::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::Los personajes de esta historia son propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo los utilizo sin fines de lucro y para entretener solamente.

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"Entre amores y mentiras".

Capítulo 1: La boda.

Pov de Darién.

Hoy era el día, finalmente emprendería el camino al lado de la mujer que mi corazón había escogido para amar y respetar por siempre y para siempre. Me encontraba frente al espejo de mi habitación dando el último toque de mi atuendo.

- Hijo mío estoy tan feliz, no puedo creer que mi pequeño se va a casar –decía mi madre mientras yo trataba de arreglarme el estúpido corbatín del smoking, hoy era el gran día por fin uniría mi vida a la mujer que he amado desde que las hormonas se me alborotaron por así decirlo, por fin hoy, después de tanto tiempo, Esmeralda sería mi esposa, la madre de mis hijos, mi compañera por toda la eternidad.

- ¿Cómo crees que me siento yo?- Expresé evidenciando nerviosismo -¡ME SIENTO FELIZ!- Exclamé – pero a la vez nervioso- me contradije esbozando una breve sonrisa -no puedo creer que este día finalmente haya llegado- comente -¿Cómo me veo?- Cuestione cuando por fin anude mi corbatín, mi madre giro para verme, ella me había criado desde los cinco años, tal vez no era la mujer que me había traído al mundo, pero fue la mujer que estuvo conmigo en casi todas las etapas de mi vida, siempre he agradecido al cielo que Setsuna Meio se hubiese cruzado en la vida de mi padre.

- Hermoso amor mío, hermoso –me alabó mi madre sonriente, ella se veía realmente hermosa –vamos tu padre nos espera abajo junto con tus hermanos – asentí sonriente, era la hora, bajamos las escaleras para encontrarnos con mi padre quien a pesar de verse feliz, tenía un dejo de tristeza en su rostro.

- Tan mal me veo papá- comente bromista haciendo notar lo que su rostro expresaba, él sonrió y negó suavemente.

- Te ves fantástico- dibujo una débil sonrisa –tal como un novio enamorado se debe ver al dar tan importante paso- añadió y suspiro –solo que yo sería más feliz si con quien te estuvieses casando fuera Serenity –me dijo con melancolía, Serenity, pensé con frustración, para mi padre ella era la que debería dar el sí, para mí, desde su particular punto de vista.

Y es que mi padre y mi padrino Ken arreglaron una boda siendo yo muy pequeño, ya que según ellos estábamos destinados a estar juntos.

Hice una mueca no me gustaba el camino que estaba tomando esta conversación - papá otra vez tú y tu historia- bufé - no nos convenía algo tan tonto como eso, ella murió, sólo un par de locos como tú y mi padrino hacen esos pactos tan anticuados, imagínate que no tuviéramos nada en común, o sí íbamos a gustarnos o no, que tal si entre Serenity y yo no había química o si era horrible- dije haciendo una pronunciada mueca de terror - no nos tocaba punto, mi destino era casarme con Esmeralda si no, no hubiese pasado ese accidente –acote muy convencido de mi explicación.

- Sí lo se- suspiro él –discúlpame por agobiarte en este momento- me dijo haciendo notar su arrepentimiento –me perdí con la imagen de lo que hubiera sido tu boda con ella –añadió en un murmuró, yo rodé los ojos, harto del tema –era muy pequeña cuando murió- susurró nostálgico –fue un golpe muy duro para Ken perder a su esposa e hija en ese accidente- dijo para sí mismo, más yo lo escuche perfectamente -por cierto ¿Tu padrino vendrá?-.

- No vendrá –respondí suspirando, yo amaba a mi padrino y él me quería mucho, tanto que cuando decidí estudiar medicina me apoyo totalmente, mi padre quería que siguiera su ejemplo y estudiara derecho, pero no quise seguir sus pasos, desde siempre supe que mi vocación era la medicina -llamo ayer disculpándose sabes que no le gusta viajar- informé algo triste, ya que no contaría con su presencia en ese día tan especial.

