Disclaimer: Casi ninguno de los personajes nos pertenecen. Son de SM a excepción de Edwina, a la cual le hacemos la operación jarocha cada noche para nuestra satisfacción personal. Si la hurtas te saldrán granos en el culo. La historia si es nuestra.

Edwina Cullen

By

Chiliwilas

(Dulce & White)

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Summary: Iba a restarle importancia y decir que era sólo una compañera, sin embargo, la telaraña había llegado a un punto interesante. Una sonrisa maliciosa se plasmó en mi rostro y, dando la espalda a Charlie, respondí: — ¡Oh sí, papá! Edwina es mi mejor amiga.

.........

—¡Muévanse más rápido, muchachos! —gritó el hombre calvo de pie frente a las gradas en el gimnasio—. ¡El tiempo es saber, no lo pierdan!

—¿Quién es ése? —preguntó Rosalie, arrugando la nariz mientras tratábamos de avanzar entre el mar de gente que intentaba llegar a las gradas.

—Es el entrenador Clapp —respondió tranquila y suavemente Alice—. Lo convencí de que el peluquín alteraba su aura.

Rosalie rodó los ojos siendo una perra indiferente.

—Muy considerado de tu parte, Alice —comenté distraída haciendo un recorrido visual con mis ojos, buscando a Edward y Jasper.

Finalmente los encontré en medio, charlando descuidadamente; junto a ellos había dos lugares libres.

Las chicas siguieron mi mirada y Rosalie resopló rodando los ojos.

Edwina es una vaca rencorosa.

Alice le hizo una inclinación de cabeza y avanzó con exagerada rapidez teniendo en cuenta que hablábamos de la chica con espíritu de marihuana, hasta llegar al lugar vacío junto Jasper, él se irguió enseguida y comenzó a ignorar a Edward sonriéndole a Alice e inclinándose muy cerca de ella para susurrarle al oído.

Rosalie y yo nos acercamos y ella se sentó delante de nosotros en un lugar libre.

—¡Rosie! —saludó Edward al verla acomodándose delante de nosotros—. No quisimos que te sentaras demasiado lejos porque somos tus amigos pero tu problema de gases nos impide tenerte más cerca.

—Muy sabia, Edwina —respondió ella—, tu ambigüedad sexual me causa diarrea.

Esperé la furia de mi novio y que se lanzara sobre Rosalie para ahorcarla o algo, pero sólo sonrió como si hubiese sido un halago y giró su rostro para mirarme, sonrió más aún y tomó mi mano tirando de mí para sentarme en sus piernas y me beso a modo de saludo.

—¿Por qué tardaste tanto? —preguntó sin dejar de besarme, sonreí por su ansiedad, estaba increíblemente fascinada con esta parte de la reconciliación donde parecía que Edward jamás conseguía suficiente de mí.

—¡Por Dios! ¡¿Quiénes son esos muchachitos? ¡¿Cullen? ¡¿Swan?

Los gritos escandalizados del entrenador Clapp nos obligaron a separarnos.

—Qué hombrecito más irritante —susurré molesta dejando las piernas de Edward para sentarme en mi propio lugar junto a él.

—Le debemos el favor —comentó Rosalie mirándose las uñas—, parecen un par de babosas apareándose.

—Víbora —le respondí mirándola mal.

—Lesbiana —dijo ella sonriéndome con burla.

—¡Ya! ¡Cállense, mocosos! —El gritó iracundo del entrenador Clapp nos obligó a callarnos y mirar hacía abajo en su dirección—. ¡Cierren la maldita boca o los castigo a todos!

Todo el gimnasio se quedó en absoluto silencio, él paseo la mirada por las gradas y al fin suspiró satisfecho.

—Al fin… Ahora que tengo su atención, comenzaremos. —Pausa—. Debido al alto índice de embarazos adolescentes y el masivo contagio de enfermedades venéreas a temprana edad, hemos decidido informar a nuestros estudiantes.

El entrenador se acercó a Sebastian, un muñeco que se usaba en las clases de primeros auxilios.

—Así que, Sebastian y yo —comenzó pasándole un brazo sobre los hombros al muñeco—, vamos a hablarles sobre sexualidad, relaciones y enfermedades.

Alice se puso de pie de golpe y todos se giraron para mirarla.

