Ya lo sé, ya lo sé...me retrase un poco con esto de actualizar...aun así espero que lo disfruten...Nos leemos abajo...


Jasper Pov

Me serví otra taza de café para volver a salir al patio trasero y sentarme en el columpio-banca que había junto a la casa.

Llegamos a Forks luego de tres días en Las Vegas. La verdad es que después de eso ninguna otra ciudad se le podía comparar o no inmediatamente al menos, por lo que decidimos regresar antes. Tomamos un vuelo a Seattle, pasamos una noche allí y luego de que Rosalie y yo compráramos autos nuevos nos dirigimos a Forks siguiendo al padre de Bella. Charlie había querido ir a recoger a su hija.

Bella había resultado especialmente bueno para los juegos de azar, había ganado el dinero suficiente como para pagarse dos semestres de la universidad; así que no mostro molestia en irse con su padre en la patrulla. Otros que ganaron una cantidad razonables fueron Edward y Alice pero ellos jugando Póker. La suerte no había estado con Emmett, como resultado se convirtió en el guardaespaldas de Rosalie, quien no dejaba de atraer la atención de los hombres de cada lugar al que íbamos.

Era la segunda noche que pasábamos en Forks y también la segunda que pasaba en vela. La primera había sido a causa de que para la noche se organizaría la cena en donde les diríamos a Carlisle y a Esme sobre nuestro compromiso. La cena ya había pasado y aunque todo había resultado bien ahora mismo Carlisle y Alice conversaban en el despacho.

Sabía que no había nada de qué preocuparse pero me hubiera gustado estar ahí con Alice demostrándole mi apoyo. No era justo que ella enfrentara esto sola, era cosa de ambos y debíamos de estar juntos.

-Me has hecho esperar mucho tiempo.-susurro Alice colocándose junto al columpio.

-Lo siento señorita.-me disculpe por impulso invitándola a sentarse junto a mí.

-Supuse que habías bajado a tomar café, así que te espere en tu habitación, pero al parecer te desviaste.- se coloco junto a mí, recostando su cabeza sobre mi hombro.

-Necesitaba un poco de aire fresco.- Hablábamos en voz baja, solo para nosotros.- ¿Qué dijo Carlisle?

-Ya sabes, lo de siempre.- Contesto con aire distraído.

-¿Qué es lo de siempre?- Insistí.

Suspiro quejándose por tener que hablar.

-No está brincando de alegría pero lo acepta.- Volvió a contestar sin muchos detalles.

-¿Esperabas que brincara de alegría?- Pregunte escéptico. Ningún padre se alegraba de sobremanera por el compromiso de sus hijos, al menos no del todo.

-No realmente; pero si esperaba algo más de entusiasmo.-Contestaba distraída pero aun así con un matiz de desilusión.

-Eso es normal Alice, no tienes porque sentirte mal.- La reconforte, aprisionándola más entre mis brazos.- Eres su única hija y te comprometiste a los 18. Era de esperar que estuvieran renuentes a todo esto.

-¿Crees que los he decepcionado?- La voz soprano de Alice parecía a punto de quebrarse.

-Nada de eso, solo están sorprendidos.- La reconforte mientras la sentaba sobre mi regazo.

Cargar a Alice era como jugar con una pluma; solo había que preocuparse de no dejarla caer, el peso no significaba ningún problema.

Nunca me había puesto a pensar en cuanta importancia debían de tener sus padres para ella. Sabía que eran importantes, así como en algún punto los fueron para Rosalie y para mí los nuestros. No creí que llegados ser independientes el vinculo con Carlisle y Esme se fortaleciera más en lugar de disminuir.

Alice acuno su cabeza sobre mi pecho, acompasando su respiración a la mía.

-Si te hace sentir mejor podemos deshacer esto del compromiso, no necesito que lleves un anillo para saber que me amas.- dije contra su cabello. Haría lo que fuera con tal de verla feliz.

-¡Nada de eso! –Levanto la cabeza de golpe, indignada.- Yo quiero llevar el anillo, te amo y es lo único que importa.

Antes de que pudiera rebatirle algo sus labios ya se encontraban junto a los míos.

Rosalie Pov

Los podía ver perfectamente solo con los destellos de la luna. Ambos eran tan felices y sin dudas; no temían ir por ahí aceptando que se amaban, no tenían miedo de ser lastimados. Sus ojos brillan de felicidad y sus gestos denotan el amor que de por si es visible a simple vista. No hay barreras entre ellos, porque no temen que algo vaya mal, que por despecho todo se sepa y todos tengan armas contra ti. Yo ansiaba esa seguridad. La seguridad con la que Alice se desenvolvía frente a Jasper. Sin necesidad de esconderse.

