Summary:- Casarte antes de los 30 & Tu novio de igual o mayor edad que tú & Tener todo tipo de comodidades… A mis 29 años cumplía con todos los supuestos requisitos para un futuro prometedor. Entonces ¿Qué hacía en la cama con un adolescente?

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Dis: Los personajes son de S. Meyer. Yo solo juego con ellos

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Capítulo I


Be.-

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- ¿Y?... ¿Ustedes cuándo?

Esa era la pregunta que nos acosaba constantemente a mi novio y a mí. La respuesta seguía siendo la misma: una sonrisa y un "pronto". Lástima, que aunque nos tuviera saturados, desde ahora en adelante se repetiría con más frecuencia. Teniendo en cuenta que mi hermano acababa de dar el gran paso y nuestros amigos, Alice y Jasper, lo harían dentro de unos meses más.

- Se les va a ir el tren.- bromeó Emmet como de costumbre

- Tengo 29 años solamente hermanito.- rodé los ojos

- Y yo 34.- secundó Derek. Mi novio.- Y me siento en la plenitud total.- terminó soñadoramente, provocando la risa de todos

- Se casarán cuando sean unos vejetes y quedarán solos. Bella recuerda que puedes tener hijos hasta cierta edad.- Rosalie, mi cuñada. Tenía el mismo sentido del humor de mi hermano

- ¡Por Dios!.- abrí mis ojos exageradamente.- Hablan como si fuéramos unos ancianos decrépitos. Creo que estamos bien así. Y por lo demás, no necesito tener papeles o título para tener hijos.- me encogí de hombros

- Te encuentro toda la razón Bella.- me apoyó Alice.- Nosotros en cambio estamos obligados.- comentó.- Por el trabajo de Jasper

Jasper, era amigo de mi hermano desde que ambos habían entrado al ejército. Luego de eso habían dejado de verse por largos años. Y desde hacía dos, gracias al traslado de Emmet, eran nuevamente uña y mugre. Yo había compartido pocas veces con ellos, lo mismo con Rosalie. Que desde hacía un mes era oficialmente mi cuñada, y hoy nos encontrábamos en su nuevo nido de amor, como llamaban a su nueva casa.

- ¿Acaso es un castigo casarte conmigo en pocos meses más?- le preguntó Jasper a su novia, intentando parecer ofendido

- Claro que no cielo.- lo calmó Alice.- Simplemente intenté comparar situaciones

- Ok.- terminaron su fingida pelea con una calurosa demostración de amor

- ¡Busquen un hotel!.- estalló el momento mi hermano

- Y a propósito de buscar.- Rosalie se giró hacia mi.- ¿Ya haz encontrado algún trabajo Bella?

- La verdad es que con lo de la mudanza, he tenido poco tiempo.- expliqué.- Así que en cuanto todo este relativamente en orden. Lo haré

- De eso quería hablarte Bella.- me llamó Jasper.- No sé si sabes, pero mi padre es dueño de una revista bastante importante. Y he hablado con él sobre ti.- puse mayor atención a sus palabras.- Si te interesa, él está dispuesto a ofrecerte una entrevista

- ¡Eso sería magnífico Jasper! ¡Gracias!.- dije sinceramente emocionada

- ¿Y qué debería hacer específicamente?.- indagó Derek a mi lado

- La verdad es que lo desconozco.- respondió Jasper.- Pero…Eres Editora ¿Verdad?

- En realidad ella es Periodista.- se adelantó mi novio

- Si.- lo interrumpí.- Pero me especialicé y trabajé como Editora en una cadena de TV todos estos años en Francia.- indiqué brindándole una no muy grata mirada a Derek, con la intención que se reservara cualquier otro comentario

- Lamentablemente.- susurró, ignorando mi advertencia

Había estudiado Periodismo. Y creo que como cualquier persona, mi mayor deseo era estar delante de una cámara de grabación cuando comencé a estudiar. Sin embargo, al recibirme los anhelos se fueron derrumbando en cierto modo. Y por otro lado, fueron dando giros, respecto a las inclinaciones que iban surgiendo, cada vez que me interiorizaba más en los distintos campos en que se podía ejercer mi profesión.

Luego de una batalla campal, cuando tenía 23 años y hacía poco me había recibido. Charlie y Renée, mis padres. Me habían dado su consentimiento para irme a especializar al extranjero. Dos años había estado perfeccionándome en mi especialidad, y gracias a conocidos de esos dos años, había encontrado mi primer trabajo.

