IMÁGENES

Imagen 5: Los muñecos de Sakura

Por: Okashira Janet

5/50

Cuando Sakura cumplió dieciséis años toda su casa se había vuelto un caos, aquello de "fiesta de mujeres" había resultado más peligroso que si Orochimaru las hubiera atacado en sus años mozos, todo empezó con el alcohol, cerveza tras cerveza, tequila y algo que ya nadie sabía que era pero que quemaba en la garganta.

Tenten había empezado a jugar tiro al blanco con una bufanda que alguien había dejado en el perchero y como a pesar de estar más borracha que una cuba seguía teniendo una puntería de diablo dejo la pobre prenda irreconocible.

Hinata se puso a llorar sobre algo que tenía que ver con su padre, no ser lo suficientemente digna, problemas no resueltos con Neji y finalmente se quedo dormida como un bebe.

Temari se quitaba una prenda cada vez que se tomaba una nueva copa y alguien tuvo que recordarle que no había hombres cerca y ni por asomo alguien había visto a cierto hombre de cabello peinado a manera de escobeta paseando por ahí.

Ino que a pesar de todo el alcohol consumido parecía tan fresca como una lechuga se dirigió hacía la de cabello rosa y sonrió ampliamente como lo hacía cuando de niña tenía un plan macabro para compartir.

-Tengo un regalito para ti frentona-

Muñecos

A la mañana siguiente, con algo de migraña y vistiendo un piyama rosa que caía vaporoso hasta sus tobillos, Sakura observó a los dos muñequitos que había botado de cualquier modo sobre su mueble la noche anterior, con curiosidad se preguntó cuanto tiempo se habría tardado Ino en hacerlos, lo cierto es que le habían quedado perfectos.

El primer muñeco era una copia exacta en miniatura de Naruto, el cabello rubio, el traje color naranja chillón con tiras negras que le otorgaban cierta madurez, incluso tenía su pequeña banda de Konoha y las vendas blancas que solía usar su compañero por encima de la rodilla, quizás el único fallo fueran los ojos, no le había puesto botones azules sino negros.

El otro muñequito era Sasuke Uchiha, el cabello le había quedado con algunos tintes azules pero en lo demás era perfecto, la ropa que usaba cuando seguía bajo las ordenes de Orochimaru era exacta, camisa blanca, pantalones abombados negros y aquella especie de cuerda morada que simulaba a las serpientes en su cintura a juego con su piel blanca, toda una belleza de arte para quien se declarara fan de los chicos más apuestos de la aldea, ah claro ¿Había comentado que Sasuke había vuelto a Konoha?

-Hola Sasuke- la joven tomó al muñeco de cabello negro y lo balanceó frente a sus ojos.

-Hola Naruto- tomó al rubio con la otra mano y lo hizo dar pequeños saltitos.

-Ino definitivamente merece un buen regalo esta vez- soltando un enorme bostezo la joven colocó ambos muñecos sobre su escritorio recargados uno sobre el otro y después de estirarse y volver a tallarse un ojo se dirigió a su armario y tomó la ropa adecuada para aquel día para acto seguido meterse a bañar, en cuanto los muñequitos estuvieron solos el pequeño rubio agitó un poco su rubia cabellera.

-Hemos ido a parar a otro lado dattebayo-

-Eso es obvio Sherlock- el muñequito de cabello negro enarcó su ceja de estambre.

-Me gusta este lugar, es rosa- el rubio sonrió bobamente admirando el paisaje.

-Es demasiado rosa para mi gusto-

-Tampoco te gustaba mucho el cuarto de Ino-chan-

-Demasiadas flores-

-Nada te gusta- suavemente el rubio movió sus pequeñas manitas de fieltro.

-Deja de moverte, me estas aplastando-

-Esa chica nos puso juntos ¿Qué quieres que haga?-

-Esa chica es una molestia-

-A mi me pareció linda-

-Tu también eres una molestia-

-Mejor cállate- los dos botoncitos que el rubio tenía por ojos parecieron enojarse y el otro soltó un bufido de algo que parecía superioridad, Sakura volvió a entrar perfectamente bañada y arreglada, su cabello rosa un tanto mojado caía por sus hombros mientras murmuraba algo acerca de que no encontraba sus botas, el rubiecito susurró a su compañero que se estaba enamorando, cuando Sakura salió del cuarto el muñequito de cabello negro le dio un sonoro golpe en la cabeza a su compañero… le tardó tres horas al rubio volver a trepar hasta el escritorio.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o

-¿Bueno?- adormilada Sakura tanteó en la oscuridad y sujetó su teléfono celular junto a su oreja -¿Qué diablos quieres a esta hora Ino?- frotándose un ojo la joven giró hacía el reloj que tenía sobre su buró.

