Disclaimer: Casi ninguno de los personajes nos pertenecen. Son de SM a excepción de Edwina, a la cual le hacemos la operación jarocha cada noche para nuestra satisfacción personal. Si la hurtas te saldrán granos en el culo. La historia si es nuestra.

Edwina Cullen

By

Chiliwilas

(Dulce & White)

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Summary: Iba a restarle importancia y decir que era sólo una compañera, sin embargo,la telaraña había llegado a un punto interesante. Una sonrisa maliciosa se plasmó en mi rostro y, dando la espalda a Charlie, respondí:—¡Oh sí, papá! Edwina es mi mejor amiga.

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—No, no y no y no y no, es algo que definitivamente no va a suceder, Bella Swan. Entiendo que tu mente sea rara…y tus ideas sean completamente locas, algunas a veces me gustan, pero esto va más allá de cualquier tipo de comprensión, y no va a suceder.

Y de verdad, no iba a suceder. Primero me vestía de cucaracha fumigada antes que hacer lo que ella quería. ¿Estaba acaso loca? La amaba, Dios sabe que era mi vida entera y que daría todo por ella.

Pero vestirme de mujer iba en contra de mis principios de macho. Yo era todo un hombre, hecho y derecho, y no iba a caer en esas tonterías. Ni aunque me rogara…

—Edward —dijo seductoramente, muy cerca de mis labios y frotando sus senos en mi cuerpo. Pienso que son unos traidores, se supone que eran mis amigos, y ahora se ponían de su parte… tramposos—, es por ti y por mí. Piensa en las posibilidades, podríamos hasta hacer pijamadas, dormir juntos, Charlie te amaría…por favor —remató, rozando sus labios con los míos.

Bueno, adiós al macho…Buenos días, mandilón.

—Está bien…pero ni se te ocurra hacerme rubia, Isabella Swan. Quiero ser castaña.

Lo sé…soné incluso más femenino que la propia Rosalie, novia de mi hermano Emmett, pero si ya iba a ser una mujer, no iba a ser una urraca descolorida, cabello amarillo. Quería una peluca con mi tono natural.

Maldita sea.

Y lo peor de todo, era que yo sabía quién iba a ser mi creadora. Por supuesto, Rose me haría sufrir por esto.

¿Habría depilación de cejas?

Lo admito, no soy idiota y soy muy guapo. Para ser un hombre.

Pero si fuera mujer, estoy seguro que entraría en los "Récord Guiness" como la mujer más fea del mundo.

Mis cejas eran pobladas. Muy pobladas. Tenía una mandíbula cuadrada y pronunciada. Nada femenino. Si se limitaban a ponerme una peluca, Charlie se espantaría.

Sería más fea incluso que el nombre que Bella me puso.

Edwina Cullen. ¿Por qué, oh, gran y misericordioso Señor? ¿Por qué no "Renata", o "Sofía"?

Princesa Sofia…

…Cientos de nombres lindos, y ella decidía Edwina. Estaba jodido.

—¿Edward? —Bella me llamó, sacándome de mis pensamientos—. Sé que esto no va a ser para nada fácil. Pero sé que lo haces porque me amas, y quiero que sepas que, yo en tu lugar, haría lo mismo. Sólo agradezco no estar en tu lugar —terminó y me besó.

Sí, era por ella que hacía esto.

Era un alivio que los humanos se hubieran civilizado…o si lo vemos desde el punto religioso, que Adán y Eva hubieran pecado y tuvieran vergüenza de sus cuerpos desnudos. De no haber sido así…y yo tuviera que intentar ser una mujer, habría un gran problema cerca de mi ombligo que me delataría.

Oh, sí. Uno muy grande.

Pero, gracias al cielo, usábamos ropa, y así yo podría mantener la integridad física de mi amiguito.