Tres años y medio había trabajado en la Vilmar Producteur. Donde me había desempeñado como Editora periodística. Es decir, en lugar de estar delante de una pantalla; había estado siempre detrás de ella. Revisando acuciosamente las informaciones que saldrían a la luz.

- Bien, nos retiramos.- anunció Jasper cerrando su móvil.- Al parecer mi hermanito se ha metido en otro lío.- expresó entre divertido y cansino

- ¿Qué ha hecho esta vez nuestro querido Eddie?.- preguntó Rose

- No tengo idea. Solo pide un "SOS" a través de un mensaje

- ¿Tienes otro hermano?.- inquirí sorprendida.- Estaba convencida que eras hijo único

- Por desgracia, no. Tengo otro hermano menor.- fingió ofuscación.- ¡Ouch!.- se quejó del golpe de Alice

- No seas así. Tu hermano es un amor. Y lo adoras.- lo reprendió.- Sólo es un adolescente. Estoy segura que todos ustedes realizaban sus mismas travesuras a su edad

- Yo al menos, no.- se defendió Derek.- Tuve poco tiempo para aprovechar mi adolescencia

- Yo a su edad ya estaba dentro del Ejercito.- elevó sus palmas Emmet, en señal de defensa

- ¡Vale, vale!.- cortó Rose.- Y estoy segura que Jasper estaba pensando ser sacerdote y también era un ángel.- rodó sus ojos.- Al parecer Eddie es el único adolescente travieso.- finalizó sarcásticamente

...

Nos despedimos de Jasper y Alice, luego de intercambiar números telefónicos para informarme sobre la posibilidad de trabajo con su padre. Derek y yo nos despedimos media hora más tarde y regresamos a nuestra casa. Estaba situada en un buen barrio de la ciudad de Houston. La habíamos escogido entre ambos, pero había prevalecido la comodidad en nuestra elección. Pues contábamos con todos los servicios a pocos metros, además de la cercanía con los hogares de mis padres y mi hermano.

- ¿Te presentarás a la entrevista si es que resulta?.- preguntó mi novio, mientras nos desvestíamos para acomodarnos a dormir

- No pierdo nada.- me encogí de hombros. No quería ahondar en el tema, pues sabía que sería discusión asegurada

- No crees que sería bueno comenzar a buscar otros horizontes en tu trabajo.- comentó despreocupadamente

- Derek.- intenté razonar.- He dejado todo en Europa por seguirte acá. Creo que antes de no tener nada, es bueno comenzar por algo

- Lo mismo vienes diciendo desde que te conozco

- ¿Qué es lo que esperas tú?.-

- No.- me rebatió.- La pregunta en rigor es ¿Qué esperas tú en tu vida profesional?.- contraatacó

- Espero desempeñarme de la mejor forma en el trabajo que encuentre.- dije segura

- No tenemos las mismas aspiraciones Bella.- comenzaba la misma discusión de siempre

- Derek. Hemos tenido esta misma conversación muchas veces. No puedes comparar tú trabajo con el mío. Tú te puedes desempeñar como abogado en forma independiente si así lo quieres. Yo debo disputar un cargo con cientos de otros profesionales día a día.

- No tienes confianza en ti. Podrías hacer mucho más que estar a la sombra de otros

- Me gusta lo que hago Derek.- determiné.- Y aunque tu no lo veas. Siento que aunque esté a la sombra de los demás, como tú dices. Mi trabajo es mucho más remunerador que los que muestran su rostro

Tomé las cobijas y las subí hasta mi barbilla. Pocas veces habíamos tenido discusiones en nuestros cuatro años de noviazgo, pero éste tema, se convertía en uno recurrente cada vez que se hacía alusión a mi profesión. Yo me sentí bien realizando mi labor de Editora, pero me afligía que él no valorara lo que hacía o al menos eso sentía yo.

Sentí un largo suspiro por su parte. La cama se hundió hacia su lado y de pronto, unos fuertes brazos se ciñeron a mi cintura atrayéndome hacia él. No me giré y mantuve mi posición rígida. Acurrucó su barbilla en el hueco de mi cuello y depositó un casto beso allí

- No estés molesta.- susurró.- Y no quiero que pienses que desvaloro tu trabajo. Es sólo que me gustaría que tuvieras más aspiraciones.

