¡ESTOY VIVA! Por Face y Twitter ya expliqe las razones del retraso asi qe no voii a agobiarlas de nuevo con la misma historia.


Alice Pov

Había transcurrido una larga temporada desde que había utilizado mi porsche por última vez. Mi horario con los niños provocaba que fuera más sencillo transportarme todo el día en la camioneta que estar regresando al edifico para cambiar de auto. El viaje fue menos de 5 minutos, por lo que pase más tiempo en los elevadores que en mi precioso auto.

Salí del elevador que me condujo al piso donde se encontraba el departamento de Jacob. Me detuve frente a la puerta y con mi dedo a un centímetro del timbre. Era hora de enseñarle que el que te confiaran una llave no te daba derecho de entrar como si fuera tu propia casa.

Estire la mano y gracias a mis, benditos, tacones logre alcanzar la parte de arriba de la pequeña lámpara. En un pequeño rinconcito se encontraba la llave.

Acomode mi vestido verde aqua y mire con orgullo mis zapatillas negras. Sabía que serian una buena compra.

Abrí la puerta con lentitud, no queriendo sorprenderlo demasiado. Lo necesitaba tranquilo para darle la noticia de la boda. No le agradaría ser el último en enterarse, en realidad, debería de sentirse honrado; mis padres se enterarían después de él. Algo me decía que ese no era el orden correcto. Pero ya nada se podía hacer.

Al pasar por la sala encontré una cobija enrolladla sobre uno de los sillones. Mi idea sobre que había pasado la noche viendo películas durante la noche se esfumo en cuanto vi unas zapatillas. Unas preciosas zapatillas, por cierto.

Estuve a punto de desistir y salir del departamento, pero la curiosidad me mataba. Hasta donde sabia a Jacob le gustaba Bella, y no le había caído nada bien la noticia de que estaban comprometidos. Jake no era exactamente de los chicos que se revuelcan con alguien por despecho, o al menos eso me gustaba pensar.

Asome con cautela la cabeza por la puerta de la habitación.

-¡Dime por favor que no eres Bella!- Exclamo una chica por lo bajo al ver mi cabeza flotante.

Me pare de lleno en la puerta. Note un brillo de reconocimiento en su mirada.

Tenía que felicitar a Jake. Era la primera chica que se encontraba a su altura como novia. Compartían el tono tostado de su piel. Las facciones de la chica eran afiladas sin llegar a perder su finura, haciendo resaltar sus grandes ojos color caoba rojiza. Su cabello negro con destellos rojizos y cafés enmarcaban su cara en un liso perfecto.

-Soy prima del chico semidesnudo y totalmente crudo que yace medio muerto en esa cama. – Dije señalando a Jake, sin camisa, con mi dedo índice.

-¡Oh, qué alivio!- Paso una mano por su cabello.- Eso significa que puedo irme.

Paso por mi lado, usando esos ajustados jeans y una blusa de tirantes blanca. Se concentro en buscar su chaqueta por la cobija y a ponerse las zapatillas.

-No quisiera intervenir en la charla que tendrán cuando el despierte, aunque me parece que tú si deberías de estar aquí.- Replique con tranquilidad, mientras me sentaba.

-Nada de eso.- Negó rápidamente.- Yo solo lo traje del bar.

-¿Qué bar?

-Ayer por la tarde lo conocí en el bar y me pidió que lo cuidara pues pensaba ahogarse en alcohol, conversamos un rato y el hizo una proposición indecorosa, yo lo golpee dejándolo inconsciente.- Enumero los hechos, haciendo una breve pausa. Inmediatamente busco la manera de compensar que dejara inconsciente a un hombre de casi dos metros y un montón de musculatura.-Pensé en dejarlo ahí pero la culpa me carcomía. Revise su cartera y encontré esta dirección.

La pobre creía que iba a demandarla por agresión o algo así, cuando a mi parecer debía de recibir una medalla por haber desmayado a Jacob Black de un solo golpe.

-Gracias por traerlo y cuidarlo toda la noche.- Le sonreí con simpatía.

-No quería que se ahogara con su propio vomito.

-Es un alivio saber que aún quedan chicas tan buenas en el mundo.- Dije medio en broma.

