Disclaimer: Los personajes están basados en los que pertenecen a Stephenie Meyer. El monstruo es el bebé de Twilightzoner y el trabajo de traducción es mío.


[N. de la T.]

Este es el final oficial. Agradezco todos sus comentarios, favoritos y demás. Gracias por llegar conmigo al final de esta historia, a pesar de todos los contratiempos.

Sólo me queda decirles que lo disfruten y que nos seguiremos leyendo si así lo desean.


.Deseo de Medianoche.

‗‖Epílogo‖‗


No podía quedarme quieto. Seguí caminando, tropezando con el monstruo de vez en cuando mientras me seguía, ambos tratando de contener nuestra emoción. Habíamos estado planeando esto durante las últimas semanas y el tiempo finalmente había llegado. Había costado un poco de trabajo; bueno, mentir en su mayoría, para ser precisos. No tanto de mi parte, ya que sólo estaba optando por no ir al largo fin de semana de mi familia en la gran ciudad. Pero Alice había ayudado a inventar una historia para que Charlie dejara a Bella pasar los próximos tres días conmigo en la gloriosa soledad de mi casa. Sería lo más destacado de mi verano.

No es que este verano estuviera resultando otra cosa aparte de maravilloso, bueno, con una molesta pero tolerable excepción. Bella se había sentido obligada a tomar un empleo de medio tiempo, trabajando en la tienda de Newton, tratando de ahorrar dinero para la universidad. No me gustaba exactamente el hecho de que pasara tiempo en compañía de Newton. Cada vez que me detenía allí, lo cual era bastante a menudo, lo encontraba bebiendo los vientos por ella. Siempre me hacía reír ver la mirada de molestia de Bella mientras él flotaba alrededor de ella. Era inofensivo, de todos modos.

La única amenaza real ya se había arreglado. James se había ido; lo suficientemente inteligente, por lo menos, para prestar atención a mis advertencias. Nunca regresó a los últimos tres días de escuela, y poco después oí que él había vuelto al agujero del que originalmente había salido. Sólo podía esperar que la lección que le había enseñado hubiera hecho mella en más de un sentido, y que las chicas en su nueva escuela estuvieran seguras de sus depredaciones.

Aparte del trabajo de Bella, seguía siendo mi mayor esperanza que no necesitara dinero para la universidad; que antes de irnos, ella aceptara casarse conmigo y pudiera dotarla de todos mis bienes terrenales. Había tenido la valentía suficiente para sutilmente sacar a flote el tema un par de veces este verano y esperaba estar progresando. Ella sabía que yo estaría dispuesto a cualquier tipo de ceremonia; pequeña o grande, simple o elegante, para que pudiéramos estar juntos todo el tiempo. Tenía la intención, sin duda, de vivir juntos en la universidad a pesar de todo, pero deseaba más que a nada que nuestro acuerdo se hiciera permanente.

Mientras estuviéramos juntos, no sería tan exigente sobre dónde asistiríamos a la universidad. Habíamos pasado un montón de tiempo hablando de eso últimamente, pero en lo que a mí respecta, los únicos requisitos eran que los dos fuésemos aceptados y que los de primer año no necesitaran vivir en el campus. Habíamos comenzado a compilar una lista de las escuelas a las que aplicaríamos, notable más por su diversidad que por otra cosa. Aunque todavía quedaba un año, no podía evitar centrarme en eso cada vez más. Pasar tanto tiempo juntos este verano sólo abrió mi apetito por su constante compañía.

Así que, aparte de las medias jornadas que Bella trabajaba, estábamos teniendo un verano perezoso y agradable. Tuvimos muchos picnics relajados en el prado, haciendo buen uso de la inspiración proporcionada por la manta escocesa esta vez. Dimos largos paseos por el bosque, hablando de nuestros días y sobre nuestro futuro, y en lugar de inseminar árboles, llegué a inseminar a Bella contra un árbol o veinte de ellos. Las pijamadas «con Alice» eran comunes, permitiendo muchas noches de placer, y tantas duchas largas que quedarían sin comentarios. Y todo eso palidecía en comparación con esto de todos los fines de semana. Me froté las manos alegremente y me reí cuando vi al monstruo hacer lo mismo.

El timbre sonó, y casi se me sale el corazón por la boca. Respiré profundamente para calmarme y me acerqué a la puerta, abriéndola lentamente. Realmente quería disfrutar mi primera impresión. Una mirada y pensé que mi polla podría golpearme en la cara.

Usando un traje que yo había elegido en cada detalle, Bella estaba en el porche. Se veía tan jodida y adorablemente deseable que tuve problemas para aspirar hasta mis pulmones el aire repentinamente caliente. Lentamente escaneé su figura, absorbiendo cada detalle.