—Abundio…

—¡Clapp, Alice! ¡Entrenador Clapp! —corrigió rápidamente el entrenador, sin poder evitar con ello una ola de carcajadas por la mención de su feo nombre de pila.

—Su madre lo ha decorado con su nombre, sería una falta a ella no reconocerlo como tal —explicó muy tranquilamente mi amiga y las carcajadas pararon porque seguramente, al igual que yo, nadie entendió qué mierda quiso decir.

—Así que, entrenador Abundio… —repitió con solemnidad—, creo fielmente que el sexo es innecesario, perturbador, traumático, sucio y que huele mal, y he hecho sagrados votos al padre sol que consisten en no practicarlo.

Cada persona en aquel gimnasio la miraba tal y como yo me sentía, confundida, muy, muy confundida.

—¿Podrías… Explicarte? —Preguntó el entrenador rascando su cabeza.

Alice asintió y tomó aire.

—No tendré sexo jamás en esta vida. —El jadeo entre sorpresa y dolor de Jasper fue lo único que se oyó en respuesta—. Quizá si en mi siguiente vida soy una margarita haré fotosíntesis pero eso no cuenta como sexo propiamente dicho —continuó divagando un poco—, así que mi presencia aquí no es necesaria. —Juntó sus palmas frente a su pecho como si rezara y se inclinó—. Námaste.

Se podría decir que a pesar de que todos conocían la excentricidad de mi amiga, aquello no había dejado indiferente a nadie.

—¡Brandon, espera! —El gritó del entrenador la detuvo cuando ya estaba llegando al final de las gradas—. ¡Ven acá!

Mi amiga caminó con su característico estado de leona recién follada y se detuvo junto al muñeco.

—Námaste, Sebastian, te ves bien hoy —saludó con el correspondiente gesto.

—Ya deja de jugar, Brandon, esto es serio —comenzó el entrenador regañándola—. Aunque pienses mantenerte virgen hasta convertirte en una violeta…

—Margarita —corrigió tranquilamente Alice, interrumpiéndolo.

—Lo que sea —pronunció lentamente él como si mi amiga fuese alguna clase de alien con problemas de aprendizaje—. Debes informarte.

—Estoy informada —aclaró ella, hablándole con paciencia, como si fuera obvio.

—¿Sabes lo que son las enfermedades venéreas? —preguntó él con una ceja alzada desafiante.

Ella asintió.

—Es cuando nuestra vagina se enferma —respondió apuntando su entrepierna—, o el pene, en su caso —agregó apuntando la entrepierna del señor Clapp.

Una tos incomoda salio del entrenador, probablemente por lo específica de la explicación de Alice.

—¿Y...? —Tos—. ¿Puedes nombrar algunas?

Otro asentimiento calmado.

—Sífilis, gonorrea, papiloma humano, gripe vaginal, sida, ladillas, herpes genital…

—¿Gripe vaginal? —pronunció el entrenador consternado, interrumpiéndola—. Eso no existe.

—Claro que sí —respondió tranquilamente mi amiga.

—Claro que no, estás confundida —insistió el entrenador frunciendo el ceño.

—Conozco a alguien que lo padece, es más, he oído claramente a su vagina estornudar.

Todos en el gimnasio se giraron a mirar a Rosalie que seguía limándose las uñas; cuando se dio cuenta, sólo alzó los ojos y encogiéndose de hombros respondió:

—No me miren a mí —dijo y volvió a bajar los ojos a sus uñas, siguiendo con su labor—. A la que le estornuda la vagina es a Bella.

Las carcajadas eran tan fuertes que ni siquiera lograba oír los gritos del entrenador Clapp que parecía reclamarle a Alice.

Las manos me empezaron a sudar cuando la atención de todos estuvo puesta en mí.

—¡No es cierto! —grité sintiendo cómo el sudor comenzaba a salir por todos lados—. ¡Mi vagina nunca ha estado enferma!

No estaba consiguiendo mejorar las cosas con eso, ni Edward amenazando con golpear a quienes se rieran de mi vagina acusada de tener resfriado….

—¡Basta! ¡Basta! —gritó el entrenador, logrando que la mayoría se calmara—. ¡¿Puedes decirme de dónde sacaste esa mentira? —continuó, dirigiéndose sólo a Alice, ya sin atisbo de paciencia.