-Luces hermosa.- La voz de Emmett me tomo por sorpresa pero no me asusto. No del todo.-Tu cabello brilla a la luz de la luna.

Me encontraba parada junto a la ventana que daba al patio trasero, de esa manera la luz que se filtraba por la ventana me deba de lleno en el rostro y la mitad de mi cuerpo. Mi cabello caía sobre mis hombros y mi espalda, tan liso e inmaculado como si fuera seda.

-No es bueno espiar a la gente.-Murmuro cerca de mi oído al abrazarme por atrás.

Deje posar mi peso sobre él.

-Solo quería comprobar que todo había salido bien.-Me excuse, desviando la verdadera razón de mis pensamiento.

De nuevo alzando esa barrera entre el resto del mundo y mi interior.

Era casi imposible percibir cuando mi guardia estaba en alto y cuando no, y digo "casi" porque Emmett si lo podía distinguir. Según él cambiaba mi postura, el brillo de mis ojos y mi manera de hablar y dirigirme a las personas.

-Quisiera hablar contigo.- Esta vez Emmett no bromeaba ni parecía ser el de siempre.

Muy pocas veces lo había visto tomar esa actitud; reservada, seria, madura generalmente.

Me jalo hacia el borde de la cama para que nos sentáramos.

-Podríamos estar haciendo otra cosa pero tú has estado escabulléndote de mí y por lo tanto no he podido hablar contigo.- El reclamo iba oculto entre la broma.

Como siempre la seriedad con Emmett duraba lo que un parpadear.

-Emmett estamos en casa de tus padres.- Puse un alto a sus pensamientos con una sonrisa en el rostro.

-Detalles sin importancia.- dijo con ademan despectivo.

-Pues ya no lo serán más.-sentencie en el momento en que cruzaba las piernas.

La cara de Emmett no tenia precio. Sus ojos tan abiertos como lo permitían sus parpados.

-En Phoenix no te importaba.- Se esforzaba por no tartamudear y mantener la cabeza fría pero no lo estaba logrando.

-Pero ahora si.-Declare alzando la barbilla aun más, si es que eso era posible.- Y ya sabes que no soy una chica de hotel.

-¡Falta más de un mes para que nos vayamos a la universidad!- Emmett había llegado a la parte de la negación y todo pensamiento lógico se había ido.- ¿Qué vamos a hacer en todo ese tiempo?

-"Vamos" me suena a tú y yo; por mi parte te aseguro que estaré bien.-Torturar era un término muy grande para describir lo que estaba haciendo, más bien era algo así como probar su amor.

Me descubrí sonriéndole con dulzura y con mi barrera en el suelo. Emmett también pareció notarlo y eso al parecer lo hizo recordar cuál era su principal propósito en mi habitación.

-Luego seguiremos hablando de eso.- Emmett acepto perder esta batalla pero no por eso aceptaría perder la guerra. Era una lástima para él que yo fuera tan competitiva y orgullosa.

-¿De qué quieres hablar?-pregunte para ganar tiempo y saber si tenía que volver a subir mi guardia.

-¿Todo está bien?- Su mano acuno mi rostro.

No, nada está bien. Todo mi mundo y mis ideales se derrumban, ¿Cómo se supone que siga adelante? Estoy estancada mientras todos los demás siguen adelante.

Ante su tacto mi muralla se convirtió en un toldo a medio poner.

-No sé de qué me estas hablando.- Evadí la pregunta y la mirada de Emmett.

-Hablo de por qué me has estado evitando, de por qué no me miras a los ojos y de por qué pareces estar siempre a la defensiva.- La seriedad había regresado. No había reproches, solo preocupación.

Guarde silencio.

Emmett me amaba; no tenía dudas. Yo lo amaba a él, entonces ¿Por qué no podía ser del todo sincera con él? Deseaba abrirme ante él, mostrarle todos mis miedos, sueños, esperanzas y que él me entendiera. Emmett siempre se quedaba a mi lado aunque no supiera ciencia cierta qué es lo que me pasaba. Yo también quería estar siempre para él. Ansiaba que él supiera que es lo que me preocupaba sin tener que preguntarme, quería que me conociera mejor que nadie y sin embargo, no lograba permitírselo. Cada vez que lo intentaba ahí estaba siempre esa muralla que me negaba a derrumbar.

-Rosie.- susurro.