Hoy en día ya nadie tenía los detalles y cuidados que ella había tenido para con Jake.

-Sí, bueno-se encogió de hombros.- Ya me voy.

-¡Espera un segundo!- Me apresure a poner de pie.- No puedes irte así como así.

-Yo diría que si, si puedo.

Esta chica era perfecta para Jake. Ambos tenían un carácter de los mil demonios.

-¿Una tarjeta de presentación por lo menos?- Pedí, formando mi famoso puchero con el labio inferior. – Estoy segura de que Jacob querrá darte las gracias.

Rebusco en su cartera y me tendió una tarjetita blanca.

-Soy alérgica a las rosas y no quiero nada en ninguna portada.- Informo, casi ordeno, dándome la tarjeta.

- Me encargare de eso.

-¡Hasta la vista, Miss Channel!- Grito, dando un portazo al salir.

Sonreí con anticipación, dirigiéndome a la barra de la cocina donde se encontraba un jarrón con girasoles. Mi regalo de felicitaciones por haberme conseguido la portada. Quite las flores y camine con el jarrón en la mano.

-¿Acaso estas loca?- Soltó en un jadeo, tan pronto el agua toco su rostro.

-Según mi pediatra solo hiperactiva- tome asiento junto a él.

-No me sorprende que sigas yendo al pediatra, con tu estatura no te dejarían ver a un doctor para adultos- Comento antes de volverse a acostar.

-Idiota- Le espete lanzándole el resto del agua del jarrón.

Soltó un gruñido.

-De cualquier manera, no he venido a pelear- dije despreocupadamente.- ¿Qué tal tu noche?

Se sentó de golpe.

-¡Leah!

-No sé si sea bueno preocuparse tanto por alguien a quien acabas de conocer- Opine mientras lo veía pasarse las manos por el cabello.

Se levanto y trasbillo hasta salir de la habitación.

Camine lentamente hacia él.

-Te conseguí su número.- Le di la tarjetita y seguí de largo.- Es bastante guapa y ni que decir del carácter; no deberías dejarla ir tan fácil.- Le anime.

Una buena noticia lo ablandaría para la gran noticia. Tome mi bolsa y me prepara para mi huida cobarde.

-Lo tendré en mente- dijo de regreso a la cama.

-Invítala a la boda.

-¿Qué boda?-Se volteo sorprendido pero yo ya tenía una mano en el pórtico.

-La mía con Jasper.

Gire la perilla y Salí al pasillo cerrando la puerta detrás de mí. Mi paso se asemejaba más al de un campeón de caminata.

-¡Mary Alice Brandon!- Escuche su grito cuando esperaba el elevador.

Torcí el cuello para verlo venir con solo unos vaqueros. Olvide el elevador y prácticamente corrí hacia las escaleras.

-¡Alice! ¡Detente ahí!

Apenas iba a pisar el primer escalón cuando sentí un jalón en la cintura. Jacob me había alcanzado y me llevaba prisionera entre sus brazos de acero.

-¡Aaah! ¡Jacob, sueltaameee!- Iba gritando por el pasillo, en tanto era transportada como un costal de papas.- ¡Noo, Jake!

Entramos al departamento y cerró la puerta de una patada.

-Ahora sí, me vas a explicar qué es eso de que te casas- Exigió, luego de dejarme caer sobre el sofá.

Me senté, acomode el vestido, cruce la pierna y los brazos; no iba a recibir una explicación tan fácil después de haberme arrastrado gran parte del pasillo.

Rosalie Pov

Guarde todo el aire que pude en mis pulmones, al tiempo que cerraba los ojos y apretaba mis puños.

Ayer, después de ver a Jasper y Alice tan felices comprendí que si sufría era por decisión propia, ya iba siendo hora de que como me había aconsejado Esme me encargara de mí y de nadie más. Bueno, de los gemelos también. Pero lo que tenía en mente beneficiaria todos. La única verdad que nunca debí de haber olvidado o intentado omitir era que yo, Rosalie, amaba a Emmett y nada cambiaría eso. Era tiempo de tomar mis interminables inseguridades y sepultarlas en el patio trasero. Volvería a tomar las riendas de mi vida.

