Esta fic son ESCENAS EXTENDIDAS de Amanecer, de Stephenie Meyer . Los personajes le pertenecen a ella.

AMANECER- CAP. DISTRACCIONES – Entre páginas 137 y 138

LA PRÁCTICA

Empiezo citando Amanecer:

- ¿Quieres que vayamos a nadar con los delfines esta tarde para quemar calorías? – me preguntó.

- Quizás más tarde, porque ahora tengo otra idea para quemar esas calorías.

- ¿Y cuál es?

- Bueno, nos queda un montón de cabecero todavía…

Pero no pude terminar. Ya me había cogido en brazos, y sus labios silenciaron los míos mientras me llevaba a una velocidad muy poco humana hacia la habitación azul.

Caímos en la cama riendo, felices. Me besó con ternura y luego se separó de mí, para desabrocharme la blusa con delicadeza, vi asomar su hermosa sonrisa cuando el rubor subió a mi cara, y me acarició la mejilla ardiendo con su helada mano, me arrodillé en la cama y le ayude a quitarse la camiseta, nos miramos durante un momento, vi en sus ojos verdadera adoración y seguro que él vio lo mismo en los míos, nos abrazamos con dulzura. Pero el contacto de su piel era eléctrico como siempre, y aceleró mi corazón, le bese con más entusiasmo y él me empujo para colocarse encima de mí, me apretó contra su cuerpo y yo arañé su espalda con las uñas. Mis manos fueron hacia su pantalón, intentando desabrocharlo torpemente, a él se le escapó una risita.

- No te hagas daño Bella- me susurro mientras se incorporaba, quitándoselos él mismo.

- Muy gracioso – le dije enfadada mientras yo me deshacía del resto de mi ropa.

¡Era tan hermoso! Su cuerpo desnudo era perfecto, deslumbraba. Se esfumó mi enfado, pero hice un esfuerzo para fingirlo.

-Estás preciosa cuando te enfadas- me dijo pasando su dedo por mi ceño arrugado y bajándolo por mi nariz, yo aproveché y con un movimiento rápido le mordí el dedo. Él se sorprendió durante un segundo.

- Eres una chica muy mala - dijo divertido, y con un gruñido saltó encima de mí, derrumbándome sobre la cama.

Quede tumbada boca arriba y él se tendió a mi lado

- SSSSS… - me susurró – no me ataques…

- No te prometo nada… - le dije, muy seria. Se le escapó una risita, y puso los ojos en blanco, yo me incliné para besarle con pasión, el me devolvió el beso durante un momento y luego se separó.

- Relájate… - me dijo.

Con infinita delicadeza acarició mi frente de nuevo, con la yema de los dedos, tan suave que parecía el roce de mariposas. Suspiré intentando hacerle caso, y relajarme, fije mi mirada en su bello rostro, el siguió recorriéndome. Bajó por la nariz, mientras me sonreía, le sonreí. Continuó su camino por mis labios, los recorrió enfriándolos con sus dedos, separándolos un poco, sus ojos se entrecerraron, siguió bajando por mi cuello camino de mi pecho.

- Eres tan hermosa – me susurro con voz ronca, mordiéndose el labio.

Todo mi cuerpo se erizó bajo su mano, sentí como me ruborizaba y su sonrisa orgullosa no ayudo nada, ya no me estaba relajando, pero no me moví, me encantaba lo que me estaba haciendo. Así que suspire y volví a clavar mis ojos en su rostro.

Su sonrisa se fue suavizando y volvió a parecer concentrado, con la palma de su mano acarició mi cintura, mi estómago, mi vientre…

Se me escapó un gemido.

El se incorporó y deshizo el camino que había hecho con sus manos, ahora con los labios, con más lentitud si cabía, fue una tortura estarse quieta, solo deje que mis manos volvieran a su pelo, y le acompañaran en su viaje hacia mis labios, que le estaban esperando, al igual que mi cuerpo, que se estremeció cuando él entró por fin en mí, despacito, descubriéndome que la dulzura nos llevaba por nuevos caminos de placer.

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