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Nota de la autora: Er… bienvenidos todos a la secuela!

OBRA ORIGINAL POR CELEBONY

Comienzos

Ya era pasada la medianoche y la Madriguera se encontraba oscura y silenciosa. El desorden usual se veía en la casa. Aún así, las tablas, abrigos y zapatos que estaban desperdigados eran como una fotografía instantánea del caos que rondaba en la Madriguera durante el día. Por ahora, el único movimiento en la casa era la respiración acompasada de los durmientes miembros de la familia.

En el cuarto de Ron, sin embargo, no reinaba la misma paz que en el resto de la casa. La cara del pelirrojo estaba cubierta de frío sudor y sus cejas estaban contraídas mientras gemía y se movía en sueños.

"No," murmuró en las profundidades de una pesadilla. "No, Harry, corre. Déjalo ir… no, no, detente!"

"NO!" Ron comenzó a gritar en sueños. Lágrimas surgieron de los ojos and cayeron por sus mejillas. "NO! Harry, despierta! No puedes estar muerto! NO!"

Uno por uno, los otros miembros de la familia Weasley se levantaron de sus camas. Todos corrieron hacia la habitación de Ron, llegando los gemelos primero.

"Ron! Ron!" lo llamó Fred, agitando los hombros de su hermano menor. "Despierta! Es sólo un sueño!"

"Noooo!" Gritó ron, gritando salvajemente.

Ginny salió rápidamente y regresó con un vaso de agua del baño. Se acercó a Ron y se lo tiró en la cara.

Los ojos de Ron se abrieron al instante al tiempo que se sentaba abruptamente en la cama, casi chocando la cabeza con Fred, quien estaba inclinado junto a él, preocupado.

Finalmente, llegaron el señor y la señora Weasley, levemente sin aliento por subir corriendo cuatro pisos de escaleras.

"Él está muerto! Ustedes-saben-quién lo mató!" sollozó el más pequeño de los Weasley.

El señor y la señora Weasley intercambiaron una mirada.

"Ron, fue un sueño, sólo un sueño," dijo Fred, tomando firmemente los hombros de Ron para calmar al chico.

Ron negó con la cabeza frenéticamente. "Harry está muerto! Él no despertaba y estaba frío y no respiraba!" insistió entre sollozos. Fred abrazó a su hermano pequeño.

"Harry está vivo de nuevo, recuerdas? Él volvió; tú hablaste con él. Volvieron juntos en el tren a casa," le recordó gentilmente George, pero Ron simplemente negó con la cabeza al tiempo que lloraba sobre el hombro de Fred.

El señor y la señora Weasley asintieron y la señora Weasley bajó rápidamente las escaleras. Corrió hasta la chimenea y encendió el fuego con la varita. Después de hundir la mano en la maceta de la repisa, ella lanzó un poco de polvos Flu en las llamas. Tan pronto como el fuego se tornó en verde, ella se metió en la chimenea y gritó, "the Lighthouse."

Ella entró en el oscuro living de la casa de Sirius Black y llamó a viva voz.

"Sirius! Harry!"

Momentos después, Sirius surgió de una puerta en el hall. Estaba aún en ropa de dormir y parecía preocupado.

"Molly? Qué sucede?" preguntó con tono preocupado.

"Señora Weasley?" se escuchó una voz cansada desde el final de las escaleras. Harry se fregó los ojos cansados y se puso los anteojos. "Quesucede?" murmuró adormilado.

"Hola, querido. Ron ha tenido una pesadilla y está realmente agitado. Fue acerca de… aquel día… así que te molestaría pasar la noche en casa? Creo que debes ser el único que puede calmarlo," explicó rápidamente.

Harry asintió, un poco más despierto, y bajó las escaleras. "Por supuesto, si no te molesta, Canuto."

"Adelante. Ve. Espero que Ron se sienta mejor, Molly. Los polvos flu están en la repisa."

