"Huye de las tentaciones, pero despacio, para que te puedan alcanzar"

¿Alguna vez Milo?

¿Alguna vez se preguntaron qué hacer con tanto sentimiento acumulado?, ¿Qué sucede cuando la persona que amas no se encuentra junto a ti?

Quizás en el papel de amigo y con afán de ayudar responderás: "Búscate un pasatiempo o intenta escribir", si mi suposición es cierta, me escucharás sin duda responderte con un "ya lo hice"; y si tu consejo deriva de pronto a:"Ejercitar tal vez ayude", yo responderé: ¿Bromeas verdad? Me ejercito desde que tengo uso de razón ¿oh ya lo olvidaste? Entonces probemos "Salir con los amigos" ¡Claro que sí! Salí con ellos casi todos los días por las mañanas, tardes y noches, una y otra vez escapamos de madrugada, según muchos es el remedio infalible para una pena como la mía, pero, no resultó.

¿Acaso dijiste consigue una mascota? Un perrito, un gatito, tal vez un conejo seria lo prudente, ¡claro que sí eso sería!. Aun así terminó por cautivarme un hermoso escorpión ¿y que creen?... No son muy amigables que digamos. No quisiera creerlo, pero sospecho que todos ellos son parte de un club secreto, un TCC (Todos contra Camus) o algo por el estilo. Sin embargo, no dejan de ser hermosos, vivaces, amenazantes y cautivadores.

Mis estimados lectores, aunque tal vez aún no se han dado cuenta, algunos de ustedes aún leen mis relatos por morbo. Sí, ese malsano sentimiento de leer a las personas que enfrentan situaciones como la mía. ¡Y con justa razón! ¿Acaso existe alguno que haya librado de padecer de amores? Saben bien que las cosas no mejoraran tan fácilmente. Así podrán compararse y darse cuenta de cómo la razón va dejando de ser nuestra amiga y va dando paso a esa locura indiferente. Aquella que no te dirige la palabra y no le interesa saber de ti, solo te agobia. Esperando quedarse a tu lado todo el tiempo que le sea posible. Hasta lograr consumirte por completo.

_ Camus El patriarca manda por tí- interrumpe Afrodita, quien bajó a mi templo para dar la orden._ nuevamente._ Concluyó observando la habitación y los papeles que ya rebalsan del tacho por reescribir esta historia.

Para lograr distraerme, conseguí otros trabajos. ¡Lo hice!, dedique también mayor tiempo a mi discípulo Hyoga. Ofrecí mi ayuda en el comedor del santuario, como asistente del patriarca, el jardinero de Aldebaran, deslumbré como decorador de DeathMask...

_ Camus caballero de la casa de Aquario a sus órdenes. _ Saludé al Pope preguntandome cual sería esta vez su reproche.

_ Caballero supe que estuvo internado nuevamente por sufrir la picadura de su mascota.
_ Al parecer estoy desarrollando inmunidad al veneno del arácnido, esta vez solo estuve un día bajo cuidado.
_ ya veo, sin embargo, déjame decirte Camus, personalmente creo que necesitas dejar de trabajar tanto, deberías pedir ayuda. Lo he discutido con nuestra diosa y esta de acuerdo. Ella cree que necesitas conversar con alguien en quien confíes...

Finalmente, recomendaron que busque ayuda espiritual. Milo lo llamaría "un loquero". Y para este fin me recomendaron al mejor, el único que podría traer de vuelta la paz interior que habia extraviado, aquel que lo haría posible debía ser muy bueno "el más cercano a Dios".

Asistí presto a la primera reunión. Lograba creer al fin que todo estaría bien. A fin de cuenta me encontraba con el mejor conocedor de introspección en centurias. Tomé asiento y me dispuse a contar mi pequeña fatal tragedia. Sin entender ni asumir aún como se desarrollaría la cita. ¿Debía acaso echarme y narrar desde un inicio mi vida entera? No tenía idea de cómo comenzar, cuando... una pregunta fue la que inicio un largo periodo de sesiones incompletas. Tomando yo el papel de oyente, amigo y consuelo para Virgo. Era el observador y consejero a los primeros desacuerdos que pasaban Shaka y Mu.

