Hola! , hace tiempo que tenía ganas de escribir algo sobre Peter Pan, y pues estuve leyendo algunos fics, el primero fue uno en ingles porque son de los que más hay, :( me encanto y me enamore al leerlo , luego leí los que había en español que son menos y pues me entro el gusanito de escribir algo , así que aquí esta.. se llama The second Star to the Right ( la segunda estrella a la derecha) .. me gusto más como sonaba en ingles xD, sorry pero no soy muy buena para los títulos ..

espero les guste .. n_n

Disclaimer: Todo lo relacionado a Peter Pan es propiedad de James M. Barrie


The Second Star to the Right


...

— ¿No me olvidaras verdad? — había preguntado Wendy a Peter, con la vaga esperanza de que él jamás la olvidara, así como ella jamás lo haría, le había entregado su primer beso, su beso oculto y eso permanecería grabado en cada fibra de su corazón.

Esto siempre será tuyo, le había prometido y ella cumpliría su promesa.

— ¿Yo?, ¿olvidarte?, nunca — dijo Peter, y aunque Wendy le creyó no pudo evitar que sus ojos se empañaran y que su pecho se sintiera atravesado por una extraña sensación, sus ojos brillaron y una sonrisa enmarco su rostro, pero se quedó callada sin saber que más decir, sin saber cómo pedir algo que sabía que era imposible .

Quédate Peter, quédate conmigo…

Peter sabía que pasaría mucho tiempo para que él la olvidara y pensándolo bien quizás jamás lo haría, ella le había dado su dedal, lo que después comprendió según Campanita le había explicado, en realidad había sido un beso, su primer y único beso, ella siempre seria eso para él. Sin embargo no podía permitirse sentir algo más, lo haría parecer mayor y eso jamás lo permitiría, debía volver al país de Nunca Jamás, ser un niño para siempre, jamás crecer , después de todo, eso era lo que más deseaba ... ¿Verdad?

Vivir sería la mejor aventura... pero esa no estaba hecha para él, no para Peter Pan.

No sabía cómo decir adiós y en un silencio compartido alzo la mano en una débil despedida, pero cuando se dio la vuelta dispuesto a irse de nuevo, ella pregunto lo que él se había estado cuestionando en todo el trayecto de regreso a Londres.

— Pero ¿volverás? — Peter sonrió y la vio por última vez – Para oír cuentos, sobre mí! – afirmo orgullosamente, y a pesar de que ella no lo sabría , él cumpliría su promesa aunque no de la forma que Wendy esperaba.

Wendy guardo esa esperanza con ahínco y anhelo , lo observo perderse en el cielo con Campanita, en la segunda estrella a la derecha, y cada noche que paso después de esa promesa, Wendy observo esa estrella esperándolo, pero no volvió a ver a Peter Pan en mucho tiempo.


Pasaron varios años en los que Wendy creció como debían crecer todos los niños, ese era el plan de la vida, eso era vivir, ella lo había aceptado cuando había regresado a Londres, pero a veces muy en el fondo soñaba con estar de nuevo en el país de nunca jamás, con Peter, miraba el cielo y se dejaba ir con él , volaba a la segunda estrella a la derecha y se perdía en ella, pero eso era imposible. Peter jamas regresaría y ella jamás volvería a ser la niña que estuvo con él en aquel mágico mundo.

— Wendy ¿otra vez soñando despierta? - pregunto su mamá, cuando la vio al pie de su ventana, mirando al cielo y perdida en sus pensamientos, como cada noche.

— Yo solo estaba... ya no importa — no valía la pena seguir esperando, habían pasado casi cuatro años en los que Wendy no había sabido nada de Peter , ella había crecido y era infructífero seguir pensando en Peter de la manera en que seguía haciéndolo.

— Es hora de que me vaya a la cama — dijo Wendy, y con una sonrisa más que fingida se dirigió a su madre y le dio un beso en la mejilla.

La Señora Darling había notado en el último par de años a su hija fuera de este mundo, como si su cuerpo estuviera aquí en la tierra, pero su mente divagara por lugares lejanos, muy lejanos. Había querido preguntarle qué le ocurría, pero Wendy siempre contestaba – Nada ocurre mamá, estoy bien. Mary conocía a su hija y sabía que eso no era cierto, pero también sabía que insistir no haría que Wendy desistiera de guardar silencio, de conservar sus sentimientos en un baúl, albergándolos solo para ella.