- ¡HIJO APÚRATE!- Apremió mi madre -no quieres que Esmeralda crea que te arrepentiste- me reprocho, yo verifique mi reloj, ¡RAYOS! Era cierto, tenía la hora justa para llegar a la iglesia antes de Esme.

Mire mis hermanos yaten tenia car de fastidio algo muy común en el Taiki estaba impecable como siempre el y papa eran amantes de la ley y la justicia ambos se hacían cargo dl despacho de abogados aspeasr de que Tai solo tenia 20 años

-¿Dónde esta la enana?-pregunte al no ver a mi hermanita de pronto sentí una gran opresión

- ¡Mostroooooooooo!- Gritó mi hermanita abrazándome- hermanito consentido prométeme que me vendrás a ver todos los días- me dijo acongojada -me vas a hacer mucha falta mostrito- suspiro, yo intensifique mi abrazo.

- Y tú a mi mostra- le respondí al oído evitando sonar triste - pero es la ley de la vida, uno nace, crece, se reproduce y -ella puso una mano en mi boca evitando que dijera esa última palabra.

- Si Esmeralda sabe lo que le conviene, más le vale tratarte bien- amenazó con determinación mi hermanita y es que yo sabía que mi casi esposa y Rey no se llevaban bien, pero de igual forma esperaba que con la boda esas rencillas pararan por mi paz mental, sería horrible ponerme a favor o en contra de alguna de ellas, yo amaba a la pequeña mostra, era la consentida de todos los hombres Chiba y es obvio que no quiero confrontaciones entre ella y la mujer de mi vida.

- Vamos Rey, por favor mi hermosura no empieces- comente suplicante poniendo carita de gatito de Shrek.

- No tengo nada en su contra- respondió con seguridad viéndome a los ojos - es sólo que no me gusta para ti, es muy superficial, nada que ver contigo- añadió encogiéndose de hombros.

Nuestras miradas quedaron fijas el uno en el otro por unos segundos, nuestros padres optaron por retirarse un poco sabiendo lo que significaba ese tema para mí, suspire y me pase la mano por el cabello, un gesto típico cuando me ponía nervioso -debemos irnos ya, si no la novia pensará que la voy a dejar plantada –comente bromeando ligeramente y dando por terminado ese tema con Rey.

EN OTRO LUGAR DE LA CIUDAD DE TOKIO.

Pov de Serena.

Hoy tenía que ser el día, no soportaba un minuto más en este maldito lugar, hacia 10 años que me habían traído aquí, desafortunadamente perdí mis recuerdos en una accidente en donde mis padres murieron y aunque varias veces trataron de adoptarme siempre me negué, si me iba sería con Mina, a ella la trajeron el mismo día que yo llegué, desde ese momento nos hicimos grandes amigas, para mí era como mi hermana menor.

- Sere- me llamó mi hermanita del corazón dejándome notar su nerviosismo -¿Estás segura de que esto es lo correcto?- Me cuestiono tímidamente.

- Si Mina, llevo años soportando maltratos y ya no aguanto más- respondí cansadamente -ven conmigo amiga, sabes que eres como mi hermana –le sugerí por milésima vez tratando de convencerla de escapar conmigo, y es que desde mi punto de vista, sí habíamos soportado vivir en este infierno, bien podíamos sobrevivir fuera de el, en la calle.

- Lo siento Serena- me contesto agachando la mirada -sabes que me da mucho miedo la calle, desde los 3 años vivo aquí y aunque los momentos malos abundan, ya me acostumbre a esto- confesó apenada, sabía que yo odiaba el lugar y que me dolía separarme de ella -no quiero que te vayas geme- suplicó en un murmuro.

- Tengo que irme Mina- suspire y evite verla para no dudar de mis planes –debo hacerlo, lo sabes, tengo que tratar de buscar a mi padrino, es lo único que recuerdo de mi mamá, su voz diciéndome que buscara a mi padrino, no te obligará a nada, pero eso sí, dentro de 2 años estaré aquí, el día que cumplas 18 te estaré esperando en la puerta -ambas nos abrazamos mientras derramamos unas lágrimas esquivas – mira- señale hacía el frente -como siempre la señorita Beryl dejo la puerta abierta, es mi momento, te quiero Mina –volví a abrazarla fuertemente, esa era nuestra despedida.

