Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia original es de edieswan y tenemos su permiso para traducirla.


Capítulo 1
Assward
(Culoward)

"Oh, Jesús… Rosalie… ahhh."

Ella succionaba, lamía, besaba cada pulgada de mi larga y palpitante polla. Movió su mano alrededor de la base y apretó suavemente hasta llevarme casi al borde. Joder, ella siempre daba las mejores mamadas. Vi su rubia cabeza moverse celosamente arriba y abajo sobre mi eje, llevándome a un inminente orgasmo. Miré hacia abajo hacia su figura de violín: delgada, pero aún así curvilínea, con un hermoso y amplio culo.

"Vamos, Edward. Córrete para mí, carajo."

Eso fue todo lo que necesité para caer por el borde.

"¡Jodeeeeer!"

Exploté en la boca de Rosalie mientras lamía el dulce líquido que cubría mi polla y alrededor de su boca. Joder, tengo el trabajo perfecto, pensé.

"Ahora, Edward, acerca de…"

"Lo siento, Rosalie, no tengo tiempo para nada más, nena, será mejor que regreses a casa, ahora. Tengo un montón de trabajo por hacer, ahora que Leah se fue. Estamos escasos de personal, así que necesitas hacer algunas presentaciones fuera de tiempo por las siguientes noches y necesitas tu sueño de belleza, ¿de acuerdo?"

Hizo un tierno puchero y se fue. Entonces, soltó una risita cuando le di una palmada en su trasero desnudo. La vi de cerca desde mi escritorio mientras se colocaba su pequeña tanga negra y su sostén que apenas le cubría. La miré sin escrúpulos cuando se ponía sus tacones de muerte alrededor de sus esbeltos tobillos mientras alargaba sus extensas piernas. Me sonrió tímidamente mientras se dirigía a la puerta. Deliciosa, pensé.

Nunca dejaba que me vincularan con los empleados. Rosalie probablemente era la mejor en el club: siempre obtenía la mejor respuesta de los clientes que regularmente venían al Violet; la gente venía solo para verla. Ella podía deslizarse por los tubos de forma más suave que las otras chicas, y sus enormes senos y culo eran tan malditamente brillantes, que eran difíciles de ignorar cuando tomaba el tubo del centro. Estaba agradecido de que fuera Leah quien se marchara, y no Rosalie.

Las chicas en el Violet eran todas únicas en cada forma. Estaba Rosalie, obviamente, con ese alto físico y curvilínea figura que era absolutamente cautivante. Era rubia, de piel suave y pálida, y un severo, pero aún así hermoso, rostro. Después, estaba Alice. Era bajita, de rasgos más pequeños que Rosalie, de tetas y culo más pequeños, pero la forma en que se deslizaba por ese tubo… era fascinante de ver. Y su coño… hombre, era estrecho. Alice podía follar brillantemente, y su flexibilidad le permitía hacer cualquier cosa, literalmente, cualquier cosa.

Las otras chicas, Victoria, Jessica y Ángela eran todas unas malditas calienta pollas también, pero Rosalie y Alice habían sido siempre mis favoritas. A Rosalie y Alice las llamaba a mi oficina mucho más que las otras tres.

Mi oficina estaba en algún lugar donde pudiera hacer el papeleo para la empresa, pero también un lugar donde pudiera… dejar salir un poco de desahogo. Un pre-trabajo de mis chicas, era lo que me gustaba llamar 'trabajo de oficina.' Era entonces cuando las llamaba a la oficina, y sin importar lo jodido que me sintiera, las chicas hacían lo suyo. No me malinterpreten, no era un trabajo forzado o pagado, las chicas de hecho lo disfrutaban. La razón, es que soy el cabrón Edward Cullen. Hasta tenía una columna dedicada a mí en el New York Times.