La señora Weasley le agradeció y se volvió hacia el fuego, con Harry siguiéndola de cerca luego de decirle adiós a su padrino.

Tan pronto como llegaron, la señora Weasley le tomó la mano y subieron las escaleras con velocidad.

Casi llegando al final, Harry pudo oír un sonoro sollozo que provenía de arriba. Se preocupó aún más, nunca habiendo escuchado alguna vez a su mejor amigo llorar de esa manera.

La señora Weasley lo hizo entrar al cuarto de Ron, donde él estaba aún llorando sobre el hombro de Fred, mientras que Ginny le acariciaba la espalda para confortarlo.

"Mira, Ron, Harry está aquí," George le informó con gentileza. Ron tomó una bocanada de aire y lo observó. Sus hermanos se hicieron a un lado mientras que Harry se acercaba.

"Harry?" dijo Ron entre hipidos.

"Si Ron, soy yo," le dijo con firmeza, tomando el lugar de Fred en la cama de Ron. Ron respiró profundamente y abrazó a su amigo, ahora llorando en el hombro de Harry. Harry abrazó también a su amigo, tratando de calmarlo.

"Te moriste. Lo vi todo nuevamente. Estabas muerto. Tuve que verlo de nuevo matándote," explicó Ron entre lágrimas, temblando sin control.

"Está bien, estoy vivo ahora."

Harry oyó al resto de los Weasley que con cuidado salían para intentar volver a dormir, sabiendo que ellos ya no tenían nada más que hacer allí.

"Pero el cáncer. Oh dios, cuando te caíste en el hall…" comenzó, con la voz temblando de miedo y dolor.

"El cáncer también se ha ido, recuerdas? No va a regresar."

Ron se detuvo y asintió cerca del cuello de Harry. Se restregó los ojos, dejando unas pocas lágrimas caer al tiempo que comenzaba a calmarse. En un momento lo logró, mirando hacia abajo mientras que se limpiaba las lágrimas con la manga del pijama.

"Quieres que vaya a hacer un poco de té?" Preguntó Harry con suavidad.

Ron asintió, con la mirada aún perdida en su regazo.

Ambos se hicieron paso con cuidado hasta la cocina. Harry dejó a un aún perturbado Ron en la mesa, haciéndolo sentarse mientras que Harry comenzó a preparar te, algo que hacía a menudo con los Dursleys.

Pronto llevó dos tazas humeantes. Sentándose en frente de Ron, luego acercando su silla a la de él.

"Debes pensar que soy un idiota," murmuró Ron, avergonzado, y miró a su taza.

"Por supuesto que no. No seas estúpido. Si hay alguien que puede entender acerca de pesadillas, ese soy yo," dijo Harry con una sonrisa.

Ron rodó sus ojos húmedos. "Hay una diferencia entre visiones y sólo estúpidos sueños."

"Si, pero también tuve pesadillas. Malos recuerdos, preocupaciones." Viendo que Ron seguía triste, Harry continuó en un tono más alegre. "Claro que también están los otros tipos de sueños, como cuando soñé que estaba en un partido de Quidditch contra una oveja."

Esto hizo que Ron esbozara una pequeña sonrisa, y luego miró a Harry a los ojos. "De verdad?" preguntó suavemente.

"Claro. Había un granjero en el suelo corriendo y gritando consejos a la oveja, y yo pensaba que era realmente injusto," dijo Harry con una sonrisa.

"No sería un poco difícil para ella atrapar la Snitch sin manos?" preguntó Ron, escéptico.

"Bueno, la lógica no tuvo un gran papel en ese sueño," aclaró Harry.

Ambos tomaron su te. Harry observó al reloj de la familia Weasley y sonrió. Ellos habían agregado una manecilla para él una vez que descubrieron que se encontraba con vida.

"Gracias. Por venir y todo," dijo Ron.

"No hay problema."