— —

—¿Quieres hacer el favor de actuar como el adulto que todos creemos llevas dentro? Eres un manojo de nervios, Edward, necesitamos que te tranquilices aquí, ¿de acuerdo? —me cuchicheó Bella, molesta por la manera en que movía mi pie. Frenético. No dejaba de azotarlo al suelo. Era verdad, era un manojo de nervios, y ella estaba cansada

¡Claro! Qué fácil era para la persona sentada al lado de mí —que cabe resaltar, no tenía puesta ninguna ropa del género opuesto— decirlo.

Ya me imaginaba a Bella rapada, con alguna cinta adhesiva en sus enormes —y hermosas— protuberancias llamadas "senos" para que no se notaran y algún tipo de calcetín en su entrepierna para ser un hombre.

Aquí estaba yo, el macho que no se dejaba vencer, vencido por el amor de su vida.

Y vestido de mujer.

Una peluca color bronce que me llegaba a la mitad de la espalda. Tenía que darle crédito a Rose; era una cabellera casi igual a la mía. Me imaginaba que, si mis cabellos desordenados crecieran sin control, serían algo muy parecido a esto. Casi iguales. Casi.

Mis espesas pestañas estaban ejercitándose con tres kilogramos de rimel. En serio, mis párpados terminarían siendo súper-musculosos después de esto. Delineador, el cual tardamos más de treinta minutos en aplicar. Tener una punta afilada cerca de mis pupilas era algo que no soportaba.

Siempre admiraría a las mujeres por usarlo. Vi muchas veces a Rose usarlo sin siquiera un espejo.

"Difuminaron" —sabrá Dios lo que eso significaba— algunos tonos de sombras en mis ojos. Dorado, blanco y marrón.

Los labios pintados con un sutil café. Fue todo un halago que Rose se emocionara con esto. Rubia enferma y retorcida...

"¡Oh, Dios, Edward! Tus labios son tan delicados que nadie dudaría nunca que son de mujer"

Pero nada en este mundo se comparaba con lo que Alice me decía para sacar valor. Ella no opinó en cuanto al maquillaje..ni a la ropa...ella era Alice y por lo tanto debía decir cosas tan extrañas como su estatura.

"Edward, lo importante no es tu apariencia, ¿sabes? ¿Qué más da que tengas senos de algodón ahora? Lo que realmente importa es lo que tu nueva alma femenina refleja... Libera tus trompas de Falopio, explora tus ovarios, esa parte femenina que tienes dentro, elimina tus testículos y tu sentimiento de "portador del falo". Es hora de que seas una dama."

¡¿Qué putas le pasaba? Pero lo hice... pensé que en vez de aguijón tenía flor...y como que funcionó.

Mis mejillas estaban llenas de un polvo parecido al barro. Ellas lo llamaron rubor, y ahora sólo me faltaban los ojos marrones y sería igual a Bella. Tan sonrojada siempre…

Una falda holgada y larga color rojo hasta mis tobillos. De la clase floreada que usaría una gitana. Según Rose, era algo que estaba muy la moda, según Alice, tenían una vibra alegre, según Bella, era práctico.

Práctico porque no podía usar pantalones; allí abajo tenía un impedimento. Charlie se daría cuenta de que en vez de tener "cosita", tenía un "cosito". No podía usar faldas cortas porque, bajo ninguna circunstancia, iba a dejar que me depilaran las piernas. Eso no iba a pasar.

Así como tampoco iba a pasar que depilaran las cejas, por lo que la peluca, forzosamente, tenía un flequillo que las cubría, no del todo, pero al menos no eran tan visibles.

Una blusa con cuello de tortuga color blanca que cubría el sostén que Rose diseñó para mí. Si fuera una mujer, tendría lindos senos, eso acababa de descubrirlo. Alice y sus mierdas de "tus senos de algodón no importan" podían irse a la chingada. Mis senos de algodón eran sexys.

Unas botas igualmente blancas, con las cuales practiqué no sé cuánto tiempo, hasta que las dominé. Tenía que admirar a las mujeres en general. Eran todas unas verdaderas diosas al hacer esto. Caminar con tacones…tenía que ser la mayor hazaña hecha por la humanidad.

Nunca creí que hubiera algo físico que se me dificultara, pero caminar con tacones…era todo un reto que requería de toda mi concentración.