Era el mujeriego citadino. Podía follar una chica nueva cada noche. Era difícil de resistirse a mí. Digo, cada vez que iba, las chicas podían arrojarse solitas hacia mí. No es que me queje; me regocija la atención. Probablemente podía apostar que lo he hecho con toda clase de chica en Nueva York. Negras, blancas, gordas, delgadas, rubias, morenas… de todo. A pesar de todo, ninguna chica se ha llevado mi fantasía particular, ni siquiera Rosalie o Alice.

Rosalie y Alice, e incluso las otras tres, sabían que estaban atadas a mí. Ellas no eran mis novias ―no― Edward Cullen no salía en citas. Pero eso significaba que todas las que trabajaban en el Violet tampoco tenían citas ―según mis reglas. No es que me importen, les doy una follada más o menos cada mes; aunque prefiero las mamadas, ya que son más convenientes. Me gustaba más coger con Rosalie o Alice, ya que eran las más habilidosas, pero nunca con el propósito de complacerlas. Siempre me ponía a mí primero.

Sí, era egoísta, pero el problema fundamental era que me asustaba el compromiso, me aterraba enamorarme. Temía que si daba y complacía a una de mis chicas, se viera como un acto de bondad, y entonces estaría irrevocablemente atado a ellas. Había visto eso con Jacob, mi mejor amigo.

Jacob había sido dueño del club, junto conmigo, en un principio; derribábamos tragos toda las noches, inhalábamos quince líneas de coca, cogíamos con diferentes chicas cada noche… diablos, incluso hasta me ayudó a elegir a nuestras chicas. Él fue el que encontró a Rosalie, la beldad del club. Pero ahora, estaba felizmente casado, viviendo una vida mundana con mi nudista Leah, con un trabajo real de oficina y ya ni siquiera pisaba el club, dejando atrás el estilo de vida que alguna vez compartimos. Llamaba de vez en cuando y, por un tiempo, trató de convencerme de que dejara el club, diciéndome que no era más que sexo y drogas. Resoplé ante su petición; ¿por qué carajo iba a dejar el club?

Estaba regocijándome de eso ―de hecho― estaba regocijándome de eso. Estaba en Forbes (*) en la Lista de los Ricos cada año y era votado como el más rico, y más sexy, soltero en Nueva York. Obtenía la mejor cocaína en la ciudad y nunca le fallaba en el pago a mi negociante. Tenía una cabaña en la playa del Caribe, un Rolls-Royce antiguo que valía más que la casa de Jacob, y lo mejor de todo, era dueño del club nudista más asediado en el mundo.

Pero desde que Leah se fue con Jacob, estaba escaso de chicas y necesitaba una nueva. Leah era exquisita, su piel oscura nativo-Americana contrarrestaba con todas las otras chicas, y su cuerpo tonificado, sus músculos, eran perfectos para su presentación en el tubo. Pero ahora, me había puesto en una posición vulnerable: el ex-Rey de los clubes nudistas, Carlisle Masen, venía desde Londres a visitar el Violet en una semana, y estaba escaso de chicas y, por lo tanto, no podía presentar el espectáculo perfecto. Habían seis tubos, y ahora sólo tenía cinco chicas.

Jacob y yo habíamos elegido específicamente a todas las chicas cuando recién se desarrollaba el Violet. Ellas eran únicas a su manera y eran las mujeres más bellas en América. Por supuesto, no debía ser difícil encontrar una chica nueva ―la mayoría de las chicas en Nueva York matarían por trabajar en el Violet, lo sabía. Recibía correos electrónicos todos los días de chicas que conocían el Violet y estaban desesperadas por trabajar aquí. Enviaban fotos y videos de ellas, todas escasamente vestidas y otras cuantas placenteramente pornográficas. De cualquier forma, para trabajar en el Violet, quería chicas que fueran especiales, y con algo de clase, no a cualquiera que estuviera dispuesta a follar. Aunque, contacté con algunas chicas, pero por diferentes razones…

Cuando encontré a las otras chicas, mi instinto me dijo que las eligiera ―tenía un fuerte presentimiento. Era como si supiera que las chicas eran las ideales para el empleo, así que instantáneamente las elegí. Sabía que mi instinto masculino estaba en lo correcto porque las chicas habían hecho un trabajo maravillosamente satisfactorio desde entonces. Pero ahora, tenía que pasar por el mismo proceso otra vez, y solo tenía una semana para hacerlo. La crítica de Carlisle Masen del Violet podía beneficiarlo (un poco más) o romperlo completamente y destruirlo.