- Y yo a ti Sere, no te olvides de mí- comento dejando salir el dolor por nuestra separación.

- Nunca me olvidaré de ti Mina…¡Nunca! –Le respondí con seguridad, le di un beso y empecé a caminar en dirección a la puerta que estaba entre abierta, cruce el umbral y al instante el aire golpeo mi piel llenándome de una agradable sensación, LIBERTAD… La libertad es algo que no tiene precio, pensé.

- ¡¿A DÓNDE VAS?- Escuche la voz de la señorita Beryl en un grito a mi espalda, me hizo girar tomándome con excesiva fuerza del brazo -sabía que algún día ibas a caer, te arrepentirás de querer escaparte –me dijo con malicia y yo empecé a imaginar mi tortura, tenia 10 años torturándome, pero siempre lo hacia de diferente manera, claro que ella no contaba con que yo estaba más que decidida a irme de ese horrible lugar aunque la mitad de mi corazón se quedara con Mina, pise uno de sus pies y ella soltó un grito de dolor soltándome el brazo, corrí, corrí y corrí muy rápido, ella trato de seguirme pero yo tenia 17 y ella 30, así que rápidamente pude perderme entre las calles, en mi mente solo estaba escapar, huir, correr lo más lejos posible, cruce la calle sin mirar a ambos lados, escuche un fuerte pitido, giré mi rostro y supe que era demasiado tarde, ese coche me iba a arrollar y entonces adiós plan de escape, afortunadamente el coche se detuvo a tiempo, golpeando levemente mi pierna.

- ¿Estás bien?– Me preguntó un joven que se bajo del auto muy asustado, sus cabellos eran negros, sus ojos azules, sonreí como tonta y por un momento me perdí en su mirada, cuando él me sacudió un poco salí de mi ensoñación y recordé por que corría.

Pov de Darién.

Me sentía sumamente desesperado, era tarde, precisamente hoy Iker, nuestro chofer había tomado las calles más congestionadas, no quería llegar después de Esmeralda, ¡Dios 15 minutos tarde! Pensé nervioso – ¡ACELERE HOMBRE! - Le dije a manera de orden, él volteo para asentirme, entonces la vi, cruzo sin mirar, parecía que huyera de algo o de alguien – ¡CUIDADO! – Grité, gracias a Dios, Iker logró detener el auto, baje inmediatamente, mi instinto de ayuda me empujo y como el médico que era, me dispuse a revisarla, quería saber en que condiciones se encontraba.

- ¿Estás bien?- Le pregunté, ella alzo su mirada dejándome ver esos ojos celestes tan hermosos que poseía, al igual que una mirada cargada de ternura e inocencia, lo cual me llevo a perderme en sus orbes, ella me sonrió y yo recordé hacía donde me dirigía "Darién que cosas piensas, te vas a casar, Esmeralda no se merece que le faltes ni siquiera con el pensamiento"-me regaño mi conciencia, en ese momento mi padre salió del auto

- ¿Estás bien niña? –Le cuestiono mi padre, ella no contesto, se levanto y se alejo corriendo, dejándonos confundidos.

- Es obvio que esta bien- comentó mi madre fastidiada -no la ven como corre-dijo al señalar a la pequeña rubia que al doblar en una esquina se perdió de nuestras vistas - Darien hijo vamos a llegar tarde –me recordó con desesperación y era cierto, llevábamos 15 minutos de retraso, ingresé al auto, seguido de mis padres y le pedí a Iker que me llevara lo más rápido que pudiera pero con precaución a la iglesia donde seguramente ya estaba mi amada novia esperándome, en el camino estuve pensativo, en mi mente repasaba una y otra vez esa mirada tierna, sus ojos azules y el temor que pude notar en ellos.

- Darien… ¿Sucede algo? –Me preguntó mi padre, yo asentí, mi viejo me conocía mejor que nadie.

- Se veía asustada papá, debí revisarla- me lamenté -si por miedo no dijo nada y tiene algo interno –inquirí preocupado.