—¡Pero es que es cierto! —respondió Alice extrañamente perturbada, era obvio que él la ofendía con su incredulidad—. ¡Es mi vagina la que tiene gripe! ¡La he oído estornudar y moquea muchísimo!

—¡Oh, Dios! —exclamó Jasper con voz ahogada—. ¡Entrenador Clapp!

El entrenador se giró hacía las gradas y miró a Jasper que se había levantado con expresión de sufrimiento.

—¿Qué pasa?

—Necesito… Salir un momento —respondió el rubio sosteniendo su chaqueta en frente a sus pantalones.

—¡Por Dios! ¡¿No puedes esperar a que terminemos? Ya hemos perdido mucho tiempo con los juegos de Brandon. —Jasper cerró los ojos como si el sólo mencionar el nombre de Alice le causara dolor.

—Lo siento, señor, no puedo —aseguró Jasper.

—¡¿Por qué diablos no puedes? —Obviamente el entrenador estaba completamente frustrado y furioso a esas alturas.

—Porque, señor, así como Alice descubrió la gripe vaginal —Una sacudida sospechosa bajo su chaqueta—, me parece que acabo de descubrir la erección súbita.

Una variedad de expresiones de asco y otras de risa se manifestaron en el gimnasio, pero sólo pude ver tres cosas: cómo Jasper salía a toda velocidad del lugar, cómo Alice lo miraba hambrienta, y cómo el entrenador Clapp se ponía verde y luego pálido antes de caer inconciente sobre Sebastian el muñeco.

—Ah... usted tampoco quiere sexo con gente real, ¿verdad, Abundio? Sebastián es una buena elección... —fue lo último que le escuché decir a Alice.

—A veces pienso que quizá a Alice le falta alguna parte del cerebro o algo —comentó Rosalie mientras extendía los brazos sobre su cabeza.

Era un día extrañamente agradable, no había sol ni nada, pero no hacía tanto frío y al parecer no iba a llover. Así que Rosalie decidió hacer sus ejercicios de yoga en su jardín mientras yo me extendía en una de sus tumbonas y comía frituras de queso.

—¿Y Jasper? —pregunté sin contener la risa—. Es un enfermo sexual... ¡Tuvo una erección por la agripada vagina de Alice!

Ambas comenzamos a reír, hasta que ella se giró a verme e hizo una mueca de asco.

—Traga antes de hablar o reírte, Bella, por dios.

—¡Ay, Rosalie! —me quejé, pero tragando de todos modos— Es que tu eres tan elegante, ¿no? —comenté irónicamente.

—Por lo menos no hablo con la boca llena —se defendió.

—No, llena de comida, no —insinué metiendo más frituras a mi boca.

El crujido de una rama llamó la atención de ambas, sin embargo, no le tomamos demasiada atención, seguro era algún ave cagando en el árbol de limones que estaba junto a nosotras.

—Oye, Rose, quiero pedirte algo —comenté mientras mi amiga se inclinaba y ponía las palmas en el piso con el trasero levantado.

—¿Sí? —preguntó con los ojos cerrados y una mueca de paz, y un extraño sonido llamó mi atención como un ronroneó o algo así. Miré el árbol con sospecha, pero no había nada.

Seguro el que cagaba era un gato.

—¿Qué quieres pedirme? —preguntó al notar que no le respondía, volví a mirarla y tenía un ojo abierto—. ¿Qué te pasa? ¿Estás fumando lo mismo que Alice?

—Rosalie —pronuncié con fingida rabia—. Eres tan dulce como una patada en el culo.

Volvió a cerrar los ojos y se irguió inspirando para tomar otra posición.

—Lo sé.

—Quiero que dejes de molestar a Edward con el asunto de Edwina —pedí no muy segura de cómo plantearlo.

Ella abrió ambos ojos esta vez, y me miró como si le hubiese pedido un hijo alzando una ceja.

—Estás loca —afirmó juntando sus palmas frente a su pecho como lo hace Alice al saludar y apoyó uno de sus pies en su rodilla opuesta—. Jamás en esta vida, Bella.

Bajé la mirada a mi bowl con frituras de queso y me mordí el labio.

—Bien.