No contesté, estaba realmente molesta y sabía que si pronunciaba una sola palabra, como era costumbre en mí…lloraría como niña pequeña. Cosa que me pasaba frecuentemente cuando una situación me frustraba

- Buenas noches amor.- me dio otro beso y se volteó hacia su lado de la cama

Me quedé allí por varios minutos. De a poco fui rodando en mi propio lugar, hasta observar directamente la ancha espalda de mi novio. Unos minutos más tarde, como pasaba siempre. Él se giró hasta quedar frente a mí. Estiró su mano y acarició mi mejilla. No lo pensé dos veces y cuando abrió sus brazos hacia mí, se lancé como si de mi salvavidas se tratara y me ovillé pegada a su pecho.

- Lo siento bebé.- murmuró contra el tope de mi cabeza

- Yo también siento ponerme idiota.- su pecho vibró ante su risa con mis declaraciones

- No eres idiota. Eres la mujer que amo y a la que apoyaré en todo lo que se proponga.- levantó mi barbilla y juntó nuestros labios en un suave beso

- Te amo.- murmuré contra sus labios

- Yo también preciosa. Mi bebé hermosa.- acotó cuando sus brazos me apresaron más contra él

- No me digas bebé.- me quejé.- Recuerda que Emmet me trató de vieja.- dije enfurruñada

- Entonces yo soy un viejo depravado.- acompañó mis palabras estúpidas

- Claro que no.- le pegué suave en su pecho.- Eres mucho más que un adolescente

- ¿Así?.- sentí su risa nuevamente.- ¿Y en qué sería mucho más que un adolescente?.- juntó suavemente sus caderas con las mías. Decidí jugarle una broma

- No creas que me refiero a tu amiguito de allí abajo.- apunté hacia su bajo vientre.- Estoy hablando de tus artes culinarios, de tu independencia, de…- su abrupto levantarse terminó de lleno con mi humorada

- Ya verás. Pequeña bebé.- amenazó y se lanzó a arremeter con sus manos en mi vientre y cuello. Mis risas histéricas ante sus cosquillas no se hicieron esperar.

El sonido de la alarma me hizo removerme incómoda en la cama. Sentí cuando Derek lo apagó y se sentó en la cama, sentí un gruñido y podía imaginármelo estirándo sus brazos a lo que más daban. La cama se hundió a la altura de mi espalda, haciendo que mi cuerpo girase uno centímetros hacia él

- Buenos días mi amor. Sigue descansando.- susurró como todos los días para luego retirarse a la ducha

Giré sobre mi espalda totalmente y sonreí cuando lo escuchaba canturrear una canción mientras disponía todo los utensilios para el baño. Lo escuché maldecir un par de veces y luego contar en voz alta hasta tres para luego sentir el grito ahogado que profería al entrar en contacto con el chorro de agua helada.

Me incorporé en la cama con la sonrisa en mis labios. Lo conocía tan bien, que antes de que sus movimientos se ejecutaran, ya sabía sincronizadamente lo que haría. Caminé restregando mis ojos hacia la cocina. Preparé el desayuno y me senté a esperar que asomara por la puerta desatando la misma batalla de siempre con el nudo de su corbata.

Tres, dos y uno. Y ahí estaba tal como lo esperaba

- ¿Necesitas ayuda?.- pregunté divertida al verlo fruncir sus labios y suspirar en derrota

- Estoy seguro que en mi otra vida fui mujer y zurda. No logro entrar en coordinación con estas cosas.- dejó caer la corbata sobre su camisa

Me acerqué y con sutileza y sobre todo, paciencia. Comencé a anudarla. En menos de un suspiro estuvo perfecta en su impecable camisa blanca.

- Deberíamos probar intercambiar papeles.- propuse divertida.- Quizás descubras que tus mejores amigos son los tacones.- pincho mi estómago con su dedo, haciéndome saltar

- Muy graciosa

Lo acompañé mientras tomaba su desayuno. Para despedirlo antes de su primer día de trabajo. Si alguien nos observara, estoy segura que no cabrían dudas que parecíamos un matrimonio. Y aunque no lo éramos y nuestra respuesta fuera escuetamente pronto. Algo me decía que no estábamos muy lejos de concretar esos planes.