- Hijo- mi madre me puso una mano en la pierna - ¿Acaso no la viste correr? Sólo fue el susto gracias a Dios- me dijo en tono tranquilizador.

Aceptando que tenía razón, deje de lamentarme por lo que no había hecho, además Iker me juro que no la había tocado, llegamos a nuestro destino en 5 minutos, baje corriendo y me encontré con mi amigo Andrew en la entrada, mis padres entraron a la iglesia junto con mis hermanos a esperar, tal como lo dictaba la tradición yo tenía que quedarme afuera hasta que el auto de la familia Black llegará.

- Gracias a Dios que llegaste, pensé que Esmeralda iba a llegar primero- bromeó él.

- No te burles- lo reprendí – me paso de todo – mi amigo enarcó una ceja -casi arrollamos a una chica, aunque al parecer no le paso nada- le expliqué recordando a la joven en cuestión -tenía unos ojos Drew, que podías perderte en ellos- suspire y noté el timbre de mi voz al recordarla, a mi amigo no le puede ocultar nada, así que su reacción y posterior comentario no me sorprendió, aunque me molesto un poquitín, parecía poner entre dicho mis sentimientos por mi casi esposa.

Él abrió los ojos como platos - ¿Darién de verdad quieres casarte? - Yo rodé los ojos, a pesar del comentario estimaba mucho a Drew, habíamos sido amigos desde la primaria y ahora era el novio de Lita, una de las hermanas de Esmeralda.

- ¿Eres tonto o qué? – Le espeté indignado –sabes que he esperado este momento por años- le recordé con un dejo de reproche -valiente padrino el que me conseguí- refunfuñe -¿Por qué lo dices?- Cuestione intrigado.

Él rió sonoramente -por la carita que pones al hablar de esa chica, por lo menos le pediste el número de teléfono ¿No? Tú sabes, para no apaciguar las tenciones en el matrimonio- comento muy divertido.

- Andrew me voy a casar- el me miró como diciendo ¿Y qué?, yo rodé los ojos - ¿Cómo crees que iba a hacer eso? Además salió corriendo sin decir nada, parece que se asusto- medité -¿Qué horas son? –Le pregunté tratando de desviar el tema.

- Las 11:35- me respondió señalando su reloj -amigo de verdad que eres un suertudo, yo pensé que la novia llegaba primero- rió.

- Ya es tarde, Esmeralda ya debería haber llegado ¿Qué le habrá pasado?- Expresé angustiado.

- Quizás se arrepintió- me dijo Andrew sonriente, yo le lance una mirada de pocos amigos.

- ¿Y tú te dices ser mi mejor amigo? Que malo eres- le recriminé.

- Era una broma para relajarte- se disculpo -oye y ¿A donde irán de luna de miel? –Me pregunto tratando de que yo no me centrara tanto en mi reloj de mano.

- A Francia 2 meses –me pase la mano por el cabello -se esta demorando Esmeralda –dije al aire, los minutos pasaban y pasaban y mi novia no llegaba, ya me estaba preocupando, caminaba de un lado a otro y solo escuchaba las murmuraciones de los invitados, el sacerdote había salido varias veces a ver que pasaba y si la boda seguía en pie.

-Voy a preguntarle a Lita –Anunció Drew contagiándose de mi preocupación-ella y sus padres están dentro, Esme dijo que vendría sola- me informó.

Asentí sin dejar de ver la enorme calle, en ese momento vi el auto de la familia Black llegando a la iglesia –Drew no hace falta, mira –le señale el auto -amigo vamos adentro- le dije jalándolo del saco.

- Todavía te puedes arrepentir, éstas a tiempo, si quieres te ayudo a buscar a la chica de las 7 vidas –rodé los ojos nuevamente.

- Deja de decir tonterías Drew –le golpeé el hombro, él se quejo falsamente.

