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Los derechos para Stephanie Meyer & Cassandra Clare. Esto es para Cafesitodeldia, parte de mi grupo de dominatrix, gemela perdida/encontrada y amorsote total. Como siempre, esto es algo de culpa de Analu (?), y creo que salió algo más sexual de lo acostumbrado —paranoia—. Ni siquiera me miren, sigan a la puerta del fondo, que Awshley los atiende.


Misery

«Estás tan llena de mentiras,

y yo tan lleno de lamentos»

No hay manos tomadas bajo la mesa o besos en la mejilla. Es más bien un golpe que una caricia, no es un beso (sino una mordida). Es el aire que falta y el saber que estás a punto de morir, porque esa persona frente a ti no te ama. (Te odia). Jace piensa que Leah es absolutamente repelente con su nariz alzada y sus labios apretados, (y sin embargo los gestos sinuosos de felina exótica lo compensan todo, absolutamente todo). Leah cree que Jace es irresponsable, (un imaduro que piensa que lo sabe todo) y cuando se duerme después de hacerlo unas cuantas veces le toca el cabello y le entran ganas de llorar. (Pero Leah no llora). No porque esté triste sino porque piensa que está guapo, (y todo se arruina cuando abre la boca).

Leah encuentra, (a veces), cabellos pelirrojos en su ropa y en ocasiones Leah huele a perro, (a macho). Y se miran y se miden y Leah ladra y Jace la muerde, (así, de la nada, la muerde). Entonces hacen el amor como subnormales, («estúpidos enfermos», dice Leah entre jadeos), contra un árbol o en la cama destartalada de Leah, que salta (y chilla, «igual que tú»). A veces se amenazan al terminar, (o antes de hacerlo), y es más como si todo fuera una lucha (y un error), un combate. Luchas y peleas, siempre, ella con su cuerpo tembloroso y él con los cuchillos que utilizó una vez para cortar la mitad de su cabello mientras dormía.

(Como un demonio caído, dormida).

A veces Leah piensa en Sam cuando está con Jacob, (pero nunca con Jace). A veces Jace piensa en Clary cuando está con Leah y se pregunta qué diablos hace allí, con una loca en guerra con el mundo en general (y con él en particular). Podría matarla, nadie se lo reprocharía y más de uno se aliviaría. «Eres malvada», le dice entre besos, y cada uno es más que una mordida, «estás sucia, Leah Clearwater». (Leah está sucia), lo sabe. Pero con cada roce se limpia un poco (y se rompe algo más). Sam tiene a Emily y Jacob a esa niña vampiro y Jace a una pelirroja con nombre cantarín y ojos risueños. (Ya ha visto unas cuantas fotografías).

Leah los tiene a los tres pero, la verdad, (Leah no tiene a ninguno). Y a veces Jace se pelea con Alec por sentarse junto a Isabelle, (en secreto y callados), por llegar tarde a la mesa. Y a veces se enfada con Clary porque se encierra en su habitación junto a Simon a escuchar música y entonces no hay risa (y tampoco notas, do, re, mi, sólo silencio). Así que en resumen Jace se vuelve, en sus palabras, «un poco Leah» porque ellos son todo lo que tiene, todo lo que alguien como él podría tener. (Jace casi no ve a Leah y Leah le ve, sólo que le rechaza, como a todos, ella no es ninguna llorona para sufrir por un imbécil). Así que se sientan en la playa a mirar el atardecer y, sin embargo, (no hay una pizca de romance).

(Sólo están ahí, sin tomarse de la mano). Porque no se quieren. Sólo se acompañan, un par de (miserables).