Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a StephenieMeyer. La historia es de icecoldhamster, yo sólo traduje.


Summary: TRADUCCIÓN by Sol. * Lemony one-shots de Edward y Bella en la vida matrimonial. Cap1: Deberes maritales Cap2: La venganza de Bella Cap3: Hora del Baño Cap4: Te amo Cap5: Mía Cap6: Suya Cap7: Tabú Cap8: Oh, Sr Cullen Cap9: Ebrios Ca10: Feliz Navidad Cap11: Madrugadas .TODOS HUMANOS.


Parte I
|~Mía~|


— ¿Qué es lo que pasa contigo? —le pregunté, azotando la puerta de su estudio detrás de mí. Había estado en silencio y agitado en el coche todo el camino de vuelta desde el restaurante. Cada vez que le hacía una pregunta, o le daba una opinión, tratando de entablar una conversación, respondía secamente y con frialdad. Estaba acabando con mi último nervio.

—Nada —respondió en ese exasperante y cortante tono.

—No me vengas con esa mierda, Edward.

Dio la vuelta para mirarme a los ojos.

—No me pasa nada, Bella.

Mentira. Pude ver eso en su rostro. Era más que definitivo que algo iba mal.

Entrecerré los ojos y me encontré con su mirada.

—Pasa algo malo y quiero saber qué es.

Se apartó de mí y resopló.

—Déjalo.

—No.

—Bella…

— ¡Dímelo ya! No voy a dejarlo pasar y ya.

Se volvió hacia mí. Con fuego en los ojos.

— ¿Por qué no vas y le preguntas a tu amigo el mesero?

¿Qué?

— ¿De qué hablas? —pregunté confusa.

—Oh, ni finjas que no sabes de qué estoy hablando, Bella. Vi la manera en que te miraba —se quitó la chaqueta y la arrojó a un lado.

—Aguarda. Espera un minuto. ¿Te enojaste conmigo porque un adolescente me miró? —podía recordar al chico claramente. Era alto, desgarbado y un poco torpe. Traté de parecer alentadora, para no ponerlo más nervioso de lo que ya parecía estar cada vez que se acercaba a nuestra mesa. Sin embargo, no recordaba que me hubiera mirado.

— ¡Por favor, tú también estabas flirteando con él!

¿Flirteando?

— ¿Disculpa?

¿Flirteando? ¿Con un adolescente? ¿Había perdido la cabeza?

—Flirteando, Bella. Estabas sonriendo, riendo y flirteando. No creas que no me di cuenta.

Se estaba enfadando, había empezado a ir y venir, y esa vena en su cuello estaba comenzando a hacerse visible, un seguro indicio de su ira. Era absurdo y sería cómico que estuviera reaccionando tan enérgicamente por nada, si no fuera tan exasperante como era.

— ¡Yo no estaba flirteando con él! —pronuncié con lentitud cada palabra sin siquiera un esfuerzo consciente.

— ¡A que sí! —acusó.

Era insultante que tan siquiera pensara en eso. Sentí que la ira se encendía en mi estómago.

— ¡No estaba flirteando! Dios, ¡Ahora ni siquiera puedo sonreírle a la gente! ¿Qué diablos te pasa? —realmente no necesitaba preguntar. Ya lo sabía.

Celos.

Él tenía un verdadero problema con eso. Por lo general, no me importaba, de hecho, lo disfrutaba bastante a veces. Sin embargo, hoy no era de esas veces, el día de hoy simplemente me molestó.

Se acercó a mí lentamente. Me aparté de él instintivamente. Nunca me lastimaría, lo sabía, sólo era una reacción natural que no podía evitar.

— ¿Qué es lo que me pasa? ¡¿Qué es lo que me pasa? ¡Flirteas con otros hombres, eso es lo que me pasa!

— ¡No estaba FLIRTEANDO! —no pude evitar gritar, estaba rebasando mi límite, lo estaba rebanando—. Ni siquiera era un hombre, ¡era un niño! ¿Cómo te atreves…

Mi espalda chocó contra la pared, haciéndome callar. Él todavía avanzaba.

—Me atrevo, porque tú eres mi esposa. Tú eres mía —su voz era baja y profunda. Peligrosa.

—No eres mi dueño, y no puedes controlas a quién le puedo sonreír y a quién no.

Descansó sus manos a ambos lados de mi cabeza y se inclinó. Olía tan bien…

¡No!

¡Estaba enojada con él!

Podría brincarle cuando quisiera. Ahora era el momento de estar enojada.

Y estaba enojada. ¡No podía detenerme sólo sonriendo!

¡Por Dios que me lo hubiera follado en el baño por la forma en que estaba actuando!

Se inclinó en mi oído y gruño:

—Mía —antes de aplastar sus labios en los míos.

Quería devolverle el beso. Lo hice. Más aún cuando su lengua comenzó a delinear mi labio, pero tenía un punto que dejar en claro. Él no podía ir por ahí pensando que yo le pertenecía de esa manera.

Empujé su pecho, separando nuestros labios.

—No, Edward. ¡No puedes hacer esto! ¡No soy de tu propiedad o algo así! ¡Y…

Me besó de nuevo. Esta vez lo dejé entrar en mi boca, antes de que me diera cuenta. Sabía a chocolate, su postre tenía chocolate. Alejé ese pensamiento de mi cabeza.

Antes de que pudiera abrir la boca para objetar su forma de pensar, me agarró las manos y las sujetó por encima de mi cabeza.

—Eres mía, y siempre, siempre serás mía.

Aplastó sus labios en los míos. Le devolví el beso, vertiendo toda mi ira en el mismo. Estaba tan en conflicto. Por un lado, lo deseaba. Qué mal. Pero por el otro, no quería nada más que arrojarle cosas.