Solo a Jasper le permitía que me llamara de esa manera; pero ahora que escuchaba Emmett no me molestaba, todo lo contrario, me gustaba como sonaba esa denotación de cariño entre sus labios.

-No era mi intención hacerte sentir mal.-Deje de mirar por la ventana y cambie el gris de la luna por el color miel de los ojos de Emmett. – No creí que te fueras a preocupar tanto por mí.

-Rosalie yo te amo. – Declaro con tanta intensidad, con tanta emoción que me acurruque entre sus brazos. Me refugie en su pecho huyendo de las lagrimas.- Todo lo que tenga que ver contigo me preocupa.

Encerré todos mis miedos en la parte más oculta de mi mente armando de valor para derrumbar esa muralla que me impedía ser completamente feliz, que me impedía amar a Emmett como se merecía.

-Promete que nunca me vas a dejar sola.- También resguarde mis lagrimas, por lo menos lo suficiente como para darnos tiempo de hablar.- Promete que siempre me vas a querer.

-Rosalie yo nunca…

-¡Prométemelo!-masculle desesperada.

Necesitaba respaldar que mis miedos más profundos no se harían realidad. Necesitaba tener la certeza de que nunca más volvería a estar sola.

-Te lo prometo.- accedió sin pena, como si no fuera a resultar ningún esfuerzo para él.

Mis brazos estaban enrollados alrededor de su cuello, como si lo necesitara para vivir, la verdad es que así era. Podía sentir su fuerte agarre en mi espalda contraponiéndose a la delicadeza con la que pasaba su otra mano por mi cabello, una y otra vez, buscando de esa manera mi tranquilidad.

Deshice el abrazo. Emmett mantuvo mis manos entre las suyas y yo se lo agradecí en silencio.

Sin su apoyo no podría continuar.

-Es extraño darse cuenta de que Jasper y yo no seremos los mismos.- Comencé por la razón que había desencadenado todo lo demás.

-Alice ahora es su prioridad.- Explique ante su mirada confusa.- Su mundo ahora es ella.

-Jasper no dejara de quererte y preocuparse por ti.- Me aseguro.- Muy independientemente de su relación con Alice tu siempre serás su hermana, no importa lo que pase.

-Ya no seré yo su princesita consentida.- Baje el rostro avergonzada por mi egocentrismo, pero había prometido ser del todo sincera con Emmett.

Una pequeña risita se escapo de su boca.

Alce el rostro para reclamarle pero al ver esos hoyuelos formados por su sonrisa, sonreí yo también.

-Podrás ser la mía.- Ofreció sin dejar de sonreírme.

Esa sonrisa que solo me pertenecía a mí.

-Sé que tienes miedo de quedarte sola, de que una mañana te despiertes y todo esto haya desparecido; tienes miedo de que todo sea solo un sueño.- Me percate de mis lagrimas solo cuando Emmett soltó una de mis manos para limpiarlas de mi rostro.- Todos tememos eso. Pero te prometo que nada de eso sucederá. Siempre estaremos contigo, especialmente yo.

-No puedes prometerme eso.- Continuaba renuente a dejarme caer sobre Emmett.

-Quizás todo sea más complicado para ti por la relación y las experiencias que sufriste con tus padres.

Emmett estaba dando justo en el clavo y yo luchaba por no adoptar la defensiva. Me repetía una y otra vez que él estaba de mi lado, que no me haría daño, el me amaba. Me obligue a repetir esas palabras en mi mente hasta creerlas. Ya no quería tener miedo, no quería tener que defenderme de todo el mundo.

-Todo el mundo tiene miedo, Rosalie, la cosa esta en no dejarse llevar y aceptar que no tienes que ir por el mundo tu sola. – Emmett termino de hablar y yo me deje caer de nuevo entre sus brazos. Lo diferente ahora es que ya no había barreras, al menos entre él yo ya no las había.


Drama y Romance o Romance y Drama...como lo prefieran...mis dos temas favoritos aparte de la comedia...

Les tengo noticias...Oficialmente estoy peleada con los Lemmons!

Simplemente no se me da bien escribirlos y no pienso forzarlos...asi que los unicos lemmons que apareceran en el fic seran los que ustedes quieran escribir y mandar; como mi querida Mariaca Duende (Es por ella que tendran Lemmons, no por mí...) Pueden mandar los Lemmons que quieran con las parejas que quieran, ya yo vere como los integro...obvio reconocere su colaboracion anunciandolo al inicio del capitulo...

Si cambio de opinion y hay una rencociliacion se los hare saber...sorry!

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