Los dos finalmente comenzaron a sentir lo tarde que era y subieron hasta la última habitación. Practicamente cayeron sobre sus respectivas camas. El pequeño cuarto de Ron ahora tenía dos camas apretujadas, permanentemente desde que los Weasleys declararon que esperaban que Harry los visitara a menudo.

"Buenas noches, Har," murmuró Ron.

"Buenas noches, Ron,"

Minutos después, la Madriguera estaba de nuevo en su estado silencioso.

A la mañana siguiente, después de haber desayunado en la Madriguera debido a la insistencia de la señora Weasley, Harry, aún vestido con su pijama de la noche anterior, se abrió paso en el cálido living de la casa de Sirius.

La casa se encontraba en el medio de un gran terreno, el cual tenía colinas con pasto de un lado y algunos árboles del otro. Sirius había construido un gran nido para Buckbeak, quien parecía disfrutarlo mucho. El hipogrifo volaba a menudo, pero nunca lejos de la vista de la casa, y siempre regresaba a su nido. Era bastante lejos de cualquier otra casa, y la ruta se conectaba con la carretera principal a varias millas de distancia, con varios bifurcaciones en el camino para confundir a cualquiera que se aventurase. Estaba provista con encantamientos repelentes de Muggles y con muchos más hechizos protectores y barreras para mantenerlos a salvo. Por lo que el ex-convicto le dijo a Harry, la casa llamada the Lighthouse era mucho más chica que la mansión Black, la casa que su familia había tenido por generaciones.

Harry no conocía toda la historia, pero aparentemente, Sirius nunca se había llevado bien con su familia. El joven Gryffindor se había sorprendido al enterarse de que la familia de su padrino había apoyado a las artes oscuras. Sirius le había dicho que había escapado cuando era joven y que había ido a vivir con James Potter hasta que fue capaz de tener su propia casa, esa misma en donde vivían. Él la nombró the Lighthouse en rebelión contra su familia como una muestra de su apoyo al light side1 y su separación con la familia Black.

Al principio, Sirius le dijo, la casa parecía muy pequeña para su gusto, ya que él había vivido toda su vida en una gran mansión. Pero se había acostumbrado rápidamente al ambiente acogedor y ahora se sentía allí más en casa que lo que jamás se podría haber sentido en la fría e intimidante Casa Black.

Cuando sus padres murieron, la mansión la había heredado Sirius, sólo por el hecho de que era el único para hacerlo, pero Sirius nunca había querido mudarse allí.

Él le había dado a Harry la posibilidad de elegir dónde vivir, pero Harry se había enamorado de esa casa tan pronto como cruzó la puerta y no estaba ni interesado en conocer aquella gran mansión que Sirius detestaba. Cuando él anunció esto, Sirius sonrió ampliamente y le mostró a Harry la habitación que le había estado preparando por tanto tiempo.

Harry había abierto la puerta y sus ojos se habían abierto ante la vista.

Él estaba ahora yendo hacia la misma habitación luego de saludar a Sirius y a Remus, quienes conversaban en la cocina.

Harry abrió la puerta y sonrió ante la vista de su habitación. Su propia habitación. No el armario bajo las escaleras, no la segunda habitación de Dudley, no la habitación de Ron, ni el dormitorio de chicos de Gryffindor. Le dio una rápida mirada a la placa de la puerta.

Habitación de Harry

Sonrió feliz, como siempre había estado haciendo cada vez que la había visto desde que llegó hacía una semana. Estaba muy orgulloso de esa placa y de su habitación en general porque era de él y porque Sirius había pasado mucho tiempo y esfuerzo en hacerla especial para él.

Harry cerró la puerta tras de sí y miró apreciativamente su habitación como hacía cada vez que entraba en ella. Sirius y Remus habían estado bromeando sobre eso, constantemente informándole que nada nuevo había surgido mientras que él estaba fuera de ella. Por supuesto, no importaba cuánto Sirius bromeara acerca de ello, la constante admiración de Harry por una simple habitación hacía muy feliz a Sirius.

