Recuerdan q dije q faltaba una cosita? Pues si, falta precisamente q esos dos se CASEN. Asi q disfruten la boda mas extraña q haya escrito (no es q haya hecho muchas, para empezar, jeje)

"Unión"

Si Arthion creía que después de todo lo que había pasado con Mukai era capaz de enfrentar cualquier cosa, estaba muy equivocado. El solo pensar en lo que estaba a punto de hacer –voluntariamente o no- le hacia desear por instantes regresar a la celda del cazador.

Amaba a Azami, claro, de eso no tenía dudas. Había sido él quien había hecho la propuesta –en un arranque de locura, pensó el joven, nervioso-, eso también era cierto, pero… ¿En que rayos estaba pensando? Él no era precisamente el tipo de dragón que se sentía cómodo con tanta atención; algo inusual en un príncipe, o en un rey tan joven, pero eso a Arthion le daba igual. Desde pequeño había preferido mantenerse fuera del centro de atención (algo que quizás tenía relación con las miradas de los nobles cada vez que veían sus ojos) y, aunque su educación como príncipe le había enseñado la forma de dirigirse a un grupo y como relacionarse, no era algo que le agradara mucho. Y ahora, aquí estaba, a unas horas de presentarse frente a todos los nobles dragones y varios súbditos para unir su vida a la de Azami… Arthion suspiró de nuevo, preguntándose –por centésima vez- en que había estado pensando cuando se le ocurrió semejante propuesta.

Cerca de él, escuchó una risita contenida… claro, Faeron –el extrovertido Faeron- seguramente se estaba divirtiendo mucho con todo esto.

"Vamos, no puede ser peor que Morothar, ¿o si?" dijo el joven pelirrojo, riendo al ver que su amigo le dirigía una mirada bastante severa, que claramente indicaba que en ese momento prefería por mucho la batalla con el dragón blanco.

"Tu dímelo… ¿Cómo te sentiste cuando se lo pediste a Aly?" preguntó Arthion con sarcasmo. Satisfecho, observó que Faeron se movía incómodo y miraba en otra dirección. Dulce, dulce venganza…

"Esta bien, de acuerdo… te entiendo. Solo ignora al resto del mundo" dijo Faeron con un tono más serio.

"Es fácil decirlo" dijo Arthion con tono serio. Faeron se le acercó y puso una mano sobre el hombro del joven, con una expresión comprensiva.

"Lo sé…" dijo él. Después de todo, él no tardaría mucho en estar en la misma situación… como Segundo al Mando, seguramente tendría tanto éxito como Arthion en pasar desapercibido.

Arthion hizo entonces un gesto para llamar su atención. Faeron lo evaluó con la mirada, revisando el sencillo pero elegante atuendo blanco. El joven sonrió. Sin decir más, Arthion dio la vuelta y salió del palacio, caminando lentamente hacia un pequeño claro en el jardín, donde debía llevarse a cabo la ceremonia.

En su habitación, Azami se movía de un lado a otro ante la mirada entusiasmada de Alassëa. La joven sentía una extraña mezcla de nervios y emoción que le resultaba difícil de contener. Minutos antes, Aly le había explicado exactamente en qué consistía la ceremonia y lo que tendría que hacer y decir… no era precisamente una ceremonia religiosa, pero tenía cierto toque místico –o, tal vez, inusual- que la hacía preguntarse si era o no correcto hacer esto. Aun no se olvidaba del todo de las miradas molestas de algunos dragones el día en que Arthion había anunciado el compromiso… sin mencionar el hecho de que esto la convertiría en reina de una raza a la que no pertenecía y cuando no tenía ni idea de lo que debería hacer como tal. Tan concentrada estaba que ni siquiera notó cuando Aly se acercó a ella y alisó levemente el pliegue de su vestido.

"No sabía que los humanos fueran tan nerviosos…" comentó Aly, aunque en realidad solo lo hacía para distraerla; conociendo a Arthion, él joven estaría más o menos igual.

"Es que esto es tan… es decir, ni siquiera me puse a pensar en todo lo que…" dijo Azami.

"Mejor así. Vas a casarte con Arthion, no con mi raza. Nadie sabe nunca lo que le espera después… hasta Bellethiel tuvo que aprender a ser lo que es" dijo Aly, sonriendo. Azami suspiró.

"No estas leyendo mi mente, ¿o si?" preguntó la joven, asombrada de la respuesta de la dragona. Aly se echó a reír.

"No necesito hacerlo. Tu cara lo dice todo" dijo ella. Azami no pudo contenerse y rió suavemente. "Te preocupas demasiado, Azami. Todo saldrá bien" continuó Aly.

"Bien, ¿Cómo me veo?" preguntó Azami para cambiar el tema, dando una vuelta que agitó sutilmente la suave tela blanca.

"Muy bien" dijo Aly.

