LJ Community: Retos a la carta

Tabla: Principios de la psicología

- Describir - Explicar - Predecir - Controlar -

#3: Predecir


Pairing: SajixRyomou
Rate: T
Summary: En cierto punto, y aunque podía predecir las reacciones, Saji disfrutaba, dentro de una sana morbosidad, ver cómo Teifu ardía de cólera. Nada personal, pero algún día tendría que darse cuenta que Ryomou le pertenecía a él.
Nota: Originalmente era parte del reto BandFic, el primero... Pero sufrió una adaptación. El fic sigue la letra del tema "Oh!" de las SNSD (Girl's generation).
Tìtulo: "Eficiente distracción"


Si seguía así, y de eso estaba segura, iba a terminar en el hospital por terca. Y Teifu no recataba en adjetivos cuando llegaba el momento de recordarle lo testaruda y orgullosa que estaba siendo.

– Como sigas así… –

– ¡No! ¡Otra vez! – ordenó ella, empujando a Teifu con sus piernas para que se acerque a ella. Él bufó y apoyó con suavidad su mano en el cuello de ella.

– Deberías…

– No… Dejame… – soltando algo parecido a un suspiro, movió sus piernas para rodear el cuello de él, tomando entre sus manos el brazo con el que la agarraba del cuello.

Teifu sonrió con deleite al verla con las mejillas sonrojadas por el esfuerzo, el rostro perlado de sudor, en cabello largo alborotado...

– Mou-chan… – soltó él, sonriéndole. Puso en la frente de ella la mano que no estaba atrapada entre los brazos de ella, y siguió por su rostro, su cuello, su brazo y su cintura, metiéndola bajo la remera que ella tenía para hacerle cosquillas. – Mi otro brazo.

– ¡T- Teifu! – soltó ella, intentando contener las risas.

La respiración entrecortada de ambos llenaba los silencios de la sala. Eso, y el incesante sonido de las teclas de un celular.

– Estás siendo demasiado leve con ella, Teifu. – soltó él, dejando el celular a un costado e incorporándose.

Ryomou hizo algo parecido a un mohín, soltando el brazo de Teifu. Cuando él se alejó de ella, suspiró con pesadez, como si hiciera un berrinche, extrañando el calor del muchacho sobre su cuerpo.

Saji, con pausa y parsimonia, se recostó en el suelo y le hizo un gesto a la chica para que se acerque a él. Ella dubitó, abrazando sus rodillas.

– Mou-chan. – soltó él, volteando la cabeza para averiguar por qué no estaba yendo.

Se sorprendió cuando la vio sonrojarse en el mismo momento en el que volteó a mirarla. Ella bufó y se acercó a él con lentitud. Cuando la tuvo cerca le sonrió, acomodándola sobre él. Ahogó en su garganta un gemido de frustración al sentirla sobre su cuerpo. Se quedó unos segundos en seco, mirándola.

'Definitivamente, esta chica creció. Esto me va a traer problemas'.

¿Se había arreglado para un entrenamiento? Definitivamente, su largo cabello azul parecía arreglado. En sus grandes ojos verdes se podía ver un atisbo de maquillaje.

Le sonrió nuevamente para distraerla. Ella volvió a hacer un mohín.

– No tienen que contenerse conmigo.

'Oh, sí, sí tengo que contenerme. Que Teifu esté en la misma habitación, de todos modos, ayuda. Pero estoy seguro de que no te referías a eso'.

Saji rodeó el cuello de la muchacha con uno de sus brazos, haciendo que ella se golpee la cabeza contra el suelo. Le rodeó la cintura con una pierna y comenzó a apretar.

'… ¿su corazón?'

– ¿Mou-chan?

No respondía. Pero aquel sonido, aquella pequeña vibración repiqueteante… Era su corazón. O algo andaba mal en ella, o realmente estaba muy nerviosa.

Ryomou tragó saliva, intentando controlar su respiración agitada y rezando porque su sonrojo se disipara antes de que tuviera que levantar el rostro, dejándose en evidencia.