La marcha nupcial empezó a sonar, mi suegro se levantó de su asiento y corrió a la entrada principal del recinto, mis padres se colocaron aun lado, pasaron unos minutos y no entraban, me moví un poco intentando ver que retrasaba la entrada de la novia, a lo lejos ví a mi suegro palidecer y después pude ver el rostro de mi novia, se veía realmente hermosa pero también note algo importante no traía maquillaje y mucho menos velo, baje mi mirada para verla vestida con unos vaqueros desgastados y una polera azul ¿Dónde estaba su vestido de novia? Mi suegro entro detrás de ella y la tomo por un brazo, ella hizo una mueca de dolor, me erguí protectoramente, no iba a permitir que nadie la lastimara, ni siquiera su padre, así que camine para llegar hasta donde se encontraban.

- Papi solo quiero hablar con Darién –decía suplicante mientras entraba a la iglesia ante la mirada atónita de los presentes, incluyendo su propia familia.

- Amor – la llamé -¿Qué pasa? –le dije en cuento nos encontramos, estábamos en la mitad del templo sus ojos se cristalizaron y apretó los puños en sus vaqueros.

- Darién no puedo casarme contigo – dijo ella sin mirarme.

Sentí como si una daga atravesara mi pecho y se incrustara en mi corazón - es una broma ¿Verdad amor? Claro sonríe Darién estás en cámara escondida ¿Dónde están las cámaras nena?- pregunté sintiendo un nudo en mi garganta, todo esto tenia que ser una broma, llevábamos años planeando nuestra boda, nuestro momento especial como ella lo llamaba.

- Darién no es broma- me dijo nuevamente sin levantar la mirada- no puedo casarme con alguien que no amo- mi corazón se rompió al escuchar estas palabras -la verdad es que estoy confundida y no puedo casarme así- murmuró débilmente.

- ¡Y HASTA HOY TE DAS CUENTA!- Le grité, nunca antes le había hablado así, pero ella no podía estarme haciendo esto, no podía.

- Darién lo siento- murmuró llorando y por primera vez a mi no importaban sus lágrimas - no se porque esperé hasta este momento, o más bien sí sé, no tuve valor- confesó y por primera vez en toda la conversación me miró a los ojos.

- Esmeralda –dije entre dientes mientras la sujetaba con fuerza de ambos brazos - ¿Qué pasa? Dime la verdad ¿Te gusta alguien más? ¡DIMÉ! –Demandé furioso.

- Perdóname Darién lo siento -se soltó de mi agarre y empezó a correr buscando la salida ante la mirada de todos, yo solo escuchaba más murmuraciones mientras la veía irse, estaba totalmente aturdido, paralizado, una última gota de orgullo me llevó a ir tras ella.

- ¡ESPERA! –Le grité al verla, ella siguió caminando y yo corrí a alcanzarla agarrándola nuevamente por los brazos -¿Por qué?... Te amo, te he sido fiel, veo por tus ojos ¿Por qué demonios me haces esto a mí? –Le reproche furioso con los ojos repletos de lágrimas que luchaban por salir.

- Suéltame Darién me lástimas –me decía ella una y otra vez evitando despejar mis dudas.

- No antes dime, por Dios explícame ¿O es que además quieres que me vuelva loco? - Estaba desesperado y un dolor profundo oprimía mi pecho, necesitaba saber la verdad y ella me la diría no la soltaría hasta que me dijera ¿Por qué?...

- Me estás haciendo daño Darién ¿Acaso no vez?- Me decía mientras trataba de liberarse de mi fuerte agarré.

- Darién amigo –murmuró Andrew a mi lado, ni siquiera me había dado cuenta de que había llegado junto a mí -déjala ir- yo hice como que no lo escuche - Darién la estas lastimando- mi furia creció ante la mención de esa última palabra.

- ¿Y ella no me lástima a mí Andrew? Tú eres testigo de cuántas mujeres hermosas rechace por ella, a cuantas fiestas no fui por pensar en ella y viene ahora y me dice que no me ama ¡EN LA IGLESIA, EN EL DÍA DE NUESTRA BODA!- Exclamé colérico.

- Cálmate Darién y ya suéltala, la lástimas- escuche a Taiki a mis espaldas –pueden llevarte preso por maltrato físico- me informó con preocupación -déjala ir, luego hablaran con más calma- expresó con tranquilidad, en un vano intento de transmitirme esa sensación.