Ganó el segundo impulso. Aparté nuestros labios, y empujé su cuerpo con el mío, evitando contacto con su entrepierna a propósito, no quería que captara una idea equivocada.

Retrocedió, pasándose las manos por su asombroso cabello, antes de volverse y caminar hacia el otro lado de la habitación. Se detuvo a medio camino, a mitad de un paso, cuando una vela le golpeó la espalda.

Yo la había lanzado.

No pude detenerme, estaba furiosa.

Ahora, también lo estaba él.

No sólo había lanzado la vela, sino que también había arrojado gasolina en el fuego que había estado ardiendo en sus ojos.

Encontré su mirada con una propia firme, aunque estaba bastante segura que palidecía en comparación.

Volvió a acercárseme, más rápido de lo que debería ser legal con tanta gracia, y me inmovilizó contra la pared con todo su cuerpo. Sostuvo mis brazos encima de mi cabeza y me besó. Con fuerza.

Apretando mi punto. De todos modos, estaba demasiado enojada como para que surtiera efecto justo ahora.

Le devolví el beso, vertiendo en éste toda la cólera que se me había acumulado en la boca del estómago. Nuestros labios se mezclaban brutalmente así como nuestros cuerpos se frotaban uno contra el otro. Dejó caer una de sus manos, agarrándome mi muñeca con la otra antes de que pudiera moverla siquiera un centímetro. Sentí que movía su mano a mi cuello, arrastrándola hacia abajo. Se detuvo en el contorno de mi pecho y lo agarró a través de la tela, tomándolo con fuerza.

Jadeé, rompiendo con el beso.

Se movió cuello abajo y mordió. Mis caderas se movieron abruptamente contra él. Gimió y me quitó de la pared, dejando ir a mi otra mano y abriendo el cierre de mi vestido. Éste cayó a mis pies.

Volvió a empujarme contra la pared moviendo una mano hacia abajo para apretar mi trasero, una vez más moví mis caderas de repente contra su erección. Inclinó su cabeza hacia abajo y se llevó mi pezón a su boca caliente, tirando de éste con sus dientes. Se movía aún más entre ellos con cada respiración irregular mía.

Gemí y eché mi cabeza hacia atrás, contra la pared, enredando mis manos en sus cabellos.

Él todavía llevaba demasiadas prendas.

Alejé su cabeza, arrancando rápidamente todos los botones de su camisa y deshaciendo su corbata, en ese momento no tuve paciencia con los botones y romper algo me hizo sentir mucho mejor. Él arrojó ambas tan pronto como hube terminado y tirado sus pantalones, quitando mi mano cuando buscaba a tientas su cinturón.

Me empujó de nuevo, otra vez con su cuerpo, y se inclinó para morderme el labio, apretando mi muslo con su mano y levantando mi pierna. Se apretó contra mí duro. Jadeé.

Retrocedió un paso y me hizo dar la vuelta para que encarara la pared antes de agarrar mis antebrazos y moverme para que me inclinara y me apoyara contra su escritorio, el cual había despejado tan incautamente un momento antes.

Oí antes de sentir el inconfundible sonido de mis bragas siendo arrancadas. ¡Y maldición si eso no me irritaba aún más! ¡Me gustaban esas bragas! Gruñí.

Se presionó contra mí y se inclinó un poco hacia adelante, para agarrar mis pechos con más fuerza de lo que normalmente haría.

—Tú eres mía, Bella —retrocedió un poco y empujo en mí.

Gemí, mitad por placer, mitad por cólera, y me empujé contra él furiosamente.

Su agarre a mis pechos se incrementó mientras aceleraba sus arremetidas. Soltaba un gruñido cada vez que golpeaba en mi interior.

Alcanzó su clímax antes que yo, arremetiendo con una rapidez imposible antes de detenerse. Deslicé mi mano por mi cuerpo, descansando todo mi peso en un brazo. Quitó mi mano tan pronto llegué a mi clítoris y la puso en su lugar sobre el escritorio. Gemí de frustración. Estaba a punto de moverme cuando sentí su mano en mí.

Metió dos dedos en mi interior con una mano al tiempo que acariciaba mi clítoris con la otra. Mi respiración empezó a acelerarse de nuevo y mis caderas se movían en armonía con sus dedos.

Retorció sus dedos en mi interior al tiempo que bombeaba dentro y fuera ferozmente.

Movía mis caderas cada vez que sus dedos acariciaban mi clítoris. Me frotó más fuerte.

Muy fuerte.

Demasiado fuerte.

Más fuerte.

— ¡Dios! —me corrí en sus dedos. Continuó moviéndolos mientras mi cuerpo se convulsionaba a su alrededor.

Me sostuvo hasta que recuperé el aliento, luego se inclinó a mi oído y lo mordió.

—Mía.

Luego, se dio la vuelta y salió por la puerta.


N/T: Uff, hace calor, ¿no?, ¡ME ENCANTÓ EL BAUTIZO! ¿Y a ustedes?

AVISO IMPORTANTE: ¿qué creen? ¡Tengo nuevo permiso para una nueva traducción!, empiezo a publicar el sábado para tener secuencia, jejeje.

Yo no soy de las traductoras que traducen toda la historia o la mitad y luego empiezan a subir, voy subiendo mediante traduzco, o como ahora tengo horario, traduzco un día antes de publicar, jeje. No tengo capis de reserva, pero NO LAS DEJO A MEDIAS, y mientras no me rapten a Eddie, todo está perfecto.

Aquí dejo el SUMMARY:
Una parodia donde Todos son Humanos de "Sol de Medianoche". AH, AU y por lo tanto OOC. No hay sed de sangre —Sólo lujuria humana incontrolable—. Pornografía y Erotismo llenos de diversión.

¿Qué les parece?

Las quiero
*~Sol~*