Pues bien. No le daré más vueltas al asunto. Retomaré esta historia desde un inicio ¡Maldita sea!. Sé que algunos se preguntaran por qué Milo no se encuentra narrando como todos en su momento esta parte de su historia. Y es que, ¡ese es el problema! y la verdadera causa del porqué cambié completamente mi rutina. Milo no se encuentra más aquí, desde el día que decidió lanzarme todos sus poderes en un solo ataque y olvidarme mientras formaba parte de la decoración estampada en su templo.

Lo encontré esa mañana, ensimismado, sacando el polvo de su colección de láminas. Era esta la primera vez que bajaba de la casa de Acuario a realizar una visita amistosa a Escorpión. La conciencia culposa seguía haciendo de las suyas, luego de tan lamentable escena hace más de dos semanas, un día de tentaciones, aquel beso furtivo y una promesa insensata.

- ¿qué pasa Milo, te diviertes?- sonrojado por mi torpeza y sin pensar en ofrecer una disculpa, intenté continuar con nuestras vidas, así había sido siempre que yo debía disculparme.

- No en realidad - contestó distraído.

Ni siquiera una fría mirada. Ningún absurdo reclamo. Ningún argumento mal fundado. Milo está enojado sin duda. Tal vez, con un pequeño "lo siento" alivie este sentimiento de rechazo. Pero Milo no se disculparía. Esta vez no lo haría ¡claro que no! Tal vez me vería obligado a ser quien inicie con las disculpas, pero ¿cómo? Debía encontrar las palabras exactas para el escorpión. De modo casual me acerqué , como quien observa de qué trata su pequeña biblioteca. La mayoría de esos libros eran de mi autoría, Milo me leía y yo quería saber qué es lo que pasaba por aquella mirada distraída. Pasaba de mí, leía rápidamente entre varios libros ¿qué hacía? Debía saber, acaso una disculpa, ¿acaso debía en serio ser yo quien se disculpe?

- Estoy apenado. No he sido yo en estos días. - El frio recorre mi rostro. Milo no quiere hablarme más. ¡Oh mentira disfrazada de sinceridad!, lo sabrá, sabe que lo siento, sabe también que es todo lo que puedo darle, de mis labios no puede esperar algo más.

Milo cerró la caratula del libro que llevaba en manos me observó sin emoción alguna.

- Camus. Fuiste más tú mismo que nunca en toda tu vida. -Respondió regresando la mirada a sus quehaceres.

No pude responder a su afirmación, sabía bien que Milo tenía razón. ¡Qué esperaba! Él sabía lo que obtendría al hacer lo que hizo.

Sus manos fueron a parar hacia otro libro y pude observar con claridad como una lagrima se asomaba, el revés de su mano hizo su tarea y la esfumó del paisaje. A continuación leyó en voz alta un párrafo que tenía resaltado. Pregunto luego.

- Camus, tus obras, todas ellas ¿tratan de mí?

¡que podía decir! ¡Claro que sí!, había sido mi inspiración desde un inicio. ¡Ja! pero no lo diría, ¡no sería así! de ninguna manera. Aceptar que siento algo ¡no es lo correcto!

- Bueno Milo. – Tomé mis gafas, acercándome a leer nuevamente- Luego quitándolas de mi rostro concluí _Debes saber que, existe una persona que se parece a ti, pero, no eres tú. Sencillamente no lo eres.

Nuevamente el silencio primó, volví a mentirle a mi mejor amigo. Su mirada revelaba decepción, era la primera vez que sentía este rechazo en lo profundo de mi ser en tanto el venenoso escorpión miraba fijamente al suelo. Tratando de suavizar el momento cometí un gravísimo error.

_ Milo dejémonos de juegos, por favor, sigamos siendo amigos._ una brisa ardiente golpeo mi abdomen _ Prometo no molestarme más por lo ocurrido. Te perdono. Eres mi único amigo... _ Sentí quebrarse algunas costillas _ el único.

Para cuando acabé la frase yacía mi figura en la pared, estampada en alto relieve con los quince puntos vitales severamente lastimados, lo último que alcancé a escuchar fue:

- Sabes Camus, no estoy listo para ser tu amigo. Discúlpame. _ Lo merecía, sin duda, merecía morir así, no me opondría. Con el cuerpo adormecido y contemplando sus ojos moriría. Al fin la paz y mi orgullo intacto.