Di un último paso hacia la puerta.

Mi mano estaba a centímetros de la perilla; la sangre se me helo y volví a bajar la mano.

Llevaba alrededor de una hora en este proceso. Tardaba minutos mentalizándome para eliminar el temblor de mis rodillas y dar un paso. La verdad era que me sentía patética. No es como si no supiera de antemano la respuesta de Emmett, aunque eso no eliminaba los nervios.

Me abofetee mentalmente y lleve mi mano nuevamente a la perilla. Estaba decidida.

Antes de que pudiera girarla, la puerta se abrió de pronto y me golpeo la cara.

Ian apareció detrás de la puerta de la habitación de Emmett.

-¡Mami! ¡Emmett, nos dejo acampar en el patio trasero! ¿No es genial?- Abrazo mi torso antes de salir corriendo en busca de Emily.

Inhale profundamente, esta vez para aguantar y no soltar un grito. La frente me punzaba y la sentía arder. Me recargue contra la pared y me sujete la frente con una mano.

-No creí que te molestara tanto- Emmett apareció por la puerta, luciendo preocupado.

Sus ojos estaban entrecerrados esperando una reprimenda.

Sonreí débilmente.

-No, nada de eso.- Levante un poco la mano para poder descubrirme los ojos. – Me parece buena idea el que convivan con la naturaleza.

-¿Qué te paso?- Exclamo asustado, quitándome con delicadeza la mano de la cabeza.

-No es nada- Excuse a Ian como siempre.- Un portazo accidental.

-Ya le había dicho a Ian que no aventara las puertas al momento de abrirlas.

Examinaba de manera minuciosa el golpe. Eso no me impidió notar que no había soltado mi otra mano. Mi corazón latía desbocadamente. Era la primera vez que estábamos tan cerca después de semanas. No llevaba tacones, por lo tanto mi rostro estaba a la altura de su pecho y gozaba de un vista perfecta a sus musculosos brazos.

-Auch- Me queje cuando apretó más de la cuenta.

Mis hormonas bajaron de nivel.

-Lo siento.

Bajo el rostro para sonreírme y me quede hipnotizada en sus ojos.

-No parece nada grave- Alejo un mechón de mis ojos.- Aun así será mejor ponerte hielo, para que no se inflame.

Asentí.

-Vamos- Camino a mi lado sin soltar mi mano.

No sé si era a causa de su cercanía o del golpe pero me sentía en las nubes.

En estos momentos eran cuando lamentaba que la casa solo fuera de un piso, no tenía el pretexto de las escaleras para que me cargara.

Llegamos al antecomedor y me dejo sentada ahí, esperando mientras él iba por hielo.

Mire por las puertas translucidas que daban al patio trasero. La piscina reflejaba el azul del cielo y el verde del pasto en conjunto con los rosales que había junto a la casa y al fondo daban la ilusión de estar realmente en el campo.

-Es seguro para acampar, deja de preocuparte- Emmett se sentó frente a mí.

Él acerco con suavidad su mano con la tela cubriendo un pedazo de hielo. Lo coloco con extrema delicadeza sobre mi frente.

-La casa es hermosa- Exprese lo que en realidad pensaba.

Últimamente me encontraba muy aprensiva con los niños y a cualquier cosa le ponía trabas. Con el tiempo me di cuenta de que con eso solo dificultaba la relación de Emmett con los gemelos.

-Sabia que te gustaría- Se entusiasmo de inmediato.- Los rosales fueron idea de Esme, quería compartir un pasatiempo con su nieta.

-Estoy segura de que Emily adorara la jardinería tanto como ella.

-Le advertí que se mantuviera alejada por un tiempo; quería que los niños primero se acostumbraran a mí- Separo el hielo y limpio la humedad de lo derretido.- Le diré que puede venir cuando prefiera.

-Todo es perfecto- Asegure.

Quito el hielo y lo jugueteo entre sus manos.

-Hay algo que quería decirte- Dijo nervioso.- Es sobre los nombres de los niños, quisiera registrarlos con mi apellido.

Volví a sonreír. Debía de haber supuesto que era eso en lugar de asustarme.

