Disclaimmer: ¿Ven a Lisette casándose con Wilhelm? ¿No? Eso quiere decir que Ludwig Kakumei le pertenece a Kaori Yuki y no a mí.

Imaginemos que Lui era un niño inocente y tierno a los seis años.

Imaginemos que tuvo una pesadilla.

Imaginemos que mientras no está en batalla, Amalberga es muy buena madre.

¿Ya? Entonces al fic.

Amalberga despertó con el cabello alborotado, y el ceño fruncido. Si algo le molestaba en el universo era ser despertada en medio sueño.

-Hphf… Lou…- musitó, con un tono de "Es de noche… quiero dormir…"

-Mamá.-

La reina volteó hacia esa cosita adorable y con ojitos llorosos que la veía desde la orilla de su cama. Ludwig, el pequeño príncipe de apenas seis años, sostenía en brazos su lobito de peluche, mientras se tallaba los ojos para limpiarse unas pequeñas lágrimas.

Junto a la mujer, el "agradable" cosa-rey soñaba tranquilamente con algunas cosas no aptas para menores. Desde luego, Amalberga se había comprado la cama más grande que había podido conseguir para no dormir demasiado cerca de su esposo.

-Lou… son las dos de la mañana… ¿Qué quieres?- preguntó la reina, sentándose en el borde de la cama para poder tener a su hijo frente a frente.

-Quiero dormir en brazos de mamá.-

La temeraria reina observó a su retoño con gesto extrañado. El niño se veía alterado, y a Amalberga eso le hacía estremecer el corazón. Para colmo la miraba con esa miradita de víctima…

…esa miradita del conde que había sido su amante. Amalberga suspiró -¿Qué pasa? ¿Soñaste feo?-

Ludwig asintió con la cabeza, bostezó, y abrazó con un poco más de fuerza el lobito de peluche.

-¿Con qué soñaste, Lou?- preguntó Amalberga, con curiosidad. No era común que el pequeño se despertara por pesadillas.

-Soñé… con un dragón… grande, muuuuy grande.- el niño hizo el gesto con la mano. –y yo era… pequeño… y… lo quemaba todo.-

-Lou… los dragones no existen.-

-Pero me dio mucho miedo…- musitó el principito. Entonces la reina supo que no lograría quitarle el miedo solo con eso.

Ludwig quería dormir junto a su madre, y era lo suficientemente necio para no dormirse si no estaba junto a ella.

La reina pestañeó adormilada, resopló y finalmente cedió.

-Bien… pero sólo esta noche.-

El niño sonrió ante la respuesta afirmativa, y observo ansioso a la mujer levantarse perezosamente de la cama, y caminar mientras lo tomaba de la mano, hacia su habitación.

Al llegar, la reina tomó al niño, y lo arropó en la cama dándose cuenta de que ahora cargarlo era más difícil.

"¿Cómo creció tan rápido?"

-Ma…-

-¿Qué, Lou?-

-¿Papá no te va a extrañar si lo dejas solito en su cama?-

Amalberga estuvo a punto de echarse a reír. –No.-

-¿Segura?-

-Segurísima. Ya está grande, no necesita dormir acompañado.-

Lui frunció el ceño. –Yo también soy grande.- protestó. -…sólo tenía miedo.-

Amalberga se rió por lo bajo mientras entraba a la cama y lo abrazaba. Ludwig se sintió protegido, como siempre en esos casos. Lentamente fue cerrando los ojos.

Entonces… una duda más lo asaltó.

-Mamá…-

No hubo respuesta. La reina ya dormía profundamente a esas alturas. Lui frunció el ceño al no recibir respuesta.

–Mamá…-

Dio un par de jalones a su camisón, logrando que la reina despertara a medias. Lo suficiente para responder.

-Mshpf… Lou… ¿Ésta pregunta y ya, cierto?-

-Sí, ma…-

-Bien… dime.-

-¿Y cómo sabes que los dragones no existen?-

Por esa frase, Amalberga supo que sería una noche muuuuy larga…

Fin del Drabble

Pd: Si, ese lobito de peluche es ese lobito de peluche que ustedes piensan.