-Le habla Ino-chan- Naruto que seguía tieso como buen muñequito sobre el escritorio le susurró lo más bajo que pudo a su compañero quien hizo un gesto de indiferencia con su suave carita de tela.

-¿Salir de compras?- tanteando por su mueble Sakura tomó al muñequito de Naruto por un piecito y lo jaló hasta estrellarlo contra su pecho abrazándolo –No sé…- el pequeño rubio se estaba dando una idea bastante precisa de lo calido que podía ser un pecho femenino, el pequeño Sasuke desde su lugar en el escritorio meneó con desaprobación su melena de hilos oscuros.

-Ya se que es mi día libre I-n-o- la joven de melena rosa puso especial énfasis en cada letra del nombre de su amiga tendiéndose de espaldas sobre la cama, el pequeño Naruto quedo tendido con las manitas extendidas sobre ella, que lastima que sus ojillos de botón quedaran viendo hacía el techo porque de caso contrario sería la más feliz de las criaturas.

-Bueno, bueno, esta bien, ¿Tenías que hablar a las dos de la mañana para decirme?... en realidad me importa un comino que acabes de llegar de una misión- la joven siguió hablando moviéndose de vez en cuando, ya estirándose ya bostezando, el pequeño rubio se movía con ella, su cuerpecito de tela era envuelto en la calidez que despedía su cuerpo de mujer, Sasuke desde el escritorio arqueó su cejita de estambre al ver que su compañerito parecía estarla pasando bomba, aunque lo cierto es que hacía mucho tiempo que nadie jugaba con ellos, una vez cuando Ino apenas estaba terminando de hacerlo había llegado un Nara Shikamaru al cuarto y había jugado largamente con el rubiecito, había dicho algo que sonaba como "Rasengan" y lo había aventado repetidas veces contra el colchón de la cama hasta que la joven rubia había rugido algo que sonaba como "si algo le pasa al regalo de la frentona me lo pagaras con tu vida" y así el pequeño Naruto había vuelto a sentarse en el cómodo escritorio con su sonrisa de estambre más amplia de lo normal.

-Sí, adiós Ino- finalmente Sakura colgó su celular y susurró entre dientes algo acerca de las cerdas desconsideradas, luego se hizo un ovillo contra su almohada y se abrazó fuertemente al pequeño muñequito de Naruto, seguramente que al rubio verdadero le daría un ataque de felicidad si supiera que dormía de esa manera con una copia suya, lentamente una sonrisa se dibujó en el rostro de la chica, Naruto definitivamente no dejaba de ser un burro de primera pero aún así lo quería.

-Buenas noches Naru- finalmente los ojos verdes como esmeraldas se cerraron y el pequeño rubio elevó su pequeña manita de fieltro intentando hacer la señal de la victoria hacía su compañero quien desvió ostentosamente la mirada, la verdad no entendía porque todo el mundo prefería jugar y abrazar al rubio, a su manera de ver las cosas él era un muñequito más agradable a la vista, cierto que no tenía una melena dorada pero aún así…

-Usurantonkachi- y diciendo esto muy digno procedió a pasar lo que restaba de noche viendo la luna y no a su compañero siendo apretujado contra la suave mejilla de la chica.

.

..

..

.

La primera vez que Naruto y Sasuke se separaron fue durante una misión de Sakura, la joven Ninja era requerida por sus labores medicas en la aldea del rayo, era una misión que no compartiría con sus antiguos compañeros de equipo y en el ultimo instante y con la mochila puesta al hombro la joven había dirigido su vista hacía atrás y después de un corto titubeo había metido dentro al pequeño rubio.

-¡Me voy mamá!- Sasuke había oído los pasos de la chica por la escalera y en el justo instante en que la puerta de entrada había cerrado de golpe el pequeño muñeco se había puesto de pie enarcando a niveles inverosímiles su cejita de estambre, ¿Por qué diablos esa tonta prefería a su compañero en vez de a él? Ino siempre solía decir "que bien me esta quedando Sasuke-kun" y él lo creía porque tenía una piel de fieltro suave y blanca cual porcelana, sus ojos eran dos brillantes y profundos botoncitos negros y su ropa era por mucho de mayor gusto que la naranja chillante de Naruto.

