Disclaimer: Hey Arnold pertenece a Craig Bartlett y Nikelodeon.

Solo me pertenecen los personajes creados por mi.

Dsifruten…

"Reflejo"

Capitulo 1: El espejo magico.

El señor Simmons sonríe ampliamente mientras hace el relato frente a todo el grupo de noveno grado.

" Fue creado hace mas de mil años, un rey de oriente lo mando a hacer con un mago muy poderoso, el rey era desconfiado y por eso necesitaba saber quien le mentía y quien no.

El espejo mágico creado por el mago, reflejaba la verdadera forma de las personas que se paraban frente a él, así las mujeres mas bellas, pero con un corazón malvado se reflejaban feas y desagradables, un hombre que se decía valiente, lucia triste y temeroso en el reflejo, pero también una persona de alma noble, aunque no fuera muy bella por fuera… reflejaba toda su hermosura y ese fue el hecho que hizo que el rey detestara el espejo, el rey tenia una hermosa hija, la princesa era bella, por dentro y por fuera, buscando un pretendiente adecuado para ella, el rey hacia que todo príncipe se parase frente al espejo, uno a uno los mejores prospectos se fueron desechando, pues cada uno de aquellos gallardos, guapos y nobles príncipes tenia algo mal en su alma.

Así un día en que el rey estaba fastidiado dejo el espejo a cargo del mago, este era un hombre joven que tenia una fea herida en su rostro, hecha por otro mago poderoso, razón por la cual el no podía borrarla de su rostro, mientras revisaba el espejo la princesa paso cerca de ese lugar y vio el reflejo del mago, el reflejo era el de un joven bello, de facciones amables y dulce mirada, ella se enamoro de ese reflejo, el joven mago al darse cuenta que ella lo había mirado, quiso resistir sin embargo, él siempre había estado enamorado de la princesa y ella a pesar de su horrible cicatriz también se enamoro, por lo que el espejo le revelo.

Comenzaron a verse a escondidas del rey, siempre guardando su amor en secreto, hasta un fatídico día en que el mago y la princesa se reflejaron en el espejo, el rey vio el reflejo y los vio como eran realmente, enamorados el uno del otro y tomados de la mano, en ese momento el rey enfurecido, mando a apresar al mago, a la princesa la encerró en una torre y a el espejo lo mando a romper descubriendo que era irrompible, el rey no contaba con los grandes poderes del mago, si bien él no podía restaurar su rostro para hacerlo normal, poseía poderes que el rey no podía imaginar, este decidido salió de su prisión dirigiéndose a salvar a su princesa, esta al verlo se lleno de alegría y decidió huir con él, ambos desaparecieron del reino, llevándose consigo el espejo mágico."

El señor Simmons sube la vista para mirar a su clase, la mayoría de las chicas sonríen emocionadas, muchos de los chicos lucen aburridos, otros mas solo miran hacia la ventana distraídos.

– Bueno niños esa es la historia del objeto mas importante de la muestra, "De magia y objetos mágicos" que iremos a ver mañana por la mañana.

– ¿Oiga no cree que ya estamos muy grandecitos para creer en estas tonterías? – se escucha una voz femenina al fondo del salón.

– Mis niños ustedes aún pueden creer en la magia, si yo creo en ella a mi edad… – sonríe.

Los chicos ríen ante el comentario de su querido profesor, quien después de algunos años de capacitación, logro alcanzarlos en su noveno grado para ser su maestro, como lo fue hasta sexto grado, ahora como su profesor de arte y literatura, aquí en la HS119.

– ¿Señor Simmons, puedo no ir? – se escucha la misma voz al fondo del salón.

– No Helga no puedes dejar de ir, necesito que todos vayan y hagan un informe sobre los objetos y lo que aprendan ahí y como es un trabajo de parejas y estamos con el numero justo de personas, deben todos asistir.– explica mirando con cariño a su alumna.

– ¡Rayos! – masculla la rubia colocando el codo en su pupitre.

Frente al señor Simmons, Arnold ha estado escribiendo la historia que les acaba de leer su profesor y solo voltea a ver por un instante, como todos sus compañeros, a Helga.

– ¡Seguramente teme que su reflejo vaya a ser mas horrible de lo que ella ya es! – exclama Gerald acercándose al oído de su amigo.

– ¡Gerald! – reclama molesto Arnold.

– ¿Que? ¡Solo es broma… aunque, ella cada vez es mas molesta, solo la soporto por Phoebe!

– Helga es nuestra amiga, no debes ser tan grosero con ella… – dice mientras voltea a verla levemente.

– Ja, eso lo dices por que te ha ayudado algunas veces, pero desde que entramos a la secundaria ella y tú casi ni se hablan, fuera de cuando te insulta.

– Eso… pues… – bajando la mirada – no es algo que me haga feliz.

–Gerald lo mira con fastidio. – Deberías de darte cuenta de una vez por todas, a ella no le agradas viejo.

– Si… es verdad… – Arnold vuelve a mirar a Helga que tiene una mueca de aburrimiento en el rostro – es verdad.