En dos semanas más cumpliría dieciséis años, ya no era más la niña , la pequeña hija de los Darling que jugaba con sus hermanos y corría tras niñera su perro en el parque aunque terminara llena de polvo, agitada y con las mejillas demasiado rojas , no, ahora era la Señorita Darling y debía comportarse como tal , eso muchas veces apagaba el espíritu aventurero y soñador de Wendy y la hacía querer y desear cosas que ya le eran inalcanzables, Esa noche se arropo entre las sabanas y después de todos esos años , ya no espero que Peter entrara por la ventana, su mamá se había quedado al pie de la puerta de su habitación durante algunos minutos en los que ella fingió descansar , cuando por fin escucho que la puerta se había cerrado , abrió los ojos y se sentó en la cama , vio la ventana , las estrellas, y una lagrima se escapó, escurriendo por su mejilla.

Adiós Peter — susurro Wendy, y por primera vez en todos ese tiempo creyó ver una sombra volar en el cielo, pero ella estaba ya demasiado segura de que él jamás volvería , por eso no presto atención y lo adjudico todo a una alucinación de su parte, después de todo no era la primera vez que soñaba despierta o se imaginaba a Peter volando cerca de su ventana.

Los tres años que habían seguido a esa noche donde había hablado por última vez con Wendy , Peter había cumplido su promesa, regresar a escuchar cuentos sobre él, la primera vez que vino había pasado tan solo un mes , Wendy seguía siendo la misma, seguía en el mismo cuarto con sus hermanos, contaba historias donde el protagonista siempre era él, sin embargo él no tenía la fuerza de voluntad para quedarse y hablar, volver a estar con ella como le había hecho creer , no quería más despedidas, no quería verla crecer y sentirse el niño tonto que ella pronto olvidaría , por eso jamás entro por su ventana, por eso siempre se mantuvo al margen de esta, observándola a la lejanía.

El tiempo fue pasando como debía pasar, y cuando se había cumplido un año desde que ella lo había acompañado al país de nunca jamás, él volvió de nuevo, Wendy no lucia demasiado diferente cuando la visito ese año , aún guardaba ese aire infantil, sin embargo sus padres habían decidido que sería mejor para ella , tener un cuarto propio siendo que pronto sería una señorita.

Una señorita, la sola palabra le reventaba.

La siguió visitando a pesar de eso, ahora esperaba detrás de la ventana de su habitación , un par de veces puso un pie dentro, mientras Campanita revoloteaba cerca de su oído y decía cosas poco inteligibles.

— ¡Basta Campanita! , la despertaras — decía siempre Peter y de un manotazo la mandaba lejos , luego Campanita entraba en la habitación, volaba por los estantes y muchas veces se detenía en los arcos de la cama para observar a Wendy, volaba hasta donde estaba Peter y lo jaloneaba para que entrara.

Campanita estaba cansada de acompañar a Peter a Londres y de estar largos minutos a veces horas observando sin hacer nada , quizás cuando entrara y viera a Wendy otra vez y se diera cuenta que ella estaba creciendo y que no tenía caso seguir viniendo, Peter ya no tendría la necesidad de seguir volviendo , pero a pesar de que Wendy había dejado de contar cuentos todas las noches , Peter seguía regresando a Londres para verla , hasta llegar el momento en el que Campanita pensó que en realidad él quería quedarse ahí, con Wendy ... Era absurdo, él era Peter Pan, él niño que jamás iba a crecer, quedarse, solo lograría que se volviera mayor.

Cuando volvían a Nunca jamás , la historia era siempre la misma, Peter se quedaba callado durante mucho tiempo e ignoraba colosalmente a Campanita y todo lo que le rodeaba, subía a lo más alto de una montaña o se sentaba en la cima de algún árbol , lo suficientemente alto para perderse en sus pensamientos , para mirar el cielo y pensar en ella, en Wendy, luego de un par de días volvía a la choza donde vivía con los niños perdidos, la que se había quedado sola cuando estos se marcharon junto con Wendy, después de un tiempo empezaron a llegar más niños perdidos y la choza volvió a ser igual de ruidosa que antes, ya ni siquiera recordaba las caras o los nombres de los anteriores niños , era fácil olvidar, por eso siempre se preguntaba, cansado, harto y en su mayoría enfadado , ¿por qué seguía pensando en Wendy? ¿Por qué ella seguía rondando sus pensamientos? , ¿Que era esa extraña sensación de anhelo que sentía cada vez que la veía? , esa necesidad de volver a ella cuando regresaba a Nunca Jamás, eran sensaciones nuevas, y lo nuevo no le gustaba , por algo había querido ser un niño para siempre, para nunca cambiar.

