6 años después.

Bella, donde están los biberones de Nessie, los lavé ayer en la noche pero ya no los encuentro, amor.- dijo Edward nervioso y avergonzado.

Ya buscaste en la mochila, amor?.- dije mientras terminaba de ponerle a Nessie su ropita.

Oh.- escuche, de la sala.-Gracias, amor.-dijo mi marido.

Sí, nos casamos, a decir verdad llevamos 6 años de casados la crisis había pasado, que aunque nunca hemos pensado en separarnos cuando llegamos a los 5 años de casados tuvimos algunas peleas, pero descubrimos que eso hizo nuestros lazos más fuertes y nos dejo darnos cuenta que nuestro amor a pesar de todo sí es para siempre.

Te ves hermosa, amor.-dijo mi marido mientras me veía bajar las escaleras con nuestra hija de la mano. Le sonreí.

Tu tampoco estás, mal, Cullen.- dije picara, guiñándole un ojo. Se veía precioso. Llevaba un traje negro con la camisa desabotonada los primeros botones y sin corbata, un pantalón de vestir negro y unos zapatos Armani.

El solo río.

Mami.!.- grito mi pequeña desde la sala de estar.

Corrimos a ver que le pasaba, sí era nuestra pequeña, que se le podía hacer.

¿Qué sucede, princesa?.- dijo Edward en su papel de papá responsable.

¿Qué es esto?.- dijo mi pequeña mientras nos enseñaba un gran libro de cuero negro. Sonreí.

Eso, amor, es el álbum de fotos familiar.- dijo Edward mientras la levantaba y la sentaba en sus piernas y él en el sofá.

Yo quiero, ver las fotos.- dijo Nessie.

Bien, tenemos 45 minutos antes de que nos tengamos que ir.- dije después de que tanto mi hija como mi marido me vieron con un puchero Made in Alice. Dios, estaba empezando a pensar que mi cuñada era una mala influencia tanto para mi hija como para Edward.

Ambos me sonrieron y yo me senté a lado de Edward en el sofá.

El álbum empezaba con la foto de todo el grupo de pequeños, en el jardín de los Cullen. Después una donde Edward y yo aparecíamos abrazados pero con la cara manchada de pastel, me acordaba de eso, fue en el cumpleaños de Edward, porque él me dijo que quería compartir ese día todo conmigo. También conto la sembrada en el pastel.

En álbum aparecieron muchas más fotos de cuando éramos jóvenes hasta que apareció mi favorita. El día de nuestra boda.

Flashback.

Después de que Alice me hiciera ver que estaba cometiendo un error al casarme con Jacob, no pude resistir ir a buscarlo, cuando me dijeron que se había ido al aeropuerto para regresar a Londres mi corazón se paralizo y me permitió ser consciente de cuanto lo amaba, darme cuenta de que él es en verdad el hombre mi vida.

Bella, vamos se hace tarde y debemos estar antes de las 10 en la boutique dijo la pixie mientras terminaba de acomodar la ropa que me había comprado en el armario.

Ya voy, Alice solo seco mi cabello dije mientras terminaba de cepillarme ¡Listo! dije saliendo del baño hacia la habitación.

Me alegro, es hora de irnos dijo saliendo del cuarto y bajando las escaleras.

Camine detrás de ella, pase por la cocina a tomar una de esas pequeñas malteadas embotelladas que anunciaban en la televisión y tome las llaves de mi bebé.

Después de cerrar la puerta de la casa y asegurarme que no dejaba nada nos encaminamos a mi auto y en lo que Alice acomodaba las bolsas en el asiento trasero yo salía del garaje.

El viaje a la Boutique de la enana fue tranquilo, ella solo se limito a dejarme conducir y a escribir todo lo que nos faltaba para la ceremonia.

Sí, no lo habían adivinado ya? Jajajaja, Aún no me he casado.

Después de que Edward me propusiera matrimonio haciéndome la mujer más feliz de la vida, nos habíamos decidido por dejar que la pequeña pixie nos ayudara con el arreglo del salón y mi vestido, ella sería quien lo diseñaría y haría las pruebas de arreglos y esas cosas, mientras yo solo me tenía que preocupar por qué Edward y yo los aprobáramos.

La boda sería en tres semanas, puesto que Alice nos había pedido que nos casáramos en año y medio para que diera tiempo de arreglarlo todo, y quedara perfecto.

Muchas veces de la emoción Edward y yo estuvimos dispuestos a mandar todo el trabajo de Alice al traste e irnos a casar a las Vegas, pero siempre mi lado culpable me hacia recapacitar y pensar en todo el tiempo que Alice estaba dedicando a mi boda.

Edward estaba contentísimo, al igual que yo, después de la declaración en el aeropuerto habíamos regresado a casa de sus padres, para comenzar a prepararlo todo, Esme y Carlisle me había felicitado, Rose y Alice admiraban mi anillo y es que en verdad era precioso.