Fue entonces cuando arremetió el aguijón número 16, con el cual me otorgó la salvación y al mismo tiempo me condenó a una eternidad de indiferencia. Resbalé de a pocos, hasta quedar tendido en el frio mármol. Eso fue todo, de allí en adelante todo sucedió tan veloz que ni rastro dejó, como la velocidad de la luz.

Había entonces aclamado mi sentencia. Ella había salido de mi boca y mientras trataba de recuperarme del ataque, en la Sala de Athena ejecutaban lo que quedaba de nosotros.

-Mi señora Athena lamento importunar. - La diosa lo miró con dulzura permitiendo que continuase- Esta vez no puedo esperar más, debe hacer algo, siento que voy a morir.- sus ojos suplicaban - Por favor, sé que puede hacer algo con esto que siento.

- Milo de Escorpión.

Respondió la deidad con calma. Yo lo había orillado a pedirle ayuda a nuestra diosa, aun sabiendo que le molestaba sentirse vencido. Aquel hombre venció su orgullo una vez más y suplico por mí, por no causar más dolor. Desde un principio no necesite pronunciar palabra para que pueda leer el martirio que sería seguir viviendo en el mismo lugar.

- Milo... tengo idea de lo que te sucede, por haber reencarnado en un ser mortal, me encuentro en la facultad de experimentar los sentimientos de una humana. Aunque también soy tu diosa. Es así que debo explicarte la realidad de un dios. Nosotros no podemos mandar en las decisiones ni sentimientos humanos, ustedes siempre han sido libres de elegir. Eres consiente aunque te cause dolor de que Camus ya decidió. - Con una de sus manos acarició los cabellos de Escorpión. - Nada se puede hacer con los sentimientos que te atormentan. Ahora todo está en ti. Aceptas la realidad y te adaptas o decides caer en un abismo que no te conducirá a nada.- pausó para fijar sus sabios ojos con los de Milo, quedándose detenidos y centellantes, hablándole al alma- ¿Por qué no intentas comprender un poco lo que Camus desea?, si al menos le das una oportunidad a su realidad, puede que encuentres una solución para ambos.- Mi diosa cambió su rostro dulce a uno serio para continuar - Por lo tanto y hasta que puedas rehacer tu vida, serás designado a la Isla Milos. Es todo lo que puedo hacer por ti, darte tiempo y espacio para decidir.

Y así fue como termine solo, sin inspiración, sin vida, sin mi amigo.

Nos conocimos desde la infancia, apenas y había cumplido sus tres primeros años, Cuando fue llevado a entrenar para convertirse en un caballero dorado. Milo era el menor de los futuros doce caballeros. Y era también quien muy a su pesar en el futuro seria llamado a muchas misiones para realizar las terribles tareas de ejecutor junto a DeathMask y Afrodita. A pesar de todo siempre guardo en su interior esa alegría y chispa que solo en él podía existir. Aquel bichito me hablaba siempre, aunque a veces lo ignoraba. No se alejó como los otros, aprendió a escalar ese muro de hielo que forjé adrede, para mi protección.

Los meses en solitario transcurrían sin Milo y yo ya había colmado la paciencia al santuario entero:

_ ¿Siempre has actuado bien en tu vida? He escrito sobre esto, pero nunca lo sentí. _ preguntaba por centésima vez a quien estuviera a mi lado.

_ Hasta que alborotaste todo, ¡estúpido bicho! _ El buen acento francés afloraba los tórridos pensamientos que me rodeaban como un poeta fracasado recitaba pensamientos vanos a quien quiera ser oyente del dolor _ Escribí acerca del llanto y los corazones rotos... _ se escuchaba entre las copas de la casa de Géminis las notas tristes de una nocturna, en tanto Afrodita con destreza sublime parecía bailar el sendero de llanto escuchando la voz de Death quien cantaba suelto de hilares la tragedia que me embargaba. _ No Milo. No eres estúpido bichito. Soy yo quien no sabe qué hacer con su vida.

