Los personajes de MeruPuri no me pertenecen.


Amor.

Después de tanto tiempo vivido juntos, Aram no se arrepentía de hacerla a esa mujer como suya, tampoco que él recibiera insultos, mandatos, y crueles miradas cuando ella se enfadaba porque un idiota se le quedaba viendo—para lástima de ella, él los mandaba a hacer algunos trabajos demasiado excesivos—aún después de eso él la seguía queriendo como el primer día que la conoció y quedo prendado de la personalidad de Airi.

De solo recordar esos momentos vividos a Aram le entraba una sensación de placer por conocerla, sin embargo cuando Airi lo recordaba en su presencia ella se reía con alegría y murmuraba 'Nunca pensé que acabaría enamorándome de un príncipe, y menos aún de uno menor que yo', la edad para Airi era un tabú, aunque él trato de hacerla entender que eso no importaba ella no cedía. Solo eran tres años de diferencia, maldición, tal vez ella lo encontró cuando él apenas tenía doce años y todavía era un crió estúpido que lloriqueaba por llamar su atención, o tal vez molestando al chico que gustó a Airi, aún así la edad no importó en ese entonces, pero ella no entendía. Era una cabezota. Una princesa cabezota.

Sonrió con timidez bajo su corona que brillaba como los rayos de sol, miró de reojo a la mujer que estaba a su lado con el ceño fruncido y el aura deprimente, una gota salió de su sien.
Airi odiaba estar en el trono, y más llevar la corona que reconocía que era princesa. Apretó la mano de la mujer y ella le devolvió la mirada pidiendo socorro, Aram sintió un tirón en el vientre, no le gustaba que Airi utilizara su mirada de, mirada-que-hacia-hacer-al-príncipe-cosas-estúpidas.

Soltó un suspiro y se levantó, muchos se le quedaron viendo, el Rey, su hermano mayor con la ceja arqueada, él mascullo entre dientes.

—Me retiro.—asintió mientras tomaba la mano de Airi entre las suyas, le llevó por los pasillos reales y la apretó contra la pared cuando no sintió a nadie por los alrededores.—No pongas esa mirada.—pidió. Vio como la mujer sonreía y acariciaba su mejilla con cariño, él cedió de nuevo y se derrumbo apretándola con más fuerza entre sus brazos, apretó la boca entre su oído.—Te amo.—confesó de nuevo, Airi se sonrojó.

—Lo sé.—respondió Airi.—Yo igual te amo.—hizo una sonrisa corta en sus labios, Aram bajó la cabeza para capturar esos labios que lo enloquecía, cuando sintió la calidez de ellos un tirón de su cuello hizo que se alejara de los labios de su esposa.

—¡Hermano menor estúpido! —escuchó la voz molesta de su hermano, Aram gruñó.—Me has dejado solo con el Consejo de Ancianos, ¡Mereces unos azotes!—se quejó. La cara de su hermano se acerco peligrosamente a la suya, él resopló molesto. —Lo siento hermoso lirio de las montañas.—murmuró el mayor a su cuñada.—Me llevare a mi insensato hermano menor. —Aram formo una mueca mientras intentaba en vano escapar de las manos del Rey, pero no pudo.

—¡Airi! —gritó.

Airi sonrió mientras veía como su esposo era llevado por su hermano, soltó una carcajada y bamboleo el largo vestido, empezó a flotar por el aire y una escoba apareció en sus manos, salió volando del palacio mientras en su retina quedaba la mirada cariñosa de su esposo, encogió los hombros y pensó que tal vez no era tan malo estar casada con el príncipe del reino mágico, tampoco que ella fuera una hechicera. Lo único que importaba era el amor que sentía Aram hacía ella, y el amor que ella sentía por él, nada más importaba, ni la edad, ni la clase social, ni el estatus ante la mirada de los demás en ese reino.

Solo importaba Aram para ella. Y Airi para él. Lo demás perdía color a sus ojos.


Todos los personajes de esté shojo no pertenecen. x_D

Gracias Kida Masaomi!