"Bueno, vámonos antes de que recuerde lo que estoy haciendo…" dijo Azami; aunque lo amaba, la idea de que estaba a punto de casarse con un dragón le resultaba algo extraña. Riendo, ambas se encaminaron hacia el lago, cerca del cual se llevaría a cabo el 'evento'.

Cuando la joven llegó al claro, todo el mundo estaba reunido. Pudo ver a varios de los nobles dragones, junto con algunas familias que no conocía –seguramente, ciudadanos que no vivían en palacio-. Cuando se acercó lo suficiente (tratando de ignorar las miradas) observó que en una parte del claro, la más cercana al lago, había un espacio vacío ocupado solamente por un pequeño arco adornado con flores… y vio a Arthion, que la esperaba cerca.

La joven se acercó con más rapidez, deseosa de reunirse con él. Fue vagamente consciente de Faeron y Alassëa, de pie a ambos lados, y de la reina Bellethiel, que los observaba a ambos con una expresión alegre… lo ignoró todo hasta llegar al lado de Arthion que –observó con diversión- parecía tan nervioso como ella. Entusiasmada, la joven a punto estuvo de tocarlo, pero recordó de pronto que, de acuerdo a la ceremonia, no podía hacerlo… aún.

La reina Bellethiel entonces se acercó a ellos. Según había explicado Alassëa, los dragones no necesitaban algún ministro o sacerdote, sino que cualquier autoridad presente podía iniciar la ceremonia, puesto que eran ellos mismos quienes la llevarían a cabo. Aun así, le resultaba extraño verla acercarse. La dragona se colocó entonces frente a ellos, dirigiéndoles una sonrisa.

"Todos los presentes se han reunido para atestiguar su unión. ¿Están dispuestos a unir sus vidas frente a ellos?" preguntó Bellethiel en voz alta. Tanto Azami como Arthion asintieron.

De inmediato, la reina retrocedió un poco para abrir paso a Faeron y Alassëa, que llevaban en las manos unos extraños cetros dorados. Con ellos, trazaron en la tierra alrededor de Azami y Arthion un círculo, al tiempo que pronunciaban unas palabras en un idioma que Azami no comprendió, pero era evidente que los dragones reconocían… la joven supuso que sería su idioma antiguo, el que usaban antes de aprender el humano. Sin embargo, Aly le había explicado que simbolizaba la protección de la pareja, y que las palabras pronunciadas expresaban el amor que los había llevado a unir sus vidas.

Cuando terminaron el círculo, ambos dragones regresaron a su lugar, no sin antes dirigir una sonrisa cálida –y, notó Azami, algo nerviosa- hacia ellos; la joven supuso que ambos se imaginaban el momento en que ellos estarían en la misma situación. Sin embargo, Azami dejó de pensar en ellos al ver que el circulo comenzaba a emitir un leve brillo blanco… aunque –como todo- ya le habían dicho que eso pasaría, no pudo evitar sorprenderse. Bellethiel entonces entró en el círculo por unos instantes, y sacó de entre su vestido una delicada pieza de tela, larga pero no muy ancha, y la sujetó por encima del centro entre Azami y Arthion.

"Arthion Vareen, Azami Hayabusa… si desean unirse a quien esta frente a ustedes, tomen sus manos" ordenó la reina. Azami levantó levemente sus manos, nerviosa, y sintió el suave roce de las de Arthion cuando las sujetó, manteniéndolas al centro, justo debajo de la tela. Entonces, Bellethiel los miró a ambos y bajo la tela para anudarla alrededor de las manos de ambos. Arthion suspiró, y comenzó a recitar los 'votos':

"Juro dedicarte todos los días de mi vida; juro guardar para ti el primer bocado de mi alimento, el primer sorbo de mi vino, y la primera palabra de mi boca. De este día en adelante, solo murmuraré tu nombre, y sonreiré solo para ti cada mañana. Seré un escudo para ti, así como tu lo serás para mi; nunca diré una sola palabra ofensiva en contra tuya, y dedicaré mi existencia a hacerte feliz. Por sobre todas las cosas, juro honrarte y cuidarte durante toda mi vida, y durante la siguiente" dijo Arthion con voz firme y clara.

En el momento en que terminó de pronunciar las palabras, la tela estaba firmemente enroscada alrededor de las muñecas y manos de ambos… Azami ni siquiera lo había notado, pero no fue eso lo que la hizo olvidarse que era su turno de hablar.