El segundo año que volvieron, Peter se acercó a la ventana de la antigua habitación de Wendy, a la misma hora en la que ella solía estar contando historias a sus hermanos , pero solo encontró a Jonh y George dormidos en sus camas, no vio a Wendy, frunció el ceño, confundido y enfadado,.. ¿por qué Wendy había dejado de contar historias, sobre él?, se había olvidado de él acaso, como había predicho Garfio, la sola idea le carcomía las entrañas , voló cerca de la ventana de Wendy y la vio al pie de esta, mirando el cielo. ...¿lo estaba esperando? ¿Seguía pensando en él, igual que él pensaba en ella?

— Peter — dijo Wendy en un débil susurro mientras miraba el cielo estrellado, la segunda estrella a la derecha como le había dicho Peter, él al notar esto sonrió vanidosamente, inflo el pecho y estuvo a punto de acercarse a ella de nuevo , entonces Wendy volvió a hablar, ignorando por completo el hecho de que Peter estaba ahí, escuchándola – hoy he cumplido catorce años Peter, la tía Millicent dice que ya soy una señorita.

Peter se pegó al muro a un costado de la ventana, apuño los ojos con fuerza y trago en seco, la predicción de Garfio se había cumplido, ella se había convertido en una señorita, pronto se olvidaría de él, del niño defectuoso que no quería, ni podía crecer. Peter no deseaba seguir observando como eso pasaba, como ella crecía, no quería verla convertida en una mujer. Enfadado y lleno de ira, se alejó volando seguido de Campanita. Llegaron a los Jardines de Kensington donde Peter bajo y se arrincono contra uno de los arboles golpeándolo molesto, y soltando gruñidos que retumbaban en los oídos de Campanita, esta aturdida se acercó a él para hacer gestos, algo que lo hiciera sonreír como siempre, pero esta vez nada de eso funciono, Peter la miro con el mismo gesto de enfado y luego le mando lejos.

— ¡Déjame en paz! — soltó con rudeza , luego emprendió el vuelo , pero no al País de Nunca jamás.

Había dejado su chuchillo encajado en el tronco, Campanita lo miro estampado contra la corteza y se preguntó confundida – ¿Desde cuándo Peter , era tan alto? Eso era por lo menos diez centímetros más de lo que antes el brazo de Peter hubiera logrado alcanzar, angustiada siguió a Peter pero estaba ya demasiado cansada y él parecía encontrar más fuerza en su enfado, lo perdió de vista y se sentó en la orilla de un edificio en el centro de Londres.

Peter siguió volando hasta que llego a un callejón oscuro, se detuvo y cuando se dio cuenta de que Campanita ya no estaba, escondió su cabeza contra sus piernas y comenzó a llorar, nadie podía verlo llorar por Wendy, mucho menos Campanita.

Eran aproximadamente las diez de la noche cuando una mujer de aspecto elegante caminaba a su casa, se había bajado de un coche y caminaba a la puerta de su residencia cuando escucho lo que parecía ser un débil llanto, que provenía de un callejón, a medio metro de donde ella estaba.

— ¿Qué es eso? — se preguntó, bajo los escalones del pórtico, y miro hacia el callejón indecisa en si debía ir a ver o no.

A continuación Peter escucho una voz débil y femenina en la entrada del callejón.

— ¿Quién está ahí? — pregunto la mujer y Peter pudo ver su silueta asomarse. asustado se puso de pie y emprendió el vuelo, la mujer solo percibió una ráfaga de viento cálido que alzo levemente su vestido, se siguió preguntando por lo que había escuchado, pero cuando entro a su casa y la mucama le dijo que ella no había escuchado nada , se convenció a si misma que no había sido más que su imaginación , posiblemente algún gato.

Cuando Campanita encontró a Peter , este había regresado a los Jardines de Kensington, estaba sentado en el pasto y recargaba la barbilla en su mano.

— Hola Campanita — dijo Peter, y esta última se posó en su hombro a descansar , pudo sentir como él suspiro y miro al cielo , la estrella, Nunca Jamas, era hora de volver, Campanita se levantó y tiro de Peter para que se fueran volando a casa , pero Peter no se movió ni un solo centímetro.