-Hace unos días note que no te he dicho el nombre completo de los niños- Comente despreocupada. Tome el hielo de sus manos antes de seguir y me lo puse en la frente. Emmett frunció el ceño. – El nombre de Emily es: Emmeline Elizabeth; en honor a su padre y su abuela y el de Ian es: Ian Alexander; Ian porque me gustaba y Alexander en honor al bebe que Esme y Carlisle perdieron.

Los ojos de Emmett se habían ido enrojeciendo conforme yo hablaba.

-Nunca fue mi intención olvidarme de ustedes- confesé.

Había llegado el momento de terminar lo que iba hacer antes de recibir tremendo golpe.

Me caí de mis nubes y los nervios me atacaron.

Emmett no había despegado sus ojos de mí. Estaba segura de que ni siquiera parpadeaba.

Tome aire y me prepare para hablar.

-¡Mami! ¡Vamos a acampar! ¡Yo quiero una fogata para hacer bombones!- Emily llego gritando con Ian detrás de ella.

¿Desde cuándo a la niña le gustaba la idea de dormir a la intemperie? ¡Ella era dulce y delicada!

Al ver que yo solo le sonreí se fue con Emmett.

-¿Podremos hacer una fogata verdad?- Lo miro llena de anhelo.

-¡Claro que sí! – Tomó su delicada manita con su enorme manaza y se la llevo.- Vamos Emmeline, hay que buscar bombones en la alacena.

-¿Qué te paso en la frente, mamá?- Ian se sentó sobre mis piernas.

Suspire resignada.

Los niños eran tan inoportunos.

-Me pegue con la puerta- Le dije despeinándolo.- Nada grave.

-Debes cuidarte más- Enrollo sus bracitos alrededor de mi cuello.- Emmett siempre dice que no es bueno aventar las puertas.

Comencé a reír sin evitarlo, en parte por la frustración y en parte por la inocencia de los niños.

Estaba recostada sobre la cama de mi habitación, esperando por los niños y Emmett, que habían ido a comprar cosas para nuestra aventura nocturna.

-¡Mami, regresamos!- grito Emily usando la más aguda de sus voces.

Me puse de pie y camine al patio trasero.

Nuestro campamento iniciaría desde a ahora. Armaríamos las casas, comeríamos pizza y después pasaríamos un rato en la piscina.

-Necesitamos ayuda con nuestra ropa- Se alarmo Emily.

-¿Qué tiene de malo lo que estas usando?- le pregunto Emmett.

Él junto con Ian compartía esa mirada desconcertada.

-¡No puedo ir a acampar con falda!

Ian se golpeo la frente pero después pareció considerarlo.

-¡SI! Emily tiene razón, necesitamos atuendos para la ocasión- Se puso de pie y comenzó a jalar a Emmett.

Ambos niños ya le tenían toda la confianza, solo les faltaba un pequeño empujoncito para llamarlo como se debía y no como si fuera si hermano.

-¡Mami, vamos, mami!- Emily me jalaba de la mano.- Quiero que me ayudes a elegir que me pongo.

Media hora después regresábamos al patio trasero.

Emmett armaba las casas de campaña con ayuda de los niños. Yo entraba y salía de la casa acarreando lo necesario: comida, ropa, toallas, botiquín de primeros auxilios, linternas, cerillos.

Ian y Emily usaban bermudas y chalecos color caqui, playeras blancas, él una pañoleta azul y ella una rosa, los converse blancos no podían faltar. Emmett vaqueros, botas de motociclistas y playera oscura. Siguiendo el ejemplo me puse jeans, botas por encima del pantalón, una playera y chaleco. Todos con traje de baño abajo, por si acaso.

Una hora más tarde las casas estaban listas y la pizza había llegado.

Los niños esperaron lo suficiente para poder meterse a la piscina.

-Nuestro propio lago- alzo las cejas riendo.

Ambos sentados uno alado del otro en el borde de la piscina.

-McCarthy Hale, no suena mal- mencione mirándolo juguetona.

-Suena perfecto- Murmuro, acercándose lentamente.- ¿Sabes que suena perfecto, también? Hale de McCarthy.

Sus labios se juntaron con los míos, llenos de ternura.