_ Camus, no necesitas repetirlo, deja ya de herirte y sobre todo deja en paz al pobre Milo, el hizo lo que pudo. Así como lo hiciste tú. - Se escuchó de Mu. Como podría el ariano saber lo que nos ocurría, no le di importancia y busqué a otro oyente, que mostrara interés en mis palabras.

_ Mírame Saga. Ahora mírame. ¿Qué hago?¿qué voy a hacer con todo esto?. Estoy... _ Saga silenció mis labios con un beso que me trajo recuerdos tuyos

_¿Para qué continúas explicándome, si como todos los días la historia acabara igual? Camus. _Suspire hondo _ Olvídalo. No quería ser quien lo cuente pero ayer Milo anunció su compromiso con una jovencita de la isla.

_ Milo se ha comprometido. _ el siguió adelante , siempre fue así. _ Cuanta sabiduría de un arácnido venenoso_ así era como debía ser.
_ Te he besado Camus y tu no te haz molestado como con Milo ¿Sabes por qué? _ Escuché lo que tenia que decir_ tus negativas no eran por vergüenza. Tu no querías exponerte a amar al bicho.

_ Ninguno de ustedes entiende como Milo. Por qué me molestarían tus besos si son tan solo un juego. _ Saga tapo sus ojos con las palmas de sus manos suplicando paciencia.

Me dirigí entonces a mi templo. Procesar esto es difícil si el arácnido llega a casarse, no volverá con sus propuestas sin fundamento. Así es como yo lo había planeado. Ambos con nuestras vidas, así podríamos volver a ser los mejores amigos. ¿Verdad? Milo volvería, eso era lo importante.

9 días antes de la boda en la Isla de Milos

- Caballero de Escorpión, permite que nosotros los caballeros dorados te felicitemos por este grandioso día. Una visita diaria por las siguientes semanas para no dejar el santuario a solas, hoy contarás con mi ayuda.

_ Gracias Mu. Eres un buen amigo. Diles a los otros que aquí los espero cuando gusten.

_ Athena será la última en visitarte, me ha mandado esto para tu boda. Tomá aquí lo traigo.

_ ¡Por Athena! creí haberlo perdido. ¿Dijo algo más?

_ Sí. Dijo que te felicitaba y deseaba que seas feliz con quien amas.

_ ¿Necesitas de mi ayuda caballero? – dijo Mu al ver la mirada perdida de Milo en el presente que Athena le envió.

_ Lento amor. Lento. _ Milo se perdió en su castillos helados para luego preguntar _ ¿Cómo esta él?

_ Igual que tú. _ respondió el ariano sin poder hacer mucho.

_ El tiempo se agota mientras los isleños vienen a llevarme. Hoy es el ensayo. Mu este es el lugar que prefiero para la boda. Aquí es donde los héroes y cobardes se separan. Reparé cada mármol de este Templo.

_ ¿Es un Templo antiguo? No creí que en Milos escondiesen semejante arte.

_Así es. Aún guardan este arte sin igual.

_ ¿En serio te has comprometido?
_ Como un ruiseñor en jaula de oro. _ contesto risueño_ Espero por quien haga luz de mi pesado corazón. Al no encontrarlo a él un alma piadosa me tendió la mano. Estoy aferrándome con todas mis fuerzas a ella. De ese modo podré volver a su lado y todo será igual a lo que fue.
_ Milo. Que puedo decirte. Camus, no parece que vaya a arriesgarse. Y tú. Es mejor que al terminar con la boda te quedes aquí. Lo que intentas no es sano. Date una oportunidad de vivir algo nuevo.

La puerta se abre y una delicada jovencita ingresa sonriendo como el mismo sol, las paredes blancas se iluminan y el ensayo de bodas va como debe ser. Así llegó tauro, los gemelos, cáncer, el león, virgo, libra, sagitario, capricornio y Aquario .

El octavo día miraba El señor de los Hielos Eternos desde el barco tan serio y helado que todos los presentes palidecieron al verlo.

_Caballero. _Fue el saludo.

_ Creí que no vendrías. Camus.

_ Si es tu deseo vuelvo en estos instantes al santuario. _ respondió para dar media vuelta.

_ Camus. ¡Saluda amigo!. No soy un desconocido, acaso, no me felicitas.