A la mañana siguiente Wendy se preparó para salir con la tía Millicent, ella había insistido en llevarla de compras y adquirir un vestido nuevo para ella, para la fiesta a la que había insistido pesadamente que debía ir, ahora que Wendy se había tomado su papel de señorita Darling más enserio, decidió que era una buena idea, después de todo no tenía nada que hacer ese sábado, no tenía que ir a la escuela y no le agradaba la idea de quedarse en casa , sola, pensando... , No , eso no era una buena idea, no quería indagar en sus pensamientos y encontrarse con dos ojos verdes, demasiado conocidos.

Se alisto para salir, cepillo su cabello, y cuando estuvo lista bajo las escaleras para encontrar que su tía ya la esperaba, visitaron varias tiendas hasta que por fin encontraron algo adecuado, cansada , fastidiada y sobre todo hambrienta regresaron a casa, después de comer con la familia subió a su habitación y palpo la caja que guardaba su nuevo vestido, lo saco y acerco a su cuerpo mirándose al espejo, lo acaricio y se imaginó con el puesto, no se sentía emocionada, extasiada y llena de anhelo como había dicho su tía , esos bailes le fastidiaban , las chicas pomposas paseándose de un lugar a otro , creyéndose más que todos, y los chicos bobos, rígidos y robóticos que veía ahí, - Señorita Darling, le gustaría bailar – repitió en su mente, el pensar. Que alguno de esos aburridos hombres, sería su esposo... le incrustaba una daga en el pecho, ¨esposo¨, ¿cómo iba a casarse con alguien?, se, ¿cómo iba a hacerlo? , le resultaba imposible pensar en ello, suspiro pesadamente y el recuerdo de ella bailando con Peter en Nunca Jamás la invadió, ojala alguno de esos chicos tuviera aunque sea una parte de la chispa que tenía Peter, quizás así, si se podría enamorar, pero no había nadie así, solo existía un solo Peter Pan, y no estaba ahí, jamás volvería a verlo.

Un sonido en la ventana, un revoloteo, la hizo despertar de su ensueño, puso el vestido en la cama y camino hasta el ventanal, lo abrió y miro hacia afuera, pero no había nada, estaba segura que había escuchado algo.

— ¡Wendy! , ¿Puedes bajar un momento? — la llamo su madre, de seguro querían seguirla instruyendo o fastidiando como ella prefería llamar a esas platicas aburridas de buen comportamiento y etiqueta que la tía Millicent le impartía junto a su madre, la cual solo observaba y más que un mentor, era su sostén para no morirse de fastidio y aburrimiento. Su presencia suavizaba todo.

...

Detrás de la ventana en la habitación de Wendy se encontraba Campanita, ella había regresado a Nunca Jamás a estar con los niños perdidos, pero aquella noche Peter no había querido regresar, y no había regresado después, ni más tarde, por más que ella lo hubiera esperado, él no había querido cooperar y regresar a casa con ella, y Campanita no podía quedarse en Londres, tenía que regresar a Nunca Jamás.

El tiempo pasa diferente para las hadas y en aquel mundo mágico, los días son más largos y se disfrutan más, las noches son interminables y te bañan de destellos y magia, cuando Campanita se dio cuenta habían pasado cerca de dos años desde que había dejado a Peter en los Jardines de Kensington, y al volver a Londres para buscarlo, se sintió angustiada y desesperada, habían pasado ya dos años y Peter no había regresado ¿que había sido de él? ¿Dónde estaba?, lo primero que vino a su mente fue Wendy, como un foquito encendido en su cabeza, una vaga esperanza, pero al mirar por su ventana él no estaba ahí. ¿Dónde estaba Peter Pan? Si había permanecido tanto tiempo en Inglaterra , era posible, muy posible, que su mayor miedo se volviera realidad, una vez que Campanita vio a Wendy más alta , más esbelta, más grande , no pudo evitar imaginarse y preguntarse ,¿cómo luciría Peter ahora?, ¿luciría tan alto o más que Wendy? , pensando eso Campanita salió disparada a seguir buscándolo.

Más tarde cuando fue hora de dormir, Wendy regreso cansada a su habitación, había dejado la ventana abierta y si hubiera sido otro momento, quizás ayer, la hubiera dejado así toda la noche, pero ya no había más que esperar, se acercó indecisa y fue entonces cuando vio algo, una sombra, a penas visible que se movió en el balcón, las cortinas se movieron con una ráfaga de viento y entre movimientos lo vio, vio esos ojos verdes, esa sonrisa vanidosa y coqueta detrás.