Un oso de felpa que vivía junto al espejo había intentando consolarlo contándole del tiempo cuando él era el favorito de Sakura pero aquella charla no le interesó en lo absoluto, moviéndose con dificultad –pues sus piecitos de fieltro no eran muy seguros- se dirigió hacía la ventana y se quedo viendo al exterior largo rato con aire enfadado, esperaría ahí hasta que el rubio traidor volviera y él pudiera enseñarle a la molestia rosa que era mejor que aquel remedo de títere de Naruto.

Esa noche cuando cansada Sakura había vuelto de su misión Sasuke intentó parecer el muñequito más deslumbrante que manos humanas hubiesen sido capaces de crear, pero la joven estaba demasiado cansada como para admirar la manera en que brillaba su melena oscura, sin sacar siquiera al pequeño Naruto de su mochila se echó sobre la cama y al poco tiempo estaba dormida, sin más remedio Sasuke se dejo caer de cabeza desde las alturas –decían que el cuerpo de algodón absorbía bien el impacto- botando y botando rodó hasta el piso y bastante mareado corrió con sus acolchados pasitos hacía la mochila de la chica.

-¿Estas ahí?-

-¿Eres tú Sasuke?-

-No, soy el hada de los dientes-

-Que raro, tienes la misma voz que Sasuke dattebayo-

-¡Claro que soy Sasuke!- el muñequito de cabello negro apretó ambas manitas, no era un portador nato de la paciencia.

-Sasuke no sabes todo lo que me paso en estos días- el rubiecito empezó a moverse agitadamente dentro de la mochila –Curamos a muchas personas y Sakura me usaba para calmar a los niños, decía que yo era el rayo amarillo de Konoha y todo el mundo me conocía decían "¡Naruto, Naruto!"-

-Que emoción- poniendo mala cara Sasuke se dejo caer sentado frente a la enorme mochila rosa que guardaba en su interior a su compañero, el resto de la noche se la pasaron así, él escuchando y el otro hablando y hablando sin parar, cuando empezaba a clarear Sasuke decidió regresar a su escritorio y Naruto procedió a quedarse quieto completamente.

-Que tarde es…- Sakura despertó cuando ya el sol empezaba a darle en la cara entrando por su ventana.

-Buenos días Sasuke- lo primero que vio fue al muñequito copia de su compañero medio doblado sobre si mismo, al instante recordó que había dejado al muñequito de Naruto metido en su mochila y corrió a sacarlo.

-Buenos días a ti también Naruto- con cariño desacomodó las suaves hebras doradas –Fuiste de mucha ayuda en la aldea del rayo, gracias- las mejillas de Naruto se colorearon débilmente y Sasuke frunció a extremos increíbles su cejita de estambre, la envidia hacía Naruto empezaba a ser corrosiva.

-Lamento no haberte llevado a ti también- la chica giró hacía el muñeco de Sasuke como si adivinara sus pensamientos –En muchos lugares no dejas de ser un peligroso traidor a pesar de todo- el pequeño Sasuke se preguntó porque diablos diría esa chica que era un traidor, su corta vida había consistido hasta la fecha en pasar de la casa de Ino a la de Sakura y no veía traición por ninguna parte porque lo cierto es que Ino los había regalado y en ese caso Naruto también sería un traidor por pasar sin pena alguna de una dueña a otra.

-Estoy loca- tomando a Sasuke en su mano izquierda la joven arqueó una ceja –Hablándole a dos muñecos en lugar de a los reales- meneando la cabeza de un lado a otro la joven se permitió una pequeña sonrisa –Así que díganme chicos ¿Hay algo entre ustedes dos?, los hemos visto demasiado juntos últimamente- los ojillos de botón de Naruto giraron a ver a los de Sasuke en busca de ayuda pero el otro estaba tan confundido como su compañero.

-Voy a bañarme- botando a ambos muñequitos en la cama la joven tomó un bulto que contenía su ropa y dejo a ambos muñecos bastante confundidos y con la mala suerte de haber acabado uno encima del otro, definitivamente el pie de Naruto en su cara era algo que Sasuke ni deseaba ni podría soportar mucho tiempo.