- ¿Cuándo tú y Derek comenzarán a imitar a Emmet y Rosalie?

Bufé ante la nueva ronda de preguntas apremiantes de mi madre. Mi padre era otra cosa, podría apostar mi vida que si por él fuera, yo seguiría con mi estado civil de soltera para toda la vida. Seguía totalmente concentrada en mi plato de comida. Me estaba comenzando a preguntar, si en realidad había estado conciente al considerar la invitación de mi madre a almorzar

- Bella. Tienes 29 años ¿Acaso piensas vivir en concubinato durante toda tu vida?

- No creo que eso sea un delito.- un carraspeo por parte de mi padre me hizo voltear a verlo. Su cara me denotó que quizás estaba a punto de pasar a mis listas negras

- Conito.- llamó nervioso

Me erguí en mi asiento al escuchar ese apodo. Mi padre, tenía una enfermiza manía de usar aquellos sobrenombres que me brindaba de niña, para plantear algún punto de vista que surtiría algún tipo de reacción adversa de mi parte. Mi madre, con un muy poco disimulado asentimiento de cabeza, le dio el valor de seguir adelante

- ¿Eres tú o es Derek quien no quiere casarse?.-

- Dejemos algo en claro.- hablé fuerte.- Que no hayamos hablado de matrimonio con los demás, no quiere decir que alguno de los dos tenga poco menos un tipo de alergia a él. Y tampoco se puede inferir que no hayamos tocado el tema en nuestra intimidad.

Mi madre abrió los ojos casi al tope de sus órbitas y mi padre se removió incomodo en su silla. Al parecer había entendido o malentendido mejor dicho, la mención de "intimidad". Iba a intervenir nuevamente, cuando mi móvil comenzó a sonar. Me puse de pié rápidamente y me dirigí a la sala, donde pude dar con él

- ¿Bueno?.-

- ¿Bella? Habla Jasper

- Hola Jasper. Cuéntame.- me senté en el sofá y vi de soslayo hacia el comedor. Donde mi madre y mi padre cotilleaban como un par de cotorras en susurros

- Bella. Recuerdas que te hablé de mi padre. Mañana tienes una entrevista de trabajo a las 8 de la mañana

- ¿En serio?.- escuché un ajá del otro lado.- ¡Oh. Jasper! ¡Te lo agradezco demasiado!

- No tienes nada que agradecer. Sólo esforzarte por adjudicarte el puesto. Aunque estoy seguro que será así

- Yo también lo espero

Tomé nota de la dirección que me apuntó y nos despedimos. Estaba que no cabía más de felicidad. Me despedí de mis padres y me encaminé a The Gallery, el centro comercial. Recorrí variadas tiendas para encontrar lo que buscaba. Al final, me decidí por una falda tubo negra, y una chaqueta manga 3/4 con detalle en la costura de la manga, cuello smoking plano con rulé en los bordes de tono rojo, blusa negra de seda cuello V y sin mangas, y tacones de charol negros.

...

Llegué a casa alrededor de las 7 de la tarde. No había notado la forma en que se me había ido el día. Como era rutinario, mi elegante atuendo fue reemplazado por la trivial polera y el pantalón de chandal. El ruido del cerrojo de la puerta, me informó que mi guapo novio estaba de regreso.

- Hola amor.- saludé desde la cocina. Un minuto mas tarde, un cansado hombre entraba a la cocina

- Hola preciosa.- me saludó con un beso y se desparramó en la silla contigua

- ¿Día agotador?.- dejé todo de lado y me dirigí hacia él para masajear sus hombros

- ¡Uf! Al parecer ya entendí por qué me enviaron acá.- cerró sus ojos y se inclinó hacia atrás.- Mis queridos colegas tienen un nido de pájaros en la oficina. Ni siquiera están seguros de haber resuelto algunos casos

- ¿Cómo puede ser eso?.- inquirí realmente anonadada

- Ni yo lo sé amor. Pero no quiero hablar de mi trabajo.- cortó el tema. Derek pocas veces traía sus problemas laborales a casa.- ¿Qué tal el almuerzo con tus padres?

- No sé si mejor o peor que tu día.- gemí y el rió.- Creo que sabrás cual fue el tema central nuevamente

- ¿Nuestro matrimonio?.- preguntó burlesco.- Al parecer todo el mundo está mas apresurado que los mismos protagonistas.