Las paredes eran de un color blanco opaco. Un pequeño escritorio se ubicaba bajo una gran ventana, con cortinas color granate atadas con una fina cuerda dorada. En la esquina, había una cama, bajo una segunda ventana, con un edredón marrón, arrugado sobre las sábanas blancas.

Cuando Harry entró por primera vez al dormitorio, las paredes estaban limpias y en el suelo había cajas llenas de posters y fotografías. Sirius simplemente le explicó que no sabía qué era lo que Harry querría, por lo que dejó una cantidad de opciones. Ahora, la bandera de Gryffindor que le habían dado por los partidos de Quidditch había sido extendida y colgaba sobre su cama. Había un poster de las Wicked Witches of the West en una de las paredes, ya que era la única banda de magos que Harry conocía y le recordaba al baile del año anterior. Un gran poster del equipo Nacional de Quidditch de Irlanda se encontraba rodeado por otros más pequeños de Quidditch en general, en memoria de la Copa Mundial de Quidditch a la que había asistido con los Weasley.

Ron le había dado un poster de los Chudley Cannons y le había insistido en que lo pegara en su habitación. Harry lo había hecho, pero también había colgado una foto de los Tornados, rivales del equipo de Quidditch favorito de Ron, justo al lado. Ahora los dos equipos constantemente competían por la atención de quienquiera que estuviera en la habitación y peleaban entre sí, ocupando los bordes de los pósters para gritar silenciosos insultos al otro equipo, ocasionalmente haciendo gestos rudos con sus escobas. Ron había respondido indignado al póster rival al principio, pero luego de unos minutos de mirar a los dos equipos, tuvo que admitir que era bastante entretenido.

Una pared contenía una gran pizarra donde estaban colgadas fotografías de sus amigos, su insignia de prefecto, entretenidas notas que él y Ron se habían pasado durante lecciones aburridas, artículos de revistas de Quidditch y otras cosas que hacían suya la habitación.

Aunque él mantenía su dormitorio bastante ordenado, se había tomado el trabajo de dejar todos sus útiles escolares a la vista, algo que jamás había podido hacer con los Dursleys. Su caldero estaba sobre un armario, rodeado de botellas de ingredientes de pociones. Sus libros de la escuela estaban todos justo detrás.

Y no era sólo Harry quien disfrutaba de su nuevo ambiente. La jaula de Hedwig ahora estaba abierta todo el tiempo, permitiéndole a ella ir y venir a su antojo, o simplemente volar felizmente por la casa.

Harry saludó a Hedwig con alegría mientras que abría un cajón y sacaba una camiseta nueva, que Sirius le había comprado luego de tirar los retazos que los Dursleys le habían dado para usar.

Harry, rápidamente, se bañó, vistió y bajó las escaleras hasta la cocina.

Cuando entró, Remus y Sirius lo observaron por encima de sus tazas de té con una sonrisa.

"Hola Canuto, hola Lunático," saludó a ambos mientras que se hacía un té.

"Hey, Harry, hazte unas tostadas mientras estás levantado," le ordenó Sirius.

Desde que Harry había resucitado, Sirius había estado tratando de rehacerle ganar el peso que había perdido en el tiempo que había estado enfermo. Parecía que cada vez que Harry estaba quieto por un minuto, Sirius estaba allí tratando de hacerle comer.

"Comí en la casa de los Weasleys," dijo, sentándose junto a Remus. "Y tú sabes que la señora Weasley es incluso peor que tú tratando de alimentarme."

Remus echó una risita.

"Bueno, tengo que defender mi título entonces," dijo Sirius con una sonrisa y le ofreció a Harry a un bocadillo.

"Sirius, voy a explotar si como otro bocado!" dijo regresándoselo.

"Bueno, eso sería un espectáculo interesante, no es cierto Lunático?" preguntó Sirius.

"Si, claro, sangre y vísceras por todas partes. Que encantador," broméo Remus.

