UN SOLO CORAZON

Por: Mariana Noemí Esquivel

CAPITULO i"EL CAMINO CONTINUA"

Eran casi las seis de la tarde y el ocaso iluminaba con sus últimos rayos de sol, la pequeña casa que era el Hogar de Pony.

Los niños jugaban alrededor del hogar, como siempre dirigidos por Jimmy, mientras el padre árbol resplandecía un color dorado en sus hojas, dando la ilusión de que los protegía a todos.

Mientras tanto, la Señorita. Pony, la Hermana María, Tom, Albert y Annie y Archie, platicaban tranquilamente de las vidas de cada uno de los ya adoptados, mientras bebían café. Candy se había retirado momentáneamente para dejar los platos y manteles en su lugar; Annie se había ofrecido para ayudarla, pero la pecosa se negó ya que tenía muchas ganas de estar sola.

Como la señorita Pony se dio cuenta de la actitud de la enfermera, repentinamente cambio la charla y se intereso de buen grado en los planes que tenia la joven morena y en el futuro de ambos novios, y algunas preguntas inquisidoras para Tom sobre lo que hacía, ya que la anciana quería mucho también a sus otros hijos.

Candy entro en el despacho de la señorita Pony, iba caminando muy pensativa, llego hasta la mesa y dejo los platos sobre la mesa, después camino hasta el mueble de los blancos y justo ahí sobre la superficie estaba a revista donde decía que Terry había vuelto a retomar su carrera, estaba en primera plana de la revista, con su traje blanco y su cabellera larga y oscura, era como ver una hermosa postal y sus ojos – aunque se vieran blanco y negro por la fotografía- tenían esa enigmática mirada, que solo Candy sabia descifrar y que no era otra cosa que: Melancolía.

La joven se quedo quieta, le sorprendió ver, que una simple fotografía la ponía tan nerviosa, al grado de ruborizarse y movía nerviosamente las manos. Tomo rápidamente los manteles y los metió al cajón, como para ya no ver el delgado libro, para cuando termino, todavía no sabía si tomarlo entre sus manos y leer la nota de su ex novio, en un impulso lo tomo rápidamente y lo contrajo hacia su cuerpo, como si eso aminorara el temor de saber el contenido de la redacción que venía dentro.

Camino hasta la mesa, donde había dejado los platos y puso encima la revista, no sabía qué hacer solo la miraba, no quería leerla para no sufrir más, pero tenía tanta curiosidad, que no se dio cuenta cuando comenzó a sujetar fuertemente el respaldo de la silla y su mirada se perdió en los ojos de él, que ya hacía en la portada de lo que eran los inicios de la revista People.

Las lagrimas empezaron a subir a sus verdes ojos, pero se contuvieron justo en el borde, después de que ella suspirara para controlarse y pensó en voz alta.

Estoy tan contenta de verte tan bien y de que retomes tu carrera -sonrió tristemente, al imaginar que se lo decía a Terry en persona-

Después de eso no pudo continuar sintió un gran nudo en la garganta que le oprimía el pecho y no la dejaba respirar, después de eso siguió pensando –Estoy tan contenta Terry…aunque…eso signifique eso signifique que regresaste con ella y que la amaras tanto o más que a mí, pero sé que serás feliz… muy feliz…y yo…seré feliz por eso-.

Después de ese pensamiento las lágrimas resbalaron sobre las pecas de sus mejillas.

En el umbral de la puerta estaba Albert observándola, también veía la revista que ya hacía en la mesa intacta y que antes no estaba ahí, porque el mismo la había dejado en la cómoda de blancos.

Albert había salido de la salita mientras se interesaban en la plática de los jóvenes, ya que a él le preocupaba mucho Candy, porque en esa tarde después de la comida la había notado triste.

Se acerco cuando su protegida daba pequeñas convulsiones por el llanto al que se había dejado llevar, así que se acerco a ella y la tomo dulcemente de los hombros. Ella al sentir la caricia rápidamente se voltio y lo abrazo fuertemente para por fin llorar libremente.

Mientras él la abrazaba y le acariciaba el cabello para calmarla le dijo.

Pequeña no llores mejor piensa en que el estará bien, y cumplirá su palabra de que será feliz, al igual que tu-.

Candy con la voz quebrada le respondió Lo sé, pero yo creía y esperaba tantas cosas Albert-.

-Mírame Candy- la chica levanto la cabeza para ver esos ojos color cielo –yo se que lo amas y que el es una persona muy importante en tu vida, pero ya verás que lo superaras y lo guardaras como un recuerdo muy feliz y especial-.

Candy seguía abrazada a él escuchando lo que le decía, así que Albert continuo:

Hiciste algo muy bueno y noble por Susanna y creo que la vida te recompensara pequeña.

Gracias Albert tú siempre me haces sentir mejor cuando lo necesito y siempre me ayudas a recuperar mi camino.