Era sencillo una perla al centro y a los costados dos círculos de diamantes adornaban el anillo de oro blanco. Era perfecto.

Cuando llegamos a la boutique Alice corrió a abrir y se metió en su despacho por la agenda. Sí, había destinado una agenda completa para acomodar y organizar los horarios de las pruebas de todo lo relacionado con la boda.

Mientras ella estaba en su despacho yo me fui a los vestidores. Me comencé a desvestir y me puse la bata se satín que estaba en el perchero, para cuando Alice llegará a ayudarme con el vestido, estaba ansiosa por verlo, era la última prueba para retocar cualquier cosa que no me gustara o que considerara demasiado, pero yo sabía que sería perfecto.

Alice llego danzando con un gran bulto de plástico negro en donde venía mi vestido de novia sacándome de mis pensamientos.

-Listo, Bella, ahora ve a tu lugar feliz mientras yo te coloco el vestido.-dijo la Pixie mientras abría la bolsa un poco.

-Ok.-dije cerrando los ojos.

Sí me había dicho que tenía que cerrar los ojos para que la sorpresa fuera mejor.

Escuche como ella abría del todo la bolsa y los ruiditos que hacía al acomodar la tela en los percheros y como revoloteaba alrededor mío.

Me di cuenta que era de dos piezas cuando acomodo la falda en mi cintura, se sentía suave y liviana. Lo cual agradecí.

Después de un rato deje de sentir como ajustaba el top a mi tórax.

-Listo, Bell, ya puedes abrir tus ojitos.-dijo la pixie soltando mi cintura.

Abrí mis ojos para encontrarla a ella con las manos juntas en su pecho mirándome emocionada.

-Cualquier cosa que no te agrade, dime, Isabella.-dijo mirándome seriamente.

Asentí y me gire para quedar de frente al gran espejo que estaba empotrado a la pared.

Mi mandíbula cayó 6 metros al suelo. Era precioso.

El top era ajustado a mi cuerpo, con pequeñas piedrecillas brillando en la orilla superior, parecía que en el centro la tela se cruzaba hacia abajo terminando con mas detalles en pedrería formando figuritas.

Se acoplaba a la falda haciendo parecer como si fuera una sola pieza.

La falda era esponjosa de tul blanco en la superficie que estaba acoplado a la tela de abajo formando como pequeños parches sutiles provocando que se vieran las divisiones y las formas que hacia el tul entre parche y parche. El tul caía hacia atrás en una cola de tamaño mediano, ni muy larga pero tampoco corta, sino perfecta.

El vestido era…

-Perfecto.-susurre aún sin podérmelo creer.

No podía esperar a que el día llegara. Caminar del brazo de mi padre hacia el altar donde el hombre de mi vida, mi amor eterno esperaría por mí para unirnos ante Dios y ante los hombres, para que todo mundo fuera consciente que yo le pertenecía a Edward Cullen ante las leyes divinas y Sociales. Por siempre.

El tiempo después de la prueba final del vestido paso volando estábamos a tan solo un día de nuestra boda. Sí nos casaríamos mañana.

Se preguntarán de seguro por las despedidas de solteros, cierto?

Pues sí, tuvimos despedidas de solteros.

Alice, Rose y Ángela me organizaron una despedida en casa de la última, con strippers, licor y muchos juguetes.

Ángela quedo rendida en los sillones, con uno de los strippers. Sí se había acostado con un stripper.

Alice estaba en la mesa de la cocina con una jaqueca que ni ella aguantaba, pero es que había bebido mucho. Rose y yo habíamos dormido en uno de los cuartos puesto que mi querida amiga estaba embarazada, no había tomado, por el bien del bebé.

Yo solo había tomado dos margaritas y estaba agotadísima.

Habíamos platicado sobre hombres, jugado a yo nunca, la botella, verdad o reto y esas cosas.

Edward por su parte se había ido con Emmett y Jasper al Bar del grandote, según me había dicho habían juntado a sus compañeros de trabajo y bebido a más no poder, habían llegado bailarinas y esas cosas para que estuvieran con los invitados, puesto que mi amado me juro que no había tocado nada que tuviera silicón.

-Bella es hora de irnos, debemos empezar a arreglarte para tu boda.-dijo la pixie saliendo de la cocina de Ángela, asentí y camine a la puerta donde mi amiga estaba parada esperándonos. Habíamos ido a entregarle su vestido. Puesto que Ángela junto con Rose y Alice eran mis damas.

Usarían un bello vestido azul corto que enmarcaba sus senos con un pequeño top con piedrecillas y caía suelto según el catalogo era demasiado corto pero para que no desentonaran, según Alice los había cambiado hasta dejarlos a la rodilla.

Lo cual nos pareció perfecto.

Después de despedirnos de Ángela nos fuimos a la mansión Cullen donde nos esperaban Rose, Esme y mi madre. Mi padre, Carlisle y los chicos se arreglarían en mi casa.