"Me gustaría mucho ver eso," dijo Sirius, acercándole nuevamente el bocadillo a Harry, quien simplemente lo tomó y lo dejó junto a su taza sin ninguna intención de comerlo, sacándole la lengua a Sirius en una declaración infantil de triunfo. "Vamos, Harry, Snape dijo que debíamos mantenerte bien alimentado para asegurarnos de que te mantuvieras sano!" insistió Sirius.

"Si, pero no creo que él quisiera que me mataras," dijo Harry, tomando un pequeño sorbo de té. Notó que el semblante de Sirius palidecía e inmediatamente se sintió culpable por sus palabras.

Todos parecían dolorosamente sensibles cuando se hacían bromas acerca de la muerte o de una enfermedad. Unos días después de revivir, había hecho un chiste acerca de sentirse como si no hubiera comido en una semana, pero en lugar de recibir aunque sea una pequeña sonrisa, recibió una media hora de charla de Sirius acerca de que su chiste no había sido divertido. Él sabía que pronto tendría que insistirle a todo el mundo para que se tranquilizara cuando estuvieran cerca de él y dejaran de tratarlo como si estuviera a punto de desmayarse, pero debía dejarlos por un tiempo para que superaran el miedo que él les había hecho pasar. Era obvio, por la pesadilla de Ron, que algunas personas aún necesitaban tiempo.

"Así que, qué vas a hacer hoy, Harry?" preguntó Remus, tratando de distraer a Sirius de su mirada entristecida.

"Bueno, evitar a Hermione a toda costa seguro. Está tratando de hacernos comenzar a Ron y a mí nuestra tarea de verano! Esta es la segunda semana de vacaciones! Pero ella sigue diciendo que deberíamos dar un buen comienzo, como si fuera una carrera o algo así!" dijo Harry con exasperación.

Los dos adultos rieron.

"Yo pienso que está bien que Hermione sea ambiciosa. Puedes decirle que si tiene alguna pregunta, ella puede venir y preguntarme," dijo Remus amablemente. Sirius lo miró con disgusto, horrorizado con el mero pensamiento de ser ambicioso en la escuela.

"Bien, pero no te atrevas a darle tarea o práctica extra, o ella nos hará hacerla también a Ron y a mí. No necesito tarea extra de verano," dijo Harry con un pequeño estremecimiento al imaginarlo. Sirius y Remus intercambiaron una mirada que Harry supo inmediatamente que no le gustaría.

"En realidad, Harry," dijo Remus con cautela, "hablé con el Profesor Dumbledore y pensamos que sería una buena idea testear tu magia. Él dijo que podíamos llevarte a Hogwarts en cualquier momento y evaluar de nuevo tus habilidades como duelista y tu capacidad mágica. No hemos tenido una oportunidad de chequear tu magia desde que fuiste curado, así que no conocemos los últimos efectos que podrían haber afectado tu magia."

Harry se mostró ligeramente preocupado.

"Seguro?, pero por qué? Es decir, piensan que pasa algo malo conmigo? Aún podré seguir haciendo magia, no?" preguntó con algo de pánico.

"Creemos que tu magia simplemente ha vuelto a su estado original, pero solo estaríamos chequeándola como una doble precaución. Nadie ha pasado lo que tú y tu cuerpo, tu energía vital y mágica han experimentado, por lo que queremos chequearlos para asegurarnos de que te sigues sano. Además, tú has pasado medio año haciendo magia muy poderosa, así que queremos que te acostumbres nuevamente a la magia normal."

Harry asintió y se sintió un poco más tranquilo. El pensamiento de no poder hacer magia nunca más era terrible. Le trajo recuerdos de los Dursleys por alguna razón, y Harry tuvo que alejarlos de su mente.

"Entonces, eso significa que no aprenderé tan rápido en clases?" preguntó, desilusionado.

"Me temo que sí. Pero eso no será malo, o si? Sólo tendrás que esforzarte un poco más, y estoy seguro de que Hermione te ayudará con ello. Además, me tienes a mí para ayudarte en todo lo que pueda, aunque siempre has sido un alumno brillante en Defensa, así que probablemente no necesitarás clases extra en ello."