+0+0+0+0+

Helga y Phoebe caminan por el pasillo cuando son alcanzadas por Lila.

– ¡Helga espera!

– ¿Que quieres ahora señorita perfección? – responde la rubia con desinterés.

– Je, me encanta que me llames así – le dice la pelirroja con sinceridad.

Helga enarca una ceja esperando la respuesta.

– ¿Es que quería pedirte que si podríamos ser compañeras en el trabajo del señor Simmons?

– ¡Hum… pues supongo que si, Phoebe seguro lo va a hacer con el cabeza de espagueti!

– Helga… no le digas así… porque… – dice la oriental apenada.

– ¿Que? Por dios el pelos necios ya sabe como lo llamo.

– ¿Como? – escuchan la voz gruesa de Gerald.

– ¡Demonios Phoebe! ¿Porque no me dijiste que estaba tras de mi? – reclama Helga molesta.

– Ji ji ji, es que no me dejaste terminar.

– Bueno de todos modos cabello métrico, ya sabes que me caes bien – dice palmeándole el hombro.

– ¡Si… claro! – expresa Gerald mirando de reojo a su "amiga".

– ¡Bueno yo me largo, vamos Lila, dejemos a los tórtolos solos! – dice la rubia, jalando a su amiga, viendo que Arnold se acercaba a ellos.

Este al verla huir solo atina a suspirar.

– ¿Viejo estas bien?

– ¿Eh? Si claro… voy a buscar mis libros de física nos vemos en el salón de clases. – corriendo por el pasillo donde desaparecieron la rubia y la pelirroja.

Nuevamente desde lejos puede observar a Helga, no ha cambiado tanto, sigue usando el mismo estilo de vestido y el cabello aún en las mismas coletas en forma de triángulo invertido y ese moño rosa, ese imprescindible moño rosa. Su rostro sigue teniendo esa mueca de fastidio en contra del mundo y sin embargo hay cosas que ella ha cambiado, como el ser mas abierta con sus demás compañeros, incluida Lila, con quien tiene una muy especial amistad, también con Rhonda y Nadine con quienes incluso a veces hace travesuras inocentes a los demás. Y sin embargo con él, seguía siendo casi tan cruel como antes, le gastaba bromas pesadas y le gritaba apodos por cientos, parecía detestarlo en verdad. Eso lo hacia arrepentirse de haberle dado aquel beso en la jungla, después de que rescataron a sus padres, eso fue el detonante para que ella lo atacara aún mas en sus últimos años de primaria y ahora en la secundaria. ¿Porque? Se preguntaba constantemente, ¿porque ella lo odiaba tanto? ¿porque no podía amarlo? ¿Porque el pensaba eso, si no sentía en verdad nada por ella, o es que acaso, él en verdad si le tenia un cariño especial? Le molestaba tener esos pensamientos, sobre todo porque ni el mismo se entendía, y menos la entendía a ella.

– ¡Oye cabeza de balón fíjate por donde caminas! – Escucha desde el piso, acaba de hacerla caer, una vez mas.

– ¡Lo… lo siento Helga! – exclama apenado tendiendo su mano.

– ¡Bah! Siempre es lo mismo contigo zopenco… – expresa ella aceptando la mano de Arnold.

– ¿Estas bien? – pregunta Lila preocupada.

– Si gracias… – en ese instante nota que el rubio no la ha soltado. – eee… ¿me devuelves mi mano torpe?

– ¡Ah! ¡Si… lo siento! – dice él apenado soltando la mano de ella.

Helga solo mueve la cabeza y toma a su amiga de los hombros para ir de regreso al salón.

– ¡Tarado!

– Bay Arnold. – dice Lila divertida.

– Si… adiós…

+0+0+0+0+

La mañana transcurrió normal, el viaje en autobús al centro, fue tranquilo, solo Sid Stinky y Harold estuvieron haciendo ruido en el viaje. Con la consiguiente reprimenda de su profesor. Al llegar al enorme museo donde estaba la muestra, todos salen despavoridos.

– ¡Niños no anden corriendo por ahí y no se separen mucho del grupo, recuerden que mas gente esta visitando esta muestra! – Trata de explicar el señor Simmons, quedándose solo con Lila, Phoebe, Helga, Arnold, Gerald, Nadine y Rhonda al lado. – Al menos ustedes aún me obedecen – dice esperanzado.

– No por mucho– replica Helga, señalando a Gerald y Phoebe que han comenzado a caminar mas rápido que ellos.

El hombre solo sonríe. – Dejémoslos solos, así es el amor – suspira.

Helga sonríe de lado, con el tiempo ha aprendido a apreciar mucho a su profesor.

+0+0+0+0+

La muestra es impresionante, hay muchos objetos, una estatua de Merlin, un traje que usaba el mago francés Jean Eugène Robert Houdin, artificios que usaba el mago Harry Houdini, el sombrero de copa de otro mago famoso, varitas magicas, amuletos egipcios, collares , libros, figuras de Hadas, tréboles de cuatro hojas, fotos de magos, incluso David Copperfield.