Llevaba una ajustada camisa blanca de botones que se extendía por sus fabulosas curvas. Sólo podía distinguir el contorno de encaje de su sujetador tipo push-up blanco que llevaba debajo. Aunque Bella no necesitaba esas mejoras, iba a dar un vistazo inocentemente cachondo. Naturalmente, llevaba una mini falda roja escocesa, presumiblemente con bragas de encaje blanco debajo de ella, y si no estuviera duro como un yunque, esa falda habría hecho el trabajo muy bien ella sola. Finalmente, su atuendo estaba completo con unas medias blancas sobre la rodilla y un par de zapatos negros con tacones modestos y una correa a través del pie. Muy recatado en realidad. El monstruo, como siempre, estiró el cuello para ver mejor su falda.

Bella estaba jugando su papel a la perfección, habiendo peinado su cabello en dos largas trenzas, una idea de último momento que realmente apreciaba. En sus manos sostenía un cuaderno y un libro de matemáticas. Me dedicó una tentativa sonrisa antes de meterse en su papel.

—Hola, Edward. Gracias por haber accedido a ayudarme con mi tarea de matemáticas. Realmente te lo agradezco, sabiendo lo ocupado que estás —dijo con timidez.

Contuve una risita, y poniendo mi voz firme, respondí:

—Entra, Bella. Espero que hables en serio sobre querer mejorar en matemáticas. No me gustaría pensar que estoy perdiendo mi tiempo.

—Oh, hablo en serio, Edward. Y estoy tan agradecida. Es sólo que no entiendo por qué estoy batallando tanto —añadió con una tonta pero linda expresión en su cara.

—Bueno, entonces, vamos a trabajar aquí en la sala. Podemos sentarnos uno al lado del otro en esté sofá, y puedes poner tus libros en la mesilla —discretamente me ajusté antes de conducir a Bella a la habitación, sentándome en el sofá y palmeando el espacio junto a mí—. Siéntate aquí, Bella.

Se sentó a mi lado, y desde este ángulo, estaba obteniendo una vista mucho mejor de las maravillosas cosas que estaba haciendo ese sostén a sus pechos de por sí espectaculares. Lamí mis labios antes de arrancar mis ojos hacia su cara. El monstruo se sentó en la mesilla, todavía tratando de obtener una visión del moneyshot [1]

—Ahora, Bella, ¿por qué no me muestras los problemas con los que estás batallando?

—Ok, marqué la página —colocó el libro en su regazo y lo abrió en un conjunto de problemas matemáticos, mostrándomelos. Apoyé mi mano en su muslo mientras miraba la página.

Le expliqué, brevemente, el primer problema y le dije que se pusiera a trabajar en él. Lo hizo diligentemente por un minuto antes de darme su respuesta.

—Tsk, tsk[2], Bella. Me temo que es totalmente erróneo. ¿Estás segura que me estabas prestando atención? —pregunté condescendiente.

Ella asintió enfáticamente y agregó:

—Lo siento, Edward. Lo intenté.

—Bueno, creo que tal vez necesitas un poco de motivación para hacerlo mejor —concluí—. Inténtalo de nuevo, y debo advertirte que en mi opinión, el aprendizaje se facilita si existen consecuencias directas al fracaso. Tal vez, aprenderás más rápido si inculcamos un sentido de… disciplina en el proceso.

Sus ojos se abrieron adecuadamente, y volvió a su trabajo, mordisqueando el extremo del lápiz como una muestra de máxima concentración. Después de unos momentos, ella me entregó el papel triunfalmente.

Le eché un vistazo a la obviamente, equivocada respuesta por sólo un segundo antes de darle una mirada que implicaba que, si bien yo no quería castigarla, era necesario por su propio bien.

—Bella, estoy muy decepcionado. Creo que para que esto valga la pena, tendrás que mostrarme de que estás verdaderamente comprometida en mejorar. Por otra parte, entiendo que… hacer hincapié en el proceso de aprendizaje con cierto refuerzo… físico, puede ser más beneficioso.

—Ah, ok, Edward —contestó con una expresión de idiota confusión. Era tan jodidamente linda…

Mi mano se dirigió a la parte posterior de su cuello para mantenerla quieta para un lento pero profundo beso. Mi lengua invadió su boca mientras mi mano se arrastraba por su cuerpo libremente, deteniéndose para acariciar su pecho y toscamente apretar su excitante piel. Después de un minuto, me aparté, jadeando, y los ojos de Bella se mantuvieron cerrados durante unos segundos más.

—Ahora — susurré—, me sentiré libre para aumentar las lecciones tomándome libertades cada vez mayores hasta que vea que realmente has comprendido la materia. Vete al problema siguiente.

—Ok —suspiró Bella, agarrando su lápiz y el papel y pasando muy poco tiempo realizando los cálculos.