—¿Bien? —inquirió ella frunciendo el seño—. ¿Qué pasó con los insultos? ¿Con la hostilidad?

Me encogí de hombros.

—Es importante para mí, y si no puedes hacerlo…

Tuve que contener la sonrisa cuando la cara de Rosalie se descompuso al oír mi tono tan miserable.

—Pero… ¡Bella! Él me molesta desde que llegaron aquí y al fin tengo material para devolvérsela —se quejó.

—Bueno… ¿Recuerdas todo lo que me ha hecho Emmett y yo lo he obviado porque es tu novio? —pregunté jugando sucio, ella hizo una mueca y asintió—. Ajá… Sí, porque pensé que eso hacen las amigas.

Rosalie estaba a punto de ceder, lo sabía, era una arpía, pero cuando se trataba de lealtad dejaba de ser la perra de siempre.

Suspiró exageradamente como si fuera a firmar un trato con el diablo y volvió a sostenerse en sus dos pies.

—De acuerdo —concedió—. Acepto disminuir la artillería, pero ni tu falso dolor hará que lo deje por completo.

Sí, bueno, era obvio que Rose jamás creería en mis artimañas emocionales.

Me encogí de hombros con indiferencia esta vez y me eche un puñado de frituras a la boca.

—Por mí esta bien —acepté y volvió a mirarme como si estuviera cubierta de algo asqueroso, así que me llené aún más la boca de frituras.

Casi me ahogo al reírme de su cara, pero le importo tan poco como a Alice ser normal.

—En serio, qué asco… —comenzó a decir mientras se sacaba la sudadera y quedaba con una camiseta que se le pegaba muchísimo al cuerpo y hacía ver sus senos enormes y apunto de salirse. La vida era injusta al haberle proporcionado semejantes protuberancias.

—¡Mierda santa…! —Oímos una exclamación proveniente del árbol y ambas nos giramos hacía él en el preciso momento que un crujido más fuerte se oía y un bulto de cabello rubio caía.

Ambas gritamos horrorizadas al pensar en un psicópata acosador, pero de pronto el bulto se levantó quejándose y sacudiéndose la ropa.

Ambas dejamos de gritar pero Rosalie se quedó con la cara de horror y la boca abierta.

—¿Lauren?

Mientras, yo me empecé a reír revolcándome sobre la tumbona.

—Hey, Rosie —saludó sonrojada mirando el piso sacudiendo con una mano su ropa y sosteniendo con fuerza un limón en la otra—. Qué linda te ves —susurró con voz lujuriosa mientras levantaba la mirada y recorría con descaro el cuerpo de mi amiga, provocándome un histérico ataque de risa.

—Lauren —Repitió Rose, esta vez como una afirmación—. ¿Estabas espiándonos?

La rubia admiradora de mi amiga pareció salir del embrujó al que estaba sometida mirando los pechos de Rose y respondió medio ida.

—Claro que no las espiaba a las dos, sólo a ti.

Rosalie se acercó a mí cuando comencé a ahogarme por la risa y me dio un empujón tan fuerte que me tiró de la tumbona.

—¡Deja de reír, idiota!

—¡Digo, a ninguna! ¡A ninguna! —se corrigió la chica sacudiendo la cabeza y pareció ser conciente del limón en su mano—. ¡Quería un limón! ¡Eso! No quería molestar, así que me subí al árbol desde mi casa y al tomar el limón me caí.

—¡¿Lauren es tu vecina? —chillé entre risas desde el suelo, sin poderlo creer.

—Ni siquiera yo lo sabía —comentó Rosalie incomoda, miré a Lauren y me di cuenta porque se había puesto tensa de pronto.

La chica se había recuperado de la caída y volvía a su postura cazadora.

—Bueno, Rosie —susurró acercándose a ella sensualmente—, ahora lo sabes y puedes visitarme siempre que quieras —le ronroneó muy cerca—. Tengo una cama enorme y cómoda.

Rosalie tenía una cara de terror y comenzó a avanzar hacía atrás alejándose de su admiradora.

—Te lo agradezco, pero mi cama esta bien para mí.

—¡Oh, sí! ¡Para mí también! Podemos probarla juntas cuando quieras —ofreció lamiéndose los labios.