- Opino lo mismo.- de pronto se levantó de su asiento y quedó frente a mi. Serio.- ¿Qué ocurre?.- consulté arrugando mi frente por su cambio de actitud

- Mi amor.- tomó mi cintura y me acercó a él.- ¿No haz pensado que quizás podríamos comenzar a pensarlo seriamente?

- Derek. No quiero que tomemos decisiones basadas en las opiniones de los demás.- argumenté.- Y tampoco me gustaría que nos apresuráramos por presiones externas. Quiero que lo hagamos cuando tu y yo realmente estemos seguros de dar ese paso

- Estoy totalmente de acuerdo contigo.- me apoyó.- Pero si me preguntas mi opinión. Yo estoy seguro que tu eres la mujer que quiero para compartir el resto de mi vida. Además ya tengo 34 años y no pienso comenzar una caza a esta edad.- golpee su pecho y rió besando mi frente

- ¿Acaso te estás auto convenciendo que nos dejará en tren*? Por favor amor, en estos tiempos la gente cada vez se casa mas tarde

- Pero respóndeme una cosa.- pidió. Asentí.- ¿Haz siquiera albergado la posibilidad de casarnos en un futuro próximo?

- Cuando dices un futuro próximo ¿A cuanto tiempo nos estamos refiriendo exactamente?.- entrecerré mis ojos hacia él

- Creo que un tiempo razonable serían unos seis meses.- realizó un gesto de restar importancia.- ¿Qué opinas?

- Espera.- puse la palma de mi mano hacia él.- ¿Acaso estás tú Derek Jones, pidiéndome matrimonio?.- sonrió nervioso

- Te amo y te deseo siempre. No concibo despertar una mañana y no tenerte a mi lado, así mismo llegar a casa y no encontrarte cocinando o simplemente durmiendo o esperándome.- dijo serio.- Me visualizo con una familia grande y eres tú la que lleva mi semilla en su interior. Me veo contigo yendo a la primera ecografía, acompañándote en los malestares mañaneros, sonriendo ante la primera patadita.- tocó mi vientre plano como si allí hubiera alguien.- El parto, los trasnoches, los primeros dientes, el primer día de colegio. Todo lo que tenga que ver con mi descendencia, lo visualizo junto a ti amor. No podría con nadie más

A esta altura me aferraba a sus fuertes hombros como si la vida dependiera de ello. Y mis lágrimas de emoción surcaban mi rostro hasta la comisura de mis labios, que se encontraban enmarcadas por una amplia sonrisa

- Yo también deseo lo mismo amor.- logré decir entre la emoción y el nudo de mi garganta

- Espérame.- pidió. Y salió fugaz de la cocina

Me quedé allí de pié observando fijamente por donde había salido. Tenía la sospecha de lo que estaba haciendo en estos momentos y me pregunte cómo no lo había notado antes. Mis conjeturas quedaron resueltas y reafirmadas, cuando Derek entró nuevamente en la habitación con una sonrisa coqueta y sosteniendo en sus manos una caja pequeña de terciopelo. Llegó a mi lado y no pude evitar reirme cuando puso su rodilla en el piso y elevó sus brazos hacia mí, abriendo el diminuto cofre.

- Isabella Swan. Aceptarías tú ser mi amiga, compañera, amante y esposa ¿Para el resto de nuestras vidas?

Ni siquiera me recordé de pronunciar las palabras. Salté hacia él, haciéndonos rodar por el piso de mármol. Tomé su rostro en mis manos y repartí besos por todos los lugares posibles. Mientras él no paraba de reír por mi actitud

- ¡Ey!.- se quejó.- Tendrías que haber seguido mi formalidad y decir acepto.

- ¿Acaso te queda alguna duda que acepto ser todo lo que me haz propuesto?

- No, pero hubiera esperado un poco más de seriedad.- dijo con fingido enojo

- Acepto.- declaré hincándome a su lado.- Quiero ser tu mujer, amiga, compañera, amante, esposa y madre de todos los hijos que podamos tener

Se hincó a mi lado y tomando mi mano con toda delicadeza, la llevó a sus labios depositando un tierno beso sobre el dedo donde segundos más tarde, estaba siendo adornado por un precioso anillo de oro blanco con cortes de diamante.

- Es precioso mi amor.- tomé su cara y la atraje nuevamente hacia mí.- ¿Desde cuando lo tenías que no me había dado cuenta?