– Mou-chan… – soltó Saji, riéndose con suavidad. – Si fueras menos orgullosa, te hubieras dado cuenta de que podrías soltarte.

La chica tomó el brazo que le rodeaba el cuello con las manos, separándolo de ella. Él vio algo extraño en el brillo de sus ojos.

– ¡No sé de qué te reís, Saji! – soltó, sonrojada.

'Oh no'. Si sus sospechas eran ciertas, la linda amistad entre los tres estaba por irse a un gran caño. Y él no era psíquico, pero todos aquellos gestos unidos llevaban a la misma respuesta. Digno de quien predice, no de un vidente.

Y no es como si pudiera evitar que esa parte de él se manifieste cuando una chica lo miraba con esos ojos.

– ¡No me trates como tu hermana menor! – bufó, dándose cuenta de lo que había dicho (que, para Saji, no había pasado desapercibido) – ¡Dejen de contenerse, o cuidarme! – agregó, sonrojada, cambiando el verdadero rumbo que tenía la frase.

El rubio soltó una risa suave. Teifu la miró con sorpresa.

– Tan tierna… – murmuró Saji, casi para sí mismo, como si hablara de un cachorro.

– ¡No soy una nena! – agregó ella, echándose al suelo.

– ¿No? – soltó Saji. Cuando ella se quiso dar cuenta, él estaba sobre su cuerpo. – Entonces, vamos a usar una forma adulta de obligarte a defenderte.

– ¿Saji? – cuestionó Teifu, arqueando una ceja, intentando contenerse.

Sabía que con aquello iba a traer problemas. E, interiormente, le gustaba. Le gustó ver cómo Teifu tensaba los músculos cuando lo vio deslizar una mano por el muslo de Ryomou. Adoró escucharlo apretar los dientes con ira cuando comenzó a morder el cuello de la chica, arrancándole suspiros placenteros.

– ¡Sa—Saji! – soltó ella, juntando las rodillas inconscientemente, mordiendo su labio inferior para reprimirse de emitir algún ruido.

El rubio subió las manos del muslo a su abdomen, metiéndolas debajo de su remera.

– Mou-chan… – susurró en el oído de ella, intentando contener la pulsión básica que le ordenaba tomarla allí mismo, y además tratando de sofocar la carcajada que estaba queriendo soltar desde que cruzó su mirada con la de Teifu, que hervía en celos.

– Saji. – dijo Teifu, apretando el puño, como si le estuviese advirtiendo que no iba a soportar por mucho más tiempo la situación que se estaba dando frente a sus ojos.

– Para situaciones como esta deberías usar lo que aprendiste. Esto no es una práctica si no te resistís, Mou-ch… – abrió los ojos con sorpresa cuando sintió que las piernas de ella lo rodeaban por la cintura, y sus brazos se posicionaban con suavidad alrededor de su cuello, apretándolo contra su cuerpo.

– Sa… ji… – gimió en su oído, logrando que lo poco que le quedaba de autocontrol se destrozara por completo. Él la rodeó por la cintura con un brazo y le tomó la cadera con la otra, apretando a la chica contra su cuerpo, mandando al diablo a todo lo que estuviera a su alrededor, sin importarle nada.

– ¡SAJI! – gritó Teifu.

Había algo extraño en la sonrisa que Ryomou le estaba mostrando.

Y ahí fue cuando notó que no podía mover sus piernas.

– Oh… – le sonrió, respirando entrecortadamente – Sí, fue una buena idea.

Teifu los miraba sin comprender.

– No soy tu hermana menor. – le dijo ella, sin soltar la llave que le estaba aplicando.

– Lo sé.

Aquello había sido, en un extraño modo, una confesión. Como si le advirtiera que no jugara así con ella, que no era de piedra. Que él no era cualquier chico.

Él le volvió a dedicar una sonrisa, soltándose de la llave que ella le aplicó mediante una eficiente distracción.

Definitivamente, ella había crecido.