0o0o0o0o0o0o0o

El domingo fue un día raro para Sasuke y para Naruto, todo había empezado con una Sakura anormalmente feliz, caminaba de un lado a otro con la radio a todo volumen y de vez en cuando cantaba de lo más alegremente, los rayos de sol entraban de manera violenta por la ventana pero eso solo lograba acrecentar más la dicha de la chica, al parecer era su día libre en el hospital pero se había vestido como si fuera a salir de misión, la banda de Konoha en su frente y sus cabellos rosas cayendo hasta sus hombros, Naruto se entretenía mirándola embobadamente, sus dos botoncitos oscuros no la perdían ni por un solo instante, Sasuke seguía tan estirado y estático como siempre, es decir, la imagen viva de un muñequito de tela que se supone no tiene vida.

-Hoy les voy a presentar a alguien- la joven giró hacía ellos, Sakura tenía la cualidad de hablarles como si de verdad ellos pudieran entenderla, en noches anteriores ambos se habían preguntado con preocupación si acaso habían roto la ley de los muñecos que les impide mostrar su "vida" a seres humanos pero hasta el momento seguían sin saber si ella sabía o no de eso.

-Después de tanto tiempo tendré de nuevo una misión con mi antiguo equipo, ¡Incluso ira Kakashi-sensei!- ninguno de los dos sabía quien era ese Kakashi-sensei pero ambos fruncieron al mismo tiempo su cejita de estambre, ese hombre se había declarado su enemigo desde el mismo instante en que ella había hablado de él con tanta familiaridad y emoción.

-Me pregunto si Naruto por fin me dirá algo, bueno, no es como si yo halla tenido el valor de preguntarle antes y cuando Ino y yo lo empezamos a sospechar… ¡Es decir no podíamos creerlo!- la joven de cabello rosa se paseaba de un lado a otro con inmenso nerviosismo -¿Era eso o estaba llena de emoción?- ambos muñequitos la veían sin comprender, tal vez se estaba volviendo loca, aunque pensándolo bien su antigua dueña y creadora solía tener episodios como ese.

-A ver ensayemos- tomando a ambos muñequitos los colocó uno al lado del otro poniendo la manita de Sasuke sobre la de Naruto, al instante ambos soltaron un bote pero fieles al reglamento internacional de muñequitos de trapo y sus derivados no se movieron ni un milímetro de la situación impuesta.

-Naruto, confiésame ¿Qué estabas haciendo el otro día saliendo tan tarde de la casa de Sasuke-kun?- por un instante el rubiecito se preguntó si debía contestar –aunque lo cierto es que no entendía de que hablaba su dueña- pero un apretón demasiado fuerte en su mano le dio a entender que si abría el pico era muñeco muerto.

-No me salgas con que entrenaban o algo así, Tenten pasó por ahí y si era un entrenamiento ciertamente era de un tipo más "especial"- una uña se clavó acusadora en el pecho esponjoso de Naruto quien sin borrar la sonrisa con la que había sido creado observaba a la joven condoliéndose a si mismo de haberse enamorado de una chica tan bipolar.

-Y tu Sasuke-kun- dirigiendo sus peligrosos ojos verdes hacía el otro enarcó una de sus cejas –Sigues siendo tan frío como siempre pero estando al lado de Naruto incluso te hemos visto sonreír, ¡Yo te vi sonrojarte por más que lo niegues!- la joven cruzó ambas manos tras la espalda y empezó a caminar en pequeños círculos alrededor de ellos, si pudieran sudar ambos lo hubieran hecho, aquello se sentía como una terrible sala de torturas y Sakura era la mejor en el asunto de intimidación que hubieran visto antes.

-Así que muchachos, confiesen de una vez y dejen que la población femenina de Konoha se hunda en el llanto ¿Ustedes dos se traen algo?- al instante Sasuke sintió que todo su relleno de algodón bullía de ira, ¿Él meterse con aquel rubio de pacotilla?, ¡Jamás!, el hecho de que en esos justos momentos lo estuviera tomando de la mano y sintiera que con el contacto cada uno de sus hilos vibrara era a consecuencia de las fatales circunstancias en las que lo había puesto esa chica y solo eso.

-Bien, debido a que no se deciden a hablar les ayudare- de manera trágica Sakura se llevó una mano a la frente, luego sujetó a Naruto con una mano, con aire teatral tomó a Sasuke con su diestra y los puso uno frente al otro en el aire, Naruto intentó hacerle una mueca a su compañero, algo que dijera "Sasuke apesta" o algo por el estilo pero el de cabello negro era más listo, sabía cuales eran las negras intenciones de su nueva dueña, lentamente pasó una enorme bola de algodón por su garganta, ay no, ay no.