Harry se ruborizó y bebio de su té. "Eh… gracias Lunático, pero no digas eso, porque después cuando necesite ayuda no voy a querer pedírtela," le dijo Harry.

"Por qué?" preguntó Remus. Harry ladeó la cabeza.

"Porque sabría que tú piensas que puedo hacerlo major," dijo encogiéndose de hombros.

"Harry, yo jamás estaría desilusionado de ti," dijo Remus seriamente.

Harry lo observó momentáneamente antes de asentir, sabiendo que las palabras de Lunático podían ser fácilmente probadas como falsas, pero decidió dejarlo pasar y evitar una conversación.

Harry estaba un poco más tranquilo ante la ausencia de conversaciones por el momento. Cuando había regresado al fin del año escolar, todo el mundo le había dicho que se preparara para una larga charla, pero aún no había llegado. Ahora que la presión de la situación había disminuido, nadie tenía el deseo de tener una charla profunda acerca de los eventos del año anterior. Y Harry estaba tranquilo, o eso se decía a sí mismo.

La verdad era que se sentía un poco estúpido y frustrado consigo mismo. Había detestado bastante las conversaciones, anticipando la inquietud, ese extraño sentimiento cuando alguien trata de decirte que cree en algo en lo que realmente no cree. Pero luego, cuando la charla no llegó, Harry se sintió… decepcionado. Todas las dudas regresaron. Tal vez Sirius no había meditado bien todo el asunto de vivir juntos. Una cosa era tener un chico viviendo en tu casa por unos meses, pero ahora el cáncer había desaparecido y Harry estaría allí por mucho tiempo más. Estaba Sirius dándose cuenta de que había cometido un error y ahora secretamente quería que Harry se fuera? Tal vez ahora que las amenazas y el drama habían desaparecido, todo el mundo se estaba dando cuenta de que Harry no era tan importante para ellos como habían dicho. Tal vez todas las cosas que Sirius le había dicho acerca de que lo amaba como a un hijo habían sido mentiras para hacerlo feliz antes de su muerte. Había detestado las charlas, pero detestaba aún más lo que significaba no tenerlas.

Se dijo a sí mismo que esos pensamientos eran estúpidos, que Sirius lo quería cerca suyo o sino jamás lo habría invitado o habría puedo tanto esfuerzo en su habitación, que Ron y Hermione estaban felices de tenerlo de regreso, a pesar de su ocasional rol de tercero; que la gente estaba contenta de tenerlo de regreso porque lo querían, y no por su propia conciencia. Harry sabía que no era fácil ver morir a alguien. Se aseguró a si mismo que la gente estaba feliz porque él estaría vivo por un largo tiempo, que habían odiado la idea de que él iba a desaparecer cierto día.

Pero las dudas seguían regresando.

No podía negar que mientras tenía una fecha final colgando por sobre su cabeza, la gente parecía preocuparse más por él. Era difícil de explicar, pero no podía evitar sentir que sin todas las amenazas en su vida, se había convertido en noticia vieja.

Pero no, él sabía que todas esas dudas no eran verdaderas. Él no debía querer las charlas. Se suponía que debería querer evitarlas como si fueran una plaga, así que eso haría, porque eso era lo que quería. Estaba casi seguro de ello.

"Te molestaría regresar temprano de la Madriguera hoy, Har? Preguntó Sirius con la boca casi llena.

"Claro que no, pero hay alguna razón en particular?" preguntó con curiosidad.

Los dos hombres intercambiaron miradas.

"Bueno, Dumbledore está juntando un grupo de gente que nuestro bando," explicó Sirius. "Tú has terminado la guerra en realidad antes de que comenzara, Harry, pero tomará algún tiempo terminarla por completo. Tú has acabado con el mayor obstáculo, pero aún quedan algunos seguidores de Voldemort allá afuera quienes no abandonarán su causa. Sólo vamos a intentar atraparlos y encarcelarlos para que todos estén nuevamente a salvo."