Cuando llegamos rápidamente fue atacada por mi madre y mi suegra quienes me metieron al baño a que me duchara.

Me bañe y deje que el agua destensara mis músculos, relajándome. No podía creer que en menos de 5 horas estaría casándome.

Cuando salí la pixie ya me esperaba con una secadora y una plancha en cada mano. Esme ayudo a ponerme el vestido y me dio algo azul, unos pendientes. Rosalie, me arreglo el cabello en una media cola pero con mis rizos bien definidos cayendo libres y me dio algo nuevo, un brazalete. Alice me maquillo y termino de arreglarme el vestido para que creara ese estilo de ensueño como en la boutique. Ella me dio algo prestado, sus horquillas. Mi madre me dio algo usado, que era el collar que había usado mi abuela y después ella en el día de su boda.

Me abrazaron y cuando menos me di cuenta ya estábamos todas llorando, yo porque me iba a casar, Alice porque su hermano se casaría con su mejor amiga, Mi madre porque su única hija estaba por casarse y Esme porque su hijo se alejaría de la cuna materna al casarse. Rose lloraba por las hormonas creo yo.

Sí estaba embarazada. Ella y Emmett nos dieron la noticia dos semanas después de que me probara mi vestido, estábamos felices por Rose, pero mi madre y Esme empezaron a presionar que para cuando el nietecito, que cuando nos casáramos teníamos que empezar a trabajar.

Hey, chicas, no quiero interrumpir, pero tengo que llevar a la novia a su boda.- dijo mi padre mientras se asomaba por la perta sacándonos de mis cavilaciones y asentimos de acuerdo y nos acomodamos los vestidos.

Baje las escaleras y me metí en el coche, mi mama se acomodo en el asiento de enfrente a lado de mi padre, Rose, Alice y Esme se fueron en el Mercedes de Carlisle.

Cuando llegamos a la iglesia, suspiré. Me baje del coche con ayuda de mi padre y vi como Alice y Rose literalmente corrían hacía la Iglesia. Mi mama se fue junto con mi suegra a acomodar.

Bien, pequeña, pues esto es lo que en verdad quieres?.-dijo mi padre cuando estábamos en la parte de la entrada, frente a la puerta que cuando se abriera daría paso a la catedral arreglada para la boda y a los invitados, significando el inicio de mi vida con Edward.

Sí, papá lo amo, con todo mi ser y sé que el también me ama a mí.

Perfecto, solo eso quería escuchar. Te amo, Bella.- dije mientras besaba mi frente.

Nos acomodamos y suspire al escuchar el inicio de la marcha nupcial. Del brazo de mi padre comencé a caminar, por ese estrecho y largo pasillo cubierto de una alfombra roja que terminaba en el altar donde el hombre de mi vida me esperaba, con esa sonrisa que solo era para mí, sus ojos verdes llenos de ilusión amor y nervios, vestido con un elegante smoking negro con una rosa en la solapa y una corbata abultada.

Le sonreí.

Mi padre le tendió mi mano a Edward el cual la tomo aferrándose a ella. Nos giramos hacia el padre y comenzó la ceremonia. Nadie llego a decir nada para arruinar el momento, los invitados, eran solo los amigos de la familia más cercanos, y algunos colegas de Edward.

Mi madre y Esme estaban juntas llorando por la boda, Carlisle veía a su hijo con orgullo y mi padre me veía con amor, orgulloso de que su pequeña estuviera casándose. Emmett estaba a lado de Edward con los anillos, mientras que Rose sostenía el ramo de Alice, quien nos estaba poniendo el lazo. Ángela me sonreí contenta de que por fin estuviera con mi Edward. Todo era maravilloso.

Y bien, Srta. Swan. Acepta por esposo al Sr. Edward Cullen, para amarlo y respetarlo en la salud y la enfermedad, por todos los días de su vida?.- dijo el sacerdote viendo insistente. Me giré a Edward quien me veía con miedo, nervioso y entonces comprendí que me había perdido en mis cavilaciones a tal grado de no escuchar al padre y provocar que mi marido muriera de angustia.

Le sonreí.

Le sonreí porque estaba feliz, extasiada, completamente alegre porque sabía que en cuanto dijera el sí acepto sería el comienzo de una nueva mirada, una nueva vida. Mi vida con Edward.

Acepto.- dije segura.- Claro que acepto.

Entonces, los declaro marido y mujer. Hermanos, tienen frente a ustedes a Edward e Isabella Cullen.- dijo el padre alzando los brazos.- Puedes besarla, hijo.

Edward me tomó en brazos dando vueltas sobre sí mismo y me besó. Con ternura, entrega, nos besamos como si un hubiera un mañana, aunque ambos sabíamos que a partir de ese día los mañanas serían eternos.

Te amo.-dijimos ambos.