Pero, como dije, logré dominarlo a la perfección…

Sí, Edward Cullen podía manejar diez centímetros de tacón. Me sentía como un verdadero hombre, y no era sarcasmo.

Y para rematar el hecho de que tenía más barba que Papá Noel, tuve que rasurarme hasta que me irrité, y tuvimos que aplicar demasiado maquillaje tratando de ocultarlo todo. Por supuesto, aún era visible...pero esperábamos que Charlie no se me acercara tanto como para que se diera cuenta.

Entonces sí, era fácil para Bella decirlo, creer que hacer esto era sencillo y que no había razón para que estuviera nervioso, pero lo cierto es que estaba casi haciéndome del baño por lo asustado, nervioso e incómodo que estaba.

Bendito el día que se inventó la palabra "casi".

Toda una gloria.

—Es fácil para ti decirlo, no eres tú a quien Charlie disparará en caso de que esto salga mal.

—La práctica hace al maestro, así que practica. Empieza por hablar como mujer, Charlie llegará en menos de tres minutos y tú sigues hablando como Al Pacino en la película de "El Padrino", así que anda, a hacer tu voz aguda.

Y ahí estábamos, en su sala, con un kit de manicure, simulando hacer cosas de chicas, mientras yo practicaba con mi voz de mujer. Era un completo fraude. No había manera posible de que Charlie se lo tragara.

—¿Bella? —se escuchó desde el pasillo, la grave y varonil voz de Charlie.

Maldito hombre que no tenía que fingir una voz de mujer. En este momento de mi vida odiaba a cualquier humano que fuera del genero masculino, odiaba hasta a los animales que eran machos…odiaba al cromosoma Y, y entonces me di cuenta que estar vestido de mujer era algo verdaderamente peligroso. Sólo necesité de unas cuantas horas así para empezar a odiar a los hombres.

Demasiado patético…

Que un hipopótamo venga a defecar en mi cuerpo ahora.

Lo preferiría mil veces antes que hacer esto. El plan me resultaba ahora más absurdo que antes y por instinto me cubrí las bolas. Tenía que cuidar los hijos de Bella.

—¡Aquí, papá! ¡Traje a Edwina a cenar! ¡Espero que no te moleste! —gritó Bella a mi lado, rompiéndome los tímpanos.

Muchas gracias, amor, acabas de dejarme sordo.

Al menos si el jefe Swan me disparaba, no escucharía el balazo.

Sentí como empezaba a transpirar. Puras gotas de terror. Era un cobarde, lo sabía, pero estaba aterrado.

—¡AAAAHHH! —Charlie gritó en cuanto me vio.

¿Quién podría jamás culparlo? Cualquiera que me viera haría lo mismo.

Era una mujer fea, un intento de humano. Tenía la espalda ancha. Mi cara era muy cuadrada para ser de mujer. Era un travestido feo. Era un pedazo de chiste, era un gran enamorado que hacía esto sólo por complacer a su novia.

Charlie me miró aterrado mientras yo sonreía. Eso lo hizo retroceder más. Qué curioso... según Bella, mi sonrisa era mi mejor arma. Siempre me decía que antes de empezar a ser novios, mi sonrisa la volvía loca, la deslumbraba y hacía de ella una pequeña incoherente.

Ahora, mi sonrisa asustaba a un hombre con pistola.

Un hombre con pistola. El jefe Swan todavía tenía su pistola encima.

Por favor, por favor que no me mate. Aún tengo que darle a Bella muchos hijos, aún debemos perder nuestra virginidad juntos, aún debo casarme con ella, y lo más importante de todo: no quiero morir vestido de mujer...

—Papá —comenzó Bella, y juro que la risa se escuchaba en su voz. Era una boba, además de que por su culpa y la de su risita nos podían descubrir, se reía a costa mía. Me las pagaría en un rato—, ella es Edwina, Edwina, él es mi padre.

—Es un placer, jefe Swan —dije con una voz aguda tan patética que temblé. Ya veía al buen Charlie sacar su pistola por habernos descubierto.