"Hasta entonces, sin embargo, me temo que sigues en peligro, Harry; hay gente que no está muy contenta con la muerte de Voldemort. Pero no es nada de qué preocuparse. Las barreras que protegen The Lighthouse y la Madriguera son impenetrables. Estás probablemente incluso más seguro aquí que en Hogwarts. La casa de Hermione está también bastante bien protegida, así como las casas de tus dos amigos, Eloise y Neville. Por supuesto, esto significa que no podrás salir sin la compañía de un adulto hasta que el resto de los Mortífagos sean atrapados. Espero que puedas entenderlo," dijo Remus disculpándose.

"Hey, todos a quienes deseo visitar están protegidos. Esto es, por lejos, mejor que estar con los Dursleys!" dijó de pronto. Deseó no haberlo mencionado ya que recuerdos de sus familiares comenzaron a invadirlo.

Bebió un sorbo de té para ocultar su expresión y forzó a sus pensamientos a alejarse de su cabeza. Los dos adultos lo miraron con compasión, pero no sacaron el tema, lo cual Harry agradeció.

"Estoy sorprendido de que esos Mortífagos puedan incluso saber qué hacer sin un líder ante quien postrarse," dijo Harry ácidamente. Estaba a punto de olvidar la imagen de estar rodeado por cientos de figuras enmascaradas que pretendían torturarlo con la maldición Cruciatus.

"Bueno, estoy seguro de que están siguiendo a alguien temporariamente. Nadie tan poderoso como Voldemort, te lo aseguro, pero probablemente alguno de sus más poderosos mortífagos. No durarán mucho. No tienen nada en realidad sin el poder de Voldemort," dijo Remus.

"Para el próximo verano, te lo aseguro, Ron y Hermione caminarán por las calles del Callejón Diagon como si fuera suyo," dijo Sirius con una sonrisa.

Esa fue la primera de muchas noches en la casa de los Weasleys, sabiendo que Sirius, Remus, el señor y la señora Weasley e incluso sus dos hijos mayores habían salido 'a reuniones de la Orden', como ellos las llamaban.

Sorpresivamente, Harry no se sentía abandonado por esas reuniones. Un año antes, él habría querido estar allí, haciendo todo lo que pudiera. Por supuesto, el año anterior, Voldemort seguía con vida y era conocido por todos que Harry tenía que derrotarlo. Ahora, la Orden no parecía tan emocionante si todo lo que hacían era atrapar a lo último de los mortífagos. Como Sirius había dicho, la guerra había realmente terminado; la Orden sólo estaba ganando las últimas batallas.

Así que en esas noches, los gemelos estaban oficialmente a cargo, lo cual parecía de cualquier manera un grave error de decisión. Había mucho de probar productos, bromas, ajedrez mágico, apuestas con Grajeas Bertie Bott y de comer todo lo que pudieran.

En una de las primeras noches, le habían pedido a Harry que llevara a Hedwig. Él había entrado para encontrar a los cuatro rodeados por pedazos de papeles y útiles coloridos, todos escribiendo furiosamente.

"Pasa y siéntate, Harry," dijo Fred, con un ademán.

"Estamos haciendo panfletos," explicó George.

"Para nuestra gran inauguración la próxima semana," aclaró Fred.

"Para enviar a todos nuestros conocidos para comenzar a repartir," agregó George.

"Así que empieza a decorar," terminó Fred.

Harry miró a Ron y a Ginny, quienes le sonrieron. Harry observó los panfletos que habían hecho y comenzó a copiar la misma información con su mejor caligrafía.

"Así que realmente van a abrir pronto?" preguntó con entusiasmo. "Está todo listo?"

"Sip, todo está preparado, ahora sólo queda esperar que vayan clientes," dijo Fred.

"Necesitamos más "Regalos geniales para tus hijos" para enviar a Katie, Alicia y Lee. Sus padres los llevarán para ayudarnos a repartir," los instruyó George.

