Ante todo:

DISCLAIMER: los personaje pertenecen a Stephenie Meyer, aunque la historia es mía.

Las cursivas son conversaciones telefónicas o conversaciones que se oyen en la lejanía.

Los pensamientos de los personajes están escritos "entre comillas".

En ésta historia, los protagonistas son humanos.

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Os explico.

Para que no haya líos.

La historia será, un capítulo del año 1992, donde comienza todo, y otro del 2010, la actualidad. Y así siempre, alternando ambos años, para ir comprendiendo mejor las reacciones de los personajes.

Y ya aviso, los capítulos de 1992 serán mucho más cortos que los del 2010, y están narrados en tercera persona, mientras que los del 2010 están en POV Renesmee.

Y ahora, aquí está el capi.

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1. UN ERROR PUEDE CAMBIAR TODA UNA VIDA. (1992)

Los médicos corrían por los pasillos del hospital empujando la camilla en la que una joven gritaba de dolor. Entraron en un quirófano y el doctor Cullen se preparó para atender el parto de la joven de piel clara y ojos castaños. Entró un muchacho, vestido con una bata y gorros verdes y una mascarilla, aunque el doctor Cullen le reconoció al momento.

- Empuja cielo. – dijo el doctor. Vio como el joven que acababa de entrar se cercaba a la chica y tomaba una de sus manos. – Apreta, ya está casi fuera.

Otro fuerte grito fue la única respuesta que obtuvo. El bebé ya estaba casi fuera. Otro empujón más y el dolor ya abría pasado.

- Vamos, una vez más y todo habrá terminado. Lo prometo.

Otro grito y, de repente, el silencio. El doctor cogió al bebé en brazos y éste comenzó a llorar. La chica comenzó a reír de puro nerviosismo, mientras que el muchacho se había quedado inmóvil.

La joven enfermera, a pesar de la reticencia de la joven madre, se llevó al bebé para limpiarlo un poco y, a los pocos minutos, se lo devolvió a la madre, que volvió a reír en cuanto tuvo a su pequeño bebé en sus brazos.

- Es una niña. – las lágrimas resbalaban por sus mejillas de la emoción de tener al fin a su hija en sus brazos.

- Una niña preciosa. – dijo al fin el muchacho, aunque continuó sin moverse del sitio.

- Tengo que volver a llevármela. – la enfermera, de unos treinta años, de cabello corto color caoba, cogió de nuevo a la pequeña y salió del quirófano.

Dejó a la pequeña en una cunita con sábanas de color rosa mientras escribía el apellido de sus padres en un pequeño brazalete que pondría a la pequeña para que estuviera identificada.

- Hola Holly.

Otra enfermera entró en la habitación con un bebé en brazos y lo dejó en otra pequeña cuna, también con sábanas de color rosa. Imitó a su compañera y escribió el apellido de los padres del bebé en otro brazalete.

- Hola Nicole. ¿Qué tal el día?

- Bien. Acabo de estar en un parto de gemelos. – dijo la recién llegada. – aunque no se parecen nada. El niño tiene la piel bastante oscura y la niña… mira, bien blanca que es. – dijo dándose la vuelta con el brazalete en la mano.

Ambas chocaron y se les cayeron las cosas de las manos.

- Perdona Holly, no vi que estabas tan cerca. – dijo Nicole, una joven rubia y de cabello largo hasta la cintura.

Ambas recogieron sus cosas y pusieron los brazaletes a las pequeñas. Recogieron la mesa en la que habían preparado los brazaletes y fueron a coger a las niñas, cuyas cunas estaban una al lado de la otra.

- Nicole, ¿estás segura de que esa es la niña que has traído? – dijo Holly en el momento en que su compañera cogía a la niña en brazos.

- Si. La hija de los Black. Ya te he dicho que era muy blanca, y tiene los ojos castaños, como su madre. – Nicole acomodó a la niña en sus brazos y salió de la habitación, dejando atrás a su compañera.

Holly, la muchacha de pelo caoba, cogió a la pequeña, terminó de limpiarle la carita y volví al quirófano. Allí le dijeron que ya habían llevado a la madre a planta y se dirigió a la habitación que le habían indicado.

La muchacha ya estaba dormida, pero su chico estaba bien despierto, caminando de un lado al otro de la habitación, nervioso.

Le entregó la niña a su padre y salió de la habitación, aunque no llegó muy lejos. El chico salió corriendo de la habitación y la alcanzó cuando iba por medio pasillo.

- Disculpe enfermera.

- Dígame señor. – dijo un poco incómoda, llamando señor a un muchacho de unos dieciséis años. – ¿Necesitan algo más?

- Es que… ya sé que los recién nacidos cambian mucho y en poco tiempo pero… veo a la niña muy cambiada. Sobre todos los ojos.

- Iré a verla. – dijo la enfermera, dando media vuelta.

Desde que su compañera se había llevado al bebé de los Black, Holly había estado muy nerviosa. Y lo que acababa de decirle el padre de la niña, había terminado de ponerla nerviosa del todo. No había podido quitarse de la cabeza la idea de que, la niña de los Black era, en realidad, la hija del chico que tenía a su lado.

Entraron juntos en la habitación y Holly cogió a la pequeña de la cuna.

En cuanto se dio cuenta de lo que estaba pasando, salió corriendo de la habitación en busca de un médico. La pequeña estaba inmóvil en los brazos de la enfermera, que entró corriendo a urgencias.

- Doctor Cullen! – gritó al verle.

El doctor cogió al bebé de los brazos de la enfermera y se la llevó a una camilla.

No respiraba.

El muchacho, que había ido tras la enfermera, cuando vio que tantos médicos rodeaban a su hijita, empezó a sentir como el peso del mundo le caía encima, aplastándole.

- Esto no puede estar pasando. – murmuró, cayendo de rodillas en el suelo. – Mi pequeña... – el dolor quebraba su voz.

Los segundos pasaban como si fueran horas y el dolor en el corazón del joven iba en aumento. Las voces de los médicos eran cada vez más alarmadas, y ello le hizo suponer lo peor.

El doctor que había atendido el parto, se acercó lentamente a él. Quiso ponerse en pie, pero al ver la expresión del rostro del doctor Cullen, sintió morir. El mayor de sus miedos se había hecho realidad.

- Señor Masen, yo…

- No. – no quería escuchar.

- Edward…

- No, calla. – no quería oír la verdad.

- Hijo mío.

- No! No!

- Lo siento mucho.

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Hola!

Si, lo se.

Debéis de estar pensando. Ésta tía tiene cuatro historias comenzadas y ahora nos viene con otra. Lo se, pero es que la estaba escribiendo y pensé, pues lo voy a colgar ya. Tardaré más en actualizar ésta, porque aun la estoy escribiendo, pero quería dejar mi idea aquí.

Os ha gustado? Os ha intrigado? Os ha causado alguna sensación?

Bueno, espero que me lo digáis.

Sabéis que nunca pido revews, solo en el primer capítulo de mis historias, para saber si alguien la ha leído. Aunque sea un mensaje en blanco. Jeje.

En serio, espero que os haya gustado lo suficiente como para leer el siguiente capítulo, en el que nuestros protagonistas tienen dieciocho años.