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Todo de Hirotaka Adashi (aunque yo me basé en el manga). Goth me traumó en el mal sentido, lo que es algo bueno. Y estoy bastante convencida de que acabarían justo así.


Delusion

«Te quiero más muerta que viva,

te sueño más roja que blanca»

(Comparten la misma cama).

Las piernas de Yui Morino son tan blancas (tan blancas). Suaves. La misma cortina de sedoso pelo negro de siempre y esa boca pequeña y fina. La línea perfecta de su flequillo. Los fetiches, disfrazarse de otras personas y acercarse a psicópatas (a dementes). A veces sufre episodios extraños donde los recuerdos no la abandonan del todo y vuelve a ser una niña pequeña que se asfixió con su hermana en un cobertizo (húmedo y con huellas de pies diminutos por todas partes). Entonces se pone cintas en el cabello y sonríe y corre de allá para acá, le regala flores y diminutos adornos a Itsuki.

(Le llama Kamiyama-san y él cree que la quiere).

Un poco, (casi nada), pero todavía existente y dolorosamente palpitante. Ella nunca le dice que ya está cansada, porque no quiere marcharse de su lado (porque le ama más que un poco). Más que nada. Está loca, él lo sabe y (cuando está lúcida) ella también, y sin embargo el tiempo se arrastra y llora a su lado, sin tocarla. Permanece perfecta y blanca, como una muñeca. Una vez estuvo a punto de decirle «cuando me marchite puedes hacerlo, Itsuki», pero al final se arrepintió porque eso significaría irse. Dejarle. Otra vez.

(Él, que la hizo llorar. Por accidente. Varias veces. Pero lo quiere. Y bien con eso).

Es una fantasía de nunca acabar. (La misma cama), las mismas sábanas, el mismo sueño rojo donde ella se diluye en sangre y horror. La mirada interesada de sus ojos (porque lo ama y porque, a fin de cuentas, así debería ser según los dos). Su piel blanca manchada de sangre. Hay cuchillos porque es lo más cercano que Itsuki puede conseguir como arma y al mismo tiempo sentirse cerca, (hay plata brillante y cosas puntiagudas cuando se pone imaginativo). Ante todos son la pareja dispareja (ella tan hermosa y distante, él tan alegre y atractivo), pero cuando se cierran las puertas, cuando abren la boca, la misma palabra sale de ellas a la vez.

(Muerte).

Ilusión (espejismo). Sueños rojos y porcelana, las muñecas pálidas. La cicatriz que le fascina pero nunca pregunta dónde obtuvo y dibuja con la lengua. Manchada de rojo sobre las sábanas, (las mismas con las que se cubren para tener pesadillas), tan perfecta. Demasiado bueno.

(Todavía son amigos o algo así y)

Él espera con un cuchillo en la mano a que ella hable y ella se aferra a su ropa para nunca partir. No lo dicen porque no existe, pero se sabe porque era de esperarse.

(Late).

Está vivo (y no). Porque es, como siempre con ella, sobre la (muerte).