En el preciso instante en que Arthion terminó la frase, un leve brillo dorado lo rodeó; era como si estuviera invocando su poder, pero a la vez diferente. En vez de agresiva, la energía se mostraba tranquila, como una niebla color oro… la energía, siguiendo el camino de la tela, llegó hasta el cuerpo de Azami. Para su sorpresa, se encontró rodeada igual que él; la joven se quedó sin habla, fascinada: sabía que pasaría, pero no había palabras que pudieran describirle la sensación… por primera vez, sintió el flujo de energía dentro de ella, sintió como si Arthion la cubriera… y las emociones del dragón: su ligero nerviosismo, su asombro, y su amor por ella, tan intensos como si fueran propios. Por extraño que pareciera, era como si ambos se hubieran unido en una sola persona. Por un momento, Azami lamentó no ser una dragona; no podría ejecutar aquel acto como él lo hacia (como se suponía haría una dragona)… pero, sintiendo las emociones de él, notó que no le importaba en lo más mínimo.

La joven miró sus manos, cubiertas por un destello dorado tan intenso que casi ni podía distinguirlas… y, tan rápido como comenzó, se detuvo. La energía de Arthion regresó a su lugar, y la suave tela que los unía se desató sola y cayó al suelo.

"A partir de ahora, son marido y mujer" dijo Bellethiel. Arthion entonces se acercó lentamente y, sin soltarle las manos, la besó con ternura. Azami de inmediato respondió al beso, ignorando el repentino griterío de la multitud que estaba reunida. Cuando, después de un rato, se detuvieron, Azami sonrió y abrazó a Arthion con fuerza, contenta.

"No puedo creer que haya hecho esto" murmuró él, nervioso. Azami rió.

"¿Y que me dices de mi? Si dijera en Sunao que acabo de casarme con un dragón, no me creerían" dijo la joven, divertida ante la idea. A su lado, el dragón se echó a reír.

"Bueno, tienes una prueba ahí" dijo Arthion, señalando el dedo anular de Azami. Ella, extrañada –pues los dragones no usaban anillos- lo miró… y observó asombrada que, donde debería estar un anillo, había una línea negra que rodeaba su dedo. Instintivamente, la tocó, asombrada al notar que estaba en su piel, como un tatuaje.

"¿Es esto normal?" preguntó. Arthion le sonrió y asintió.

"Si. Siempre sucede. Es nuestro equivalente a los anillos matrimoniales, ¿ves?" dijo él, mostrándole su propio dedo, que llevaba una línea similar pero de color rojo, idéntica al cabello de Azami.

"¿Por qué el color?" preguntó ella, observando el "anillo".

"Es el color del dragón… o, en tu caso, supongo que el de tu cabello. Cuando compartimos la energía, una parte de nosotros queda en el otro, y la marca se forma en la piel. Es un símbolo…" explicó Arthion. Azami se estremeció ligeramente ante la palabra que vino a su mente al pensar en él: esposo.

Faeron, Alassëa y la reina los interrumpieron para felicitarlos.

"Por mucho que me agrade la idea de quedarnos aquí, creo que debemos reunirnos con los demás en el salón… Faeron insiste en interrumpirme con sus protestas mentales" añadió el joven, que miró hacia Faeron sonriendo como Azami raras veces lo había visto… ella devolvió el gesto.

"No quiero perderme la fiesta" dijo Faeron. Él y Aly los miraban bastante satisfechos.

"Si tenemos que ir…" dijo Azami. Arthion rió ante el tono en su voz. El joven se inclinó un poco hacia ella.

"No te preocupes… siempre podemos tomar venganza en SU boda" dijo Arthion. Aly rió, nerviosa.

"¡Oye! ¡Escuché eso!" protestó Faeron, pero Arthion y Azami rieron.

Pronto, el grupo estuvo rodeado de dragones que deseaban felicitarlos o dirigirles algunas palabras… pero era como si nada existiera para ambos. Aun tomados de la mano, avanzaron hacia el salón para continuar la celebración, riendo junto con Faeron y Aly.

Azami suspiró, contenta como nunca antes. Ahora, esto era su vida.

Si, este es el capitulo final… y les puse la boda! No creyeron q la iba a omitir, verdad? Confieso q lo pensé: soy pésima para escribir bodas, pero como esta no es nada parecida a una pues conseguí hacerla, jeje.

Me inspire en una boda celta para esto, pero obviamente me tome mis libertades tomando en cuenta q son dragones y q la energía forma parte vital de ellos. Lo de los anillos tatuados me pareció una forma linda de sellar el compromiso.

Así q destapen la champaña, q Arthion y Azami ya son marido y mujer *escalofrío* eso sonó raro, jaja!

Y como ven hemos llegado al final de esta historia. Espero la hayan disfrutado tanto como yo al leer sus amables comentarios. Mil gracias!

Como mencione antes, tengo dos propuestas aquí: una, publicar una historia q hice sobre los papas de Arthion (q hay q ver lo q batallaron para acabar juntos, jeje) o segunda, puedo seguirme y publicar otra historia de Arthion y co. (q según algunos lectores de DA, ha sido la mas infartante de todas). Así q q dicen? Cual les gustaría?

Saludos y estamos en contacto!