—¡Oh, Dios! ¡Suficiente! —exclamó Rosalie intimidada, tomó a Lauren del brazo y la guió fuera del patio a la casa, supuse que para llevarla a la salida principal—. A mi mamá no le gustan las visitas no programadas Lauren, así que tienes que irte….

Vi através de las mamparas de vidrio cómo atravesaban la sala y la guiaba a la salida.

Cuando volvió yo ya había conseguido levantarme del piso y estaba sentada en la tumbona otra vez.

—No te atrevas a decir ni una sola palabra —me amenazó mirándome furiosa.

Y no lo hice, sólo me lancé a reír otra vez.

Y la verdad, después de semejante espectáculo estaba demasiado cansada, y Rosalie demasiado mosqueada como para seguir haciéndole compañía, así que me fui a mi casa, aprovechando el buen clima caminé y pensé en Edward y el alivio que sería que Rosalie bajara la intensidad de sus burlas.

Además, después de un tiempo, todos lo olvidarían.

Cuando llegué a mi casa, vi la camioneta del papá de Jake estacionada, y una sonrisa enorme apareció en mi rostro. Aquel día parecía no terminar de hacerme reír.

—¡Belly Bolly! —Saludó mi amigo al verme poniéndose de pie de un ágil salto para abrazarme.

—¡Jakey Jay! —saludé de vuelta riendo, cuando me dejó ir, pude ver a Billy y mi papá hablando sobre cosas de machos, como béisbol y motores.

—Hola, Billy —saludé sentándome junto al lugar donde Jake había estado y él me siguió—. Hola, papá ¿Dónde esta mamá?

Charlie se encogió de hombros , y probablemente ni siquiera escuchó mi pregunta, era alguna clase de mecanismo masculino que no podía, ni me interesaba descifrar. Pero cada vez que Charlie y Billy se reunían, la casa se llenaba de testosterona, cervezas y deportes en la TV, y todo lo demás pasaba a desaparecer.

Los hombres y sus cosas.

Al día siguiente la escuela era tan normal como cada día, Alice pareciendo drogada, Jasper pareciendo a punto de tener un orgasmo, Rosalie siendo perseguida por Lauren, Edward siendo increíblemente guapo y sexy.

Cuando la hora del almuerzo llegó, nos reunimos todos en la mesa de la cafetería que estaba más cerca de la entrada para tirar bolitas de papel a los que entraban.

—Así que...¿cuál es el plan para hoy? —preguntó Edward apuntando a Tayler que estaba entrando para luego lanzar una bola de papel en su nuca, en cuanto la pelota lo golpeó, Tayler se volteó buscando a su atacante y todos miramos a otro lado para despistarlo, dos segundos después Tayler estaba peleándose con Mike-el-nerd-declarado-de-la-escuela-Newton por haberlo "atacado".

—Voy a purificar mi vagina con sales aromáticas y miel —respondió Alice inhalando profundamente y cerrando los ojos.

—¡Oh, dios! Y yo me pasaré la noche recordando eso con mis manos —soltó Jasper mirando hambriento a la hippie toy.

—Qué asco, y yo dándome golpes contra la pared para olvidarlo —Habló Edward asqueado.

—Yo voy a estudiar con Emmett —comentó Rose armando una torre con papas fritas—. Le dije a mi mamá que era mi tutor de ciencias, así que eso nos dará una excusa para pasar tiempo juntos.

—Tú mamá nunca se lo va a creer cuando lo vea —aseguré tirando una bola de papel pequeña a su torre, tirándosela—. Suerte con eso.

—Idiota… —murmuró tratando de levantar su torre—, ¿qué harás tú, hija? ¿Fastidiarle la vida a algún buen ciudadano?

—Voy a salir con Jake y Leah —respondí con una sonrisa engreída— ¿Adivina quién va a divertirse insultando a un montón de desconocidos en beneficio de la salud de una pobre chica bipolar?

—Tourette, idiota, síndrome de tourette, no bipolaridad —informó la rubia sin mirarme, concentrada en su edificación comestible.

Hice una mueca quitándole importancia.

—Está loca, eso es todo, lo demás son tecnicismos —me defendió Edward lanzándole otra pelota de papel al edificio de Rosalie, provocando que ella le gruñera, y él sonriera.