Pero eso jamás pasó. El jefe Swan vio algo en la relación de "amigas" que lo hizo sonreír. Sacudió su cabeza y, con una mirada que jamás esperé ver dirigida a mí de su parte, habló:

—Nada de jefe Swan, llámame Charlie, Edwina, es un gusto conocerte por fin —dijo con un tono muy amable.

Bueno, esto no estaba tan jodido como pensé.

—Papá, la cena está preparada. Nosotras ya cenamos.

—Oh, Bella, no te preocupes, cielo, ¿te quedarás a dormir, Edwina?

Y era por esto que el plan me convenció. Era ésta la razón por la cual la idea era maravillosa.

—Por supuesto, Charlie, muchas gracias.

—Estás en tu casa, entonces —y dicho eso se retiró a la cocina, dejándonos solos.

Bella no contuvo más la risa y pronto y tenía lágrimas desbordándose de sus ojos. Menuda mujer payaso.

—Cállate, rompedora de tímpanos. Esto no es gracioso, tonta Bella, juro que no lo es —dije, pero lo cierto es que yo también comenzaba a reírme. Todo había salido bien, por hoy...

—¿Rompedora es una palabra? Como sea, esto que es gracioso y lo sabes pero, sobre todo, es sumamente bueno. ¿No estás feliz, grandísimo bruto? Dormiremos juntos hoy...tengo un plan, uno perfecto. Tú eres pudorosa —hice una mueca cuando usó un adjetivo femenino refiriéndose a mí—, así que, cerraremos la puerta con llave porque la idea de que un hombre te vea en pijama te resulta espantosa, ¿entiendes lo que digo?

Sonreí.

—¿Eso significa que...?

—Sí, amor, significa exactamente eso. Hoy. Es. Noche. De. Sexo. A la manera Cullen-Swan.

O bueno...casi sexo, pero ésa es otra historia...

Por ahora no podía más que volver a sonreír. Ésa era mi chica.

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Creo que esta vez las portadoras de falo fuimos mili y yo para poder hacer un EPOV, y creanme, chicas, portar el falo de edward es una experiencia gloriosa... ¿verdad, mili?

Yep, mucho... y algo perturbadora también, pero gloriosa al fin

Uff, hoy mili viene habladora...Bueno, creo que sigue e la baba por el asunto chiliwinezco de eddie. En fin, me desvío del tema, sólo agradecerles los rr que nos dejaron, las alertas y los favoritos. Es muy bueno que haya quien disfrute leyedo nuestras estupideces jeje, aunque no comenten, se les agradece leer...

See, es que no sé si sabian pero... *Musica dramatica de violin* La noche del viernes fui internada en la clinica San ta Lucia, donde tuvieron que hacerme varios analisis y dejar e en observacion, ya que sufrí un brutal accidente... fui al zoolico y me agache a recoger una moneda delante del area de los burros vampiros, así que quede medio . seeh más de lo que ya era... Pero como dice Jean, estpy agradecida de sus rr, alertas, favoritos, y si alguien tiene pomada para la irritacion, más se lo agradeceria =)

omitiendo la parte donde un burro la follo...solo nos queda desear que sigan leyedo y que se unan mas personas a la causa de "lee pendejadas de jean y mili", las amamos locamente y las leemos prontito, verdad, mili?

Sip, aaah! esperen, paren las maquinas! y las impresiones! Quiero agradecer especialmente a mi amorchi bella Ale bebé bonita que creo el "Team chiliwilas" Y que se declaró la presidenta de nuestro club de fans, creo que habló por ambas *Jean y yo* al decir que la amamos locamente.

no pongas palabras en mi boca... cof cof, ok lo asumo alejita t amo demasiado, creo que mereces este fic dedicado a ti, en serio, gracias hermosa te amo muchisimo.

las alas que nos llevan a volar no se encuentran en nuestras espaldas, sino en el redondo culo de eddie que nos inspira dia tras dia.

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Cambio y fuera.