Había deseado todo este tiempo escuchar esa voz. Milo me abrazó como quien reconforta y perdona.

_ Lo lamento tanto Camus. Debí entenderlo antes. Athena me dijo que estudiara lo que querías. _ Era esto ¿cierto? No pude contestar, había hecho todo esto pensando en mis sentimientos. Debí saberlo. Milo continuo hablando_ Luego de la boda nada impedirá que seamos amigos como tu querías. _ Besó mis mejillas y palmeo mis hombros.

¿Acaso yo quería eso? ¿Sí? ¿No? qué era lo que quería.

_ Vine a desearles muchas felicidades Milo. Y a que disculpes mi ignorancia. Estaba encerrado en el laberinto de la realidad. _ Estaba perdiendo el hilo de mi historia. Escuchaba en mí una canción de cuna. Una visión de Milo pequeño corriendo en la blanca isla, sus cabellos sueltos dorados ante el sol, su sonrisa sincera a cada paso, travieso, la visión se detuvo frente mío y como si fuese a contar un secreto pidió que me acercara. Al ponerme de rodillas tomó mi rostro y arrancó de el una máscara, se fue entonces como si de una travesura se tratase, volteo la mirada hacia mi y se puso la máscara que yo había llevado sin saber.

- Permite entonces que sea yo quien cuente lo que sucedido Camus.

- Milo, espera, esta también es mi historia.

- Tú contaste la tuya, entonces deja que los presentes juzguen. Luego si aún les queda valor para seguir con nosotros puedes continuar con lo tuyo.

- ¡No más Milo!

- El que no entiende eres tú Camus. Dame una señal de que harás lo que digo. Seré yo quien cuente lo que sucedió y quiero que escuches con especial atención a cada una de mis palabras. Esto paso antes de la promesa que ahora cumplo. Decidí retirarme por un tiempo del santuario ya que muchas cosas estaban nublando mi cordura, había bromeado alguna vez con lo nuestro y al escuchar tus repuestas creí que no te era indiferente, por tanto viajé, viajé mucho por toda Europa buscando la vida hasta que llegue al Reino de Bélgica, donde luego de cumplir misiones varias harían una ceremonia en el Castillo Real de Laeken.

Y ahí estaba, confundido, huyendo de mi verdad, con más de 30 mujeres y hombres de personalidades vivaces, riendo y hablando todos al mismo tiempo. Mientras este corazón acurrucado en un rincón, intentaba no aflorar encontrando similitudes tuyas entre todos ellos.

Desplegando mi habitual talento al entretener sacando sonrisas de cada quien tenía curiosidad de conocerme.

- "Los hombres hacen las obras, pero las mujeres hacen los hombres." – dije para un grupo de doncellas hermosas. Las sonrisas iban y venían de todo el grupo que me rodeaba. El ambiente estaba lleno de feromonas.

- Milo eres un héroe griego, cuéntanos, te guías por algún pensamiento en particular.

Sonreí fantaseando con lo que dirías, desde que te conocí, nunca dejaste de rondar por mis pensamientos, aquella templanza, esa sutileza, tu aroma a lírios, tus cabellos rojos, tu…todo. Te conocía desde hace mucho, recibimos juntos de niños nuestras armaduras, compartimos gustos y estrategias de adolescentes y ahora…. Ahora, todo estaba a punto de cambiar para ambos. Amaba en verdad todo de tí, habías calado al fondo de mí ser a punto de no concebir vivir sin tu presencia. Cada palabra tuya era sabiduría viva. Intuías mis pensamientos como si formara parte mía. Padecías bajo mis errores como si tu mismo los hubieses cometido. Siempre estabas ahí, para mí.

El grupo quedó en silencio. En tanto las miradas eran dedicadas a mis labios en busca de una respuesta. No tuve que pensarlo mucho, les dije lo que siempre me decías.

- Es imposible enderezar un árbol, pero si el árbol puede enderezarse solo, hay más esperanzas. - Ellas no pensaron ni dos segundos en tus palabras y continuaron con su interrogatorio.

- ¿Y tu película favorita?

