hola a todas!

este es un nuevo fic...esperamos les guste ya saben dejen un rr si nos emociona mucho saber que opinan!


Prefacio

Bella POV:

Estaba lista para otro día de escuela en la primaria de Forks. El día estaba nublado, cosa poco inusual en un lugar como Forks, e incluso aunque no me gustaba mucho la lluvia ni el frío ya me estaba acostumbrando a este clima.

Mi nombre es Isabella Swan, aunque prefiero Bella, no se de donde se les ocurrió a mis padres un nombre como ese, tengo 13 años y vivo en un pequeño pueblo en Washington llamado Forks.

Para que ocultar la verdad, soy una persona poco sociable, tengo pocos amigos, por no decir ninguno, Ángela ha sido como mi hermana desde, veamos, desde que tengo uso de razón y es la única en toda la escuela que me dirige la palabra.

Y como no serlo, quien le hablaría a una chica tan normal como yo, porque eso es lo que soy normal, para no caer en adjetivos más bajos, no soy nada especial y no veo nada atrayente en mi, soy una típica chica normal, bueno una típica chica nerd normal.

Mi cabello es de color chocolate, bueno esa maraña que crece en mi cabeza a la que otros llaman cabello, porque eso es lo que era, una maraña que por el bien de los demás debería estar todo el día amarrado en una coleta.

Mis ojos son de un muy común chocolate, aunque creo que no importa mucho el color de mis ojos dudo que alguien haya sido capaz de verlos ocultos en esos monstruos oculares, comúnmente llamados lentes, e incluso aunque no los llevara puestos, mis ojos eran tapados por un pavimento de cejas superpobladas, ganándome incluso que algunos de los chicos de la escuela me llamaran Frida. (para las que no saben Frida era una pintora mexicana, busquenla en google para ver a lo que nos referimos)

Pero no importaba mucho como me llamaran, yo estaba feliz de cómo soy, bueno feliz no es la palabra, cómoda queda mucho mejor.

Me gusta mucho el patinaje artístico y leer, novelas principalmente, mis obras favoritas son los clásicos de Disney y una que otra novela policíaca de esas que le gustaban a mi vecina.

Hoy hacía mucho frío, por lo que opte por ponerme mi chaqueta favorita, que me había regalado mi papá, que dejaba cubierto mi abrigo rosa de Ariel, que quedaba a juego con mis pantalones de mezclilla.

Me miré en el espejo, regalándome una enorme sonrisa que dejaba ver el enorme aparato odontológico que mi dentista me obligo a usar. Siempre con mi pensamiento positivo de la mañana… bueno, puede ser peor.

-adiós Bells- se despidió mi padre mientras me bajaba de su patrulla.

Todos estos años habíamos sido mi papá y yo, siempre juntos desde que mi mamá murió cuando yo tenía 2 años, y aunque nunca fuimos muy expresivos en nuestros sentimientos, no cabía duda para ninguno de los dos, que teníamos un muy fuerte lazo.

-adiós papá- le dije- nos vemos en la salida.

-Que te vaya bien hija, te quiero- me gritó antes de salir del estacionamiento ganándome las burlas de todos mis compañeros.

-Adios belli- imitó con voz melosa la voz de mi papá, uno de los chicos populares, que se llamaba Mike.

-Hey Frida- era tyler, el autor de ese sobrenombre- porque no me regalas uno de tus cuadros, oí que eras muy famosa- y como era de esperarse todo el colegio estalló en risas.

-Tyler, ya déjala en paz- le dijo la voz de mi sueño, el niño más lindo y dulce de todos, siempre ahí para defenderme, Edward Cullen- es que acaso eres idiota no vez que su papá es el jefe de policía, quieres ir preso- bromeó ganándose las carcajadas de todos sus amigos.

Desde que tengo uso de memoria he estado completamente enamorada de Edward Cullen, era el chico más guapo de toda la escuela, era dulce, amable y cariñoso, y aunque no lo demostrara o no me lo hubiera dicho, yo sabía que todas esas bromas y groserías era solo una pantalla para sus amigos, yo podía ver al verdadero Edward, yo podía ver al chico dulce y amable que de verdad era.