-¿Qué?- el rubiecito apenas pudo susurrar asustado, pero era demasiado tarde, Sakura los había acercado uno al otro y ahora ambos se besaban, sus caritas de fieltro en contacto una con la otra, al instante Naruto se encogió sobre si mismo, un sonrojo ganó su carita, Sasuke frunció a extremos increíbles el ceño sonrojándose de manera escandalosa, se debatía entre la idea de matar a Sakura y el de amarla para toda la vida por ese justo momento.

-Toc-toc- unos golpes en la puerta provocaron que Sakura soltara a sus juguetes quienes cayeron aún entrelazados en la cama.

-¡Voy!- la joven se alejó corriendo, ellos se debatieron por largo tiempo entre separarse y quedarse como estaban ¿Qué tal si Sakura regresaba y no los encontraba justo como los había dejado?, abajo se oyeron voces, dos hombres, Sakura regañaba a uno, luego pasos en la escalera, alguien iba a entrar al cuarto, quedándose tiesos ambos muñequitos siguieron en lo suyo.

-Sakura-chan, lo que digo es…- Naruto entró al cuarto de golpe y sus ojos azules se abrieron con sorpresa para que al instante un sonrojo creciera bajo sus ojos.

-¿Por qué tardas tanto en traer la mochila de Sakura?- Sasuke entró tras él –Hasta para eso eres lento- el Uchiha notó la incomodidad en el rostro de su compañero y arqueó una ceja, al instante la escena de dos muñequitos -copias idénticas de ellos dos- en la cama abrazados fuertemente y besándose provocó que un tenue sonrojo apareciera en sus mejillas.

-Que mierdas juega Sakura en su cuarto- el Uchiha pasó saliva.

-Bue-noo- Naruto carraspeó arrastrando un pie por el suelo –Lo cierto es que la ultima vez quien quedo abajo fuiste tú y no yo- al instante el joven candidato a Hokage recibió un enorme golpe en la nuca que lo mandó al piso.

-Cállate y trae la mochila- Sasuke salió rápidamente de ahí, sus mejillas furiosamente encendidas.

-Que genio el de algunos- Naruto se levantó sacudiendo la cabeza de un lado a otro, tomó la mochila de Sakura y luego le hizo un guiño a ambos muñecos sobre la cama –Ustedes sigan divirtiéndose muchachos- y acto seguido cerró la puerta.

-Mmm…- el rubiecito se movió suavemente –Supongo que ya nadie va a venir, podríamos…-

-Sakura puede volver- intentando no verlo demasiado Sasuke apretó sus puñitos de fieltro.

-Ah…- por un momento ambos se quedaron callados, sin moverse, luego de eso fue obvio que Naruto pensaba hablar, Sasuke temió en algún lugar de su cuerpecito acolchado que le pidiera quitársele de encima pero las palabras del rubio fueron diferentes.

-Mi yo grandote dijo que quien debe quedar abajo eres tú y no yo- sin poder evitarlo Sasuke le soltó a su compañero un golpe en la nuca que lo arrojó de la cama, había patrones de conducta que al parecer se pegaban demasiado rápido.

.

.

.

.

.

Notas de Okashira Janet: Lamento la demora pero hubo varias cosas que me impedían escribir este fic, la más importante supongo fue que una relación entre hombres se me dificulta de una manera horrorosa –este es mi primer intento y me ha quedado de lo más ligero-. Por otro lado las vacaciones están resultando geniales de este lado del país, las más asombrosas aventuras me han pasado aunque eso conllevo la muerte de mi celular –lagrimas-. Enfocándonos en otra cosa espero que todos en el norte estén bien con eso del huracán Alex, menuda suerte que me tocó, escape de un huracán sin saberlo, eso sí de seguro que mi cuarto esta inundado y me pregunto como estará la facultad.

En fin, me despido, esta vez no les doy las gracias personalmente porque como lo dije en mi otro fic mi conexión a Internet es inexistente, mis mas sinceras disculpas por el inconveniente, me esta agarrando dolor de pancita ¿Será por comer tantas cosas raras en tan pocos días?, cuídense, besos Ciao

15 de Julio del 2010 Jueves