- Orgullo y Prejuicio…. – Contesté con aburrimiento, esta era la rutina de siempre. Siempre las preguntas obligadas, distintas personas, distintos lugares.

- ¿Te consideras Orgulloso?

- Bastante. Vivo con mi orgullo.

- Eso significa que nunca perdonarías una falta, un rechazo, una ofensa, ¿aunque venga de un ser muy querido? – me preguntaba una de aquellas tantas mujeres que con confianza jugaba enredando mis cabellos entre sus dedos. Su sonrisa sugerente, me hacía pensar en que ya era suficiente plática. Un visitante llamó la atención al hacerse presente en aquel evento.

- El Monarca "Felipe de Bélgica" – Presentó uno de los acompañantes, todos abrieron paso a su Rey en tanto me dirigía a realizar una pequeña reverencia.

- Señor "Milo de Escorpión" espero y le agrade la pequeña recepción a su persona – Inició el monarca con amable sonrisa.

- No era necesaria, sin embargo me siento contento por su detalle- respondí.

- Bien, bien. Que no se diga que en Bélgica no sabemos ser agradecidos. - Dijo el monarca haciendo que todos bajen las miradas y las dirijan hacia donde me ubicaba - Se le hace entrega de la medalla "Orden de Leopoldo". Otorgada por la extrema valentía en combate, por el servicio meritorio y el inmenso beneficio de la Nación Belga. Es el Orden Militar más alto de Nuestra Nación. Su naturaleza como caballero dorado nunca será revelada y tampoco olvidada agradecemos la salvación que otorgó a nuestra nación el tiempo que permaneció con nosotros.

- Es un honor aceptar su presente. Más lo realizado fue hecho con entero placer, por no alterar la paz de nuestra tierra. Es misión de todo caballero de Athena velar por defender nuestro hermoso planeta.- Culminé con una reverencia, caminé luego de su aprobación hacia una de tantas mesas. Tomé asiento y me dedique a observar la medalla. Embelesado por su belleza no contaba los minutos, eran los ojos de Camus los que con su brillo centellaban en esta joya. – Sera para ti. – Me dije. Entonces decidí retornar al santuario, este último encargo de Athena casi acabó con mi vida, pero Bélgica estaba al fin fuera de peligro. Decidí regresar llevando conmigo los 218 regalos en estos meses de ausencia y dejando de lado las siete ofertas de matrimonio, pero los destellos de tus ojos reflejados en esta medalla significaban mucho para mí. Debía regresar y recuperar el tiempo perdido.

Retorne decidido a todo. Al parecer todo seguía el mismo orden, en tus palabras "nada había cambiado", las mismas frías y distantes frases dominaban la conversación, marcando el límite entre nosotros.

No sabría si seguir adelante, no tenía idea de cómo debía comportarme. Si no fuese por aquella mirada. Esa mirada tuya que luchaba por esconder apenas me vio. No, no estoy alucinando, puedo sentir esas ganas que lleva por correr y abrazarme. ¡Mi amada Athena! sus ojos me dicen lo que sus labios esconden, es extraño sin duda pero así es Camus.

Ruego por pasar tiempo contigo, probar un poco de lo que escondes, entonces ese brillo desafiante hizo que recordara aquel presente, lo saque con lentitud de entre mi bolsillo, para entregarlo, puedo descubrir la curiosidad latente en tu mirada. Pacientemente disfruto el suspenso, en tanto juego con esos dedos pálidos y fríos que se aferran a la medalla que va enredándose acariciando tus yemas. "Mírame Camus, voltea por mí. Si en estos diez segundos siguientes, nuevamente me miras, como solo tú sabes hacerlo. No me detendré". - Y así lo hiciste - Luego de eso todo fue precipitadamente cumplí mi promesa y ahora luego de casi 2 años explico que no fue un berrinche de Don Juan conquistador como creías.

_Pero eso ya quedo atrás Camus. Mañana será el día en que las cosas vuelvan a su cauce, pero esta vez bajo tus condiciones. Estoy dispuesto a hacer de mi vida lo que dijiste que hiciera.