Al abrir los ojos me encontré con los suyos rebosantes de alegría y una enorme sonrisa en su rostro, sus hoyuelos eran incomparables.

Me quite un peso de encima al darme cuenta de que nunca habíamos necesitado las palabras y quise darme un golpe por haber tardado tanto tiempo planeando que decirle en lugar de solo llegar y darle un beso.

-No esperaba que fuera tan sencillo.

-Ya te lo he dicho: te gusta complicarte la vida- se encogió de hombros y se acerco para volverme a besar.- Apuesto a que esto tampoco de lo esperas-murmuro en mi oído.

Me tomo de los hombros. Abrí los ojos desmesuradamente al sentir como todo giraba.

-¡Emmett!.. Mis botas…son nuevas…-intercalaba las palabras entre cada bocanada de aire y por los movimientos para evitar que el agua entrara a mi garganta.

Soltó una carcajada.

-No seas infantil- peinó mi cabello hacia atrás.- Podemos comprarte otras.

Los niños vinieron emocionados y luego de unos quince minutos en guerra de agua, alguien responsable debía de pararlo.

-Es hora de salirnos- las quejas iniciaron, incluso por parte de Emmett.- Pronto oscurecerá y no queremos arruinar la fogata por culpa de un refriado ¿O sí?

Los gemelos nadaron rápido hacia las escaleras.

-Manipuladora- Masculló, para molestarme.

Me gire hacia él y lo bese.

Quizás dentro de unas semanas volviera a hacer la misma de antes pero por ahora disfrutaría de mis nubes.

Los niños nos esperaban sentados en los escalones para salir del agua.

-Mientras yo me baño y me cambio ustedes pueden quedarse aquí con Emmett- las sonrisas aparecieron.- Después vendré por ustedes para ayudarlos a cambiarse.

Era más sensato dejar a Emmett vigilando a los niños en una piscina con temperatura controlada a salir todos y con riesgos de que alguien resbalara.

Me apresure a subir y bañarme.

Hubiera preferido usar una sexy pijama de seda, sin embargo, la calefacción solo funcionaba dentro de la casa. Tuve que conformarme con una de linda de franela.

Fui por toallas y saque a Emily, la deje bañándose y regrese por Ian para repetir el mismo proceso.

-Mañana necesitaremos que alguien venga a limpiar- Emmett iba entrando a la casa, escurriendo el mojado recorrido.

-Ve a secarte o te vas a enfermar.

-No sería tan malo sí tu eres mi enfermera- junto su frente con la mía cuidando de no mojarme. Me dio un beso y siguió con su camino.

Fui por los niños para sacarlo al patio.

-¿Y dices que yo soy la infantil?- reclame al ver a Emmett llegar con unos pantalones de franela con estampado de ositos y su playera azul.

-No seas aguafiestas.

-Mi mami no es aguafiestas- replico Ian poniéndose de pie.

Si, Jasper definitivamente era su tío.

-No, por supuesto que no- cargo a Ian y lo puso sobre sus hombros.- Tu mamá es la mujer más maravillosa del mundo.

Me arrodille junto a Emily. Era hora de darles su empujoncito.

-Dile a tu papá que es hora de hacer la fogata- susurre junto a su oreja.

Ella me miro insegura por un segundo antes de ir.

-Papá, quiero la fogata- pidió jalando su pantalón.

Casi suelto una carcajada al ver su reacción.

De estar brincoteando y gritando con Ian riendo en sus hombros, se quedo congelado y con la cara desencajada. Paseaba su mirada atónita de mi a Emily.

-Si hija, hay que preparar todo- bajo a Ian de sus hombros y les dijo que fueran a buscar los bombones.

-Gracias- en su abrazo me hizo sentir su emoción.

-Es solo un poco de lo mucho que te debo.

-Me diste a esos dos pequeños angelitos y tu corazón, yo soy el que está en deuda contigo.

-¡Aquí están!-regresaron alzando las bolsas por sobre sus cabezas.

-Necesitamos tiempo a solas- murmure recargando la cabeza sobre su pecho.

-Necesitamos buscar la manera de hacer una fogata sin quemar la casa- sobo mi espalda.


¿Les gusto? A mi me encanto! Porx. Cap el EPILOGO! Lo sé es triste...

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