— Peter — sonó asustada, cerró los ojos pensando que se había vuelto loca, pero cuando volvió a abrirlos lo comprobó, él estaba ahí de nuevo, y ... lucia diferente.

— Prometiste no cerrar la ventana, nunca — reclamo dolido, Wendy se sintió mal por no cumplir su promesa, pero ella no pensó que él volvería, y la sorpresa no la dejaba reaccionar, ¿desde cuándo Peter era tan alto? ¿Porque llevaba puestos camisa y pantalones?

Peter se había quedado esos años en Londres, y había crecido, lo había hecho por Wendy, su apariencia era casi igual a la de ella, lucia como un chico normal de dieciséis años, a pesar de eso seguía guardando un par de rasgos infantiles que lo hacían inconfundible, especial.

— Peter, tú has, tú has... crecido – balbuceo Wendy.

Peter se rasco la cabeza contrariado, ¿no era eso lo que ella hubiera querido? , ahora si podían estar juntos.

— Ahora somos iguales — dijo Peter — Ahora no tengo miedo de que me rechaces, ni de que consigas otro que ocupe mi lugar—

Un esposo. Peter recordó la palabras de Garfio y una sensación acida se instaló en su garganta, "amargura".

Wendy seguía sorprendida, se acercó y sin evitarlo sonrió como solo podía sonreír cuando estaba con Peter, con esa inocencia y alegría infantil que los años van rezagando, todos guardábamos a un niño o una niña dentro, y la suya no la había abandonado.

— Ven, entra — dijo Wendy, comenzaba a tener frio y no pensaba dejar ir a Peter hasta que le respondiera varias preguntas como ¿por qué regresaba hasta ahora?, ¿qué había pasado en esos cuatro años?

Cuando Peter intento caminar un – ¡Ahh! - hizo eco en el balcón, había olvidado que tenía un tobillo lastimado, por haber estado intentando subir a la ventana de Wendy, quizás aún tenía la capacidad de volar, podía intentarlo si tuviera polvos de hada, pero ya no había vuelto a ver Campanita en esos dos años, y sin polvos de hada no podía volar, ya no estaba en Nunca Jamás, estaba en Londres y ahí necesitaba de polvos de hada para poder volar.

— ¡Peter! — se alarmo Wendy, y ofreciéndole su hombro para apoyarse lo ayudo a entrar, caminaron despacio hasta que llegaron a la cama de Wendy , - recuéstate – ordeno ella, y sin darle tiempo a replicar o decir algo, toco su tobillo lastimado.

— ¡Ahh! , duele — le reclamo Peter, y se mordió los labios adolorido ..

— Tienes un tobillo lastimado, ¿cómo paso? — le pregunto Wendy, ella no se explicaba cómo era posible que se hubiera lastimado un tobillo, debió haber venido volando, ¿cómo se podía lastimar un tobillo volando? , quizás en alguna pelea, en todo caso porque había venido en ese estado hasta acá.

— Me lastime al escalar hasta tu ventana — dijo al fin él. Quien había escalado un árbol a un costado de la ventana de Wendy, se había alargado hasta tocar la rama más cercana, y despreocupadamente y sin medir las consecuencias, había saltado hasta su balcón, no fue tan difícil, pero se había torcido un tobillo, acostumbrado a flotar y volar no había medido las consecuencias de caer parado a esa distancia, con la fuerza de un salto.

— ¿Escalar?, ¿tu escalaste hasta aquí?, pero tú no, ya no puedes... —

— Volar — la interrumpió Peter — Si puedo, pero no tengo polvos de hadas, no he visto a Campanita en mucho tiempo —

— Y ¿dónde crees que este ella? — pregunto Wendy, poniéndose de pie y empezando a buscar entre los cajones

— No sé, en Nunca jamás yo creo .. , ¿Eh?, ¿qué harás con eso? — pregunto Peter, nervioso.

Wendy había sacado un frasco con una pasta extraña, y Peter la observaba con temor, le parecía que aquella cosa olía muy raro y eso no le agradaba para nada.

