Cap.1 PELIGROSO

Hermione estaba junto a la haya del enorme jardín de Hogwarts, refrescándose del calor tan impresionante de finales de junio, ya habían acabado los exámenes y era el ultimo día de clases, estaba preocupada, pues los mortífagos estaban desatando toda su furia sobre los muggles. Muchas personas eran brutalmente asesinadas y lo hacían parecer accidentes.

Sus padres habían sido salvados por Dumbledore que los envió con su querido amigo Nicolás Flamel, quien les dio trabajo en su casa para que no tuvieran que salir y ser vistos.

-Pobrecitos, como me gustaría hacer algo para ayudar- y una lagrima rodó por su afligido rostro. No podía imaginar lo que sucedería esa noche. Después de un rato se levantó de ahí, para ir a su sala común, no sabia que alguien vigilaba todos sus movimientos.

Ya había anochecido, ella caminaba hacia la enfermería pues Harry y Ron habían salido heridos en un muy desigual duelo con Draco y sus compinches (seis contra dos, no es justo ¿verdad?) Al entrar a la enfermería, Harry seguía inconsciente y Ron estaba despierto pero no se podía mover, lo habían lastimado y bastante, mientras su rostro estaba deformado por los maleficios que le echaron. Ella se sentó junto a su cama y lo saludó.

-Hola Ron, te ves mejor, si aunque no lo creas te ves mejor, al medio día todavía tenias la cara verde, ahora ya regreso tu color natural. No, no hables, Madame Pomfrey dijo que no debías esforzarte ni hablar durante todo este día. ¡Maldito Malfoy!, como me gustaría darle su merecido, mira que hacerles eso a ustedes. Ya me desquitaré. - Hermione sufría por sus amigos, Ron lo apreciaba, pero se había dado cuenta que no lo quería como ella creía, así que tuvo que hablar con él para aclarar la situación, aunque Ron no se daba por vencido, la conquistaría a como diera lugar. Después de una hora de plática en la que ella le dijo todo lo que vieron en la última clase, se despidió y le dio un beso en la frente. Ron hubiera deseado que hubiera sido en la boca, pero no hubiera podido pues estaba deformada. Salió con paso elegante y se dirigió a la torre de Gryffindor, ya era muy tarde pues no había alumnos en los pasillos, eso le ayudaba pues de una vez hacia su ronda de prefecta, al ir por el pasillo del tercer piso, algo llamó su atención.

Alguien acababa de entrar en un aula dejando la puerta entreabierta, de inmediato ella se dirigió hacia ahí, imaginaba que era una pareja de enamorados, pues esa aula era muy popular para esas cosas. Imaginándose la escena de la pareja besándose y del susto que les daría cuando la vieran, entró. No llevaba la varita en la mano pues no era una situación grave. Solo unos cuantos regaños y ya.

Cuando entró, a pesar de la penumbra que reinaba, vio una pareja casi al fondo del salón.

-Hey, ¿que hacen aquí? saben que esta prohibido salir de sus habitaciones, vamos salgan ya. Un escalofrío le recorrió la espalda cuando escucho una voz masculina.

¿Y desde cuando me das ordenes a mi, sangre sucia?-esa voz arrastraba las palabras y al dar un paso adelante, Hermione pudo ver que era Draco Malfoy; aunque no lo hubiera visto, reconocería su voz en cualquier lado, mientras la otra figura también se acercó y vio que era Pansy quien sostenía un frasco con un liquido verde esmeralda que brillaba pulsando, titilando.

Cuando Hermione quiso sacar su varita, Draco simplemente la golpeó, tan fuerte que cayó inconsciente.

-Bien hecho, Pansy, ahora la siguiente parte del plan. Avísales a los otros para que vayan por esos dos idiotas que están en la enfermería. – le ordenó Draco a Pansy y ésta obedeció de inmediato no sin sonreír al ver a Hermione desmayada.

Draco tenía el frasco en su poder y lo destapó, un vaporcillo salió del frasco y él lo acercó a la boca de Hermione, para su sorpresa Hermione despertó a tiempo y de un manotazo tiró el frasco.

-¡Estúpida!, tiraste el veneno. Ahora tendré que matarte de otra forma.- y sacó su varita al mismo tiempo que Hermione, quien a pesar del golpe en el rostro se puso de pie ágilmente.

-Sólo así puedes hacerlo Malfoy, eres tan cobarde que no puedes hacerlo de frente, que se podía esperar de una serpiente como tú.-le gritó Hermione furiosa y agitó su varita. Al mismo tiempo Draco también movió su varita.

Lo que sucedió, nadie se lo podría haber esperado. Ambos lanzaron sus hechizos al mismo tiempo y…

-¡Desmaius! – gritó ella y también él al mismo tiempo, haciendo que los rayos se encontraran y rebotaran contra ellos mismos, pero Hermione trató de esquivarlo y una fina cadena de oro, con un objeto salió despedido de entre su túnica, el hechizo dio de lleno en el objeto que se rompió, mientras Draco caía desmayado. Hermione vio con horror que su gira tiempo se rompía en fragmentos. Como en cámara lenta Hermione fue cayendo lentamente envuelta en una nube de colores hasta que al pensar que sentiría el frío piso de piedra, sintió algo suave y oloroso. Pasto.

Hermione al tocar su cabeza con el suelo, lo hizo de una forma violenta, lo que hizo que se desmayara. Todo se oscureció.

Cuando recuperó la consciencia, estaba en un camastro, se quiso levantar y sintió algo en la cabeza, tenia una venda, se había golpeado fuerte, pues aun le dolía. Una mujer se le acercó y a Hermione se le hizo curiosa su vestimenta.

La mujer habló pero Hermione no le entendió nada, por mas que hizo el intento, no comprendía lo que la mujer le decía, hasta que hizo un hechizo multilingüe que hace comprender cualquier lengua. Fue entonces cuando entendió a la mujer.

-¿Te sientes bien? Ya podemos hablar. Hermione afirmó con la adolorida cabeza, mientras recorría con su vista el lugar, era una choza humilde, casi sin muebles, solo el camastro y una estufa de leña, además de algunos cuantos harapos dentro de un baúl muy desgastado y algunos trastes muy maltratados.

-Te ayudaré a sentarse, me llamo Matilde ¿y tú?-le preguntó la mujer, a Hermione se le hizo curiosa pues era delgada de ojos azules y con trenzas rubias, su humilde ropa muy remendada y estaba descalza. Se veía que estaba algo desnutrida y no se veía nada de alimentos en la choza, solo un cántaro con agua del lado derecho de la estufa.

-Al sentarse, le rodó la varita por la túnica y dio en el piso. Al verla la mujer empezó a temblar y con ojos desorbitados miró a Hermione muy asustada, se echo a sus pies en una reverencia y mientras gruesas lágrimas rodaban por sus pálidas mejillas le suplicaba:

-Por favor, no me lastime, yo no he hecho nada malo, yo trabajo, yo trabajo. No quiero irme de aquí, no lastime a mi hijo, somos inocentes, por favor no me lastime, si no ¿quien cuidará a mi hijo?

Hermione veía pasmada la escena, sin poder decir nada. ¿Dónde estaba? Y ¿porqué esa mujer le tenia pánico a la varita? ¿No era bruja? Y si era muggle ¿A que le tenía miedo?


Espero les guste el capitulo, y pues hay muchas sorpresas. Ya saben que un review es mi mejor recompensa, que agradezco sinceramente. Y además no les quita ni un minuto y a mi me hacen feliz.

besos y gracias por leerme.

Bella Cullen H.