—¿Quieres que vaya con ustedes? —me preguntó tomando un mechón de mi cabello y comenzando a jugar con él.

Negué sonriendo.

—Vamos al circo donde trabaja el papá de Jake por las noches, probablemente Charlie esté ahí.

El rostro de mi novio decayó y con una cara de sufrimiento que era imposible disimular habló inseguro.

—Bueno, Edwina podría…

—No —negué en seguida—. No volverás a vestirte de mujer jamás, no porque yo te lo pida al menos —continué muy segura.

—Pero es la única forma —debatió él.

—No, Edward, no cuando eso te hace daño, tenemos toda la vida, amor, no vamos a morir por vernos un poco menos —insistí.

Él tomó mi cara con sus manos y me besó.

—Gracias —murmuró sobre mis labios—. No tienes idea de cómo te amo ahora mismo.

Comencé a reír feliz, quizá tendríamos menos tiempo para estar juntos ahora, pero él ya no tendría que sacrificarse cada vez que debía usar tacones.

—Que patética, Isabella, serás la tercera rueda —se burló la rubia víbora.

—Tu mala vibra sólo mejora mi humor, conejita —me burlé—. Mi papá y Aurelio Peps va con nosotros.

Edward comenzó a ahogarse con un trozo de manzana que estaba comiendo y todos se giraron a mirarlo, le golpee la espalda un par de veces hasta que el trozo de manzana salió volando e impactó justo con el edificio de papas fritas que Rose acababa de levantar por tercera vez.

—¡Mierda! —reclamó, ella levantándose de golpe—. ¡No vuelvo a almorzar con ustedes, incivilizados! —Se dio la vuelta y se marcho.

—Amigo, ¿estás bien? —preguntó Jasper mirando preocupado a Edward que estaba completamente rojo.

—¡¿Qué TÚ vas a ir a DÓNDE con QUIÉN? —me preguntó completamente exaltado.

—¿Así que tu novio se enojó porque el ayudante de tu papá vino con nosotros? —preguntó Leah lamiendo su paleta con una mueca casi angelical—. ¡Que se lo coja su puta madre, cabrón mal nacido!

—Ajá, completamente cabrón, nena, y su madre la más puta de todas —concedió Jake besando su cabeza, iban abrazados caminando junto a mí.

—No, Leah —respondí sin poder evitar la risita—. No esta enojado. Él confía en mí.

—Pero no le agrada la idea de que Aurelio esté cerca, ¿no? —Acertó Jake cuando estábamos llegando a la carpa del circo.

Me encogí de hombros y entré al lugar, en seguida vi a mi papá en la primera fila junto a un hombre encorvado, muy alto, de cabello anaranjado y pecoso.

Aurelio Peps. El perro faldero de mi padre y el iluso que cree que algún día Charlie le concederá mi mano. Ridículo, se agrega a la lista.

Suspiré cansada, y pensé que me habría encantado que Edward estuviese ahí, poniendo en su lugar a Aurelio con sus groserías, y su mal humor cuando alguien me molesta.

—¡Isabella! —Llamó Peps en cuanto nos vio sacudiendo su mano en el aire.

Jake le dio un apretón a mi hombro infundiéndome valor, nos acercamos y Charlie nos saludó con un asentimiento sin siquiera levantarse… Siempre tan expresivo.

En cambio Aurelio estaba de pie con una sonrisa psicópata mirándome con esos ojos bizcos que me asustaban y causaban gracia a la vez.

—Isabella… —pronunció con una risa idiota—. Qué bellas flores la que te adornan esta noche.

—No traigo flores. ¿De que hablas? —Pregunté confundida.

—Es una metáfora, mi preciosa gardenia —Respondió riendo como Goffy.

—Eh… sí, mira, si vuelves a decirme como a una planta, te doy un puñetazo —le comuniqué evitando su mirada.

Su risa aumento.

—¡Ay, eres una loquilla!

—Dios… —susurré desesperada—. Mátame, sólo durante dos horas, sólo dos horas.

—Guardé dos lugares aquí —anunció él mirándome insinuante—. Podríamos…

—¡Ay! ¡Pero qué hombrecito tan dulce! —interrumpió una vocecita chillona y aguda.

Me volteé en cuanto reconocí esa voz y mi mandíbula seguro cayó hasta el piso.