Sacudí mi cabeza mientras revisaba su ridículo intento de resolver el problema. Afectado con un aire de tristeza, continué con nuestro juego.

—Bella, esto es verdaderamente lamentable. Me temo que voy a tener que tratar de motivarte más.

La besé otra vez, más agresivamente en esta ocasión, mientras mi mano derecha soltaba uno de sus botones, esta vez deslizándose en el interior de la copa de su sostén para acariciar su piel desnuda, pellizcando y rodando su pezón hasta que ella gimió en mi boca. Bella permaneció pasiva, evaluando correctamente mi estado de ánimo, sintiendo mi deseo de «aprovecharme» de ella.

Nuestro juego continuó, Bella haciendo pobres intentos para formular respuestas, mientras yo le informaba de sus errores con alegría reprimida antes de darle sus… instrucciones adicionales. Con el siguiente error, desabotoné su camisa completamente y planté mi cara en su glorioso escote, recogiendo ambos pechos con mis manos mientras me revolcaba en su dulce piel. Ella me dio una respuesta correcta después de eso, sólo para fastidiarme, supongo, pero elogié sus esfuerzos sinceramente mientras le echaba una mirada triste a sus pechos. Luego, con el error siguiente, empujé las copas del sujetador a un lado y succioné un pezón, dejando a mi mano atormentar el otro, hasta que la cabeza de Bella cayó hacia atrás y sus gemidos se hicieron continuos. Dejé sus pechos descubiertos, mirando con júbilo mientras sus pezones se oscurecía más y más, como resultado de varias respuestas equivocadas y mis ataques cada vez más voraces a ellos.

Después de imponerme sobre ella, a veces preguntaba, improvisando, por así decirlo.

—¿Estás seguro de que esto va a ayudarme a entender, Edward? —inquirió Bella ingenuamente, mirándose dubitativamente sus pechos para dejar en claro a lo que se refería.

—Oh, es una técnica comprobada —le aseguré con convicción—. El aumento de la… estimulación, definitivamente ayuda al proceso de aprendizaje.

—Está bien —aceptó con despreocupada ignorancia, mientras yo esperaba con impaciencia la siguiente respuesta incorrecta.

Cuando, inevitablemente, apareció, suspiré dramáticamente, diciéndole a Bella:

—Me temo que son requeridos más concertados esfuerzos por mi parte —la besé implacablemente y suavemente deslicé mi mano bajo su falda y dentro de sus bragas las cuales, con deleite observé, estaban empapadas. Este juego iba a tener que progresar rápidamente ahora, porque estaba desesperado por estar dentro de ella. El monstruo hojeó el libro de matemáticas, en busca de problemas cada vez más difíciles.

Mientras tanto, desesperado por un liberación ahora, dejé a mis dedos manipular la cálida y mojada piel de Bella mientras colocaba besos en su cuello y pechos. Ella gemía ahora, empujando sus caderas hacia adelante para aumentar la presión. Yo necesitaba un poco de fricción, y nos interrumpí para que pudiera anotar un último problema. Bella me miró con ojos vidriosos y párpados pesados, y estuve a punto de tirar la toalla en ese momento, pero decidí que sería mucho más divertido terminar el juego.

—Un intento más —insistí, apuntando a otro problema—. Estoy seguro de que lo harás bien esta vez.

Ella cogió el lápiz que había caído por ahí y echó un vistazo al libro.

—Edward, muchos de mis amigos tienen tutores, y nunca me han hablado de… um… nada como esto.

—Aunque admito que mis… técnicas pueden ser… heterodoxas, están basadas en técnicas científicas comprobadas. Estoy haciendo un gran sacrificio personal para ayudarte con tu trabajo escolar, ¿sabes? Creo que sería más amable de tu parte reconocer este hecho y colaborar con el proceso —respondí con firmeza.

—Oh, por supuesto, Edward. Eres tan inteligente; estoy segura que sabes más —aceptó rápidamente de la manera más adorablemente tonta.

Ignoré la malvada y lasciva mirada del monstruo, esperando el momento de llevar la lección a su conclusión. Casi me reí en voz alta a su verdaderamente patética respuesta al problema, emitiendo un suspiro de exasperación en su lugar.

—Me temo que va a ser necesario… meterte la información con… un poco más de esfuerzo. Es por tu propio bien, Bella. Por favor, ponte de pie.

Se veía tan deliciosamente atractiva, jugando nerviosamente con una trenza mientras asumía una actitud de vergüenza y arrepentimiento.

La acompañé a la parte trasera del sofá y exigí:

—Ahora, inclínate.