"Y Angelina estará en el campo de Quidditch, así que tenemos que enviarle un paquete de 'Perfectos para vengarte de sus malvados compañeros de campo'," agregó Fred. "Además de pedidos por correo si no pueden venir."

Pasaron el resto de la noche haciendo panfletos y enviándolos en paquetes. Las cartas fueron enviadas a todos sus conocidos.

En cierto momento, comenzó una guerra colorida. Harry había marcado accidentalmente la mano de Ginny con el verde, así que ella dejó una línea azul en su brazo, lo cual por supuesto significaba que no tenía otra opción que devolver el golpe.

De alguna manera, todos terminaron inmersos en la pelea, y cuando finalmente se detuvieron, todos estaban marcados con todos los colores. Harry había terminado peor, pareciendo como si estuviera llevando un tatuaje tribal. Tenía un sol dibujado alrededor de su ojo izquierdo y las palabras "Ginny es una diosa" escritas en su brazo derecho. Arriba de su cicatriz, ahora había una nube, y lluvia rodeándola. En un momento dado, todos se habían aliado contra él y le habían escrito "Weasley #8" en la espalda como si fuera la parte de atrás de una camiseta. En ese momento, había entrado brevemente en pánico porque tal vez no había colocado los encantamientos de ocultación, pero se tranquilizó al encontrar su espalda completamente suave.

Harry estaba orgulloso en saber que había logrado escribir "Tornados" sobre la frente de Ron. También había logrado pintar la punta de la nariz de Ginny de color negro y ponerle bigotes. Ella había usado el naranja y el verde para transformar las cejas de Fred en dos zanahorias y, de alguna manera, George había terminado con un ojo en el medio de su frente y una boca extra en su cuello.

Fred encontró una cámara y se aseguró de capturar su hermoso arte en una foto.

Todos se dirigieron hacia la cocina y comenzaron a fregarse los brazos y los rostros, pero pronto descubrieron que no iba a funcionar. Ginny corrió a buscar la caja. Se encontraron horrorizados al leer que los marcadores no eran lavables, y sólo se irían a través de un hechizo limpiador. Y, por supuesto, como era verano, tendrían que rogar a los adultos por piedad, la cual ellos sabían que sería muy difícil de obtener.

Nada más lejos de la verdad, estuvieron tres días con esas pintadas en los rostros antes de que los divertidos adultos cedieran.

Con cada día que pasaba con los merodeadores restantes o con los Weasley, ese verano estaba convirtiéndose en el mejor que Harry hubiera tenido. Era difícil imaginar que si las cosas hubieran sido levemente diferentes, estaría o bien postrado en una cama, o muerto para los primeros días del verano. Había encontrado algún significado oculto en la vida; a menudo se encontraba olvidando que gran regalo era cada día. Harry sabía que jamás se había sentido tan feliz y relajado. Deseó poder estar así para siempre. Ni quería ni necesitaba más drama del que había hecho su vida tan famosa. Ahora mismo, él podía describir las cosas como perfectas.

Pero como él siempre insistía, el nunca buscaba los problemas. Ellos siempre lo encontraban a él.

1 Light side en el original, en contraposición a Dark side.

Nota del traductor: Bienvenidos a este fic, que es la continuación de Recnac Transfaerso, obra de Celebony (.net/u/406888/Celebony). Habiendo leído la primera parte, traducida por Lady Sermik (.net/u/954454/Lady_Sermik), encontré que la segunda parte, Flawed Perfection, no estaba traducida. Pedí permiso de la autora, Celebony, y me puse a traducir. Estoy trabajando con el resto de los capítulos de esta emocionante historia, así que los iré subiendo a medida que pueda. Algunos términos los prefiero dejar en el idioma original, como por ejemplo The Lighthouse. Intentaré traducir con fidelidad.

Esto se hace con el permiso de Celebony, nuevamente, la autora de todo esto.