—¡Mira, Bella! ¡Nos guardo dos asientos, para que veamos el show juntas!

—¿Edwar…? —comencé sorprendida, pero Jake me piso logrando que me callara.

—¡Edwina! —gritó mirándome con los ojos muy abiertos haciéndome ver que casi decía Edward, en lugar de Edwina—. ¡Cariño! ¡Qué bueno que viniste, Edwina! —repitió con voz obvia, haciendo énfasis en el nombre femenino—. ¡Cada día más guapa!

—¡Oh, Jake! —Exclamó encantadoramente—. ¡Eres un bomboncito!

Edwina avanzó el metro que nos separaba y me dio un fuerte abrazo.

—¡Gracias por invitarme, Belly Bolly! —dijo muy fuerte para que todos lo oyeran.

—Ah… Por nada —pronuncié un poco desconcertada, era Edwina, completamente, vestida más femenina que nunca.

Y Edward no parecía sufrir en lo absoluto.

—¡Edwina! —Exclamó Charlie poniéndose de pie—. Qué gusto me da verte, niña, pensé que Bella y tú estaban peleadas.

—¡Ay, Charlie! —canturreó pestañeando—. Bella y yo somos inseparables —me miró a mí entonces y me sonrió como mi Edward—. Vamos a estar juntos siempre.

Sonreí de vuelta, como la loca enamorada que era y quise besarlo, pero no se podía, así que tuve que conformarme con abrazarlo.

—¡Juntas, juntas! —corrigió, Jake exaltado, riendo nervioso—. Qué chicas, ¿no? —le dijo a Charlie dándole un codazo amistoso.

Este sonrió mirando a Jake como si estuviese loco y no me preocupo, Charlie siempre ha pensado que mi amigo es tan mentalmente inestable como su novia. Mi papá se sentó y yo me senté junto a él, con Edward a mi lado, luego quedó Aurelio, Jake y Leah.

—¿Y…? —comenzó Edward mirando a Aurelio con una mueca coqueta—. ¿Quién eres caramelito? —Aurelio se movió incómodo en su asiento y pronunció su nombre sin ganas—. ¡Uy, lindo!

—¡¿Qué haces? —le susurré a Edward sin contener mis risas.

—Sólo un poco de su acosadora medicina —respondió divertido—. Él acosa a mi novia y yo lo acoso a él.

—¡Señoras y señores! —El gritó del maestro de ceremonias llamó nuestra atención.

La cara de Edward se transformó en puro horror cuando miró al frente.

—¡Mierda! —susurró desesperado—. ¡¿Qué es esto?

—Am… Esto, amor, es… —Lo pensé un poco y no había forma de disminuir el golpe—. Un circo travesti, por eso no quería que Edwina viniera.

En ese momento el maestro de ceremonias que resultaba ser un hombre disfrazado de Dolly Parton volvió a hablar.

—Tengo el excelentísimo honor de dejar sobre este respetabilísimo escenario a… ¡Bugambilia Bragas de Francia!

Todo el publico estalló en aplausos y silbidos y las luces se apagaron, Edward aprovecho de darme un beso rápido y susurrarme "Lo hago porque te amo" aunque sonó como si se lo dijera a si mismo.

Un solo foco de luz rosa alumbró el escenario y una montaña de pluma fucsia apareció, la música comenzó a sonar y la suave voz femenina comenzó a cantar.

"Tú me hiciste sentir que no valía… Y mis lágrimas cayeron a tus pies, me miraba en el espejo y no me hallaba… Era sólo lo que tú querías ver…"

La música se hizo más rápida de pronto y las plumas volaron, mientras muchos bailarines en mayas salían al escenario.

"¡Y me solté el cabello, me vestí de reina, me puse tacones, me pinté y era bella, y caminé hasta la puerta, te escuché gritarme, pero tus cadenas ya no pueden pararme!"

—¡Oh, por Dios! —susurró Edward— ¡Ése es…!

¡Y miré la noche ya no era oscura era de… Lentejuelas!

Todos los presentes se levantaron y aplaudieron ovacionando y bailando al ritmo de la canción.

—¡Ése es mi suegro! —Gritó Leah emocionada sacudiendo el puño en el aire orgullosa— ¡Muéstreles quien es la más brillante, puto travestido! ¡Marica de mierda!