La solté poco a poco viendo las marcas que había causado en sus brazos, me avergoncé de mí mismo por ese hecho, yo nunca la lastimaría, nunca lastimaría a una mujer, menos a ella - sólo dime ¿Por qué? ¿Por qué diablos me haces esto Esmeralda? –Le cuestionaba respirando entrecortadamente, mientras las lágrimas caían sobre mis pómulos- ¿Qué hice mal? ¿En qué te fallé?- Esmeralda se negaba a verme de frente y esto me dolía -por Dios, necesito una explicación, ¡NO UN MALDITO LO SIENTO!- Increpé en tono irónico.

- Lo siento Darién, de verdad no sé cómo paso, como llegamos a esto –ella también lloraba - perdóname –murmuró antes de salir corriendo y meterse en su auto dando un fuerte portazo.

Sentí mis piernas doblarse y mis rodillas caer contra el suelo cuando el auto de ella arrancó llevándose conmigo mi corazón, mi orgullo y mis ilusiones, no se cuánto tiempo paso, tal vez minutos, solo sé que sentí a mi hermano y mi mejor amigo tratando de levantarme, los empuje a ambos y corrí al coche más cercano, era el de Taiki.

- ¡DARIÉN!...¡ESPERA! – Escuche que me gritaban, era la voz de Andrew detrás de mí, más yo no le preste atención, entré en el auto y aceleré a fondo imaginando las murmuraciones de los invitados a mi boda, recordando a mi novia diciendo que no nos casaríamos y sobre todo recordando los ojos de ella carentes de aquello que los míos le profesaban ilimitadamente: Amor.

Llegué al bar de Jedaite, un compañero de la universidad, yo necesitaba desahogarme y el alcohol era bueno para la olvidar y si no al menos me borraría los recuerdos por unas horas.

- Aquí estabas- dijeron a mis espaldas después de no se cuanto tiempo de mi llegada al lugar, era la voz de Andrew, estaba ebrio pero conciente- he recorrido media ciudad buscándote- me reprochó con dureza, yo ni me moleste en voltear a verlo.

- Y… ¿Dónde querías que sssssssssstuviera? Estoy festejando que la mujer de mi vida me dejo como los arbolitossss- le dije riendo, reconozco que sí estaba muy ebrio.

- Estas ebrio- afirmó Drew – mírate- señalo despectivo -¿Dónde ésta mi amigo el doctor serio?- Me cuestiono, yo alce mi copa y bebí el fuerte líquido de un solo trago.

- Se fue al caño- me carcajeé -Esmeralda Blackmoon me boto por el caño jajaja, brinda conmigo amigo- dije acercándole la botella.

- Ya párale, éste no eres tú –me reclamo – vamos, te llevaré a tu departamento, no creo que a tu mamá le agrade verte así- comentó dándome a entender que mi familia estaba preocupada por mí.

- ¿Por qué Andrew, si yo la amo?- Pregunté con dolor, necesitaba entender que había empujado a la mujer con la que había soñado pasar el resto de mi vida a abandonarme de la manera más cruel y humillante el día de nuestra boda.

- Dari –suspiro -las mujeres y sus enredos es algo que ni tú ni yo podremos entender jamás- expresó mi amigo en su tono burlón de siempre.

Sentí como me hacía apoyarme en él y tras unos leves forcejeos me subió a su auto, para como tiempo después dirigirnos a mi departamento y posteriormente ser acostado en mi cama, aún no estaba dormido cuando el teléfono celular de Andrew empezó a sonar.

- ¡Hola amor! ¿Cómo estas? Encontré a Dar- escuche que informaba en voz baja, me imagino que a Lita - ¿Qué cómo esta?- Su pregunta estaba cargada de ironía -pues feliz y borracho, nunca lo había visto así – le informó - ¿Y Esmeralda? Ayer me pareció que la vi irse con Diamante –acotó Drew con un dejo de molestia –no, tu no tienes la culpa y Dar entenderá, yo me quedaré aquí hoy, mañana, ya veremos- suspiró, yo no pude más, sufrir es agotador, cerré mis ojos tratando de encontrar en el sueño un aliado para no pensar más, al menos por hoy.