- ¿La verdad?.- preguntó sonriendo. Asentí aun observando la belleza en mi mano.- Hace más de medio año.- abrí mi boca en sorpresa, más no fui capaz de pronunciar palabra alguna.- Lo sé, es mucho tiempo. Pero desde la primera vez que te vi, supe que quería pasar el resto de mi vida contigo.- añadió

- La primera vez que nos vimos fue hace más de cuatro años.- le recordé.

- Si.- concordó conmigo.- Y aunque me haya costado trabajo conquistarte, sabía que lo haría. Eres todo lo que cualquier hombre quisiera a su lado Bella

No hicieron falta más palabras. Ya todo estaba dicho y expresado verbalmente. De un momento a otro fueron nuestros cuerpos los que se encargaron de hablar. Hicimos el amor con tiempo, sin premuras. Nuestra unión corporal, jamás fue tan subliminal como aquellas que compartimos. No sólo fue en cuerpo, fue en alma, fue unión total. Los ojos suyos, nunca dejaron la conexión con los míos mientras todo él se abría paso en mí. Y yo lo recibía sin inhibiciones y temores. Estaba donde quería estar, lo amaba y estaba segura del paso que acabábamos de dar. Sería para toda la vida, toda…

- Te deseo toda la suerte del mundo mi amor.- musitó sobre mil labios mi prometido

Sonreí al pensarlo, ahora ya no era mi novio solamente. Desde la noche anterior teníamos asignados nuevos títulos. Nos despedimos en la entrada del edificio donde tendría lugar mi entrevista de trabajo. Arreglé mi ropa por cuarta vez, mientras subía por el ascensor. Pasé mis dedos sobre la cola de caballo elaborada que llevaba y ajusté mis lentes. No era que tuviera problemas de visión; pero me daba un toque más profesional y maduro. El timbre del ascensor sonó, indicándome que habíamos llegado al piso.

Las puertas se abrieron y respirando hondo, me colé por los pasillos de la planta. Ubiqué prontamente la puerta señalada como la del padre de Jasper y dueño de la revista. Me acerqué a la secretaria y me presenté

- Buenos días. Soy Isabella Swan.- sonreí amable.- Vengo a una entrevista privada con el Señor Cullen

- ¡Oh! ¿Tú eres Bella?.- me sorprendí que me llamara así, pero supuse que Jasper tenía que ver

- Si. Soy yo.- asentí

- Está ocupado en este momento, pero te atenderá enseguida. Puedes tomar asiento

Me senté en el lugar que ella había indicado y comenzamos una charla amena. Su nombre era Jessica y trabajaba para el padre de Jasper hacía bastantes años ya. Me contó un poco sobre el funcionamiento de todo y los lineamientos de la revista en sí. Fue grato saber que ésta no estaba sólo dirigida a un público específico; sino que abarcaba espacios para toda la familia. Por lo tanto, era un abanico bastante amplio de posibilidades para desempeñarse. Además que me comentaba también que las editoras iban rotando cada cierto tiempo, para así adquirir una experiencia más amplia en las diversas secciones que trabajaba.

La puerta se abrió de un momento a otro, dejando ver un hombre bastante guapo a pesar de sus años. Jessica me indicó con un asentimiento de cabeza que era el Señor Cullen. Su secretaria se acercó y le comentó algo, a lo que él se giró hacia mi y me indicó que siguiera a su oficina

- ¿Eres Isabella Swan?.- asentí.- Mucho gusto.- extendió su mano hacia mí

- El gusto es mío Señor Cullen.-

- ¡Oh. No! Carlisle solamente. Por favor.- pidió.- Jasper me habló de ti. Busqué referencias tuyas ¡Espero no te moleste!.- se excusó inmediatamente

- Por supuesto que no Carlisle.- entendí.- Está en todo su derecho. Además ni siquiera contaba con mi Currículum

- Y tampoco lo necesito.- zanjó.- Las personas con las que he hablado me han dicho solo elogios para ti.- sonrió de forma cálida

- También tengo muy buenos recuerdos de ellos.- admití felizmente.- Aprendí mucho profesionalmente, y en el ámbito personal también me reforzaron demasiado

- Bueno. Pues te puedo contar que considero mi personal y ambiente, de igual manera acogedor. Así que no creo que te sientas muy diferente de tu otro trabajo

Sus palabras resonaron en mi cabeza una y otra vez ¿Acaso…estaba contratada? Carlisle me miró sonriente y asintió, como su pudiera leer mis pensamientos.