_ Milo. Es sabido que los pensamientos anteceden a las acciones y que estas deberían realizarse como al menos lo planteaste. Pero en este capítulo de mi vida, nada de lo que imaginé estaba tan siquiera cerca de lo esperado. Haces bien amigo_ trague grueso para digerir lo que escuchaba ¿Milo, qué yo planifiqué esto? la noche se presentó sin piedad para dar pase al día del matrimonio, debía irme, hoy llegará Afrodita y Athena quienes serán los presentes en esta farsa de boda.

Subo al barco que me trajo y siento tu despedida. _Nos vemos luego_ . Tal vez en unos años, yo seré un escritor desquiciado y tu un esposo que cumple los delirios de su amigo. Amigo que echo cadenas a su cuello entregándote a una extraña, cuando bien dijiste que solo sería por mi... El barco se aleja y miro hacia ti, de repente un pensamiento aparece. Esperare que se repita el día en que te fuiste y lentamente volverás a mis brazos, te quedaras en mi corazón ¿es verdad Milo que no puedes volver a mirarme sinceramente? ¿Es en serio lo de ser amigos luego de esa boda?. Soy un estúpido que no puede olvidarte. Tú miras hoy a otra persona, alguien con quien compartirás lo que compartías conmigo. Ni siquiera sabes esto que siento, probablemente no formo ya parte de tus días, probablemente ya me borraste de ti y todo esto de contarme como fueron las cosas es un pretexto para no ser cruel.

Eres tú a quien aún mis ojos miran y mis lágrimas continúan por ti. Soy feliz con verte de lejos, no sabes cómo me siento. En los días en que te extraño mucho, aquellos días en los que no puedo soportar este dolor, las palabras "te amo" quedan en mis labios. Déjame llorar una vez más por ti, deja que te extrañe una vez más _ Adiós Milo.

El barco se aleja silente y otra embarcación llega a puerto.

_ Athena diosa nuestra. Bienvenida a esta humilde isla.
_ Milo. Felicidades.

_Gracias diosa, es un honor contar con su presencia.

_ Como no estar en un día tan especial como es hoy. Afrodita trajo consigo los trajes.

_ Gracias Afrodita.

_ Ve a vestirte Milo_ Afrodita acompaño mis pasos en tanto la deidad se dirigía al templo ceremonial para ultimar detalles.

_ No tienes idea del tiempo que pasé pensando en esta boda. _ habló el pez _ ¿nervioso?

_Muchísimo. Nunca pensé en casarme. _ Afrodita abrió la boca en forma de sorpresa _ a no ser con Camus, ya sabes, así pensaba yo hace un tiempo atrás. Hoy me desposo con alguien a quien en verdad le importo.

_No deberías._ ¿Acaso se negaba a mi boda?

_ No ¿qué? _ respondí a la negativa del pez, quien saco un suspiro y alzando los hombros respondió.

_ No deberías estar nervioso, nerviosos estamos todos en el santuario por tí. Pero tenemos fe de que todo vaya como debe ser. _ concluyó con sus palabras y el nudo del habito nupcial que ayudaba a colocar.

Las formalidades cumplidas, los deseos palpitando y todos se dirigían ya al santo lugar ceremonial.

Toda la isla rodeando el magnífico templo y el novio inicia el recorrido hacia el altar.

_Aroma de mar._susurró Athena al observar el avance del caballero de Escorpión_ Antes de despertar al mundo siente el aroma del mar. _ Volvió a susurrar la diosa_ El canto de una sirena se oyó a lo lejos.

Y las puertas del Templo se abrieron de par en par. Una doncella ingresaba y tras sus pasos se vertían pétalos de rosas blancas enviadas por el pez celeste quien con un ademan de manos guiaba su recorrido. Observaba la boda y protegía a su diosa al hacer nacer un camino de rosas santas por toda la isla. La diosa Athenea bajó del altar Miro a la novia y a Milo . Tomó las manos de su caballero e inicio la ceremonia.

_ Estamos aquí reunidos... _ Se escuchaba el eco de la diosa en toda la Isla. Una niebla se filtró por el mármol del templo, el cual en poco tiempo lucia escarchado. A lo lejos los pasos del caballero de Acuario se veían llenos de firmeza. La diosa pausó sus palabras observando como el panorama cambiaba al acercarse El Señor de los hielos eternos. Los cabellos carmesí se movían al compás de sus pasos y Afrodita sopló de entre sus labios pétalos de rosa roja cambiando al paso de la escarcha la decoración de la Isla entera. EL aroma inundó el ambiente y exaltó en ensueño a los presentes.

