-Soy perfectamente capaz de conducir hasta casa- dije ofendida

Entonces Edward bajo la ventanilla del coche y dijo:

-Entra Bella

Pero no quería. En mi mente se crearon diferentes maneras para alcanzar mi coche.

-Te arrastraría de vuelta- dijo Edward adivinando mis pensamientos.

Rendida me dispuse a subir al coche, pero antes de sentarme di media vuelta y comencé a correr rezando para que mi torpeza no saliera a flote.

Por suerte pude cogerme al remolque de mi Chevy pero Edward inmediatamente me alcanzó y me cogió de la cintura para que me soltara.

-¡Déjame!- dije pataleando.

-¡Vamos, Bella!, no seas tozuda y déjame que te lleve a casa.

-¡Puedo conducir perfectamente!- dije gritando.

-Eso ya lo veremos- y antes de que me diera cuenta, Edward me cargaba en sus hombros como un saco. Por más que pataleaba, no me soltaba y, además, provocaba en él grandes carcajadas.

Abrió la puerta del copiloto y me sentó poniéndome el cinturón de seguridad. Posiblemente previniendo que me escapara otra vez. Podría…

-No lo harás de nuevo, señorita- me dijo en tono de burla.

-Eso lo veremos…

. . . . . . . . . . .

¿Comentarios?

Esto es el fragmento de cuando Edward lleva a Bella a su casa después del mareo provocado por la prueba de sangre en clase. Pero lo he cambiado, ¿Qué os parece?