver lo fácil que confiaba en él y lo bien que se sentía cuando él la tocaba que no veía otra salida que apartarse de él de alguna manera, regresar con Kiba, rechazarlo… ella estaba en lo correcto… ¿entonces por qué su expresión y sus palabras le habían dolido tanto?

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Habían llegado al día 5 y Naruto cada vez estaba más desesperado, llevaba un día y medio sin hablarse con Hinata, para colmo, pese a que había intentado mantenerse frío y enfadado para con ella, Hinata no había parado de llorar y aquello había ablandado su corazón más rápido que decir "Sasuke nunca será Hokage".

La cuestión era, ¿cómo se suponía que iba a disculparse?, no encontraba el momento de iniciar una conversación, cada vez que repetía lo sucedido en su mente encontraba decenas de maneras de disculparla, ¿no era Hinata una chica tímida y recatada?, era normal que se hubiera asustado de despertar y encontrarlo aferrado a ella, si hasta era acoso sexual. Pero otra parte de sí mismo, una parte oscura, le repetía que si ella lo había olvidado tan fácilmente era porque en realidad no lo amaba en serio.

Así que al mismo tiempo que se sentía incómodo por ser catalogado como un pervertido en potencia también se sentía sumamente desgraciado.

Con un suspiro el joven miró por la ventana, Hinata se había ido a las aguas termales, últimamente no estaban juntos más que para dormir y la chica siempre se cuidaba bien de ponerse lo más lejos posible de él, de preferencia con almohadas de por medio.

—Hinata… —El rubio suspiró sujetándose la cabeza, pelear por ella o dejarla irse, sentía que estaba en una disyuntiva donde el único lastimado era él, ¿por qué el amor nunca podía sonreírle?, ¿estaba maldito o algo así?

—Te lo digo, —dos chicos cuchicheando le provocaron girar la mirada—, ¡ellos dijeron que iban a atraparla!

—Van a meterse en problemas…

—¿Quién se va a dar cuenta si están en las termas?, por más que grite nadie la va a oír. —Antes siquiera de ponerse a pensar si sus deducciones eran ciertas Naruto echó a correr en dirección a los baños termales. Hinata había ido ahí, Hinata que no recordaba que era una ninja, Hinata que era tan vulnerable como cualquier chica común y corriente, Hinata que por más que gritara nadie iba a oír.

Hizo una entrada bastante ruidosa en los cambiadores femeninos, para su enorme alivio había tres tipos ahí y al parecer su presencia los desconcertó.

—Ni siquiera se les ocurra. —Naruto gruñó señalando afuera con el dedo pulgar—. Ella es mía. —Los ojos se le pusieron rojos, lo supo porque los tres hombres lo observaron con sorpresa y miedo, nadie era ajeno a la leyenda ninja, el chico rubio con los ojos rojos del Kyuubi. Ni siquiera intentaron disculparse o balbucear, los tres salieron corriendo ante la mirada del rubio.

—¿Hinata? —En cuanto los vio salir alzó la cortina que separaba a los vestidores de las aguas termales, era muy tarde y sólo la chica estaba ahí—. ¿Hinata, estas bien? —Pero ella no contestó, asustado, ¿qué tal si le habían hecho algo y ya iban de salida?, corrió a las termas y se metió al agua como un simple civil, al instante el agua le tapó hasta la cintura y supo que había sido un idiota, alguien lo mataría si se enteraba que su entrenamiento intensivo de caminar sobre el agua no había servido de nada.

—¿Naruto-kun? —Y entonces la vio, cubierta por una simple toalla, el cabello sobre un hombro y las mejillas muy sonrojadas—. ¿Qué-que haces aquí?

—¡Oh!, —el rubio suspiró aliviado—, ¿por qué no contestabas?, pensé que…

—¿Po-por qué no llevas playera?, ¿qué-que haces aquí? —Hasta ese momento Naruto fue consciente de que llevaba el pecho desnudo, bueno, después de todo acababa de tomar un baño antes de que tuviera que correr en plan "príncipe al rescate", lo sentía por su pantalón y sus sandalias que con el agua caliente iban a acabar hechos una lástima.

