Habían pasado cinco años y no podía creer que Seiya estuviera delante de mí, hincado, mostrándome un hermoso anillo de diamantes. Ni siquiera tuve que responder, Seiya sabía que yo diría que sí, y no podía ser de otra forma. Habían sido los cinco años más maravillosos de mi vida. Habíamos terminado de estudiar lo que quisimos y ahora estábamos listos para comenzar una vida juntos, sin ya nunca separarnos.

Algunas lágrimas se resbalaron por mi rostro y lo obligue a que se pusiera de pie solo para poder lanzarme a sus brazos.

-¡Sí!, ¡sí!, ¡mil veces sí!-le dije mientras lo besaba.-Sabes que lo último que haría sería separarme de ti, te amo Seiya Kou.

-Serena… quiero que comprendas cuánto significa lo que siento por ti, y te dije hace cinco años que ya no me separaría de ti jamás. Y ahora tenemos el mundo a nuestros pies, quiero pasar el resto de mi vida junto a ti, porque en estos cinco años pude comprobar que eres el amor de mi vida.

-Y tu el mío, amor… quiero despertarme contigo todos los días, no me importa lo que pase solo quiero estar contigo.

Nos besamos bajo la lluvia que estaba cayendo sobre nosotros, no tenía ninguna duda de aceptar y tampoco de pasar una vida entera con él. En ese beso ambos supimos que sería así para siempre y que los cuentos con finales felices sí existían.

Lo amaba y él a mí, y no existía nada que pudiera separarnos ahora.