Albert al ver a la joven rubia mejor le pregunta.

Y hablando de caminos ¿ya decidiste que vas a hacer de ahora en adelante?, ¿te piensas quedar aquí o vas a regresar a trabajar? – Albert lo dijo como si tuviera una idea que tuviera que proponerle a la joven enfermera.

La verdad no lo he decidido, pero ¿Por qué tanta pregunta? ¿quieres decirme algo?- pregunto curiosa la joven, por la actitud del rubio.

No me digas que fui tan obvio que te diste cuenta- dijo entre risas.

Mmm…creo que si- y ambos se rieron al mismo tiempo.

Candy que recobro primero el habla le dijo al joven millonario.

Bueno ya dime estoy esperando tu propuesta.

Mira vamos con todos los invitados que están en la salita, para que sepan que idea tu cabecita loca y yo te explico ahí lo que hay en la mía.

Albert vuelve a reír por la pulla dirigida a la chica de risos dorados, que hace un puchero por lo dicho, pero que después también ríe de buena gana mientras el chico cierra la puerta tras de sí.

Cuando llegaron a la sala, se escuchaban las risas de todos, Albert ya se imaginaba que la conversación había dado un giro y también sabia cual era el tema de esta y porque provocaba las risas de todos, hasta el sonrió y volteo a ver a Candy.

-¿De qué se están riendo?- pregunto la chica con curiosidad.

-Annie nos contaba lo que sintió el día que amarraste a los patitos- Candy se sonrojo levemente al escuchar la explicación de la hermana María.

-Bueno al menos no me regañaron tan feo como creía- lo dijo con un suspiro de alivio, que saco las risas de todos de nuevo.

Candy y Albert se sentaron, en un sofá para continuar con la plática, ella solo la veía, hasta que no aguanto la curiosidad y le dijo.

Ya dime Albert ¿Cuál es tu idea?- el aludido sonrió por la curiosidad de la rubia, los demás no entendían a que se refería y pusieron cara de intriga.

Está bien, te lo diré, no es gran cosa pero creo que es importante para mí y algunos de mostro, más que para otros- tomo aire y continuo- Todos ustedes saben que yo soy el Tío Abuelo William y que ese nombre en realidad le pertenecía a mi padre, pero ara que la sociedad y la gente de las finanzas no sospecharan y se cuidara mi imagen y la de la familia, decidieron ponerme esa mascara, y George es mi representante legal frente al mundo de las finanzas y a la sociedad.

Todos lo miraban y parecía que Candice era la menos sorprendida, ella ya conocía parte de la historia, porque se la conto cuando se presento con el para impedir que la casaran con Neal, pero no entendía porque empezaba desde ahí el relato, si lo que ella quería saber eran los planes que tenía en mente para ella.

Archie solo observaba todo con mucho interés, le parecía muy intrigante como un vagabundo pasó a ser su excéntrico tío millonario. Annie y Tom se sentían extraños escuchando todo eso, ambos compartían la idea de que era un tema para tratarse solo entre la familia y la tención que sentían se reflejaba claramente, en el mutismo de Annie y el nerviosismo con que Tom agarraba entre sus manos su sombrero. La señorita Pony al darse cuenta de esto le dijo al millonario con mucho tacto.

-Señor William, porque esta conversación no la tiene a solas con Candy y el señor Cornwell, me parece que se sentirían más cómodos hablando en familia.

Albert al percatarse de las actitudes de los chicos, le contesta con una sonrisa –Porque ustedes son parte de mi familia, usted y la Hermana María son como las madres de Candy, Tom es un hermano para ella, y Annie también lo es, además de que es la novia de mi sobrino Archie, como pueden ver aquí todos somos familia- y como todos se quedaron callados, el rubio Andrey continuo -y si son familia de Candy, también son mi familia-. La pecosa sonrió y lo abrazo, porque estaban sentados juntos.

Albert les conto de cómo llego a esconderse en la máscara de vagabundo, diciendo que fue movido por sus impulsos de ser libre y no soportar el peso de ser la cabeza de la familia mientras, todavía estuviera oculto, continuo hasta que llego al tema de la presentación.

En un par de meses seré presentado a la sociedad de Chicago como Mr. Andrey y cómo deben de imaginar habrá una fiesta, donde se invitara a la elite de toda la ciudad, en esta hare vínculos para arrancar unos negocios que los daré a conocer ahí mismo y claro que creare fundaciones con beneficios altruistas, y hay tres que les interesan a ustedes-. Señalo a Candy, Annie y Tom, el último muy sorprendido de que se le tomara en cuenta para algo tan importante. Albert continúo.