—Ah, te decía, estaba afuera de la habitación cuando…

—Ve…vete… —Hinata se encogió sobre sí misma, las mejillas encendidas. Por un momento Naruto sintió que lo golpeaban, otra vez, una vez más daba todo de sí mismo y sólo recibía rechazo por parte de ella, era como antes, como cuando era niño y pese a sus esfuerzos los demás lo rechazaban. La frialdad lo tragó entero, como pudo recogió los pedazos rotos de algo que podía ser su corazón o su dignidad, estaba por decirle alguna frase especialmente dura cuando notó con sorpresa que ella estaba temblando, pero no era por miedo, que estaba sonrojada, pero no era por el calor del agua, hasta ese momento se dio cuenta de que la mirada esquiva, los dedos apretados y la apariencia de inminente desmayo eran los mismos síntomas de antes, eran los mismos síntomas que él no había sabido leer en ella cuando eran más jóvenes.

—¿Podría ser…? —Naruto avanzó hacia ella entrecerrando ligeramente los ojos, ella dio un respingo y apretó los brazos contra su pecho.

—Po-por favor…

—¿Será…? —Naruto se detuvo frente a ella, tan cerca que Hinata se encogió sobre si misma—. ¿Será que yo te gusto? —Los ojos de la joven se abrieron enormes, Naruto no necesitó que contestara, la respuesta estaba escrita sin espacio para equivocaciones en aquellas pupilas plateadas.

—N-no… yo… —Aunque intentó negarlo Naruto sabía que esta vez le estaba mintiendo, la sujetó de una muñeca acercándola hacía él, automáticamente Hinata cerró los ojos. Naruto pensó en besarla (¡lo había estado esperando sin saberlo por tanto tiempo!), pero al final su naricita respingada y enrojecida le dio otra idea, lentamente sacó la lengua y lamió despacio su nariz, Hinata soltó un chillido y abrió los ojos sólo para volver a cerrarlos al notar la intensidad de su mirada azul sobre ella.

—Na-Naruto-kun, po-por favor…

—¿Te gusto verdad? —Naruto no sabía por qué la voz se le había enronquecido, de lo que si era consciente es de que esta vez su lengua estaba recorriendo su mojada mejilla.

—Naruto…kun… —Fue como un suspiro, Naruto acarició con su lengua su labio inferior y sintió como las piernas de la joven dejaban de sostenerla, aquel cuerpo sensual y mojado cayó sin fuerzas sobre él, Naruto aún no acababa de decidir si aquello iba a ser un premio o un castigo.

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Hinata abrió los ojos, se pasó una mano por la frente y se incorporó a medias en la cama.

—¿Dónde…?

—¡Hinata-chan!, —para su sorpresa Naruto brincó frente a ella sentándose sobre la cama—, ¡ya despertaste!

—¿Naruto-kun?, —Hinata abrió grandes los ojos—, ¿Dónde está Kiba?, ¿y los demás?, ¿qué pasó con Madara?

—¿Eh? —Naruto tuvo un feo, muy feo presentimiento—. Hinata-chan… no me digas que recuperaste la memoria…

—¿Memoria?, —la chica parpadeó—, ¿estamos en el hospital Naruto-kun?

—¿Sabes?, —el rubio dejo caer con pesadez la cabeza—, dejarme hacer avances en nuestra relación y luego olvidar todo lo que pasó es, definitivamente, muy grosero de tu parte.

—¿Naruto-kun?

—¡Pero no importa!, —con el ánimo que lo caracterizaba el rubio alzó un puño al cielo—, puedo hacerlo de nuevo.

—¿Naruto-kun? —Cada vez más perdida Hinata parpadeó.

—Dime Hinata-chan, ¿de casualidad no tienes ganas de ir a las aguas termales?

—¿Eh?

.

.

.

.

.

Notas de Okashira Janet: Exámenes Off.

Agradezco a:

Gaby-L

RukiaNeeChan

Lu Hatake

Violetamonster

Lilipili

Kary Landero 3

Yo soy tu

Acantha-27

Laaulyy

StefanyBM

Gabyah

NANA-chan53

Karla-eli-chan

Sasuhinas fan

Rocio Hyuuga

Ro0w'z

Zafiro Nyan

Hinamel

Ojosdeluna

A todo(a)s muchas gracias por leer. Ya sólo faltan cuatro capítulos para terminar el fic y empieza a sentirse la melancolía (¡vaya fanfic más largo!) muchas gracias por seguirlo por ya, casi, cuatro largos años.

Muchas personas me han pedido que continúe el capítulo de "Chicos antes que flores", pero para serles sincera si lo hago perdería el encanto, estoy segura de que sería una mala continuación (como cuando sacan la película 2 de una película de Disney y piensas que es un desastre).

En fin, muchas gracias por seguir conmigo un año más.

5 de Diciembre del 2013 Jueves