¿Pervertido?

Mi cuerpo yacía ligeramente recostado en la cama de Edward, sus aromas se encontraban por doquier, una fragancia nunca antes vista.

La noche anterior, habíamos tenido sexo desenfrenado. Obviamente mi cuerpo estaba totalmente adolorido.

Edward es una bestia en la cama—Suspiré, mientras frotaba mi retaguardia.

Un sonido agudo cubrió las cuatro paredes de la alcoba… El teléfono.

— ¿Aló? Residencia Cullen

— Bella…

Esa voz…

— ¿Edward?

— Quiero tener un hijo Bella, espérame llegaré pronto…

— ¡¿Qué? —Chillé nerviosa

Colgó.

¡No! ¡Ya serían cuatro noches seguidas!

Se le están acabando las excusas para acostarse conmigo.

OK, ahora, ¿Dónde me escondo? ¡Ha descubierto todos mis escondites! ¿Dónde puedo esconde…?

Me interrumpió la llave entrando en la cerradura.

— ¡Mierda! ¡Llegó antes! —Grité, mientras corría de un lado a otro desenfrenadamente.

— ¡Llegué! —Anunció Edward

— ¡No hay nadie!

Se rió.

— Belly, Belly, Belly… ¿Dónde estas?... "Cuchitu, cuchitu, cuchitu"

— ¿Qué le pasa?, ¿ahora cree que soy gato?

Su mirada se desvío en dirección opuesta a donde me encontraba, tomando esa oportunidad para escapar a la habitación de al frente. Abrí le puerta y la cerré por dentro, colocando mi cuerpo sobre esta.

Los pasos de Edward comenzaron a acercarse.

TOC, TOC, TOC

¡Mierda me encontró!

— ¿Bella? — Preguntó con una voz pervertida.

— No hay nadie

— Ábreme… si tu igual lo disfrutas.

¿Qué?, ¡Arg!, ¿Cómo se le ocurre decir eso?

No pude evitar que se me subieran los colores al rostro.

— "Estas en la contestadora de Bella, deja tu mensaje después del tono, ¡Piii!"

— ¡Ya basta de juegos! — Gritó, entrando.

Me miró un instante y luego se abalanzó sobre mí.

— ¡AYUDA!, ¡OTRA VEZ NO!