Abrí los ojos para encontrarme con la peor cruda de mi vida, unido al más horrible dolor de cabeza que hubiera experimentado jamás, el sol me pegaba directamente a la cara, levante mi cabeza y me vi vestido aún con el smoking.

- Buenos días – me saludo Andrew haciéndome entrecerrar los ojos para enfocar mi vista -toma- me indico entregándome una taza o vaso, no distinguía nada en ese momento.

- Mi cabeza- me quejé - ¿Cuánto bebí? –Le pregunté – ¿Eso es café?- me lleve la taza a la boca –gracias- logre articular antes de darle un sorbo más a la bebida.

- Negro como te gusta- me respondió secamente –en la gaveta de abajo hay unas aspirinas, tómatelas- demandó asumiendo su papel de doctor.

- No fue un sueño verdad Andrew –murmuré tomándome las aspirinas con un vaso de agua que había en mi mesa de noche.

- No Dar, Esmeralda te planto en la iglesia- se callo unos minutos y luego agregó con cautela - Lita esta muy apenada- aseguró.

- Ella no tuvo la culpa- comente con seguridad, yo conocía bien a la castaña, Lita era una gran chica, la mujer perfecta para el loco de Drew.

- ¿Y qué vas a hacer?- Inquirió preocupado -porque la prensa te va a querer comer vivo- afirmó, yo desvié mi mirada analizando mis opciones de salir del problema.

- Me imagino que no van a desaprovechar un escándalo como este, pero ni modo- me encogí de hombros -no soy el primero y dudó que el último al que le pase algo así, por cierto- lo miré fijamente - ¿Cómo llegue aquí?- Cuestioné.

- Te fui a buscar al bar- respondió -creo que lo mejor es que salgas del país, tomate unas vacaciones igual ya nos graduamos ¿No? –Me aconsejo haciendo uso de esa tranquilidad que solo dejaba ver cuando estaba preocupado o muy molesto por algo, supongo que lo que había pasado era uno de esos momentos en la vida de mi amigo.

Meditando el consejo de mi amigo guarde silencio por varios minutos, finalmente rompí el silencio causando indignación en él -Drew, ¿Esmeralda no me ha llamado?- Estoy conciente de que era tonto preguntar pero mi corazón aún guardaba una esperanza.

- No amigo y es mejor que la olvides- respondió con severidad - ella no te amaba como decía amarte, no llego a su casa y tú sabes lo que dicen cuando una mujer no llega a dormir a su casa es por que tiene donde quedarse, puede ser muy mi cuñada pero ojala se muera, no entiendo como demonios pudo hacerte eso a ti- acotó dejando ver su furia contra ella.

- No digas eso hermano –me levante de la cama –aún la amo- declaré obstinado.

- Ya te resignaras- comento él con terquedad -¿Y entonces que harás? – Volvió a cuestionarme –créeme, la prensa esta medio loca y en busca de comentarios o imágenes tuyas- me informó haciendo una mueca de desagrado la cual yo compartí.

- Te tomaré la palabra- suspire -me iré de la cuidad ya mismo, sólo que necesito tu coche- le dije antes de dirigirme al armario y sacar las maletas que tenía preparadas para mi luna de miel.

- ¿Para qué necesitas mi coche si saldrás de la cuidad?- Me preguntó confundido.

- Para ir hasta el aeropuerto, me imagino que la entrada del edificio esta repleta de paparazzi esperando a ver quién tiene la primer fotografía de Chiba el idiota que dejaron plantado- me cercioré de alistar lo necesario y me perdí en el baño para darme una ducha, por dentro me estaba muriendo pero por fuera quería demostrar otra cosa, mi amigo me siguió y se detuvo en el umbral de la puerta viéndome con compasión.

- Amigo no te des tan duro ya verás que Esmeralda vendrá a pedirte perdón- el tono con lo que Andrew decía eso me hizo pensar que si creía que yo la perdonaría es porque me veía como un GRAN IDIOTA y aunque la razón me gritaba que no estaba de acuerdo, mi corazón era todo un lió.

- Ni aunque lo haga de rodillas la perdonaré- declaré con determinación, dudando al instante de lo dicho.