— Curarte, con esto ya no te dolerá tanto —

Wendy froto aquel ungüento en su tobillo y aunque en un principio le había dolido que le tocara, ahora sus dedos dando pequeños círculos en su pie, le parecían de los más relajantes

— Ahora lo vendare — dijo Wendy, rodeando su tobillo con una tela blanca, apretado pero no demasiado.— Es todo lo que puedo hacer —

Ella no era una experta curando, no era enfermera, ni mucho menos doctor, pero por lo menos había visto a su mamá vendar a sus hermanos cuando estos se falseaban o torcían algún tobillo jugando, sin embargo si estaba roto, necesitaría ver a un doctor, eso lo verían mañana.

— Peter .. ¿Dónde has estado estos años? ¿Cómo es que has crecido? — pregunto Wendy, si él había permanecido en el país de nunca jamás, era imposible que él creciera, así como ella jamás hubiera crecido si se hubiera quedado allá.

— Estos últimos dos años, he estado aquí, en Londres — dijo Peter, evitando mirarle a la cara, porque sabía que si lo hacia sus mejillas estarían rosadas, así que miro su tobillo vendado y trato de moverlo, que lo viera sonrojarse era abrumador para Peter, sería fatal, demasiado vergonzoso.

— Pero ¿cómo? ¿Con quién? —

Wendy no alcanzaba a entender , como era posible que Peter se hubiera quedado durante dos años en Londres y que en todo ese tiempo no se hubiera dignado a venir a verla.

— Cerca de los jardines de Kensington, estuve ahí unos días, pero era casi imposible vivir en ese sitio, y cuando ya no pude volar me sentí perdido, no tenía a donde ir, y tampoco podía volver a Nunca Jamás —

A los dos días de estar en los jardines de Kensington, casi viviendo entre los árboles y arbustos, Peter sintió la necesidad de volver a su hogar en Nunca jamas, él jamas sobreviviría en Londres, solo, era una locura, pero cuando se dio cuenta de que ya no podía volar, y que le hacía falta polvo de hadas , se sintió frustrado y en medio de todo eso, comenzó a llorar escondido tras un arbusto, una mujer que pasaba cerca, la misma que lo había escuchado llorar en el callejón , lo vio.

— Niño, ¿estás bien? — le pregunto, pero Peter no contesto.

— Me llamo Cathy, ¿cómo te llamas?, ¿está tu mama por aquí? —

No había nadie, todo estaba solo, la mujer pensó que estaba perdido o algo por estilo.

— ¿Quieres que te acompañe a casa con tu mamá? —

Peter se puso de pie y se limpió las lágrimas , tallando sus ojos , molesto, estuvo a punto de decirle si conocía a Wendy pero tras pensarlo unos segundos, pensó que ir con Wendy en aquel momento no era buena idea, ella no podía verlo así , además lo más probable era que se había olvidado de él.

— No tengo mamá, — mascullo Peter

— ¡Oh!, lo siento, pero entonces ¿estás solo?, debes tener frio y hambre, ven conmigo —

El corazón maternal y bondadoso de aquella mujer lo había acogido, adoptado a decir verdad, ella era una mujer sola, jamás se había casado, vivía en una casa igual a la de Wendy pero a diferencia de ella, aquella casa estaba sola y los únicos habitantes a parte de Cathy eran algunas mucamas, el ama de llaves, y la mascota, un gato llenito y perezoso llamado: Canelo.


— Entonces. ¿Dónde has vivido todo este tiempo? — pregunto Wendy preocupada, no era posible que hubiera estado viviendo todo ese tiempo a la intemperie, en los jardines.

— Con Cathy, ella me adopto, si se puede decir así —confeso Peter, él no quería llamarle de otra forma, incluso le seguía llamado Cathy a pesar de que ella, lo llamaba hijo.

Aunque no pudiera volar en esos momentos, sabía que era capaz de ello, y que si podía conseguir polvos de hada y volar, aun podría regresar a nunca jamas y llevarse consigo a Wendy., por eso había decidido no encariñarse con Cathy , ni dejar que ella lo hiciera mucho con él, lo que a veces le resultaba inevitable.

— No habías venido antes — comento Wendy, escondiendo la mirada al igual que Peter, entonces él intento verla y sonrió tímidamente

— Yo, había olvidado donde estaba tu casa , y tu ventana, es más fácil encontrar lugares cuando se puede volar — dijo Peter, sintiéndose bobo, por haber tardado tanto, y aunque haber perdido de vista donde vivía Wendy era parte de la verdad, Peter había decidió esperar a verse lo suficientemente mayor, lo suficientemente listo para estar con ella.

...

