ATHRO

Señorita Conliffe- saludó con su marcado acento inglés- ha pasado mucho tiempo…

Para asombro de todos, el inspector se puso de pie para caminar hacia donde estaban, la señorita Conliffe se levantó a su vez precavida de que el inspector intentará hacer algo en contra de ellos, al parecer Aberline también había entendido el repentino movimiento de la señorita Conliffe ya que con una media sonrisa giro su rostro hacia la dama inglesa.

Por favor, señorita Conliffe- continuó hablando Abeline- solo intento mostrarme de una forma más presentable, inesperadamente ustedes se encuentran junto al árbol donde guardo siempre un cambio de ropa… como puede ver después de cada transformación tengo un aspecto deplorable, el cual no es correcto para un ser "civilizado" además de que no es mi gusto andar desnudo. Ahora ¿si me permite?

Gwen se giro algo sonrojada, era cierto, las ropas desgarradas del antiguo policía de Scotland Yard mostraban más de lo que una dama decente podía permitirse ver en un caballero inglés.

El inspector Aberline tuvo paso libre hasta el tronco del árbol donde en el hueco central sacó un fajo de tela, con una inclinación de cabeza se fue hacia atrás del tronco para que le sirviera de un enorme biombo para cambiarse a gusto de ropa.

¿Puedo preguntar a qué debo tan amable visita, señorita Conliffe?- preguntó elevando la voz desde atrás del árbol.

¡Esto era inaudito! ¿Estaba acaso bromeando Aberline?

Pero… pero…- musitaba sin entender Gwen- su carta… yo…

¿Mi carta?- habló Aberline asomando finalmente su cabeza aun con el cabello algo alborotado- ¿y yo por qué le escribiría alguna epístola a usted, señorita Conliffe?

Francis Aberline regresó al frente del árbol completamente vestido colocándose a la altura de las dos damas y el chico; Fossey se hizo a un lado temiendo que se girara y lo pisara, Aberline solamente le dirigió una rápida mirada.

¿Es su hijo?- preguntó a Gwen sin mirarla, Aberline no dejaba de ver al americano herido- No, huele como usted, pero no las edades no corresponden.

La gitana se hizo a un lado sin importarle dejar caer a Thad al quitarle su apoyo, no podía soportar estar tan cerca de Aberline, él era uno de tantos malditos por la luna.

El inspector se sonrió con una mueca de superioridad cuando la hija de Maleva se hizo a un lado, parecía que la gitana iba a decir algo cuando el gemido de dolor escapó de los labios de Thad; había sido demasiado para el pobre, el dolor y el cansancio lo habían derrotado, lo último que vio antes de ser abrazado por las sombras fue la carita preocupación de Fossey y tía Gwen que se acercaba rápidamente a él…

Ya veo…-musitó Aberline al ver a Thad inconsciente- está maldito…

¡El señor Thad no está maldito!- le gritó Fossey olvidándose del temor que le inspiraba el inspector Aberline.

Tú no hueles como él o como la señorita Conliffe- comentó el inspector- no pueden ser hermanos o tú padre… ¿Podría explicar qué está sucediendo aquí, señorita Conliffe?

Thadeus es mi sobrino, le pedí su ayuda después de recibir una carta de su procedencia inspector Aberline- explicaba Gwen mientras atendía a Thad- como puede ver, Thad está herido por protegernos en el tren de las bestias…

Lo más humano sería acabar con su miseria ahora mismo- gruñó la gitana- pero ya que prefieren verlo sufrir, lo primero que tenemos que hacer es curar esa fea herida…

¿En medio del bosque?- Aberline negó con la cabeza- Si la herida se infecta morirá antes de que puedan llevarlo al pueblo más cercano. Señorita Conliffe si desea salvarle lo mejor es llevarle a Black moore, usted sabe que no está lejos y los supersticiosos aldeanos no se acercarían ahí aunque la vida de sus hijos dependiera de ello.

¿Y cómo propone que lo llevemos a la casa maldita?- preguntó la gitana.

Como toda respuesta, Aberline tomó a Thad entre sus brazos y lo cargo como si se tratara de un niño pequeño, no cabía duda de que la fortaleza de la bestia estaba presente en el inspector aun cuando éste regresara a su condición humana.

Fossey no estaba seguro si le temía, respetaba o comenzaba a sentir una extraña admiración por el inspector que podía cambiar de hombre a monstruo…

Siguieron el río donde hacia tanto tiempo Lawrence le enseñara a lanzar piedras al agua a Gwen, pasaron la cripta de la familia Talbot donde ahora el último heredero de la antigua casa descansaba, la señorita Conliffe no pudo evitar sentirse invadida por la pena infinita de saber que ahí estaba su amado Lawrence…

Finalmente la mansión de Sir Jhon los recibió, estaba abandonada a su suerte, un lugar maldito para una familia maldita… El mejor lugar para esconderse. Aun podían verse los restos quemados del frente, en todo ese tiempo nadie se había preocupado en arreglarlo, nadie había osado pisar ese lugar de muerte.

La gitana y Fossey cuidaban cada uno de sus pasos precavidos de que en cualquier momento de entre las sombras el peligro les saltara a la cara. La mañana ya estaba muy avanzada cuando llegaron a la mansión y aunque lo mejor hubiera subir a Thad a las habitaciones de los antiguos amos, Gwen prefirió que todos descansaran en el piso bajo, la jornada había sido demasiado larga y todos estaban extenuados, todos excepto Aberline quien en todo el camino a la mansión no había abierto la boca para proferir ni una sola palabra.

¿Qué estaría pensando? Se preguntaba Gwen mientras colocaba otro paño mojado en la afiebrada frente de Thad.

Será mejor que descanse- habló finalmente Aberline sorprendiendo a Gwen- señorita Conliffe, no hay nada que pueda hacer para revertir la maldición que ha caído sobre su sobrino, lo lamento mucho…- hizo una pausa- sé que no es agradable lo que sucederá después; pero, tal vez no sea tan malo después de todo.

¿No sea tan malo después de todo?- repitió molesta Gwen- ¡No sea tan malo después de todo! ¡He arruinado la vida de mi sobrino! ¡Creí que usted me había buscado y ahora resulta qué no es cierto! ¿Qué clase de broma cruel es ésta? ¿Qué significa? ¡Por qué a mí! ¡Por qué a nosotros!

Tal vez fueron los Otros…- interrumpió Aberline.

¿Los Otros?- intervinó Fossey- ¿Qué son los Otros?

¿Las otras bestias?- se unió a la conversación la gitana.

Aberline asintió mientras las dos mujeres y el niño se sentaban en la alfombra cerca de él y Thad inconsciente para escucharle mejor…

Continuara…