- Dar la amas, tan pronto te diga palabras lindas te la llevaras a la cama, le harás el amor y seguirán como si nada, como en los viejos tiempos- argumentó mi amigo.

- Nunca hicimos el amor- confesé evitando su mirada-siempre la respete, cuando discutíamos le llevaba serenata o le compraba algo, ya la conoces- le dije mientras cavaba mi tumba.

- ¿QUÉ? ¡¿5 años de noviazgo y NUNCA le hiciste el amor? Por eso te dejo hermano- dijo Andrew riendo a carcajadas, el tipo es raro pensé, un momento esta enojado, al otro tranquilo, el que sigue serio y cuando en verdad se necesita algo de lo anterior es un auténtico payaso, en ese momento me cuestione mi tan estimada amistad por él.

- Drew por favor- rogué - no te burles ya tengo suficiente con que todo el mundo se burle de mi- rodé los ojos y trate de empujarlo para que me diera privacidad en el baño.

- Perdón- me dijo riendo - solo que no sabes lo que te perdiste amigo, ósea que tú nada de nada aún- afirmó viéndome y conteniéndose el estómago, el muy desgraciado estaba a punto de soltar otra de sus desagradables carcajadas.

- Sí- respondí entre dientes -y no te burles- le advertí, mis palabras se las llevo el viento.

- Ja,ja,ja,ja ja, ¿A los 22 virgen?- Cuestiono burlón -pareces chica Darién- trate de ignorarlo, a pesar de que en verdad me estaba enojando por su poca comprensión hacía mi persona.

- Oye ya bájale- le advertí -me estoy empezando a enfadar- informé, él se puso serio de golpe y asintió, aunque yo sabía que en cuanto desapareciera una nueva ola de risas saldrían de su boca - me voy a bañar, aún tengo tiempo de llegar al aeropuerto y por favor no le digas a nadie de mi decisión, yo llamaré luego- él asintió no muy convencido y yo cerré la puerta antes de suspirar audiblemente al ver mi reflejo en el espejo del lavamanos, la imagen que se proyectaba de mí, no era nada comparado con lo derrotado y patético que todo mi ser se sentía en esos momentos.

Tome una ducha rápida tratando de que el agua tibia me hiciera olvidar, tratando de encontrar una explicación a todo lo que me había pasado… ¿Por qué Esmeralda me había echo eso? Buscaba una respuesta, pero no encontraba una realmente aceptable para sus motivos, salí de la ducha, me vestí y camine al living del departamento, Andrew me lanzó las llaves de su coche y yo les di las del mío, él salio primero del departamento en mi coche, al ver que los periodistas se habían ido tras él, salí yo, llegué al aeropuerto y respire hondo, a partir de hoy no sería el mismo Darién, ella me había marcado, ella había dejado una herida difícil de cerrar y no sabía que tanto iba a costarme el hacerla cicatrizar, escuché a la recepcionista avisar que podíamos abordar el avión, el destino: Francia, una temporada con mi padrino lejos de todo y de todos me caería bien, era lo mejor, estar solo, lamer mis heridas, sanar mi corazón, pero lo mejor era que me iba para olvidar a Esmeralda, la mujer que más amaba en el mundo, la misma que me dejo plantado en el altar ante la mirada de mis amigos y familiares, la misma por la que yo daría mi vida a pesar de todo, la misma a la que no le importo romper mi corazón y mis ilusiones el día que yo iba a entregarle mi alma…

Continuará…

Hola chikas espero que estén bien las dejo con mi nueva creación Entre Amores y Mentiras espero que les guste y que disfruten leyendo tanto yo como yo escribiéndola no se cuantos cap tendrá no me atrevo a dar un numero ya que trave duplico los capítulos ¿quien quiere matar a Esmeralda? Yo soy la primera pero puedo dejarla entre viva y muerta para alguna de ustedes ajjajjajjaa pobre dari tiene el corazón roto hare lo posible para actualizar pronto solo no me presionen estoy sin PC asi que hago lo que puedo con el tiempo que me sobra en al ofi besos

May

Junio 23 de 2010