– ¡Totalmente interesante! – exclama Helga sarcástica, mirando todo con desinterés.

– A mi me agrada hay cosas muy lindas y creer en la magia te hace sentir bien – expresa lila.

– ¡Creer en la magia es de ñoños! – aclara Rhonda, con el asentimiento de Nadine.

– ¡Pues soy ñoña! – responde Lila.

– ¡Bah, la magia no existe! – espeta aburrida la rubia.

– No veo por que no pudiera existir, los ojos verdes creen mucho en la magia y me enseñaron…– repone Arnold acercándose a ellas.

Helga hace una mueca con la mano. – Bla, bla, bla, el experto ha hablado.

Arnold alza una ceja y suspira. – Muy graciosa Helga.

Lila, Nadine y Rhonda solo los observan divertidas, mientras se acercan a un lugar donde hay mucho barullo.

– ¿Y ahora que hacen todos los torpes ahí?

– ¡Miren que delgado se ve Harold!

– ¡Miren soy hermoso! – se oye la voz de Curly.

Rhonda se asoma entre la multitud y lo ve reflejado. – ¿Quien lo diría? ¡Si no es tan feo de alma! – cruzando los brazos.

– ¡Aquí va la princesa! – dice Helga aventando hacia el espejo a Rhonda, cuyo reflejo solo era un poco mas lindo que ella.

– ¡Bueno a eso le llamo yo un reflejo autentico! – dice Helga.

– ¡Todos, traigan a Helga! – exhorta Rhonda.

– ¡Ah, no yo no creo en esas tonterías, seguro son solo juegos de luces, aléjense! – dando pasos hacia atrás, viendo a sus compañeros con intenciones de acatar la orden de Rhonda.

– ¡Vamos Helga ¿a que le temes? – insiste Arnold tomándola de la mano.

Helga se pone demasiado nerviosa, y hace lo que suele hacer en esos momentos… huir.

– ¡Suéltame! – reclama soltando su mano y empujándolo, alejándose del lugar lo mas rápido que puede.

Arnold la mira triste, ella siempre actúa así.

– ¡No te preocupes, al rato se le pasa! – le dice Lila sonriéndole. – Mira ahora son Phoebe y Gerald juntos! – Observando en el espejo, el reflejo de sus enamorados amigos, que se veían auténticamente divinos en el.

Un rato después el lugar se despeja, ya los demás se dirigen a la salida cuando Helga se acerca, tiene una duda, algo que la asusta pero que tiene que comprobar, se pone frente al espejo con los ojos cerrados, para luego abrirlos, su reflejo es el mismo, ella no cambia, tiene la misma cara mal humorada de siempre.

– Lo sabia, no tengo nada bueno en mi – hablándose a si misma en tono triste.

Arnold que fue encargado por el señor Simmons para buscar a los rezagados, la busca, en ese momento la ve, parada frente al hermoso espejo de cuerpo completo, el espejo mágico que muestra la verdadera esencia de una persona y lo ve… ese reflejo no puede ser Helga, no puede, pero lo es… en el espejo se ve a una bella joven con el suave cabello dorado, cayendo sobre sus hombros y sonriendole con una mueca de autentica felicidad. Entonces pone su mirada en la dueña del reflejo, que lo mira molesta como si hubiera sido sorprendida haciendo algo malo.

– ¿Que es lo que quieres zopenco?

– Yo… es que… el señor Simmons me pidió que te buscara.– contesta nervioso.

Helga lanza un suspiro ahogado.– Ya iba sabelotodo, solo quería comprobar que la magia no existe! ¡Jajaja! – lanza una carcajada mientras se va.

Arnold mira su propio reflejo en el espejo, no hay mucha diferencia, se ve un poco mas alto y mas fuerte, baja la mirada y luego la sigue, con una sonrisa en el rostro.

– Ella es hermosa, yo lo sabia – se dice a si mismo.

Ninguno de los dos sabe que si una persona no se ama lo suficiente, el espejo solo le muestra la forma en la que esta se ve normalmente, mientras que para el resto de quienes la ven la muestra tal y como debería ser.

Continuara…

Hola chicos, si una nueva historia algo mas alucinógena que las anteriores, en esta ellos van a tener varios encuentros con la magia y la realidad que hay en sus corazones, lo que tal vez los lleve a un buen termino. Aclaro, si Gerald y Phoebe son novios, y al parecer son la pareja favorita del grupo, los demás como buenos adolescentes pues andan en búsqueda de prospectos, van a salir muchas parejas queridas, el señor Simmons tiene muchas intervenciones, a Arnold le regresa su interés en la magia después de muchos años. Muchas cosas van a pasar, muchas y muy divertidas, aunque espero que este fic no sea muy largo porque la verdad ya saben que mi pareja favorita es Arnold y Helga y sus locuras para alcanzarse mutuamente, así que no ahondo mucho en otras cuestiones, sin embargo espero que esta historia les guste y sobre todo que crean en la magia, como alguna vez les dije.

Saludos!

ReiHikaruChiba