Camus llego frente a Milo y con la mirada fija en el arácnido tomo las manos de la diosa quien a su vez unió las de Milo.

- Acepto. _se escuchó de Camus. La diosa sonrío ante la escena y termino juntando con una cinta bordada de pétalos blancos las manos de ambos caballeros.

Milo quedó sin palabras casi inconsciente de lo que ocurría, la diosa hablaba ceremoniosa y alegre. Luego Camus lo besó, tan de ensueño era todo que el arácnido no sentía su cuerpo. Al concluir la ceremonia, no hubo celebraciones. No hubieron palabras de los presentes, los dejaron solos a ambos. Solo el ocaso se despedía imprudente. Al contrario en Milo sutiles lágrimas de incredulidad rodaban ¿Qué fue todo eso? lo habían casado y nisiquiera dijo un "sí". Lo habían besado como a Camus le dio su gracia y su diosa no dijo nada. Lo habían terminado sin tan siquiera preguntar. Lo habían secuestrado de su propia boda y ni la mismísima novia a la que se iba a entregar había reclamado. Al contrario, Milo recuerda vagamente verla echando flores sobre Camus y el. Eso de amar era más que demencia. Recuerda todo lo ocurrido y no se atreve a hablar, puesto que no tiene idea de si es real o no lo vivido. ¡La diosa casó a dos caballeros hombres! Se había vuelto loco y Camus era una ilusión puesto que estaba sentado al lado suyo y no emitía palabra alguna. Tembló Milo al observar su reflejo en el agua y no ver del de nadie más, tembló al saberse sin sentido, solo y alejado de todo lo reconocible. EL mago de los hielos acabó con él, destrozó lo último de cuerdo que alguna vez tuvo. Claro está. Si es que tuvo algo de cuerdo.

_ ¿sucede algo arácnido venenoso? _ Escuchó Milo, Y sintió un piquete entre sus manos, sintiendo adormecer algunos dedos, menos mal, era igual de venenoso que el bichito pegado a su mano _ ¡Ahí estabas! Ven aquí amiguito _ escuchó de Camus quién tomó por la cola al escorpión que había clavado su veneno en Milo.

_ Cuidado Camil esta especie es prácticamente mortal.

_ ¿Me lo dices tú pirata cercenador de cuellos?_ sonreía y acariciaba al pequeño arácnido. En tanto fijaba la mirada en el caballero de la octava casa_ Aposté por tí Milo y ahora eres mío.
_ Dime que recuerdas tú Camus_ Se tocaba las sienes el escorpión _ Creo que yo perdí la cabeza. _ Se respondía a si mismo_ Si te contará lo que creo haber vivido no lo creerías.

_ ¿Creer qué? _ y Milo echo un vistazo a la cinta que ataba sus manos_ ¿no era eso lo que querías?
_ ¿Nos casamos? _ dijo con sorpresa inocente.
_ Con todas las de la ley _ Respondió Camus ya divertido. Lo miró fijamente por unos momentos. Luego entendiendo su preocupación, el señor de los hielos eternos guardó a su mascota en un bolsillo y se apoyó al lado de Milo. Echo un suspiro lleno de paz para preguntar _ ¿Y ahora qué? _ en todo ese tiempo las lágrimas no habían dejado de pasear por el rostro de Milo e iban en aumento. El de la onceaba casa limpio con sus manos lo que podía del rostro del arácnido, pero no tendría espacio suficiente para secar semejante tormenta que sacudía con sollozos al Escorpión.

_ Bésame Milo. _ Suplicó en un intento de calmarlo_ Por favor, deja de llorar._ Lo abrazo con intensidad tratando de tapar la fuga que en esos momentos amenazaba con inundar sus almas.
_ Gracias_ dijo el arácnido para unirse en un beso con el culpable de tanto suplicio _. Tardaste mucho.
_ Lento amor. Lento. Porque te amo _. Respondió El mago de los Hielos para retomar la tarea que había dejado pendiente en los labios de su ahora esposo.