Mientras Rosalie caminaba a hurtadillas hacia la puerta, pasó a mi colega, Jasper, quien obviamente estaba a punto de llamar a la puerta, pero evidentemente no quería molestarme. Jasper me ayudaba a organizar los eventos del Violet, y me ayudaba con el trabajo administrativo. Era tímido y no tan atractivo como yo, así que a veces le ayudaba con las chicas, como agradecimiento. Sonreí a propósito mientras le daba la bienvenida. "Entra, Jasper."

"No sé cómo lo hace. ¡Es todo un zorro, Sr. Masen!" Rió y reí con él. Era todo un Dios.

"Lo sé, lo sé. Así que, ¿qué es lo que quieres, Jasper? ¿Has terminado lo que te pedí?" pregunté, esperando que así fuera.

"Por supuesto, Sr. Cullen. Eso era lo que le venía a decir antes de que…" se estremeció y reí. "Sí… de cualquier forma, Sr. Cullen. Solo quería hacerle saber que he organizado las audiciones en el South Hall para las chicas, y así usted pueda conocerlas en persona, y he arreglado unos anuncios para televisión nocturna sobre las audiciones, así como conseguí a Emmett y James para que colocaran algunos pósters alrededor de Nueva York."

"Excelente, Jasper. Ahora, ¿están programadas las audiciones para mañana, como estaba previsto?"

"Sí, serán a la una de la tarde en el South Hall."

"Grandioso, entonces te veré ahí. Creo que eso es todo por ahora, hemos terminado por esta noche. Te veré mañana, Jas." Giré mi silla, de manera que le diera la espalda a él y lo tomara como una señal para que se marchara.

"¿También se va, Sr. Cullen? ¿Le gustaría que yo cerrara? Es bastante tarde; alrededor de las 2am."

"Erm… no todavía, Jasper. De hecho, ¿sabes qué? ¿Puedes ver si Alice sigue por aquí y enviarla para acá, por favor? Me siento un poco estresado y tu sabes cómo me relaja…"

Giré mi silla para encarar a Jasper nuevamente; sonreí y vi mientras él inclinaba la cabeza, avergonzado. Sabía que Jasper siempre había tenido cierto apego por Alice, así que verlo estremecerse cuando él sabía que iba a follármela era particularmente entretenido.

"¿Está seguro, Sr. Cullen?"

Reí con fuerza.

"Por supuesto que estoy seguro, Jasper. Ahora, corre y mándame a Alice para acá, como un buen chico."

"De acuerdo, Sr. Cullen. A la una de la tarde, mañana, en el South Hall. No lo olvide. No podemos dejar que Masen nos dé una mala crítica después de todo lo que nosotros ―quiero decir, usted― ha trabajado."

"No lo haré. Alice, por favor. Ánimo."

Sonreí mientras Jasper dejaba el cuarto y esperé por la alucinante sesión sexual. Amaba mi vida, y amaba mi club y, sobre todo, amaba mi libertad. Nada de eso iba a cambiar, especialmente por algo tan estúpido como el amor, como le había pasado a Jacob. Desconocía que el amor estaba a solo unos cuantos pies de distancia, en una pequeña audición que me esperaba al día siguiente…


Traducido por: carliitha-cullen

(*) Forbes es una revista que está especializada en el mundo de los negocios y las finanzas.

(N/T) ¿Y, bien? ¿Qué les ha parecido? Es nuestra primera traducción en conjunto y nos encantaría saber sus opiniones al respecto.