Cuando oficialmente se habían quedado sin más que decir, todo se quedó demasiado silencioso y ambos permanecieron callados por varios segundos , Peter porque solo tenía algo en la cabeza , su beso, ella aun lo conservaba y lo lleva puesto en aquel momento , en un colgante, Peter lo acababa de notar y no había dejado de verlo, y Wendy se había quedado demasiado callada, tratando de procesar toda la información de tener a Peter de nuevo en su habitación, algo mayor y más alto.

— Conservas mi beso — dijo Peter, lo que hizo que Wendy se sonrojara de inmediato, había olvidado que ella había confundido a Peter con los dedales y los besos, y por un momento cuando él se inclinó hacia ella, pensó que en realidad iba a besarla.

Peter alcanzo el colgante y lo tomo entre sus dedos observándolo , el mismo beso que la había salvado de aquella flecha asesina , lanzada por uno de los niños perdidos, tenía un agujero a un costado que lo demostraba.

— ¡Ah! ,si, tu beso — carraspeo Wendy nerviosa, trato de respirar con calma y no suspirar derritiéndose frente a él, tenerlo tan cerca hacia que le temblaran las piernas, el paso de los años y pensar en Peter todo ese tiempo la habían hecho pensar y soñar cosas que en un momento le habían parecido imposibles, pero ahora que lo tenía ahí, con ella, a unos centímetros, no podía evitar teñirse de carmín y volver a desear cosas que le ponían nerviosa ¿qué pensaría Peter de ella? , que estaba loca, o lo más probable, se asustaría , sin embargo ella no podía pensar en nada más que no fuera besarlo ahora que lo tenía tan cerca.

Peter se sentía de un modo parecido, su ojos de pronto habían dejado de ver su supuesto beso y ahora se fijaban hipnotizados en los labios de Wendy, no quería moverse , porque no sabía cómo reaccionar, si se movía quizás se caería de la cama, todo parecía dar vueltas y su estómago parecía revuelto por el aleteo de mariposas impacientes, No.. , eso ya no eran mariposas, era una parvada asesina que se agitaba y revoloteaba en su estómago.

— ¿Peter? ... puedo darte otro beso — musito Wendy muy segura de sí , después de todo Peter entendía los besos y los dedales al revés, no tenía razón para apenarse entonces.

Peter sonrió y se acercó más a ella, lo que puso aún más nerviosa a Wendy, en ese momento sintió muy reducida la cama, cada movimiento de Peter hacia que ella sintiera cada vez menos espacio entre ellos.

— Ya tengo uno — dijo Peter, siguiéndole el juego a Wendy aunque ya supiera la verdad, saco de su bolsillo el beso de Wendy y se lo enseño.

— Preferiría un dedal — confeso, y aunque quizás se había coloreado tanto o más que Wendy, ya lo había dicho, y en realidad deseaba que Wendy le diera un segundo dedal, un segundo beso...

Wendy parecía no decidirse, y él de verdad quería un dedal de Wendy, había soñado con eso desde ese día, cuando dejo a Wendy en la ventana y le dijo Adiós, por eso siempre volvía, por eso estaba con ella en ese momento, Wendy se acercó tímidamente y cuando estuvieron a punto de rozar sus labios, lo miro a los ojos con pena, Peter también sintió lo mismo, así que cerró los ojos y borro los escasos centímetros que los separaban.

Un dedal, un beso, no le importaba como los quisiera llamar Wendy, para Peter eso era una sola cosa.

Su Wendy...

Él se había quedado y había crecido para estar con ella.

¿Qué es lo que sientes Peter? - le había preguntado Wendy una vez, y Peter supo en aquel momento la repuesta a esa pregunta.

Ahora solo necesitaba encontrar polvo de hadas, o a campanita , lo que sucediera primero, sin embargo la pregunta que se hacía Peter ahora era..

¿Aceptaría irse Wendy con él? , ¿Aceptaría esta vez quedarse con él en el País de Nunca Jamas?

La respuesta a esa pregunta solo la sabía Wendy.


Gracias por leer! , según tengo pensado será una historia de por lo menos unos cinco o quizas 10 capítulos .. no tan larga, ni tan corta ..

si les gusto, solo denle al bonito botoncito de abajo y déjenme un review, se los agradeceré , tengo la costumbre de contestar los reviews siempre, y sus comentarios y sugerencias me vendrán muy bien :)

hasta la próxima actualización ..

Ciao