—Billy Black —completé la frase de Edward, mientras él seguía mirando el escenario con la boca abierta, sin poderlo creer.

Y la noche estaba recién comenzando…

White: Hola, mujeres engañadas! Tato tiempo sin verlas. Como dato cultural, me gustaría decirles que no nos inventamos ninguna enfermedad. Mili tuvo todos los síntomas: resfriado en las paredes uterinas, escalofríos en la vaginita, temperatura y moqueo. Al final, el Dr. le diagnosticó Gripe Vaginal... y la cura era que la azotaran unos chiliwiles pero es tan puritana que sigue enferma. No la oyen estornudar desde su monitor?

Dulce: Que asco me da tu humor barato, yo decidi que desde hoy sólo haré chistes con alto nivel cultural y que no atenten contra ninguna minoria, grupo, etnia, etc... Me producen rechazo ustedes y su mundo fome donde rien de las vulgaridades de esta pinche perra pito coño verga ano ignorante

White: Aahhhh... eso fue muy... mmmm... elegante (?) Qué asco me das, Nilisen. En fin. Cómo están? Qué cuentan sus chiliwilas? Espero que este cap sirva como campaña o algo, deben cuidar su organito sexual y no andarlo dejando por todos lados, o sea, si lo van a dejar por allí, que sea un luar limpio para que después no les dé gripe vaginal, o algo peor, diarrea vaginal... iugh...

Umm... Nos extrañaron? =D

Dulce: Obvio, si somos adorables, les tenemos dos sorpresas a lo facebook, primero un grupo Chiliwilas, donde todos los días diremos locuras y nos reiremos de todo jum... Y ¿Adivinen quien tiene facebook?

White:¡ADIVINEN, COÑO DE MIERDA, PUTA MADRE, CARAJO, QUE SE LES ATORE UN PEDO POR TRES DÍAS, PERRAS, OJALA SE LES ROSTICE EL CHILIWILONGO! Ah... tuve un ataque Leahnezco... ejem... sí, Alice de Edwina tiene facebook =)

Dulce: Seep, con toda su mierda hippie, Alice decidio hacerse FB para eliminar tensiones, en nuestro perfil el link del grupo en fb y el perfil de Alice

White: Ah... eso que ella dijo. Sip. También les tenemos un Twiter, formspring, tumblr, hi5, myspace... ah no eso no, lo siento, Mili me mintió. Oigan, no quiero ser una perra presumida... PERO DÉJENME CONTARLES QUE HOY SAQUÉ DIEZ EN MI EXAMEN DE PASTELERÍA CON MI SEXY CHEF QUE DESEO ME AMASE UN SENO Y ME EMPANICE LA MOROCOTONGA =) así que espero sus felicitaciones =) Algo que agregar, amorcita de mi vida y de mi corazón?

Dulce: Sí... Perra presumida, tu chef es más feo que una almeja, en verdad, tiene pinta de almeja. Yo te felicito averdita porque no dejas que la sifilis consuma tu vida y sigues estudiando... les cuento que su hermano, el chefsito más sexy que hayan visto, tambien saco 10, y yo deseo que amase mis pompas mientras me sacude la chiliwla con su embutido. Fuck, yeah!

White: Agh, me largo, cuando empiezas a hablar de mi hermano me lleno d imagenes mentales tan desagradables que me provocas un retortijon de culo. Adiós! Las amo a todas. ah, saludos a Sandrita, a Sofy, a Ale, y a Liz, que nos fue a joder en la página diciendo que pedimos RR's. díganle a esa perra que se joda, JAMÁS LO HEMOS HECHO ni lo haremos nunca, onda eso sólo es un plus, cachai? Adieú!

PD Chiliwilinezca: este capítulo va dedicado a todas ustedes que nos leen y esperan, pero especialmente por hoy va para Karla Cruzado (de la página) porque está de cumpleaños hoy miércoles 27 de abril, y para MariieeCarmeen hdz (de la página también) porque admitió públicamente que Mili es la más idiota de las dos. Amén por ella. Arigatto!

Las alas que nos llevan a volar no se encuentran en nuestras espaldas, sino en el redondo culo de eddie que nos inspira dia tras dia.

Cambio y fuera

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