- ¿Estoy contratada?.- susurré perpleja

- ¿Debería acaso reconsiderar mi postura?.- preguntó jocoso

- ¡No!.- dije rápidamente y de forma un tanto efusiva.- Quiero decir. No haré nada que pueda hacer reconsiderar su decisión. Estará orgulloso de mi trabajo

- No lo dudo Isabella. No lo dudo.- apoyó

Pasamos el resto de hora hablando sobre el trabajo. Del mismo modo conversamos de la familia, ya que él conocía a mi hermano Emmet y mi cuñada. Estuvo dándome indicaciones que corroboraron y ampliaron el marco de referencia que me había dado Jessica.

- Isabella. Me gustaría preguntarte algo.- asentí.- Por lo que entiendo te haz desempeñado básicamente como editora ¿Estoy en lo cierto o errado?

- Es así.- confirmé.- Dentro de la cadena donde trabajaba. Me desempeñé como editora todo el tiempo que pertenecí a ella

- Bien ¿Te sientes cómoda ahí o te atreverías a incursionar en el área de reportajes? Es decir, estar in situ de la situación.- quedé perpleja por su ofrecimiento. Sin embargo, aunque me gustara estar tras bambalinas como se decía. De igual manera ambicionaba explayar mi experiencia

- Creo que me siento capacitada para tomar otros desafíos. Y confío en mí que lo haré de la mejor forma

- ¡Esa es la actitud!.- alabó.- Tendrás tu propio equipo. Tanya Denali, será tu fotógrafa. Angela Weber, tu editora. Y Lauren Mallory, tu secretaria

Acepté sus decisiones. Al parecer tenía todo perfectamente organizado y yo no cabía más en mi dicha. Comenzamos a despedirnos, dejando claro que empezaría mañana mismo. Pero primero me acoplaría a mi equipo de trabajo para familiarizarnos y me iría nutriendo toda la semana, para a partir de la próxima comenzar con mi mayor reto laboral.

- Hasta mañana Isabella.- se despidió.

- Hasta mañana Carlisle.- sonreí.- Y gracias por la confianza

- No hay de qué.- de pronto sus ojos se fijaron más allá de mi persona. Y se entrecerraron en escrutinio. Giré mi rostro para encontrarme con dos adolescentes de uniforme colegial. Uno luciendo cara de arrepentimiento y el otro, de fastidio absoluto

Me hice un lado y me arrimé al escritorio de Jessica. Los dos chicos pasaron por mi lado directo a la oficina de Carlisle. Él último chico, me dedicó una mirada completa de pies a cabeza, para luego fijarse en la chica a mi lado y de modo repentino, sonreírle de forma coqueta y guiñarle un ojo. Observé impertérrita la escena, para luego percatarme que Jessica seguía con la vista fija en la puerta que acababa de cerrarse. Carraspee mi garganta divertida por lo acontecido.

- ¡Oh! Lo siento Isabella.- se disculpó con la cara en llamas.- Aquí tienes todo lo que Carlisle me pidió que te facilitara. Y bienvenida

- Muchas gracias Jessica.- dije sincera.- Una consulta. El grupo de trabajo que se coordinará conmigo ¿Estará?

- Lo siento, pero están en terreno en estos momentos. Pero no te afanes. Mañana mismo estarán a primera hora aquí. Yo misma las citaré.- buscó unas cosas en su escritorio y prosiguió.- Te llevarás muy bien con ellas. Son excelentes trabajadoras. Con la única que tendrás que tener un ojo puesto.- se acercó mas a mí.- Es con Lauren

- ¿Y eso?.- pregunté sin querer sonar cotilla, pero me intrigaba su comentario

- Es solo que a veces se toma más atribuciones de las que nos corresponde como secretarias.- susurró convencida de sus dichos

- Ok.- respondí.- Lo tendré en cuenta. Hasta mañana Jessica

- Nos vemos mañana Bella.- sonreí por el apodo. Al parecer, ella también era un tanto confianzuda

...

