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Meyer lo tiene todo, (maldita). ¡Volviendo a las andadas! (happy!face) Y con un slash (thriller!face). No sé como quedó pero me esforcé, ¿vale? x) Y fue un reto, así que obviamente es para Sunshine Mindfreak, la persona que se vuelve más loca que nadie con esta pareja :x El título fue una casualidad absoluta.


Sunshine

«Cree que es un regalo,

que los Dioses sonríen»

Cuando Edward despierta está confuso y disperso. Escucha cosas que no sabe de donde vienen, el golpeteo rítimico de miles de tambores que, por alguna razón, le parecen tentadores. Después está ese hombre, (el que casi no es hombre sino ángel), que dice llamarse Carlisle y tiene una tristeza infinita bajo la miel de sus ojos. Edward se mira en el espejo, (pero ése no es Edward), y no se reconoce porque él también tiene un rostro fuera de este mundo. Después de un instante se dice a sí mismo que está bien, (que ya nada le queda entre los mortales), que si va a quedarse con él (con el ángel) debe estar a su altura. Debe ser como él. Entonces no le preocupa, le dice «está bien» después de que un largo y elegante nombre de mujer salta en la conversación.

(Otra oportunidad para él, de ella. Lo último que le deja antes de morir es una vida).

Los días pasan rápidos y oscuros, lentos y vagamente más claros, (porque lo ve todo mejor, como la piel blanca y marmórea de Carlisle). Cuando él se queda mirando por la ventana Edward se acerca haciendo ruido con sus ademanes todavía demasiado humanos. Lo toca, (casi con miedo), entrelaza sus manos y apoya la frente sobre su hombro sintiendo el pecho apretado. (No hay madre, no hay padre), sólo hay Carlisle y, sí, (está bien), lo toma y se apoya y ése día abre la boca y presiona sus labios contra su mejilla. No hay nada malo u oculto en ese gesto, (es una muestra de cariño), Carlisle iba a ser todo lo que él necesitara. (Lo era).

Se siente sucio porque sus ojos son rojos, (no dorados), no angélicos. Entonces todavía no es como Carlisle y sabe, (sabe), que está un paso por debajo de él. (Un paso o tres). Edward lo sabe y lo nota, (es un demonio sin control), es casi una responsabilidad tediosa pero ahora, esa voz tranquila y pausada en su cabeza le dice que no, que nunca sería algo así. (Y Carlisle sonríe mientras se lo afirma, con sus ojos dorados y su pelo rubio). Edward siente ganas de quebrarse miles de veces, de quedarse quieto en un ricón. (Y a veces lo hace), pero Carlisle llega y lo reconstruye con paciencia.

(Como siempre).

La sexta vez que van de caza está soleado y él no puede creerlo. Carlisle se para atento a cada sonido, (mira el cielo, de donde cayó una vez, Edward lo sabe aunque Carlisle piense que es una bonita broma), y los rayos de sol se cuelan a través de las hojas de los árboles. Edward se queda quieto y no respira, (ni siquiera lo necesita). La culpa en los ojos de Carlisle se va destiñendo con el paso de los días y ése día es casi inexistente. (Edward cree que es un Dios). Y se lo dice. (Un ángel o un Dios). Carlisle se ríe y le explica que sus pieles son así, (que a él también le pasa).

(Y Edward se mira y se ve y comprende que está cerca de él). Que, al menos, puede tocarle.

(Y lo toca).

Lo recorre completo con las manos, maravillado. Le lame la palma de las manos para encontrar el sabor a conocimiento y polvo olvidado, (sólo a Carlisle, que es una cura para todo y una enfermedad desconocida). Después le mete la lengua en la boca, (porque es un Dios y eso es todo lo que pide). Es su regalo. Carlisle es luz de sol, es diamantes, (y Edward está un paso debajo).

Pero cuando le alcance, (sabe), será digno de él. Y entonces no tendrá que sufrir porque lo ve demasiado lejos.