Ella sólo me miró, con los ojos abiertos y temerosos. Arrugué mi frente, asumiendo una expresión de máxima autoridad, incitando a Bella a inclinarse sobre el respaldo del sofá y arquear su espalda tentadoramente, apoyando sus antebrazos en el borde superior del sofá para tener un sostén.

Levanté su falda ansiosamente, jalando sus bragas hacia abajo sólo lo necesario para tener acceso a las partes más atractivas. Simplemente, me encantó la vista de esas bragas de encaje blanco enroscadas alrededor de sus muslos, dejando al descubierto su perfecto trasero. Me quité mi camiseta y desabroché mi cinturón y mi cremallera, bajándome mis pantalones y bóxeres lo suficiente para hacer el trabajo. No tengo idea de por qué me parecía tan erótico en ese momento el sólo quitar la ropa del camino en lugar de desnudarla, pero estaba haciéndole algo perverso a mi libido.

Mis manos comenzaron a tantear las curvas carnosas de su trasero antes de que una se arrastrar hacia el frente, sin dejar de provocar y manipular sus suaves pliegues. Sabiendo que no había ninguna duda acerca de su disponibilidad, me alineé y entré en ella brutalmente, antes de comenzar a empujar lenta y deliberadamente en ella. Jódeme, pero esto es el cielo…

Me sumergí profundamente, manteniendo un ritmo constante, jugando con su piel sensible, con mis deseos en conflicto mientras buscaba aumentar la tensión y aún, prolongar el escenario que había anticipado para un largo tiempo. Trabajé en lograr la máxima estimulación, saliendo tanto como fuera posible antes de sumergir mi polla completamente dentro de ella. Cada vez que entraba, observaba la exquisita vista de mi polla desapareciendo dentro de su húmeda y cálida piel, y mis gemidos y exclamaciones incoherentes se hacían cada vez más feroces y fuertes.

Aumenté la velocidad de mis dedos y mi polla, con sus apretadas paredes agarrándome, acariciándome con cada golpe. Perdóname Dios mío, pero me deleitaba en su indefensión, con mis ojos agasajándose en su trasero expuesto, enmarcado por la falda escocesa roja por un lado y sus pequeñas braguitas sexys por el otro, sus trenzas bailaban al frente y atrás mientras yo me movía en ella y animaba sus responsivos gemidos con mis dedos. Me hubiera gustado ver la forma en que sus pechos rebotaban sin duda de manera impúdica, y hacía una breve nota mental de colocar un espejo para similares y futuros encuentros.

El juego había llevado mi disposición a las alturas, y embestirla tan profundamente, enterrándome por completo, estaba haciéndome difícil el aguantar. Afortunadamente, pude sentir la terminación de Bella a la vuelta de la esquina. Estaba haciendo ruidos inhumanos y gimiendo repetidamente entre exclamaciones del tipo «¡Dios, oh, Dios!» y «¡mierda, Edward!», y otros sonidos completamente seductores que estaban ayudando a aventarme al precipicio. Cuando sentí sus músculos apretándose alrededor de mí, me corrí con una violencia que no había imaginado posible, bombeando mi liberación dentro de ella mientras mis manos refrenaban sus caderas para mantener nuestro contacto hasta lo último.

Me desplomé sobre Bella, tratando de no someterla a todo mi peso, y brevemente apretando un pecho para compensarlo por la anterior falta de atención. Ella se encogió contra mí y la solté con el fin de alcanzar los pañuelos de papel que había colocado antes al borde de la mesa, habiendo extrañamente previsto este escenario. El monstruo, al parecer no habiendo entendido que el juego había llegado a su fin, volvió a hojear el libro de matemáticas.

Nos limpiamos provisionalmente, y Bella se dio la vuelta, curvando sus brazos alrededor de mi cuello y mirándome burlonamente.

—Edward, creo que me ha ayudado. Ya me siento más inteligente —bromeó, con todas las señas de colegiala de pocas luces. Me besó antes de ir al baño.

Sí, era una forma fantástica de empezar el fin de semana, pero sólo un comienzo. Después de ajustar mi ropa y tomar asiento, el monstruo me entregó esa lista; un cuadrito más palomeado. Veamos, ¿qué podríamos intentar después?, ¿debería ser el corsé azul?, ¿las cuerdas de terciopelo y los ojos vendados? En realidad no me importaba. Llegaríamos a ellos eventualmente. Después de todo, la lista era muy, muy larga, lo suficientemente larga para la eternidad.


[N. de la T.]

[1] Es algo bastante obsceno, pero desde el principio se advirtió que esto era puramente pornográfico. Se refiere al momento justo pre-eyaculatorio, en el cual el hombre saca su «miembro» de dónde haya estado (?) y derrama su semen, específicamente en la cara. Se le dice moneyshot, porque sería el momento de la «paga».

[2] Sonido de chasqueo de lengua.

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