Caminé directo al ascensor nuevamente. Estaba en el primero piso. Así que aproveché para llamar a Derek y contarle la buena noticia. Al tercer timbrazo, contestó

- ¿A qué se debe que la mujer más hermosa del mundo y que pronto será mi esposa, llame a este humilde servidor?.- no pude evitar mi risa

- ¿Cada vez que llame me recibirás con esa saludo de bienvenida?.- bromee

- Puede ser ¿Cómo estás amor? ¿Cómo te fue?

- Adivina.- lo tenté

- El puesto es tuyo.- afirmó sin titubear

- Mejor que eso.- esperé por su irrupción, pero quedó expectante. Así que continué.- No seré una editora más. Entrare de lleno al área de reportajes, siendo yo la responsable de todo y teniendo un staff de trabajo a mi disposición

- Bella ¡Eso es magnífico!.- gritó del otro lado.- Entonces... Quiero que me esperes lista esta noche. Saldremos a celebrar a algún lado. Te amo

- Está bien. Estaré esperando por mi caballero de armadura.- lo molesté.- También te amo. Adiós.- oí un adiós del otro lado en el momento mismo que las puertas del ascensor se abrieron

Entré y escuché como alguien gritaba que lo detuviera cuando comenzaba a cerrar sus puertas nuevamente. Apreté el botón para detenerlo, cuando dos figuras conocidas se materializaron bruscamente delante de mí. Eran los dos chicos de la oficina.

Entraron y se pararon frente a mí, intercambiaron una mirada significativa y pasaron por mi lado a ubicarse en el fondo. Sentía como si el ascensor estuviera coludido para demorarse tanto. Me sentí incómoda, pues tenía la vaga sensación de sentirme observada todo el tiempo, en conjunto a que lograba captar suaves murmullos provenientes de mis acompañantes no gratos.

Disimulando acomodar mis lentes, levanté la vista al frente. Me enfoqué de reojo en el reflejo que mostraba a dos adolescentes divertidos y muy enfocados en la parte trasera de mi anatomía ¡Bendita la hora en que me había puesto esa falda demasaiado ajustada!, pensé sarcásticamente. Mi vista viajó por ellos, cuando se detuvo en unos ojos de un verde intenso, que habían quedado prácticamente adheridos a los míos. Con una mezcla de furia y vergüenza bajé la vista a mis zapatos. ¡Adolescentes! Pensé.

- Creo que vendré más seguido a realizarle visitas a Carlisle.- comentó uno de ellos

- Encantado te acompaño.- siguió el juego el otro

- Nop.- habló nuevamente el primero, remarcando la P.- Puedo caminar sólo. Perfectamente.- su tono de voz era insinuante

- ¡Ew!.- se quejó el segundo.- Siempre quieres quedarte con lo mejor

El pitido del ascensor sonó y rogué porque las puertas se abrieran inmediatamente, porque estaba por voltear hacia ellos y gritarles un par de cosas. Salí apresurada hacia el exterior. Hice detener el primer taxi que pasó, sin siquiera fijarme si realmente me llevaba con destino correcto. Abrí la puerta y cuando estaba por subir, escuché la voz de uno de ellos tras de mí nuevamente

- Definitivamente la oficina de Carlisle será mi lugar favorito de hoy en adelante.-

Me senté y cerré la puerta, más no pude identificar cual de los dos estúpidos adolescentes había hecho el último comentario, pues al observar hacia ellos a través del vidrio. Los dos, tratando de parecer galanes de telenovela barata, me guiñaron. Más el idiota de ojos verdes, levantó la comisura de sus labios y me envió una sonrisa ladina que debería haber dejado embobada a cualquiera. Más a mi, me produjeron unas ganas enormes de bajarme y al estilo antiguo, golpearle el trasero de bebé que debía tener hasta que mis manos se pusieran moradas.

¡Estúpidos adolescentes! Creyéndose lo mejor de la faz de la tierra. Esperaba no volver a verlos más. Su sola presencia era detestable, incluso si solo era un crío. Por unos pocos años más o menos, podría haber sido mi hijo…

...

Continuará...


Chicas: Sé que dirán ¿Qué hace ésta subiendo otra historia?

Es que chicas. Lo tenía en la punta de mi lengua y mis dedos jaja

Eso sí. Veré qué tal va. Y si va bien, subiré pronto el próximo

capítulo. Sino, quedará en Pause un tiempo.

Nos leemos el Domingo niñas


Pam3


PD: En mi Perfil, encontrarán dos Portadas de este Fic. Para que se hagan una idea