Bien les explico, a ti primero Tom, porque creo que estas más sorprendido que las chicas- Tom sonrió tímidamente y se acomodo para poner más atención a lo que le dirían. –Como les decía, entre estas organizaciones hay una alianza que quiero concretar con los vaqueros de la zona, y dado que el Rancho Steve es uno de los más grandes de Lakewood, tu puedes ser el digno representante de esta asociación que voy a fundar y así ayudar a mi familia con este negocio que se ha quedado relegado, por no decir abandonado, ya que como ves este no es nuestro fuerte, y también quiero que estés a cargo de una reserva forestal que estoy consiguiendo, no quiero que se vuelva a cazar en estas tierras.

Tom estaba muy sorprendido y contento, así que hablo con mucha emoción. –Claro que sí señor Andrey, yo con mucho gusto me encargo de esos negocios y si quiere de otros-.

El rubio sonrió y continuo –Perfecto ya que esto está arreglado es tu turno Annie- la chica se sonrojo y respondió.

-Claro que si Albert, hare lo que pidas si puedo ayudar en algo.

-Por supuesto que puedes Annie y lo que te voy a pedir es que dirijas un centro cultural, a ti te gustan mucho las artes y sé que lo manejaras bien, esta en chicago así que no te alejaras ni de tus padres, ni de Archie.

-Estoy segura que puedo hacer eso, por fin podre hacer algo útil y que me gusta- Annie estaba muy emocionada con eso, porque se sentía útil.

-Es que te lo mereces, Princesa- Archie se lo dijo con mucha dulzura y la tomo de la mano.

Archie ya había comenzado a sentirse enamorado de Annie y ver a Candy solo como su prima y amiga. Todavía se le hacía muy bonita y la veía como un amor platónico, pero jamás entendería como ella era tan libre y tan natural. En Annie había encontrado cosas parecidas, pero no era tan impulsiva, ella era más tranquila y con el tiempo se dio cuenta que tenía más cosas en común con la morena y que compartían muchos ideales. Que con Candy nunca tendría y que sabía que su amor hacia la rubia era poco real, no como lo que él buscaba en una relación.

-Por ultimo es tu turno mi querida Candy y creo que te va a gustar lo que te propondré, porque es algo de lo que siempre has querido hacer –dijo William con ternura.

-Pues entonces ya dime que es- Todos rieron por el comentario, porque pregunto como una niña pequeña ansiosa por saber que le había traído Santa Claus.

Después de que se silenciaran las risas William continúo.

-Quiero abrir una clínica de beneficencia, para la gente que tiene pocos recursos y quiero que tú la dirijas y estés al mando de ella, además que en cuanto yo sea presentado como Cabeza de la Familia Andrey, tu también serás presentada ante toda la sociedad de Chicago y de ahora en adelante estarás en las miradas de todos y como favor especial me gustaría que hagas gala del apellido Andrey, para que no solo vean a la gente de alta alcurnia que es el clan, si no que vean la calidad humana de algunos miembros de este, así que mi querida Candy no estoy dispuesto a repudiarte, tu siempre serás Candice White Andrey.

La chica se quedo callada, no sabía que decir, hacer lo de la clínica le gustaba mucho, pero usar el apellido de la familia y ostentarlo como si fuera un adorno, no era lo de ella y sabia bien claro que todo eso implicaba frivolidades que no le agradaban en lo absoluto.

Se lo que piensas Candy, pero yo no te obligare a nada, tu eres libre de hacer lo que quieras-, dijo Albert, al ver que la ojiverde no contestaba nada.

Lo se solo pensaba que todo eso implica vivir en la mansión, acudir a eventos sociales y salir en la prensa de sociedad, algunas cosas a las que no estoy acostumbrada y que para nada son de mi agrado.

Entiendo eso pequeña, pero piénsalo al menos, ¿está bien? No quiero que la gente que rodea a los Andrey crea que todas las damas de la familia son como Elisa y como su madrea. Además te pido con esto un poco de tu compañía, en esta etapa nueva que empieza para los dos y sabes bien a lo que me refiero.- Albert aparte de referirse a que sería el patriarca de la familia y ella su hija adoptiva, también hablaba sobre olvidar a Terry.

Candy estaba confundida, no le gustaba para nada ese mundo materialista, sin embargo no todo seria así, por eso Albert le daba la oportunidad de trabajar, además también era lo otro, no podía dejar que Albert pasara solo por esa transición, el siempre la había acompañado en sus momentos más difíciles y ser el cabeza de la familia era algo muy importante para el. La chica estaba sumida en sus pensamientos, hasta que la hermana María la interrumpió.

-Candy yo creo que deberías aceptar. Esto es importante para todos y una gran oportunidad para que te conozcan tal cual eres, además, no por estar en ese mundo te volverás así.

-Mira mi niña- dijo la señorita Pony –tienes que seguir adelante, conocer nuevos retos y ser capaz de superarlos, porque tu camino en esta vida continua.- con este consejo Candy pudo entender todo y tomar su mejor decisión lista para lo que fuese a pasar.