Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenence.

Locos

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Todos decían que estábamos locos, pero yo sabía que no era así, que estaban equivocados. Ellos eran los locos. Los locos que querían separarnos. Pero nuestro amor era tan intenso y fuerte que jamás lo lograrían, Edward. Nos mantenían aquí encerrados, en este lugar tan deprimiente y triste, pues querían que se nos contagiara su misma locura y ya nunca saliésemos de aquí. Mas eso jamás pasaría, nosotros éramos inmunes a ellos. No entendía qué tenían en contra de nosotros, porque nos hacían todo esto, porque no nos permitian acercarnos. Porque se molestaban cuando tú intentabas protegerme de que me inyectaran esas cosas malas y me dieran calmantes para que me volviera loca.

Porque tú siempre estabas allí, protegiéndome de todos. De toda cosa y por eso te amaba. Porque eres el único que siempre está para mí y sólo para mí. Aunque, tonto, siempre fallas después de un tiempo, ellos comienzan a decir que te estás volviendo loco y entonces también intentaban inyectarte esas horribles cosas. Por eso los odiaba, no nos dejaban ser. Esos locos malvados querían separarnos todo el tiempo, pero tú y yo sabíamos que no sería así.

Estoy sentada en mi lugar favorito, en lugar que me protege y aleja de todos esos locos. Estoy mirando al vacío e intento no escuchar las voces y susurros molestos que hay a mi alrededor. Sé que sólo intentan joderme, quieren volverme loca, y jamás se los permitiré. Tengo ganas de gritarles que ya se callen, pero ellos intentaran joderme con sus inyecciones y calmantes, no puedo permitirlo. Y entonces vienes, puedo sentir tu presencia.

Levanto la mirada y te veo caminando hacia mí, con la cabeza gacha, como siempre vas andando. Y entonces me doy cuenta de lo que traes en las manos, un libro. Por eso te amo. Porque eres el único amable conmigo. Me regalas cosas y me proteges de todo mundo.

—Edward, ¿qué me traes? —pregunto con una sonrisa. Te sientas a mi lado y me extiendes el libro. Cumbres Borrascosas. Sabes que me encanta ese libro, te lo cuento cuando intento olvidarme de esos maniáticos que me tienen encerrada aquí.

Comienzas a jugar con tus manos ansiosa y desesperadamente, como siempre sueles hacer. No sé por qué, pero ese gesto tuyo me encanta. Miro el libro, es algo antiguo, pero es hermoso, me encanta. Ahora tendré en algo que entretenerme, sólo para olvidar este horrible y deprimente lugar.

Largarme de aquí era lo que más deseaba y sobretodo, irme con Edward, sólo él y yo por siempre juntos. Mas todos estos inútiles no nos lo permitían, ni mis padres, a los que tanto odiaba. Ellos odiaban a Edward, porque decían que estaba todavía más loco que yo y sólo lograba dañarme todavía más la cabeza.

—Edward, cariño, gracias —susurro y le levanto un poco el mentón. Logro ver sus hermosos ojos verde esmeralda que me miran perdidos, ausentes en un mundo lejano. Seguramente imaginándonos juntos, muy lejos de aquí.

N/A:

+Es muy bizarro, no es cualquier tontera. Se me ocurrió mientras veía una serie en donde pasaba esta misma cosa, de dos en un manicomio. En donde el loquillo ese protegía a la loca-loca de los médicos y todas esas cosas U_u Fue algo gracioso escribir este fanfic demente.

Leon.