-Oye Edward- lo llamaba Jasper, su mejor amigo- quizás podamos ir a la playa- oh no ya se lo que se venía, el chiste de la semana- incluso Bella nos dejaría usarla como tabla de surfear.

-Edward, Jasper, dejen a Bella en paz- llegó a nosotros la estruendosa voz del hermano mayor de Edward, Emmett, que ya estaba en su ultimo año en la preparatoria.

Como Emmett dijo, amos se alejaron, llevándose con ellos a todos los demás.

-Bella te encuentras bien- me preguntó con una mirada alarmada- peque no llores.

No me había dado cuenta de que lagrimas traicioneras bajaban por mis mejillas, hasta que me di cuenta que caían al suelo.

-estoy bien- le aseguré con voz ahogada- no es nada que no hay pasado antes.

-Hablaré con ellos hoy- me dio mientras acariciaba tenuemente mi mejilla- no deberían tratarte así.

-No esta bien- no quería que Edward estuviera molesto conmigo – descuida te juro no me importa.

-De acuerdo- me contestó no tan convencido.-pero avísame si necesitas cualquier cosa.

-esta bien- le regale una de mis mejores sonrisas, rezando para que me saliera natural, cosa que creo logré ya que Emmett salió directo a su bloque.

Ya era la hora del almuerzo, desgraciadamente Ángela no pudo asistir hoy ya que tenia gripe, por lo que ese día tuve que enfrentarme sola a el grupito de los populares.

Estaba de camino al casillero para dejar los libros de mi última clase e ir a la cafetería a comer mi almuerzo. Por alguna razón todos estaban reunidos alrededor del pasillo de mi casillero, cosa que no me dio muy buena espina, pero lo dejé pasar.

Todo pasó en cámara lenta, cuando abrí mi casillero, un roedor salto hacía mi pelo, enredándose en ese, todo en mundo estalló en risas mientras yo saltaba y gritaba ya que era alérgica a los roedores, mi cabeza empezó a dolerme y mis ojos ardían, todos en el colegio seguían riéndose, todos y ninguno venía para poder ayudarme.

Edward se acercó a mí y por un segundo vi como todo se iluminaba, sabía que el vendría a ayudarme, sabía que si había un buen chico de verdad, por un segundo porque no dudó dos veces en tirarme a la cara el refresco de uva que tenía en la mano. (para las que ven glee, es esa cosa morada que siempre le tiran a los quicos del club)

Después de unos minutos el ratoncito salió de mi cabeza y yo caí en la inconciencia.

Me desperté desorientada y un poco mareada pero conciente de lo que había sucedido.

Abrí lentamente mis parpados, e inmediatamente reconocí el lugar, era mi casa.

-¿Bells?-era mi papá que estaba en el sofá al lado mío- bells tesoro, estas despierta

-papá- susurré con voz seca- ¿papá que pasó?

-bella que susto me has dado- se acercó más y acarició mi cabello- ya todo pasó pequeña.

-papá yo…-pero no pude seguir las lagrimas no dejaban que me expresara bien.

-Bella- repentinamente su voz cambió a un tono serio que hizo que me preocupara- el director me contó que pasó. Me he quedado pensando y pienso que es mejor para todos si te mudas con tu tía a Arizona.

-pero papá…

-entiende Bells- intentó razonar conmigo- necesitas una mujer que te oriente y te ayude, necesitas aprender a ser fuerte y no dejarte intimidar por nada ni nadie.

Y en ese momento las palabras de mi padre me dieron una idea, me iría si, pero reresaría para poder cobrar todo lo que ellos me hicieron, regresaría mas fuerte, y haría pagar a Edward Cullen todo el daño que me hizo, aunque eso significase matar a mi corazón.

-Claro papá- le dije convencida por sus palabras y por el nuevo plan de mi vida- haré lo que me dices.

Ojo por ojo y diente por diente Edward Cullen.


ya saben dejen un rr! estamos muy emocionadas cuando publicamos un nuevo cap y nos llena de ansias saber que les gusta!

actualizaremos lo más pronto posible!